jueves, 27 de octubre de 2016

Motivos.


¡Hola mis lectores , seguidores y nuevos lectores!



Imagen de Jordan Whitt



¿Porque cuando uno se enfada por el motivo que sea, siempre pesa más por qué le ha sentado tan mal a la otra persona, que la que ha sido principalmente afectada por el enfado y que a pesar de todo hay un complot entre todos los componentes en que tú no tienes razón y te resignas, te echas atrás porque hasta quien creías que estaría de  tu parte, estaría contigo cree que no tienes razón?

Entonces surge la duda:  ¿Me estoy enfadando con motivo? 

miércoles, 26 de octubre de 2016

Albor.


Imagen de Keren Turmo 
Almería, amanecer.


Se ha convertido en nuestro confidente, 
Desde el albor. 
Me encandila las mañanas 
Emitiendo su sonido que a veces cambia 
Según mi estado de ánimo, 
Si me siento gris, 
O de un tono más azulado.
Llegando a mis sentidos, 
Haciéndome suspirar …
 Estremecer…
Llorar de la emoción o 
Reflexionar.
 filosofar,
Meditando, 
Erizándoseme la piel…

Puede hacerme vaciar las penas del ayer, 
Renovando la jornada, 
Con nuevos aires, 
Mejor humor.
Me decanto por los ritmos soul que 
reposan en mi corazón y 
Al mismo tiempo mi estomago
 expulsa notas emocionales que
Esconden unas veces dolor y
Otras la dicha .

Los sonidos pop ,
Me devuelven a mi adolescencia 
Recreando lo que era festejar en mis pensamientos pero 
Llevándome a contonear mi cuerpo sin
Reservar ninguna sensación.

Puede ser música lenta o estridente,
Pero todas contienen algún mensaje que 
En su día,
Poseían el significado del momento por el que  
Trascurrían mis días y noches
Hasta tender la cama y
Caer en los más armoniosos sueños.



jueves, 20 de octubre de 2016

Otoño.


Imagen de Jeremy Thomas



Las nubes tiñen el cielo 
Anidando en mí interior la esperanza
Hubo un día en que 
Todo lo que quería era saltar 
Corretear, 
Pisar los charcos
Hacer surcos en la arena con agua 
Para hacer bolas de barro 
Creceré con la esperanza de ser adulta, 
Mas no con la madurez que todos deseamos
Ni tan si quiera con los valores inculcados, 
Por el camino se perdieron.
No hay lluvia que no haga renacer a la niña que fui,
Que haga volver a reencontrarme con las hojas secas del otoño 
Aplastarlas…
Impulsarme y
Saltar...
El crack de las hojas al partirse en múltiples trocitos
Me ilusiona,
Nunca deje de ser niña,
Me distraían otras cosas.
Hoy se aproxima una tormenta pero sé que
Limpiara mis pulmones, 
Me transportara a nuevos olores,
La humedad me hará recordar 
Que dentro de nosotros, 
Aún existe 
Un niño deseoso por descubrir el mundo. 

miércoles, 19 de octubre de 2016

Subes y bajas.


¡Hola lectores, seguidores y nuevos lectores!

El peso ha formado parte de una gran etapa de mi vida:

 - Si sigues comiendo así, engordarás.


Imagen de Niklas Rhöse

Lo curioso es que aun estando delgada, se me controlaba la comida porque tenía tendencia a engordar, y como seguramente habría notado mi madre, me gustaba mucho comer. ( para que negarlo )

No fue hasta llegar a la adolescencia cuando yo, pesando unos 45-50 kg, llegué a plantearme que quizás algo fallaba en mí. Los compañeros de clase me miraban mucho, los chicos. Las chicas, digo yo que algo les corroía al ver a los chicos observándome a cada cosa que hacía o  a cada vez que hacía tal… ¿Qué se yo?

Durante una época dura de mi adolescencia, adelgace tanto que muchas de las chicas con las que compartía aula, se mofaban de mí por mi extrema delgadez. No fue hasta pasados unos cuantos años, que tal vez, aquellas chicas, con las que no intercambiaba apenas palabra, pensé que se sentírian intimidadas.

Una vez apartada de las aulas, los kilos empezaban a notarse. Iba engordando a cada semana y se me veía la cara más llena. Al llegar a los 20 ya pesaba un poco más de los 60 kg y el peso, empezaba a causarme molestia. Si antes se metían conmigo por estar delgada, ahora era yo misma la que me castigaba, me desgarraba por dentro, descalificándome en cada escrito, odiando mi cuerpo, toda yo.

Conseguí mantener a raya por algunos meses la subida, mientras iba superando el poder bajar de peso y quedarme en 50 kg aproximadamente. Durante esa etapa me sentí muy plena, me veía sexy, guapa y con muy buen ánimo pero sobretodo, me sentía yo.

Ahora entro en el meollo de la cuestión. No es la pérdida de peso lo que hace que una persona se sienta más sexy, guapa, arrebatadora o aceptada. Es como te ves tú misma. Mientras estuve con apenas 60 kg no pare de atormentarme con vejaciones hacia mi persona, pero lo alarmante, es que empezó a no gustarme nada de mí.

Esto me ha costado mucho descubrirlo pero gracias a una web muy famosa tengo por seguro que si encuentras talla con una 38, también la puedes encontrar con una XXL, y es que el verse guapa no depende tanto de la gordura o la delgadez. Coge una prenda que con la que te sientas a gusto, maquíllate, acicálate el cabello y verás cómo ese ánimo, no está pensando en… - es que, como estoy gorda…
Mucha gente dice que está en la actitud, en quererse una misma pero yo creo que la ropa juega un papel muy importante porque la ropa refleja quien somos y nuestro estado de ánimo.

Desde aquí quiero deciros que a mí me menospreciaron usando una 38 y con una 50 también. No obstante, uso una 50 dependiendo del fabricante y tengo pareja, gente que me quiere y algunos amigos.

¿Qué deduces de todo esto?

martes, 18 de octubre de 2016

La llamada.

¡Hola mis lectores, seguidores y nuevos lectores!


imagen de Daria Nepriakhina


No fue la suerte de que me llamara, ni tan si quiera que la hubiera enviado un mensaje. No es que sintiera alegría, más bien me sentía afortunada de poder hablar abiertamente con ella. No hablabamos mucho, pero aquellas palabras me inundaron de una ternura y orgullo que solo puedes sentir cuando no hay malicia, cuando todo se dice de corazón y con lo que te nace. 

Ella atravesó también un trágico momento en su vida que de algún modo nos puso en el mismo camino por que pasábamos por algo parecido. Quisiera decir que la comprendo, que puedo sentir o imaginarme todo por lo que ha pasado pero lo cierto es que cada ser vive cada suceso con una intensidad distinta. Lo que si podía decirle, hacerle saber, es que podía contar conmigo para lo que hiciera falta. 

La llamada duró bastante. La verdad es que ella atravesaba una época preciosa, había presentado su libro, seguía con las obras de teatro, que era su vida, pero esta vez su tono se le notaba más apaciguado, tranquilo, sereno, claro, lleno de ternura… en efecto, ¡se había enamorado! Y como tal, se la escuchaba de modo en que, si ya de por si te quedabas con la boca abierta por lo clara que a veces era con la gente, ahora, tenía otro matiz y es que ahora se le notaba que estaba en el punto en que podía decir, ¡ahora estoy bien! Aunque no lo os creáis, ella no ha sido de estar enfocada en buscar el amor, ella ha sido siempre de distraerse leyendo, devorar libros como la que más. La que disfrutaba con la pintura, la que volvía a renacer representando una obra de teatro. Nunca ha sido de no hacer absolutamente nada. Al decir verdad, nunca la he visto quieta, pero cuanto más hacía, más la admiraba, más me daba  y me da, la impresión de que llegará a ser alguien muy importante. Siempre disfrutando de lo que le ofrece la vida por mucho o poco que haya tenido, por más difícil que se lo haya puesto la vida, siempre ha sacado una fuerza desmesurada que me pregunto, ¿de dónde las ha sacado? 

Al otro lado del teléfono, se oía a la que fue lo mismo que una hermana mayor para mí y como hermanas, hemos tenido nuestras diferencias, nuestros piques, nuestra discordancia… pero siempre ha habido amor entre nosotras, siempre hemos estado la una con la otra aunque nos separara la distancia, aunque viviéramos en pueblos distintos. Siempre estuvimos juntas, siempre estaremos juntas.

 Hemos salido a bailar. Aunque por el contrario los gustos no fueran similares en cuanto a música. Hemos ido a tomar algo. Aunque yo tuviera más ganas de bailar que de hablar en ocasiones. Quizás, no somos hermanas pero somos primas. Y yo, la quiero como si de mi hermana mayor se tratara. 

jueves, 13 de octubre de 2016

Ya no.


¡Hola mis lectores y seguidores!



Imagen de Keren Turmo

Ya no resplandeces en mi rostro,
No me haces exudar sudor,
No me brillas a horas tempranas,
Ni resplandeces con el contacto del cristal de mi ventana.
Te nos has ido,
Pero has estado ahí desde mayo
Y aun en octubre seguías iluminando mis días.
Como si no hubiera un mañana,
Como si me obligaras a aprovechar los días,
Sabiendo que me gustan los días azulados,
Sabiendo que los días grises
Son nubes en mi corazón.

Ya no impregnaras tus rayos en pieles ajenas,
Ya no bañaras las aguas cristalinas,
En su lugar los días serán húmedos,
Secos y
Con algo de suerte,
Llenos de aguaceros que rociaran los invernaderos,
Los campos,
Las calles transitadas…
Haciendo que la que gente tenga que resguardarse en algún lugar
Donde no haga ese frío,

Causado por la lluvia. 

martes, 11 de octubre de 2016

Reset.

¡Hola lectores y seguidores!


Mi dolor comenzó un día, que como a todos, fue marchitando, consumiendo, surcando por dentro hasta no dejar nada de la antigua yo, de lo que fui, de lo que soy, de lo que podría haber llegado a ser…

Nunca piensas que el sangrar tanto y por lo mismo, puede herir tanto, que puede acabar con todo tan rápidamente con solo mencionar el tema. Nunca piensas que ese pozo negro arrastre a todo el que lleve amor consigo en su interior.

Las mañanas me parecen días y las tardes meses pero es que las horas se vuelven interminables cada vez que contemplo como ha podido devastar tanto de a una persona,  a tantas personas, que sin poderlo contener forman parte del circulo de los que jamás supieron como calmar tus ansias por querer ser mejor pero debido a tu duelo por la vida has acabado mitigando con solo pronunciar una letra. Letras que te han llevado a palabras sin sentir, emociones incontrolables, un manojo de inseguridades … que quizás si todo lo hubiera llevado de otro modo, la tristeza y la soledad no habrían anidado en mi corazón por tanto tiempo.

En mi corazón aún quedan retales de una vida llena de sacrificio por querer mejorar, aunque a veces una no lo consiga, aunque a veces acabe tan rota que ni de los mismos pedazos no pueda recomponerme.

Imagen de Cristian Newman

Llega un momento en el que la mente, dice ¡basta! Basta de doler, de punzar, arañar, rasgar el corazón, hacerlo trizas y de intentar todo de la manera equivocada, de soluciones que no tienes ni pies ni cabeza. Basta de mendigar lo que ya es mío, basta de menospreciar lo bello que hay en mi interior. Dentro hubo orugas que se convirtieron en mariposas, hubo una bella incomprendida de noble corazón, empática, con pasión por lo que hace, que disfruta de la alegría que le colman los que la aprecian. 

Aunque un día me riendí, siempre volví a intentarlo una vez más, perseverante, con cicatrices de una batalla que no ha terminado y que debo seguir batallando a pesar del que dirán, las palabras de incomprensión, los juicios, la dudas, las lágrimas, el dolor, la rabia e impotencia.

Esta batalla, no ha terminado, pero una cosa tengo por seguro, jamás dejaré de intentarlo.


*¿Buen augurio o nuestra quimera?*

¡Hola mis lectores y seguidores!

Las mañanas tempranas van acompañadas de un sueño que nos da algo de pesadez en el cuerpo y que conforme avanza el día, nos hace estar más en sintonía con nuestra jornada.
Me decido a hacerme un café que acompañe este pitillo, pero mientras realizo las maniobras adecuadas para hacer ese merecido y deseado café, mi mente empieza a hilar pensamientos contradictorios que no forman parte del brebaje.

¿Cuántos de nosotros hemos sufrido tanto que hemos imaginado, creído o supuesto que nadie más habrá sentido del mismo modo que nosotros o tan si quiera algo parecido? Seguramente la parte que más cuesta recordar es como hemos conseguido llegar hasta donde estamos.

Si echamos la vista atrás, hemos estado en algún momento de nuestras vidas en constante sube y baja o lo que es lo mismo y me gusta decir mucho, cuando estamos en lo más bajo, resurgimos de la nada y brillamos por nuestra propia luz. Sin en estas bajas, no estaríamos hoy disfrutando de nuestra bebida junto con una melodía que nos evoca una especie de alegría. Digámosle que para algunos es nuestro ritual para empezar bien el día y de ahí continuar con la misma vibra todo el día y cuanto más se prolongue más duradero será nuestro buen estado de ánimo.

Imagen de Manu Camargo

Las mujeres nos maquillamos y nos inyecta de una alegría que nos transporta y nos eleva por todo el día hasta los últimos rayos de sol haciendo de nosotras nuestro pequeño ritual antes de salir al mundo.

Antes de salir a bailar, nos ponemos nuestras mejores galas pero no conformándonos con eso, nos volvemos a maquillar para una mejor conexión con la música que nos habremos puesto previamente ¿todo es como un gran ritual del que invocamos para el buen augurio o es quizás nuestra quimera?

Si nos vamos al tema de la suerte, quizás, encender una vela blanca, de canela o miel para continuar con ese.. .¿"ritual"? ,¿augurio? o ¿quimera?





domingo, 9 de octubre de 2016

Remolino de sensaciones.

¡Hola Lectores y seguidores!



Amar con el corazón es dejarse llevar por los torrentes de los sentimientos ignorando la razón, dejando todo al azar, dejando abierto hasta el alma para ser correspondido de igual manera o de igual forma.

Imagen de Everton Vila, (Brazil)


Cuando éramos novios nada se dejaba a parte, si había que salir porque hacíamos 6 meses juntos. Se salía y con una hoja rasgada de una simple libreta, en la que expresábamos nuestros sentimientos y estábamos más que satisfechos, nos dejábamos llevar como la corriente se lleva una hoja de los árboles que fluyen en armonía como si eso fuera lo que tenía que suceder entre nosotros.

Con los meses, los años y la relación se iban afianzando, pero una idea se clava cada vez que vas viendo el transcurso de vuestra relación. Si nos amamos, pero ya vivimos juntos y quizás con el tiempo… ¿y si nos casamos? No es que hayamos de hacerlo. Sabes que no te entregarías a nadie más como lo has hecho en cuerpo y alma, como lo hiciste en su día. No hay sentimiento que no se asemeje al suyo cada vez que se te aparece en tu mente, en tus pensamientos y en tu día a día. Poco a poco, te das cuenta que todos los enfados, los cariños, las carantoñas, los juegos, las lágrimas, las riñas, las alegrías, la plenitud no sería posible sin él o ella. Nada cobraría ese sentido. Decidís casaros.

Una vez unidos en santo matrimonio, no podéis sentiros más afortunados y aunque ya no os escribís cartas, os sentáis a observar las fotos de cuando novabais y al observarlas, los recuerdos cobran vida y en noches de una convivencia en paz yacéis en vuestro nido de amor, haciendo culminar los días de esa semana. Ya no os acostáis a menudo, pero ya no os andáis con rodeos a la hora de consumar. Que tranquilidad no tener que explicar a cada momento lo que te apetece, os conocéis hasta tal punto que sabéis hasta cuando hay que parar.

La encrucijada llega cuando en un momento de plenitud, se os hace el querer ser padres y fantaseáis con serlo. Hasta tenéis algunos nombres que ya os gustan pero la vida es muy larga y aunque estáis ansiosos decidís, esperar un poco.
¿Seremos padres?


jueves, 6 de octubre de 2016

Reflexiones de un jueves, siendo octubre.

¡Hola mis lectores y seguidores!






Quizás no se trate tanto del que hacemos o dejamos de hacer. Quizás se trate más bien, de lo que aportamos a las demás personas cuando sabemos vivir solos.

Quizás no es tanto lo que me hace sentir esa persona, sino como afronto con actitud todos los sucesos que se me vengan encima.

Nunca he sido de ideas positivas, pero sí que es cierto que hay meses que entran y calan como agua de mayo en mi corazón calando en cada conducto de mis vasos sanguíneos que me transporta la sangre, haciendo que sienta cosas que no sabría describir con tan solo unos párrafos.

Es cierto que nos hieren, que no nos hablan o que acabamos mal con gente cercana de nuestro alrededor por confusiones, por malos entendido... pero ello no nos quita de sus pensamientos, de su vida diária.

Si una tarde de paseo con tu amigo perruno puede hacerte sentir tan inmenso como a mí, viendo cómo se diviérte, viendo las hojas caer, observando el paisaje, caminando y sintiendo tu corazón con fuerza como late del caminar… ¿Es necesario depender de algo externo para que podamos continuar? Yo creo que no.

Quizás no se trate de sentir cerca a los demás, sino de sentirnos más cerca de lo que nos hace sentir bien , reconfortables, con ánimo, con ganas de exprimir la vida a nuestra manera. Si siento todo eso, ¿para que necesito a alguien que me haga sentir otras cosas? ¿A caso no me he sentido vivo al disfrutar de esas sensaciones?

Buscamos amor, cobijo, en cosas, personas, que tal vez nos hagan sentir a salvo por un instante. Cuando podemos disfrutar de todo ello con las pequeñas cosas. No estamos solos. Tienes una pareja, un confidente, un amigo o amiga, un padre o una madre, a ambos, pero todo eso está muy bien, pero... ¿Qué hay de ti?




miércoles, 5 de octubre de 2016

Le llamába máma


¡Hola mis lectores y seguidores!




Máma, así la llamaba yo. Siempre fue mi referente, la persona a la cual seguir y tomar ejemplo.
Siempre se ocupó de nosotros, aun cuando teniendo algún tipo de desacuerdo, nos tendía la mano, nos aconsejaba y esperaba que rectificáramos en nuestros actos.

Nunca vi a mi madre como solo un lazo familiar. Más bien, como una amiga en la que podía confiar, en la que podía depositar todas mis esperanzas y de hecho, nuestra conexión madre e hija, fue sin duda de las más fuertes.

Ella se vino a España cuando rondaba los 13-14 años. Tan solo era una niña a la que hicieron limpiar casas, hacer de comer y ocuparse de los quehaceres del hogar. De pequeños nos contaba su recorrido en los estudios, como tuvo que dejar de estudiar para criarnos. Siempre supe que mi madre valía mucho, no solo por sus excelentes notas en la escuela, sino porque aun teniendo poco, siempre nos brindaba todo lo que pudiera y más. Si no podía darnos algo, nos daba de otra cosa, pero siempre hizo lo posible porque no nos faltara de nada.

Nunca supe como encajar que el día de reyes, ella, estando casada y con su segundo hijo, me hiciera saber que para mí, no habría regalos a partir de ahora. Tenía que comprender, que mi hermano era más pequeño y aun no comprendía el valor de lo material, lo que costaba un juguete. Por lo que a mí se me negaría el derecho a juguetes por una temporada larga. Yo asentí, e intenté comprenderlo, pero una voz en mí se preguntaba, ¿porque yo no y él sí?. Con los años atas cabos de que que estaban pasando por una economía difícil. Comprendí también, que mi actitud fue egoísta.

Cuando yo cumplí los 16, ya en la edad adolescente, ayudaba un poco en las tareas de casa tales como fregar la vajilla, barrer y de más. Recuerdo a mi madre saliendo muy temprano a trabajar, y volviendo a las tantas de la noche. No comprendía como después de haber estado todo el día trabajando, podía seguir limpiando por la noche. Luego entendí que mi padrastro, no le ayudaba en nada.

Años después, llegaba la separación y vi a mi madre vulnerable pero todo eso cambió cuando decidí ayudarla a que se sacara un curso, una profesión y durante un tiempo el único sustento, fui yo. Siempre lo recordaré, verla inmensamente feliz cuando consiguió el título, pero lo mejor de todo, es que yo también había contribuido a que ella estuviera así.

Mi madre ha tenido que soportar de nosotros muchas chiquilladas, muchos enfados, pero la verdad es que yo a ella la veo como a alguien de quien puedo tomar ejemplo. Jamás se quejó porque tenía que limpiar, jamás dejó de luchar por nosotros aun cuando llegó la separación y tuvo que hacerse cargo de nosotros. Tampoco dejó de luchar cuando yo pasé por una época dura de mi vida, en la cual, sacó toda su artillería pesada para hacerme ver que yo a raíz de una enfermedad, podía ser normal. Soy normal, pero ella me ofreció un abaníco amplio de posibilidades y le estaré eternamente agradecida. Por ella, soy lo que soy hoy en día, por no resignarse a que  tuviera una vida sin sentido tanto para ella, como para mi.

Mi madre es toda la familia en una. Porque durante mucho tiempo, no he tenido a nadie más. Aquel a quien llamáis tío, tía, primo, prima, sobrino, sobrina… yo lo veo todo en ella. Ella es mi concepto de família. Hemos sentido esa conexión mutua por ambas partes. Ella no solo me ha dado la vida sino que todo lo que ella sufría, yo lo sentía en mis carnes, y no puedo decir que no me hayan dolido ciertas cosas de ella, pero se también, que tuvo sus motivos. A veces hace falta una voz cantante entre dos, alguien que te ayude a ver más allá de donde tus ojos pueden ver. Ella es mi heroína y no podría ser nada mejor que como ella.

TE QUIERO MÁMA.