lunes, 27 de marzo de 2017

Nadia y Betty

-   ¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!







     
           - Buenas tardes querría un té

-          -¡aquí tiene su té!

-        -  ¡Hmmm qué rico que está… ¡

-          -¿Me encanta el sombrero que lleva usted puesto es de diseño?

-        -  Me lo regaló mi marido

-         - ¡Es súper precioso!

-          -Gracias, este té está buenísimo

-          -Gracias

-         - ¿Le gustaría jugar un rato encima del caballito?

-         -¡ Sería genial!

-        -  Hihihihihi! ¡Corre caballito! ¡Corre!

-          -¡Nadia! ¡Es la hora de comer!

-          -Lo siento Betty mi mamá me llama para ir a comer, ¿nos veremos pronto?

-         - ¡por supuesto que sí!

Nadia sale escopeteada a saltitos de su cuarto en dirección al comedor allá donde está su madre:

-          -¿Con quién hablabas Nadia?

-         - Con mi amiga Betty la de la tetería

-          -Así que Betty tiene una tetería …

-          -Sí mamá, y tiene un caballito que cabalga. Se llama Fénix

-          -Ja ja ja ja y ¿te lo has pasado bien?

-         - Si mamá , siempre me lo paso bien con Betty




Aunque éste gesto de Nadia es de lo más normal a sus cinco años hay niños que sufren precisamente lo contrario, la negación a tener un amigo imaginario por parte de los padres. Los niños, niños son, y es precisamente por eso que desde mi punto de vista hay que dejarles ser lo que son, niños.




martes, 21 de marzo de 2017

Cumplo un año de vida.


¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!



Con motivo de recordar lo que ha sucedido con mi blog, os informo que ya ha pasado un año desde que emprendí mi camino como Blogger y no puedo estar más orgullosa. Siempre digo, que hay que estar en constante aprendizaje, de hecho lo estoy siempre.


Por el camino he perdido amigos, a uno muy querido, y he ganado a otros. Tengo el apoyo de muchas personas. Y aunque es algo que nunca hubiera imaginado, el año pasado, gané algunos premios.

Disfruto escribiendo. Lo haré mejor o peor pero acepto consejos para mejorar aunque ello lleve a que tenga que hacer un arreglo exhaustivo de los relatos, historias o poesías.
Admiro mucho los blogs que hablan de libros a los que poder echarles mano, soy fan de los relatos cortos, así como de la fotografía y como no, poco a poco voy creando mis pequeños bebés, las historias inventadas o ficticias, que me han llevado a sentir maravillosos sentimientos.
Para los que seguís mis colecciones, como la de Almería en Google + sabréis que me gusta hacer fotografías de vez en cuando aunque por problemas personales ahora está un poco olvidado, pero prometo hacer de esa sección un hábito.

Para los que no hayáis podido seguir las historias que he ido escribiendo os dejo los links de todas las historias que ido escribiendo a lo largo de este año:

Historias ficticias

Por cinco euros: capitulo 1 , capitulo final

¡Yo te quise! : capítulo 1, capítulo final

Amor Extra XL: capítulo 1, capítulo final

No hay mal que por bien no venga: capítulo 1, capitulo 2, capítulo final

No todo es glamour y caviar: capítulo 1, capítulo 2, capítulo 3, capitulo final


Andaba pensando en publicar reseñas de los libros que voy leyendo de vez en cuando que, he de reconocer que en este tiempo me he aficionado a los libros de bolsillo. Así que si alguien me recomienda alguno, estaré encantada de recibir sus sugerencias.

También estaba en hacer más cambios en el blog pero eso ya lo iremos viendo más adelante.
Quería dedicar a los que me seguís, un aclamada ovación por soportarme y estar ahí leyendo todas y cada una de las  publicaciones que ido haciendo. Me cuesta leeros a todos, pero voy procurando echar mano de los que más me escribís y  de los que me gustan.

Sin más, me despido, felíz por haber cumplido un añito de vida en este blog que tantos cambios ha sufrido a lo largo de este.

Gracias a todos en general, por tan grande apoyo.

El rincón de Keren.

lunes, 20 de marzo de 2017

Carta a otro yo.


¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!



Estas manos sostenían grandes cubos de agua, éstas piernas recorrían largas colinas , calles abruptas, soportaban largos viajes mientras que esta piel mía era tersa, suave como cuando acariciamos a un bebé. Esa piel era firme, sin el paso de los años, le quedaban muchas cosas por vivir. Por ejemplo: mis ojos vieron como el desamor fue calando en mí durante muchos años en los que nadie hubiera dado un duro por mí, pero que llegados a la madurez, también conoció el amor en todas sus facetas. Conocí la amistad, la amistad con hipocresía o por conveniencia, las largas esperas hasta ver a mis amigas lejos de mí. Éstas manos escribían a mano lo que ahora a duras penas puedo hacer con un ordenador. No me malinterpretéis, prefiero el roce de las manos haciendo un borrón a las letras, el olor del bolígrafo, el movimiento de éste que siempre comienza con una letra esmerada y delicada pero que acaba con la inquietud del “rallote” malamente nombrado. La tinta que escribían mis manos son el trascurso mi vida que, con los años lo han vivido mis ojos, ahora con patas de gallo, pero no por soportar años, sino por sentir la alegría, de mis seres queridos y amigos que un día estuvieron sentados aquí, a mi lado. Estos ojos , han reído , llorado , se han sorprendido al ver el desamor y finalmente el amor correspondido como es el amor de un hijo en brazos de una amiga, qué tesoro más grande esconde la vida… nacemos con la creencia de que estaremos aquí para siempre, que duraremos eternamente, sin sentir apenas el buen recuerdo, corriendo , anhelando … yo también anhelo, pero no el momento en que fui joven, sino el momento en el que podía vivir múltiples de sucesos a la vez sin que este corazoncito mío, diera de las suyas, sin que se me llenaran esos luceros de lágrimas por no atravesar el mundo, o algo tan simple como ir a la plaza a conversar con las vecinas. Se nos escapa la vida. Y la vida puede ser tan corta… 

Éste cuerpo fue deseado por muchos hombres, pero siempre fue conservado y a veces maldecido. Anhelo mi cuerpo pero no para lucir vestidos caros, sino para poder caminar , hacer largos recorridos y cantar a la libertad , correr , saltar , estirarme en el suelo, sentir la hierba de los campos que ahora al pasear a mi perrita huelo por las mañanas a paso lento. Siempre estuve rodeada de gente, pero jamás tuve una amiga íntima. Prefería perderme entre la multitud de las calles, de los bares, fumar a escondidas y beber whisky con al cumplir la mayoría de edad también sin la presencia de nadie conocido. Las largas conversaciones sobre viajar, me llevaron a Madrid, Valencia, Aragón, Francia, Luxemburgo o Inglaterra. Quizás no tuviera amigos, quizás no tenía una confidente, pero en cada lugar encontraba personas de paso, con algo mágico. Mi mente siempre estaba pensando en el próximo lugar. Hasta sentar la cabeza y conocer al que es ahora mi marido. Con él también compartí mis andanzas por el mundo. Aunque él era más casero, el compartir aquellos viajes, nos acercaban el uno al otro. No había tanto tiempo para pelear. Aunque por alguna extraña razón, el ser humano se las ingenia para encontrar algún motivo para ello. No obstante, aquellas regañinas y enfados, no duraban tanto como para traérnoslos con nosotros, pero sí que hace falta un buen compañero de viaje que te haga la vida placentera, fácil, y menos complicada. Él me aportaba todo aquello, y hasta que tuvimos a nuestro primer hijo, con los años los viajes fueron escaseando. Los viajes fueron cambiados por regalitos de un todo poderoso que nos alegraba aún mucho más las vida. Es cierto que añoraba mis escapadas con mi marido, pero con los años la familia al completo, comenzó sus andanzas. 

No pretendo convertirte en viajero. Pretendo que busques aquello que te mueve el alma, aquello que te transporta a otro lugar, a otro sentir. Donde tú, y solamente tú y los que comprenden tu mundo pueden hacer de esa vida única. 

Si tienes todo eso… ¿de que te sirve un cuerpo esbelto, los restaurantes más caros, las cosas más caras , la casa más cara, o todo lo caro que puedas imaginar? Con todo tu mundo al completo, serás realmente felíz. 

Hoy, y no mañana, ayer será un recuerdo, mañana puede que sea demasiado muy tarde. 

miércoles, 15 de marzo de 2017

Hisoria Inventada: No todo es glamour y caviar. (Capítulo final)

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!






Aquella voz me resultaba tan familiar… ¡era la del buzón de voz! En cuanto me di cuenta de que era la misma persona a la que le oí decir aquellas palabras, mi curiosidad fue en aumento así como también intentaba adivinar de que hablaban aquellos dos desde el recibidor en voz baja.
Rachel dijo algo y le dejó entrar y cuando vi quien era… quedé estupefacta. Llevaba unos pantalones vaqueros ajustados negros, camiseta negra y una chupa de cuero. El cabello era corto, lleno de remolinos. Aquel tío no tenía muy buen aspecto, tenía la piel muy pálida y cuando entró, entró con aires de grandeza, como si ya hubiera estado en casa de ella alguna que otra vez, tanto era así que sacó la leche del frigorífico se sirvió el café y la leche campando a sus anchas. A continuación se quitó la chaqueta y como si no se hubiera dado cuenta de que estaba allí cogió su café y se sentó a mi lado como si no existiera.

Fué entonces cuando Rachel algo enfadada le dijo que hiciera el favor de coger sus cosas y marcharse lo antes posible. Aunque sus palabras denotaban amabilidad, su gesto me indicaba que este hombre, no era precisamente un buen amigo. Como vi que era una situación bastante incómoda para ella, decidí irme por mi propio pie para no caldear el ambiente y no ser testigo de una pelea con lo que fuera que tuvieran aquellos dos, pero ese tipo me daba mala espina, así que como no me fiaba demasiado de lo que pudiera pasar le pregunté:

                - ¿puedes con esto?- dije arqueando las cejas

                - Claro que sí , él ya se iba , ¿verdad Luke?- dijo invitándole a que se fuera
<< ¿Así que ese era el tal Luke del que me había hablado Richard?>> pensé para mis adentros.

 Entonces cogió algo de las mesitas de noche, dió un rodeo por todo el piso y dijo:

                - Volveré otro día en el que no estés… tan ocupada.- dijo mientras cerraba la puerta dejando a una Rachel temblorosa al oír aquellas palabras:
                - ¿¡Quién coño era ese tío?!- dije preocupada

                - Esto … -dijo mientras se dirigía al sofá

              - ¿Acaso te has metido en un lío?- la interrumpí

                - Es un amigo al que conozco de hace muchos años, solíamos quedar y otras cosas más… ya me entiendes. La última vez que lo vi coincidimos en la disco contigo y Carol. Lo pasamos muy bien. Es buena persona. –trato de convencerme

               - ¿Pretendes que me crea que ese tío es buena persona? O es que ¿A caso no te has dado cuenta de cómo tiemblas?- dije haciendo muestra de lo evidente

               - Laura, es un viejo amigo, nada más. – dijo intentando zanjar el tema

Trate de coger aire, la mire, y viendo aquel cuerpo suyo tan delgado y tembloroso ante mí, la abrace y le dije:

               - ¿Sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras verdad?

               - Sí Laura, tu eres una buena tía. Tranquila, si tengo algún problema, serás la primera en saberlo.
               - ¿Seguro?

               - Seguro.

Aquellas palabras me sonaron a excusa, pero no podía hacer nada si no me explicaba que era lo que ocurría o en lo que se había metido. Yo no era nadie en su vida, tan solo una chica a la que conocía de apenas unas semanas ¿Qué podía hacer yo?

Sonó el teléfono y lo cogí, era del trabajo habían prescindido de mis servicio y cubierto mi puesto por otra persona. Me quede de piedra. Pero si no había faltado ni un solo día al trabajo, había estado única y exclusivamente para ellos. Me entregue hasta los fines de semana en los que Tom se encargaba de las fiestas de empresa, incluido los veranos y todo ¿para qué? En ese momento tuve que sentarme de nuevo y volver a coger aire, echarlo, volver a coger aire y … pensé rápidamente en la propuesta que me hizo aquella misteriosa compañía. Allí mismo, mire desesperadamente el correo en busca de una salvación. Entonces lo vi: “España”. ¡la empresa era española! No solo eso, me proponían una suma cuantiosa por mis escritos y ¿Cómo podía rechazarlo? En aquel momento pensé en Richard y Rachel.  Richard se había portado muy bien conmigo habíamos congeniado y Rachel me había abierto sus puertas a su casa, a su más sincera amistad o por lo menos eso creía yo. Se me vino el mundo abajo así que me quede ahí mirando la propuesta de aquella compañía que al parecer, era una editorial, mientras sin que yo pudiera apreciar bien lo que me decían, de pronto llegó a mis oídos:
               - ¡Laura! ¡Laura! – dijo Rachel preocupada

               - ¡Si, si! Dime – dije de un salto

               - Me habías asustado, parece como si hubieras visto un fantasma, ¿ocurre algo?

               - Nada, nada… me han ofrecido trabajo – dije con la vista perdida

               - No parece una buena noticia – dedujo

               - ¿Y Porque no?

               - No pareces entusiasmada. Cuando a alguien le dan una buena noticia se le nota en la cara. –volvió a acertar .

               - Lo cierto es que, es lo que estaba esperando.

               - ¿A sí? Y de que trabajarías? En qué zona de Nueva York es?

               - Bueno aún no se si voy a aceptar el trabajo – dije intentando quitarle hierro al asunto y cambie de tema – ¿Sabes algo de Richard?- dije mientras ella me miraba incrédula
- Dijo que se pasaría a verte. Espero que no te moleste que le haya dicho que estabas conmigo. Mostró bastante interés en ti y le dije que se pasara para animarte pero… ¿qué hay entre vosotros dos , tortolitos?- dijo a modo de broma

            - Nada, solo somos amigos que quedan y lo pasan bien juntos- dije sin saber muy bien que suponían aquellas palabras.

           - Entonces … ¿os habéis acostado?- dijo ni corta ni perezosa

           - ¡¿Qué dices?! No, no, solo somos dos buenos amigos. Punto.

Entonces Rachel sonrió y encendió el televisor.
Pasaron dos horas, tres y hasta cuatro pero Richard no apareció. Por lo que me fui a mi piso asegurándole a Rachel que ya estaba mejor y estaba vez, bajé las escaleras y fui en busca de mi coche.

Conduje hasta mi casa y una vez dentro, traté de imaginar lo que supondría irme a España otra vez. Me quede dormida pensando en ello.

Habían pasado dos meses. La única noticia que tuve de Richard fue la de que vendría a verme al piso de Rachel y no apareció pero en todo ese tiempo, me había mentalizado en que si volvía a España seria sin él. Sin embargo, algo dentro de mí, me decía que me iba a arrepentir toda la vida, que no iba a encontrar a nadie como él con quien congeniara, con quien confiara tanto. No sabía que ocurría, cada vez que  el destino nos juntaba como en casa de Rachel, él no aparecía. Así que decidí no pensar en ello. Ni en él, ni en lo que me hacía sentir. Ese fue mi tope, por lo que me mantuve entretenida a lo largo de aquellas largas semanas hasta que una noche, llamaron al timbre de casa. Era él, Richard.
Abrí la puerta y le invité a entrar. Estuvimos hablando pero sin llegar a nada. Todo parecía muy formal, seco, vacío. Fue cuando comprendí que las personas vienen y van, que los sucesos siempre están ahí, pero que en cada ciudad hay una Carol, una Rachel, un Tom o una Rachel Smith.

Me fui de Nueva York por un buen porvenir, pero a los pocos meses de estar allí decidí que me gustaba el otro lado del mundo, allí donde hay que cruzar el charco y en un mes atando eventos con la editorial con la que había confirmado y comenzado mis andanzas, volví a Nueva York. Se me ocurrió pasar por el restaurante donde comenzó todo, donde conocí a Rachel, donde hice buenas migas con Richard, donde me reí y hasta me enfadé. Un cumulo de sensaciones vinieron a mí mientras bajaba las escaleras. Y como si todo el mundo se hubiera concentrado para que aquel día fuera obra del destino me encontré con Richard:

               - Hombre, ¿Cómo tu por aquí?- dijo sorprendido y a la vez con interés

               - Mi editorial me ha enviado aquí para firmar libros y para comenzar mi nueva novela. ¿Cómo estás?- dije con mucho ánimo

               - Te he echado de menos Laura… yo… estoy loco por ti…- dijo tartamudeando- No dejado de pensar en ti , en nosotros...

Como si el mundo me hubiera dado una segunda oportunidad, como si las hadas hubieran habituado aquel hermoso lugar donde tantas vivencias habíamos experimentado, hubo un cruce de miradas y ese fue el principio de mi nueva vida. No era ni la más famosa de las novelistas, pero estaba haciendo lo que había soñado toda mi vida y como todos, en busca del amor, en busca de compartir nuevas hazañas, ser comprendida y compartir ese amor que llevamos dentro y que tanto deseamos repartir, encontré a mi amor.

FIN.

martes, 14 de marzo de 2017

Historia Inventada: No todo es glamour y caviar ( dudas) Parte 3

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!





Después de haber estado mirando el móvil como unas mil veces, caí en la cuenta de que no había escuchado los mensajes de voz.
Así que comencé con el primero. Decían Carol y Rachel que iban a estar en una cafetería con unos chicos con lo que coincidieron en la disco.  Hasta aquí, todo parecía normal. Escuché como cinco mensajes en los que me animaban a unirme a un supuesto desayuno por la tarde, lo cual me hizo pensar que las dos habían congeniado muy bien, ya que en el mensaje se notaba que llevaban un cachondeo de lo lindo. Escuché el último mensaje del buzón de voz en el que se oía el ruido de la calle, como si no se supiese que el teléfono estaba llamando y acto seguido, la voz grabe de un hombre que decía: “Si sabes lo que te conviene, harás lo correcto”. Se cortó el mensaje y un escalofrío recorrió hasta la último rincón de mi cuerpo, arrepintiéndome una y otra vez de haberlas dejado solas con aquellos desconocidos, pero seguía sin recordar como había llegado a mi piso; pensé en llamar a la policía, a los bomberos, a las noticias… ¡me puse histérica! así que trate de calmarme, trate de ser coherente y pensar. Tal vez,  fuera la conversación de otra persona así que llamé a Carol una vez más y el teléfono emitía llamada, pero nadie cogía el teléfono, después a Rachel y el teléfono estaba apagado. Seguí intentando localizar a Carol dejando varios mensajes: “Llamadme, estoy preocupada” y por si era una broma: “Si esto es una broma, no tiene ni puta gracia” añadiendo un: “haced el favor de coger el teléfono me tenéis muy preocupada

Presa de la histeria, no podía quedarme quieta en mi piso, así que me dirigí a la cafetería. Con un poco de suerte, el camarero podría decirme si estuvieron ahí, cuanto rato hacia que estuvieron y  encontrarlas sanas y salvas.

Cogí el metro, tuve que hacer un viaje de media hora y encontrar la cafetería que quedaba donde dios no quiso ir. La cafetería quedaba justo en frente de una de las bocas del metro. Inspeccione el lugar de arriba abajo y cuando fui a preguntar al camarero por ellas, alguien me puso la mano en el hombro:

               - Eres Laura ¿verdad? – dijo con un tono de voz que se me hacía familiar

               - ¿Te conozco de algo?- dije extrañada

               - Ja ja ja! Soy Richard , uno de los chicos que iba con tus amigas, ¿te encuentras mejor?- dijo con una mueca

No entendía nada, estaba furiosa. Si éstas dos están juntas y todavía deambulando por las calles ¿dónde ha quedado la caballerosidad? y ¿porque no está con ellas? ¿Qué me había pasado para que me dijera aquello?:

               - Lo siento, no recuerdo nada de lo que paso anoche. ¿sabes dónde están Carol y Rachel? – dije intentando esquivar su pregunta

               - ¿En serio no sabes qué ocurrió? – dijo sonriendo

               - No tengo tiempo para eso, ¿sabes dónde están mis amigas o no? – me apresuré

               - ¡Vaya genio! Están en casa de Luke, te puedo llevar yo si quieres, pero deberás quitar esa cara de malas pulgas porque ensombrece tu belleza. Y tú, eres muy guapa. – dijo intentando sin ánimo que me calmara

No tenía tiempo para paparruchas, debía encontrar a estas dos como fuera. Por lo menos saber que estaban bien así que le dije a Richard que me llevara al piso de ese tal Luke y al llegar no había nadie, lo cual me hizo pensar si no sería una estratagema para quedarse a solas conmigo, pero Richard fue amable. Me sugirió otro lugar debido a mi insistencia y preocupación,

Montados en su Range Rover fuimos en busca de aquellas dos inconscientes mientras la tarde del domingo llegaba a su fin habiéndonos recorrido todos los lugares posibles. Richard me vio tan abatida que me invitó a una cerveza y aunque yo quería seguir buscando y dar con ellas, no sé cómo, acabamos en el restaurante donde conocí a Rachel. Bajamos al bar, sin ánimo en las venas, mientras Richard y yo íbamos argumentando las diferentes posibilidades.

Sonó el teléfono. Pensé que eran ellas pero para mi sorpresa, era una compañía la cual aseguraban que habían leído mis historias en mi blog y estaban dispuestos a publicar un libro de bolsillo siempre y cuando siguiera las recomendaciones que ellos me aportarían en un correo si aceptaba. ¡No podía creérmelo! ¡Mi momento había llegado! Pero no podía evitar pensar en mis amigas a las que había perdido en un fin de semana hiendo a la disco, eso si que daba para un libro. Por lo que, dije sin demostrar demasiado mi entusiasmo que me escribieran a mi dirección pero que de  todos modos, debía pensármelo. Llegamos a un acuerdo y nos despedimos.

Richard me miró y aunque no sabía que había sucedido con respecto a la llamada, una sonrisa de tranquilidad se reflejaba en su mirada. Entonces, me hizo entender que aquellas dos, ya eran mayorcitas y que si en cuarenta y ocho horas no aparecían que me preocupara, mientras, no. Fué entonces cuando oímos el alboroto que venía desde la planta de arriba y que se iba acercando conforme la gente iba bajando las escaleras y… ¡Sorpresa! ¡Eran ellos! Rachel iba cogida de la mano de un chico con una chupa roquera y Carol agarrada a otro mientras iban armando jaleo. Parecía que la fiesta todavía no había acabado para ellos. Sentí rabia, estaba enfurecida así que Richard y yo nos acercamos a ellos y después de casi medio llorar y dejar boquiabiertos a toda la sala con mis palabras de preocupación y enfado, salí a la puerta a fumarme un pitillo seguida de Richard que había intentado retenerme para que no me fuera mientras me decía:

               - ¡Son unos críos! ¿Menudo susto eh?- dijo intentando que interviniera en sus escasas palabras.

               - ¡No me entra en la cabeza que con la edad que tienen sigan haciendo estas cosas!- dije enfurecida

               - Hombre, lo normal es salir, pasarlo bien y si la fiesta se alarga pues bueno es. Eres una amiga, una muy buena amiga y mujer. Una chica formidable para lo poco que te conozco. ¿Me harías el honor de tomarte un café algún día conmigo con más tranquilidad? Si quieres y no estas… demasiado enfadada… - dijo con indecisión.

Estaba tan furiosa… pero me lo quedé mirándo de arriba abajo. Richard me había ayudado mucho , estuvo ahí mientras ellas andaban divirtiéndose y yo estaba preocupada, a pesar de mis malas contestaciones , no dejó de darme buenos consejos así que le cogí del brazo, y caminamos hacia donde estaba su coche y le dije :

               - ¿Nos lo tomamos ahora?- dije entusiasmada

Miró el reloj, me sonrió y condujo hacia otro bar que quedaba cerca de mi casa. Aunque , él , no lo sabía. Pasamos una velada muy interesante, divertida y sobretodo me sentí comprendida.

Cuando llegue a casa. miré el móvil. Richard y yo nos habíamos dado los números de teléfonos para mantener el contacto, pero en lugar de un mensaje suyo, estaban las disculpas de Rachel y Carol en una nota de voz. Lo escuche y me fui a dormir.

A la mañana siguiente, en la radio decían que los servicios de metro estarían suspendidos debido a las fiestas de la zona pero cuando mire el correo a parte de encontrar las recomendaciones de aquella misteriosa empresa que me ofrecía un nuevo plan a mi vida, había un correo de alguien que me citaba a las 12 en un café y al final del correo, aparecía su nombre, Richard. ¿Cómo sabía mi dirección? Decidí contestarle para proponerle que comiéramos juntos en vez de tomar café.

Me vestí. Fui hacer mi media jornada laboral y en las puertas de la oficina estaba Carol. Tenía unas ojeras que casi parecían ciénagas pero yo pensé qué se lo tenía bien empleado. Se acercó a mi y me entregó una carta con la advertencia de qué no la leyera hasta que llegara a casa. Se alejó, mientras mi curiosidad iba en aumento. ¿Qué era lo que había escrito Carol en la carta?

Me entretuve comprando en un pequeño comercio de camino a mi cita pero esta vez contenta por la oferta que me ofrecían y lo bien que me llevaba con Richard. ¿Sentiría él lo mismo?

Iba en el coche cuando me llegó un mensaje de Richard en el que me aseguraba que no podía quedar porque le había surgido un problemón, sintiéndolo mucho y la consecuente cancelación de la cita. Me llevé un chasco. Justo ahora que comenzaba a confiar, justo ahora que no me parecían los hombres tan simples, iguales o inmaduros. Si algo tenia este hombre era que, era todo lo contrario a todos los hombres que había conocido y la curiosidad me invadía al mismo tiempo que pensaba en la carta de Carol mientras aparcaba cerca de mi piso.

Una vez en casa, prepare un café dispuesta a leer que era lo que había escrito mi compañera. Saque del bolso del sobre y me acomodé en el taburete mientras iba dándole pequeños sorbos a mi café:

Querida Laura, sabes que te aprecio como una hermana mayor, ello hace que mi comportamiento del fin de semana quede en las más ridículas circunstancias, teniendo en cuenta mi edad. No obstante, sabes lo mucho que he sufrido, los sucesos que ambas compartimos en nuestra trayectoria laboral, los pocos amigos que nos permiten este trabajo que nos tiene más de medio día, a veces, enjauladas. Tu mejor que nadie, deberías de comprender entonces, mi ansia por querer disfrutar mi vida al máximo. Juntas o no…

Aquellas palabras hicieron que mi enfado decreciera y la ridícula, fui yo. No me daba cuenta todo lo que había tenido que sufrir de todas las noches en vela al llegar a la ciudad que pasábamos aconsejándonos y que aparentemente, siempre tenía una sonrisa para todos, para mí. No pude evitar sentirme mal por mi enfado.

… Juntas o no, porque hace unos me propusieron cubrir una vacante como médico en España y esta misma tarde viajo hacia allá con la dicha de que me espera un buen por venir y la desazón de que mi mejor amiga sigue enfada conmigo y no voy a poder despedirme de nadie. Apenas leas esto, tú no lo sabrás pero sé que estarás en tu piso por la noche mientras yo hago mi viaje sin que puedas hacer nada. No te guardo rencor. Todo lo contrario, te tengo como una hermana a la que echare mucho de menos porque siempre quiso cuidar de mí. No te preocupes, mantendremos el contacto. Te mantendré informada. Sinceramente, Carolina

Mi corazón pegó un vuelco, y como acto reflejo trate de hacer una llamada con la esperanza de que no estuviera en el avión pero nadie respondió.

Me llegó un mensaje de Rachel, preguntándome si sabía que Richard fue quien me llevó a casa, preguntándome si estaba recuperada y pidiéndome perdón más diciéndome que quería quedar conmigo, ya que no habíamos comenzado con buen pie. No estaba enfadada con ella, sino conmigo misma, por no haberme dado cuenta de mi obsesión por cuidar a los demás, por preocuparme demasiado, por haber perdido a mi amiga.  Era mi mejor amiga , joder!

No quería perder a otra más así que quede con Rachel después de cenar en el ya habitual bar donde nos conocimos y al verla aparecer cabizbaja, compungida y con algo de vergüenza le dije:

               - No estoy enfada, no estoy furiosa, lo estuve, pero… pero… ya…. – trate de contener mis lágrimas pero la abracé y llore como nunca antes lo había hecho.

Rachel sabia de la despedida de Carol. Me abrazó, me consoló y me sugirió que pasara la noche en su piso para que no pasar la noche sola en mi piso.
Pasamos la noche en vela en un amplio piso de dos plantas de escalera enroscada y muebles a la última.

Tenía un biombo para cambiarse en la parte superior. Era estampado de flores con un toro a la española. Abanicos de souvenir en el cabecero de su cama. Estaba claro, le gustaba España tanto como a mí pero, no había trabajo. Odiaba esta situación en la que se llevaba a los que más quería y ahora también cabía la posibilidad de que perdiera a Rachel o a Richard. Me sentía desolada, sola… Quizás estuviera haciendo un drama de todo aquello, pero ya se encargó ella de hacerme ver que lo que sentía era normal pero que no debía dejar que me sobrepasara demasiado. Esta chica era una gran amiga también, una muy buena amiga.

Bebiendo infusión, nos quedamos dormidas en su amplio sofá mientras la luz a mi derecha se escapaba de entre las persianas, me apresuré a ir mi piso mientras ésta dormía plácidamente. Le dejé una notita en que le agradecía su apoyo pero la hacia entender que necesitaba estar sola, pero justo cuando iba a coger mi bolso se despertó con cara de extrañada y me quede ahí, frente a ella, sin saber muy bien que hacer. Entonces ella me sonrió, se levantó y me preparó un café asegurando que si necesitaba irme, podía hacerlo cuando quisiera pero no me fui, me quede y fue entonces, cuando picaron al timbre y apareció él...

CONTINUARÁ...


viernes, 10 de marzo de 2017

Hisoria Inventada: No todo es glamour y caviar. ( huye) Parte 2

¡HOLA mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!




Como le dije a Rachel, fuimos a una discoteca cercana por en la que me aseguraba Carol que lo pasaríamos en grande. Yo, me limité a seguir las indicaciones de ella con la esperanza de poder animar a la pobre mujer que ahora parecía haber recobrado la vida al pronunciar las palabras “discoteca” y “fiesta”. Eso me hizo sentir muy bien, no soportaba la idea de ver a nadie mal por el tema que fuera y salimos del restaurante con los dos primeros chupitos a los que nos invitaron los camareros del local, debido a lo llamativa que iba Rachel.

Nos dirigimos hacia el Mankala, que sonaba más a tribu urbana a la que iban gente joven, que a una discoteca para mujeres de nuestra edad pero seguíamos animadas en el metro de camino allá con la mejor de las sonrisas y más con aquellos dos chupitos que encendieron las mejillas de aquella de Rachel e iba con una sonrisa de oreja a oreja mientras íbamos hablando de los hombres y su extraño comportamiento a veces con las mujeres:

                   - …  Yo solo digo que, si te echas novio no debes nunca dejar que tu vida gire en torno a él. –dijo en un tono algo más serio.- a los hombres les gusta sentir que deben ir detrás de nosotras. O por lo menos a la mayoría les gusta saber que no se desviven por ellos…. – dijo mientras dejó soltar un resoplido- … pero qué difícil es a veces cuando una está enamorada y quiere saber constantemente de él… está claro que tenemos que darnos prioridad a nosotras mismas … -dijo en tono algo intelectual

Me costaba creer que una chica tan guapa tuviera que contener sus ganas de llamar a algún tío cuando no había más que ver que los tenía locos a todos con sus modelitos. Desde mi humilde opinión, le bastaría con chasquear los dedos para que saliera alguno a la falda de ella, haciendo cuanto ella quisiera, pero no le faltaba razón:

                  - En efecto, a los hombres les gusta saber que tenemos nuestra propia vida. – dije corroborando sus palabras

                  - Exacto- dijo con una sonrisa de oreja a oreja mientras sacaba de su bolsillo algo – este es libro en el que lo explica todo. – dijo mientras extendía el brazo en señal de querer prestármelo.

La verdad es que ella no sabía muy bien mi historial con los chicos, que llevaba cerca de 2 años sin querer quedar con nadie y que no me interesaba nada más que mi trabajo y conseguir realizarme como mujer, como luchadora nata que he sido. Aunque no siempre fueron bien las cosas, aunque quizás hubiera momentos que quisiera meterme cabizbaja bajo tierra. Siempre había luz, siempre. Cogí el libro, por no hacerle ningún feo y lo metí en mi bolso sin apenas haberle echado una ojeada.

Llegamos a la entrada del Mankala y a un lado de la entrada, donde se encontraban dos gorilas que supervisaban la gente que entraba y la que no, no puede evitar pensar que quizás la ropa que llevaba no me permitiera entrar dentro del lugar y sentí un poco de envidia hacia Rachel, tan bien vestida para la ocasión pero Carol  no iba con unos atuendos demasiado para la ocasión. Llevaba una camiseta de gasa con forma de pico de color azul marino con unos pantalones mega ajustados que la estilizaban lo suficiente como para contener el aire, tacones y un bolsito minúsculo.

Cruzamos la carretera y la interminable cola de gente había comenzaron a silbar a Rachel como si de un monumento se tratase comenzaron piropos desde el fondo hasta el principio de la cola, entonces, saludamos a Carol:

                  -¡Hola! Mira, esta es Rachel, la conocí por casualidad de vuelta a casa.

                  -¡Hola! ¿Qué tal?- dijo amablemente

                  -¡Hola! Yo Soy Carol, la amiga loca y compañera de Laura.- dijo a carcajadas mientras Rachel se reía por sus palabras.

Entramos en local, después de media hora larga haciendo cola ahí de pie pasando frío.
Una vez dentro, nos fuimos directas a la barra, también repleta de gente que se giraba al ver a Rachel con su vestido ajustadito. Y las luces de discoteca que la favorecían aún mucho más.
Después de quince minutos ya teníamos nuestras copas y nos pusimos en un rincón de la discoteca donde pudimos posar nuestras copas y atuendos. De pronto sonó la canción de la mayonesa y sin poder creérnoslo nos miramos las tres y nos reímos mientras comenzábamos a bailar al son de la música que aunque pareciera imposible, había llegado al otro lado del charco.
La noche fue divertida, exceptuando a la multitud de hombres que se agolpaban alrededor de Rachel para bailar con ella e invitarla a una ronda de chupitos. No sé cuántos llegamos a tomar, pero el caso es que el sábado por la mañana, no era persona y la señora resaca me había he su visita después de casi más de 6 meses que no salía con Carol.



Era horrible, todo me retumbaba y para colmo, el vecino había decidido ponerse a practicar con la guitarra a las 9 de aquella mañana. Tuve que levantarme y hacerme algo para desayunar. Eso si conseguía mantenerlo dentro de mí y con un poco de suerte alimentarme como dios manda, pero la dicha no estaba de mi lado. En cuanto probé un trozo de manzana y acto seguido el zumo, lo eché todo. A continuación, al salir del baño cogí el móvil y lo ví lleno de mensajes de Rachel y de Carol, que al parecer, siguieron la fiesta en casa de unos chicos a los que conocieron en la disco. Creo que la foto se la podrían haber ahorrado pero me alegré de que aquellas dos hicieran buenas migas y quien sabe, si encontrarían el amor que durara algo más que una noche alcoholizada después de unos cuantos bailes arrimados los unos con los otros.

Cuando pude localizar el último mensaje, me citaban Rachel y Carol para desayunar, pero eran las dos de la tarde y me citaban a las tres. Lo más probable es que pasaran parte de la mañana en vela acudiendo a pubs cercanos de por la zona. Entonces recordé que no sabía cómo había llegado a casa, me recordaba cogida en los hombros de alguien pero no cuando me despedí de aquellas dos locas.
Como no tenía que hacer nada y me había pasado la mañana espachurrada en el sofá decidí adelantar faena del trabajo ya que había conseguido parar por algo más de una hora alimentos dentro de mí y la verdad, no me apetecía nada estar rodeada de desconocidos baboseando por Rachel fue cuando me lo pensé mejor, y me metí en la cama al oir que el vecino, ya no tocaba más la guitarra en un intento por conciliar horas de sueño.

El teléfono sonó durante horas mientras estuve dormida, toda la tarde, la noche, y parte del domingo hasta que decidí enviarle un mensaje a Carol para saber cómo estaban con la esperanza de que no les hubiera molestado demasiado que no me hubiera reunido con ellas y los desconocidos.
Carol no respondió, Rachel tampoco y después de casi cuatro horas, comencé a preocuparme. ¿Y si las habían secuestrado? ¿y si estaban en apuros y por eso sonaba tanto el teléfono?

CONTINUARÁ...

jueves, 9 de marzo de 2017

Historia Inventada: No todo es glamour y caviar.

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!



Aquella que aparecía por la calle entre los humos que las calles ofrecía en Nueva york , como si de una película se tratase, ella , que siempre se adecuaba su vestuario a su forma de maquillarse, parecía que su alma estuviera en cada prenda que se ponía en los gestos que hacía que tal y como se la veía parecían curiosamente naturales. Todo en ella denotaba naturalidad y glamour. Siempre a la última, con ese bolso bien pequeño, lleno de borlas la hacían aún más a la moda. Nada que ver con la chica que estaba en la cafetería observando la escena, y la multitud de hombres que se la quedaban mirando a la otra chica y volvían el cuello como si se les fuera a partir. Aquella chica, la de la cafetería era tímida, con camisetas amplias con gafas, un poco destartalada, el cabello algo desordenado, se le notaba a leguas que deseaba desaparecer de aquel lugar en cuanto vio aparecer a la chica glamurosa.

De entre todas las personas que estábamos en la cafetería, diría con certeza que todos nos giramos a ver el espectáculo de silbidos que se formó allí en un santiamén. Yo, al igual que todas las que estábamos allí incluido la chica destartalada,   mirábamos atónitos y porque no, con un poco de envidia, todo aquello que sucedía ante nuestros ojos y que tan surrealista parecía todo eso.

Acabe mi café, pagué y me fui con la música a otra parte. No es que me guste demasiado todo lo que les ocurre a un número reducido de mujeres en el mundo y que si no eres un pivón parece que el mundo se olvida de ti , pero no me consideraba una mujer fea, ni tan si quiera diferente a otras, simplemente creía que no sabían valorar lo preciosa que era yo, y no me refiero a físicamente, sino interiormente, pero creo que si no eres entera por dentro, ¿Cómo diantres vas a estarlo por fuera?

Me encontré por el camino con que había rebajas, y decidí ir a darme una vuelta por la gran ciudad, ignorando todo lo sucedido en la cafetería. Pateé todas las tiendas de la zona, buscando algo que mereciera la pena pero nada me llamaba la atención así que decidí irme dirección a mi apartamento a terminar mis trabajos y ponerme al día antes de que acabara el fin de semana. Caminé varias manzanas hasta llegar al metro y ya oscurecía mientras escuchaba música en mi mp3. Baje las escaleras con prisa para poder sacar un billete lo antes posible , deseaba sentarme como nunca , cuando tope con una chica que iba cargada de bolsas y para mi sorpresa se le cayó un libro muy conocido de autoayuda al suelo. Pero al disculparme con ella, descubrí, que era la chica a la que hacia unas horas largas habían estado silbando:

-                                            - Perdona mi torpeza. Estaba mirando mi mp3 y no me di cuenta de quien tenía delante. – quise expresarme sin esperanza de que me diera una respuesta así que iba a seguir mi darle su libro y seguir mi camino.

-                                             - No te preocupes, yo iba mirando el móvil. Ja ja ja ja! Qué vergüenza se me cayó al suelo el libro de autoayuda. Deberás de estar pensando que esta chica tiene problemas emocionales a montones… - dijo intentando excusarse.

-                                            -Al contrario. Yo lo que creo es que nuestro cuerpo y mente, tan solo lo podemos sanar y cultivar nosotros mismos y si uno tiene curiosidad por como sentirse mejor consigo mismo ¿que mejor manera que leer? – dije intentando animarla- de hecho, es el inicio para cambiar algo en nosotros.

-                                       - Ja ja ja ja! No lo había visto de esa manera pero es un buen modo de verlo. – dijo mientras miraba el reloj- oye, pareces una buena tía, ¿crees que tienes tiempo para una copa o una coca cola light? – dijo con ánimo

Me quedé sorprendida de que una chica como ella quisiera saber algo de mí, o tan si quiera me dirigiera la palabra pero sentía curiosidad sobre su vida, y no parecía la típica chica altiva con la cual no puedes mantener una conversación. Me decidí a ir con ella a sabiendas que mis cortas piernas, no aguantarían un paso más, después de tan largo día caminando, mirando tiendas y tomando café. Quise animarme con que por lo menos habría aprovechado la noche del sábado, en lugar de quedarme en casa, con veinte mil hojas, un portátil, un té y mi gato luka.

Cruzamos varias calles, atravesamos varias manzanas, y me tuve que parar porque aquella chica, debería de estar acostumbradísima a caminar mientras que yo, me asfixiaba con cada manzana que cruzábamos. Entonces ella me aseguró que estábamos llegando, eso sí, apaciguamos el ritmo y ya me estuvo contando que iba al gimnasio, que lo sentía y que debería de ir al gimnasio, por lo menos 3 veces por semana.  Yo no quería un gimnasio, necesitaba mi sofá, una manta y espachurrarme ahí sin mover ni un musculo, ni un milímetro…

Por fin llegamos al bar-restaurante, que por cierto, parecía carillo. Me hizo recordar que mi sueldo mínimo como empleada a tiempo parcial y otras a tiempo completo, a veces no me permitía ni una cerveza. Esta chica tendría que trabajar en alguna alta empresa, a lo mejor era una modelo, o algo por el estilo.
Nos sentamos en la mesa y me deje caer en la silla como me salió del alma, estirando las piernas y llevándome las manos al corazón. Como no había mucha gente en el bar, mi gesto  pasó desapercibido:

-                                           - ¿Eres de Nueva york?- me preguntó ella con entusiasmada, como si no tuviera muchas `personas con las que hablar, lo cual me parecía ni tan normal, ni tan poco probable.

-                                          -Pues soy de española, pero me vine hará cosa de 3 años a conocer nueva york y con la suerte de que me salió un trabajo como secretaria a tiempo parcial en una gestoría. – dije sin animo
-          Tu acento, me sonaba raro pero el inglés lo hablas muy bien. Estuve de niña en España con el instituto, de viaje de fin de curso. Fuimos a Madrid. Vimos la puerta del sol y otros lugares. Es precioso. Me hubiera gustado ir a Andalucía. – dijo con decepción

-                                     -¿Ah si? Da la casualidad de que vivía en Andalucía y lo deje todo en busca de mi sueño. – dije intentando también sacar algo de alegría de mi interior pero desde que llevaba todo aquel tiempo en la gran ciudad , nada salía a derechas así que me limité a decir cosas buenas, hablar de ello, me desanimaba aún mucho más.

-          -                        ¡Qué alegría de que seas de Andalucía! Cuéntame cosas sobre Sevilla, ¿es verdad que hay toros, que los andaluces escuchan y bailan flamenco? ¡Me encanta la paella!- dijo con mucho énfasis

La verdad es que todos los estadounidenses, fueran del lugar fueran, tenían metido la paella entre ceja y ceja. Como si solo hubiera un único plato en nuestra dieta. Así que en aquel momento, le expliqué con buenas palabras que habían muchos más platos, amablemente, y le aclaré que Sevilla no es la única ciudad andaluza que se puede visitar así como no a todos los andaluces, les gusta el flamenco. Aunque, yo, que era catalana algo de errada también quedé, cuando llegue a Andalucía con los grandes topicazos. Así que riendo y tomando unas coca colas light para acompañarla a ella (y porque después de verla a ella tan en forma no quería que pensara que no me cuidaba ni lo mas mínimo) estuvimos en aquel bar hasta pasadas las doce la noche con una chica que resultó no ser lo que se esperaba de ella. 

Rachel,No era la típica niña mona obsesionada con la moda pero le gustaba vestir bien. Gozaba de un buen sueldo pero a base de sudor y su lema era “para que te vean bien los demás, tienes que verte tu primero con tus ojos”. Me parecía una frase de las que tanto salían en las redes sociales pero algo de razón llevaba. Para mi sorpresa, hice una nueva amiga siendo fin de semana y es que nunca sabes cuándo te vas a encontrar con alguien con quien congenies y las sorpresas me las llevé yo más que ella de mí.
Ella parecía muy a gusto conmigo y parecía que no tenía ganas de irse pero yo tenía una montaña interminable de hojas esperándome en casa. Así que sintiéndolo mucho, quedamos para otro día y me dijo que me invitaba a un café alguna mañana que estuviera más libre.

Su insistencia me pareció algo extraña, pero quise ser buena persona y no pensé nada más que en acudir a desayunar cualquier otro día.



Estábamos a Jueves y el montón de llamadas no dejaban de llegar. En mi mesa los documentos a escanear que me dejaban siempre, casualmente, justo después de tomarme mi café en la cafetería que había justo al lado del trabajo. Parecía que lo hacían a caso hecho, pero no podía quejarme. Tenía que hacerlo y punto.

Tenía un buen compañero de trabajo llamado Tom que siempre hacia bromas sobre los jefes, lo cual lo encontraba de muy mal gusto, puesto que en cualquier momento podrían escuchar nuestras conversaciones en la sala de la fotocopiadora. Tom , Era el coordinador de eventos de la empresa y una vez al mes , tenía que organizar alguna estúpida cena para los jefazos pero con la llegada del verano se incrementaban y a mí a veces me tocaba soportar sus bromas pesadas a pesar de su extremo estrés y su insistente y repetitivo : you know? 

Tom era el tipo de hombre con el que no saldría, era un hombre inmaduro, puede que te hiciera reír mucho pero no sabía cuándo parar y aunque el me caía bien y solíamos desayunar juntos en la cafetería junto a Rachel y Carol, siempre nos sacaba una sonrisa en los peores momentos.

Rachel Smith era la vigilante del edificio que un día, en su descanso oyéndonos a nosotros riéndonos sobre los azares de la última fiesta de la empresa se unió a nosotros y desde entonces hacíamos por coincidir. Rachel era una afroamericana con carácter, que sabía lo que quería y a veces algo demasiado seria y con cinturón negro en karate. Cualquiera le decía algo a la mujer, aunque muchas veces, me pregunté si algo de lo que decía sobre el karate sería cierto o lo diría para mantener a raya a Tom con su continuo coqueteo hacia la pobre mujer pero Carol y yo siempre nos reíamos con el juego que se traían a veces. Hubo un tiempo que creímos que estaban liados de verdad pero tan solo lo hacían ver, y cuando Tom decía algo inapropiado Rachel le decía que le iba hacer una llave de karate que lo iba dejar k.o. por lo que con el tiempo nos pareció algo de lo más normal que aquellos dos estuvieran un día de coqueteo y otras de discusión. era algo común.

Carol era la otra española que como yo, en busca de una vida mejor, se vino a estados unidos con la intención de hacer realidad también su sueño que era ser médico. Pero ella era más joven que yo y estaba pagándose la universidad a sus 30 años y había escrito varios libros poco conocidos en España y que con un poco de suerte, ella decía que si no se hacía médico, podría ser escritora como yo.
Mi sueño de ser escritora lo tengo desde que tenía 7 años y escribía en mi diario. Leía libros juveniles como rebelde, entre tantos que me mandaron leer cuando cursaba. Pero había conseguido publicar algunos artículos breves para alguna empresa española y desde hacía un tiempo precisaban de mis servicios hasta que un buen día, prescindieron de mí y todo eso , gratis. Nunca me lo perdonare, pero a mí me ilusionó durante aquellos meses haber contribuido a aquella compañía y ayudó a que se elevara el número de seguidores en mi blog pero claro, a veces estas en lo alto, y un buen día todo se viene abajo de la noche a la mañana.

La semana llegaba a su fin con un mensaje de la chica glamurosa,Rachel, que casualmente, se llamaba como mi compañera de trabajo.
 Me preguntaba si quería comer. No me desagradó la idea. Accedí sin pensarlo demasiado mientras desayunaba con mis compañeros:

-                                                    - A Laura le debe de haber salido novio o algo por el estilo o que es, un ligue con el que solo te acuestas y lo tienes loquito por ti verdad? Ay pobre de nosotros los hombres que hacéis lo que queréis con nosotros. Vosotras las mujeres no sabéis más que hacernos ilusiones para luego dejarnos con las ganas- dijo Tom a modo de broma para meterse conmigo pero yo le seguí el juego.

-                                                  -Sois vosotros que con galanterías solo nos queréis para una sola noche y que tendrá de malo que una chica quiera solo sexo, habrá que darle alegría a la almeja ¿no? – dije burlona y Carol y Rachel se tronchaban de risa al unísono una con la risa más escandalosa que la otra.

-                                                -Tú lo que quieres es que a mí me dé algo con Rachel y sus curvas. Si un día me dice que solo quiere darle vida a su almeja…. – dijo mirándolo a ella con cara de que se la va a comer y le interrumpí

-                                                - Si te dice que solo quiere darle vida a su almeja tu dirías: “ lo que la señora diga “ y te dejarías hacer y le harías lo que fuera porque vas más caliente que una pizza- Rachel puso una cara rara y Carol se reía a mas no poder, tanto que casi se atraganta con el café y es entonces cuando Rachel interviene.

-                                           -  ¡Por una vida libre a las almejas! –dice mientras alza los brazos y acto seguido nos reímos los cuatro sin poder escapar de las múltiples miradas de la clientela que entra al local y extrañados miran hacia nosotros y yo , que soy más tímida me tapo la cara y saco las gafas de sol intentando hacer que no les conozco pero riéndome al mismo tiempo para hacer la broma.

-         -                                 -  Chicos, ya es fin de semana, prácticamente. ¿Tenéis pensado hacer algo fuera de lo normal? ¿Que os parece ir a tomar algo a algún pub? – propuso Carol con los ánimos por las nubes debido a las bromas

-                                          -Yo tengo que hacer cosas ,  estaré ocupada – dijo Rachel

-                                          -Y yo , también voy a estar ocupado – dijo Tom

-                                          -No se Carol, si no acabo muy tarde con mi cita, podríamos ir tu y yo y nos ponemos al día. ¿no? – dije para no dejarla sola en todo aquello.

-                                        -Entonces, quedare con ella que vosotros sois muy malos amigos – les sacó la lengua i añadió – te envío  un mensaje con la hora después de comer, ¿de acuerdo? Pero no teme rajes ¿eh? Que te conozco… - advirtió mientras se iba a su puesto

-                               - ¡¡Qué si pesaaaaada!!- dije para seguir con la broma


Todos nos fuimos a nuestros respectivos puestos mientras llegada la hora de volver a nuestras casas y disfrutar de nuestro merecido fin de semana, algunos con la familia otros solos y a mí me tocaba quedar con Rachel, la chica con la que me topé, para comer después de haberme insistido varias veces.

Quedamos en un restaurante que le propuse yo, ya que mi presupuesto no estaba muy bien y así no tendría que andar preocupándome de si me iba a llegar o no para el almuerzo aquel dia. Pero tenía algo en la cartilla asi que fui al cajero más cercano y saque lo suficiente como para comer y quedar después con Carol. Eso si la noche no se alargaba, porque si algo le gustaba a Carol era la música y disfrutaba bailando pero volvamos con Rachel.
Después de asegurarme de que llevaba suficiente dinero fui al restaurante acordado y la espere en la entrada. A los 15 minutos la vi aparecer con un vestido que quitaba la respiración y como la primera vez que la vi, los hombres se giraban al verla mientras ella con el móvil hacia ver que no le importaba o al menos eso me parecía a mí.

Aquel día estaba más distante, más seca y la alegría de la noche que la conocí había desaparecido. Pero no hizo falta preguntar nada, puesto que por lo visto me lo contó todo ella.
La cuestión era que la habían contratado para ser modelo pero le habían pedido que adelgazara unos pocos kilos y ella decía que la belleza no estaba en los kilos , que quizás para ser modelo lo que miraran a simple vista fuera su físico pero que ella era algo más que un cuerpo bonito. Acto seguido, formuló una serie de preguntas que me hicieron preguntarme varias cosas, y fueron las siguientes: ¿A caso no tengo sentimientos? ¿A caso no soy de carne y hueso? ¿A caso soy percebe para los demás? Y lo más importante: ¿A caso no tengo cerebro yo o qué?

Se notaba que aquella chica de tan buena presencia tenía problemas para hacerse valer , los hombres que la trataban como si fuera una especie de diosa , para lo único que la querían era para llevársela a la cama.  Quería ayudarla. No sabía cómo, ni tan si quiera podía articular palabra porque pensaba que ¿cómo esconder aquella cara tan bonita y aquel cuerpazo que ni yo con 15 años lo tuve? Sentí pena, pero al mismo tiempo alegría porque a pesar de lo contrario  que pensaría la gente, tenía las cosas claras, no era una chica florero y además tenía su carrera como asesora de imagen.  Ahora comprendía como combinaba tan bien la ropa pero la ví tan desanimada que se me ocurrió que podríamos ir las tres a bailar, es decir, Carol, Rachel y yo. Lo que pasaría a continuación, nos dejaría a Carol y a mí… boquiabiertas.


¿Fin?

martes, 7 de marzo de 2017

Primavera anticipada

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores! 


Amainaba la lluvia como si de una orden se tratase, dejando paso a diferentes animalillos que se reunían y concentraban en un mismo sitio. No todo eran nubes grises, no todo eran rayos, humedad, o frío.

La lluvia dejaba un rocío en la mañana que me proporcionaba el olor a tierra mojada, y según iba avanzando, a hierba mojada. Los insectos saludaban al buen día saliendo de sus recovecos: mariquitas, avispas, hormigas… eran lo que más se veía y con las nubes el día esclarecía y tomaba sentido.
Vistas al barrio de los Almendros, Almería

Las escaleras de aquel lugar me llevaban a descubrir más naturaleza, a observar las montañas que por más que las miraba, siempre me parecían imponentes, bellas, majestuosas. Estaba en la ciudad pero había conseguido encontrar un trozo de vida salvaje.


Vistas al barrio Araceli, Almería

Barrio Araceli, Almería 

La gente comenzaba a ser consciente del buen tiempo y se animaban a caminar. La señora que se daba su vuelta para caminar durante unas horas junto a las vecinas, el chico que sacaba a su perro y le daba juego con la pelota, los jóvenes que cruzaban el barrio por esta parte de la ciudad para ir a la parada de bus…
Vistas al barrio Araceli, Almería




Piedra Redonda, Almería


Y es que, estábamos en una pre primavera anticipada que, nos mostraba la mejor cara de la tierra y su gente que, con cada rayo de sol intentaba aprovechar al máximo la luminosidad del día y yo, yo me sentía afortunada de poder ver el espectáculo que se repetía una y otra vez sin que nadie se diera cuenta que la vida iba pasando, y la estábamos aprovechando en ese mismo instante. Mañana podría ser otro día, podría tener otro color las nubes, el sol brillaría más o menos, pero en ese instante, todo lo bueno culminó en frente de mí como una imagen a la que le tienes mucho cariño. Y sonreí.


-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Para los más curiosos acerca de mi blog, tengo una nueva historia inventada que publicaré mañana. Ya tengo ganas de que lo leáis porque la verdad, me hace muchísima ilusión. 

Para estar más atento a todo lo que va pasando por mi cabeza sobre el blog, os dejo mi dirección de Instagram que espero encontréis de vuestro agrado, en la que publico tanto fotografías del día a día como frases, y todo lo que voy publicando en el blog, retrasos y sobretodo mis locuras del día a día en las stories. Lo cierto es que me cuesta hacer vídeos pero seguro que juntos lo pasamos en grande. 

Instagram : @elrincondekeren
Todas las imágenes, son mías.  

Gracias por vuestra visita y hasta la próxima entrada

jueves, 2 de marzo de 2017

En su interior.

¡HOLA, mis seguidores, mis lectores habituales y nuevos lectores!


Imagen extraída de internet 


Renací de entre las cenizas, del dolor, de la impaciencia, de las lágrimas que brotaban por su piel, de ruido, del repicar de su corazón, de los esbozos, de lo más llano de ella.

No encontraba consuelo, todo hacía que su corazón tomara grandes esfuerzos con los que hacer mil revoluciones. Si sentía blanco, ella se sentía negro, si la hacían sentir bien, buscaba algo de dentro de mí para poder llevárselo a su motor.

Las noches las pasábamos en vela, no había nada como una buena melodía emocional, que traspasara la piel y hasta los oídos de tanto escucharla. Se llevaba a su rincón trocito de agonía, esa voz callada y ahogada en un vaso pero que parecía reconfortarla demasiado.

Trataba de salir de aquel líquido negro que la ahogaba cuando el tiempo pasaba y en ocasiones lo lograba, su alma era blanca como el algodón y su piel rebosaba ternura, destilaba ánimo por los días en que se sentía de aquella blancura. El amigo que le acompañaba brincaba, saltaba, revoloteaba, pero de pasión, de energía, de ganas por lo que le movía, pero entonces llegaba yo y la devolvía a la realidad.

Esta vez se sentía más cansada, débil, sin emociones, harta de todo, sentía espinas junto a su amigo y en una dulce noche estrellada entre sollozos y gargantas rasgadas, le dijo adiós a los sin sentido, poco a poco iba construyendo su cielo blanco y ahí donde había una mancha negra, pegaba detalles blancos, rosas, azules, lilas, amarillos, verdes, rojos… quería un interior multicolor.

Mientras tanto ella sigue apartándose de mí. 

miércoles, 1 de marzo de 2017

Mis Bëlölö y las Simultaneidades.


¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!




Neblina que poco a poco ciega mi vista. Olores particulares pero no menos familiares. No obstante, inmóvil, incapaz de mover un solo músculo, un solo dedo, de alzar un abrazo y lo que es peor , ni poder articular una sola palabra.


Quería creer que lo que mis ojos veían, no era más que fruto del cansancio o el sueño, tal vez de mi imaginación. Lo cierto, es que en ese momento, me parecía real, pero únicamente pude pensarlo un instante, ya que el pálpito de mi corazón retumbaba como tambores animando los cánticos que seguían el compás de éste.

Se hacia cada vez más difícil poder observar lo que fuera que hubiera frente a mí. A medida que mi palpitar comenzaba a apaciguarse, como el que ve una rendija de luz en la oscuridad, conseguí ver algo. Aún no había la suficiente claridad como para percibir cualquier objeto , y entonces, vi aquellas ojas tan grandes. Por su forma, pude averiguar que era de un platanero pero estaba un poco mareado y espere a que la visión fuera completa.

En cuanto la visión me lo permitió y casi como si mi cuerpo fuera manejado como títere hacia aquellas inmensas hojas, sin apenas ver, me llevaron hacia las ramas que cubrían mi rostro. Así estuve durante unos minutos, avanzando. Al parecer, hasta llegar a una llanura con árboles que rodeaban a aquella silueta flotante y resplandeciente mientras mi corazón volvía hacer de las suyas.
Esta vez, los cánticos eran más suaves, delicados, y el repicar del corazón se asemejaba a los timbales de alguna tribu indígena del lugar, al que no sabía cómo había llegado.

Aquel ser se elevó, al mismo tiempo que movía las aguas en forma de remolino como por arte de magia, como si aquel personaje, tuviera alguna clase de poder sobrenatural. Traté de escapar en ese mismo momento, pero mi cuerpo se resistía a responderme y fue entonces cuando como si se hubiera dado cuenta de mi presencia, se giró, me miró, y mientras levitaba, se acercó a mí con las aguas a su paso formando chorros intermitentes en los laterales de su cuerpo.

 Se podía ver, con claridad,  como las gotas que caían de nuevo a su cauce brillaban como si de trocitos de rayos de sol se tratara.

Cuando por fin estuvo lo suficientemente cerca de mi aquel ser, me encontré con que era una mujer, pero no era una mujer normal. Su tez era azul, muy hermosa, sus ojos, aparentemente como maquillados, la hacían aún más bella y junto aquellos labios carnosos y perfilados de curvas sugerentes, me atraían hacia ella como imán a una nevera. Ella me miró desde lo alto como si ya esperara mi llegada, mientras yo… yo estaba trastocado ante tanta belleza.

Poco a poco, comenzó a descender del cielo, mientras ella como en una oración, reiteraba palabras que no conseguía entender. Fue entonces cuando con su brazo me mostró un claro en la selva con un manto de luz donde me mostraba a un hombre y a una mujer paseando con un carrito de bebé como si no existiera nadie más. Aquella pareja hablaba, mientras yo, miraba atónito sin comprender nada. Intentaba averiguar si aquello era real o era ficticio, pues la imagen que estaba viendo parecía dulcificada pero no hizo falta pensar más puesto que aquella mujer o lo que quiera que fuera, me hizo saber que podría tener lo mismo que aquella pareja pero ¿Qué era? ¿Cómo sabía que en mi relación con mi mujer, había cabos sueltos? Fue entonces cuando suscitaron en mí, múltiples preguntas: ¿Qué hago aquí? ¿Estoy aquí por alguna razón? ¿Quién era ella? Y ¿Qué quería de mí? Pero entonces pude oir las siguientes palabras antes de despertar otra vez : <<Malanga… Hierba Buena… Ciruela… Sandía…>>

Desperté en suelo de la cocina, con la cara de mi mujer frente a la mía. Me miraba horrorizada, como si hubiera pasado algo impensable. Fue cuando comprobé que podía moverme y acto seguido trate de incorporarme con la ayuda de esta mientras ella me insistía en que deberíamos de ir al médico, porque por lo visto, el golpe que me había dado en la cabeza fué ejemplar. Sentí algo de vergüenza por ser tan torpe y haberla preocupado de esa manera, pero me encontraba bien, aunque no entendía nada. Hacia un momento estaba en medio de la selva y ahora me encontraba en la cocina observando como cocinaba mi Waisoö  ( esposa) en el banco que habíamos acomodado ahí para desayunar:

                       - ¿entonces ha sido todo un sueño?- Mumuré sin darme cuenta que ella lo escuchó todo

                       - ¿El qué ha sido un sueño? – dijo con curiosidad

                       - No. No ha sido nada. Voy a acostarme un rato en el sofá mientras veo la televisión. ¿no te importa , verdad?- dije intentando desviar la conversación

                       - Tranquilo, acabo de hacer el almuerzo yo sola, le queda poco.

Sin ninguna palabra más, le di un beso en la mejilla a mi Wèwè (hermosa)   y me fui derechito al comedor a intentar no pensar en todo lo que había pasado, pero se me hacía difícil no hacerlo. Me tumbé en el sofá de lado, después hacia el otro  y cuando ya no sabia como ponerme, me senté y pensé en ir a mirar el ordenador y buscar algo de trabajo, ya que desde que estalló la burbuja inmobiliaria, la vida se nos era más difícil y a duras penas , conseguíamos pasar las semanas , los meses y con el tiempo , los años. De nada servía estar bien preparado y mucho menos ser negro en un país de blancos donde el racismo hace mella en cada uno de nosotros cada vez que acudimos a cualquier entrevista de trabajo. Añoraba mi tierra, su gente, su calidez y cercanía, la comida… a lo que me costó acostumbrarme fue a la gastronomía pero de vez en cuando mi Wèwè suele cocinar algo de arroz con lo poco que tenemos.

Mi Wèwè había estado apoyándome toda nuestra corta trayectoria como novios y los años de esta relación, se iban sumando a la cola del estar casados. No crean que siempre tuvimos precariedad, hubo unos años gloriosos en los que gozábamos de buenos manjares, ropa delicada y vehículo propio que nos pudiera desplazar a todos los lugares que quisiéramos, pero ¿a quién queríamos engañar? Este mundo es de los Korí, es decir, de los acaudalados, de los ricos y sus artimañas para no perder nunca que con su mano destruyen todo cuanto bueno haya en nuestros países. Hay uno en cada país, lo tengo visto y comprobado.

Con ese contoneo de caderas que tanto me seducía, llevo a nuestra mesa con mimo toda la comida que había preparado mi Wèwè (hermosa). Sinceramente, no tenía hambre, pero después de tanto esmero en hacerme algo para comer, lo menos que podía hacer era probar algún bocado de aquellas delicias.

Sobre la mesa había Malanga que es como una patata seca acompañada bien troceda y con una rica salsa, una buena olla de arroz , caracoles, y un tarrito de picante como mi Waisoö (esposa) sabía que me gustaba. Me vino de pasada las palabras de aquel ser azul con aquella pareja, pero ella me miraba así que,  nos sentamos a comer con gusto bajo su atenta mirada, como si intentara descubrir como seguía después de aquel golpe mientras yo le agradecía comiendo con afán todo cuanto había preparado. Preparé unas buenas tazas de café para bebérnoslos en la terraza. Como de costumbre, ella parecía algo dispersa, pero trate de persuadirla preguntándole por su trabajo , porque si algo había cambiado en estos tiempos es que la mujer hoy en día podían acceder a más trabajo que los hombres aunque desgraciadamente mal pagado y echando más horas que un reloj.

Rihólè trabajaba cuidando a personas mayores durante el día y por las noches hacia poco que se hacía cargo de un bebé y si os digo que ella andaba preocupada por concebir pensaríais que dos personas que están casadas desde hace ya 10 años ¿a qué esperan? Pues eso me decía ella a mí, pero yo quería proporcionarle una vida mejor, que pudiera comprarse un vestido, ir a tomar café en cualquier cafetería cuando quisiera, que pudiera hacer todo cuanto hacia antes de esta maldita crisis pero esto me tenía que servir para encontrar trabajo y tal vez si encontrara un buen trabajo, tal vez, podríamos concebir y dar a la vida una preciosa niña tan guapa como su madre.

Tomamos el café conversando largo y tendido y ella me hablaba de los pacientes a los que atendía. Todo lo bueno, todo lo malo y lo dulce que era la bebita a la que cuidaba. Ella decía que era tranquila, que solo daba tormento cuando tenía hambre pero que la madre la tenía muy mal acostumbrada y que cuando lloraba, tosía o estornudaba, por lo que fuera , la tenía entre sus brazos pero también decía que si ella fuera madre quizás tampoco pudiera resistirse ante tal criaturita tan linda.
Yo no quería ni pensar que sería de nosotros si ella ahora, en este momento quedara embarazada, pero debió notar mi desazón porque cambio de tema y se fue a por una rodaja de Sandía  mientras yo me preparaba para irme en busca de trabajo.

Ella me preparaba la ropa en signo de amor hacia a mí, como para complacerme o tal vez para que no tuviera que pensar en esos líos. Me ahorraba trabajos innecesarios por eso cuando estoy con tanto embrollo en la cabeza, siempre pienso que ella es también mi Kíhá (astuta) puesto que con los años sabía exactamente que quería hacer y decir. no hace falta que diga que también como pensaba.
Las siguientes horas fueron de bar en bar , de comercio en comercio , largas caminatas , sudores , rabia… impotencia… era como si nadie se atreviera a contratar a gente negra para ponerlas de cara al público. Y entonces se me ocurrió que podría ir a una obra que había visto varias veces desde el bus para solicitar trabajo de lo que fuera. Mi sorpresa fue que, que se detuvieron a preguntarme si tenía estudios como albañil, arquitecto, fontanero o electricista. Lo cierto es que antes de trabajar en África como Agente inmobiliario como dirían aquí, hice mis chapuzas, así que algo podría hacer. Se lo comunique a la muchacha que había en recepción y esta me hizo pasar a una sala en la que por casualidad hablaría con el gerente y este me diría que ya me llamarían. Mi desilusión dentro de mí fue inmediata pero la ocultaría con una sonrisa de oreja a oreja.

Anduve mientras se ponía el sol  hacia la parada del bus, ya que tuvimos que vender nuestro coche para poder pagar varios meses por adelantado de la hipoteca y así ganar tiempo hasta que yo encontrara trabajo. En momentos como esos, sentado en la parada, cansado, sediento, y con falta de ánimo me acordaba de mi Waissö wèwè, ella era ahora  el único sustento que había en casa, pero que buen humor tenía, que buenas palabras tenia siempre, bastaba un gesto y ella te ayudaba.
Llegó el bus y me subí intentando encandilar mi ánimo, que no me viera abatido, era lo que hacia todos los días para no preocuparla más de lo necesario.

Cuando llegué a casa estaba hambriento, así que me dirigí a la cocina.   Me encontré solo con unas Ciruelas sobre la mesa de la cocina. Abrí la nevera. Todavía quedaba Malanga pero en lugar de eso, comí un helado con sabor a Hierba Buena que había preparado Rihólè, obviamente para palear el insoportable calor que hacia desde que comenzó el verano. Me serví una taza y allí mismo puse una buena cantidad dispuesto a no dejar ni un poquito.

Eran las nueve de la noche. Todavía no había llegado ella, pero no tardaría mucho, así que puse a calentar la Malanga y preparé pollo frito para cuando ella llegara. En cuanto se hizo, lo aparté y a los segundos oí la puerta de la calle abriéndose al mismo tiempo. Acto seguido se cerraba junto con sus pasos hacia la cocina. Cenamos en silencio mientras ella me preparaba un baño con velas aromáticas para ambos. Nos fundimos en uno esa noche, consumando hasta la madrugada.

Transcurrieron las semanas y me di cuenta que todo lo que había mencionado aquel ser azul con cuerpo de mujer, lo había ingerido. ¿Podría tratarse de una mera casualidad? Cuando desperté de aquel fuerte golpe: comimos malanga, Waisoö se arrimó a la sandía en aquellos días tan calurosos y las ciruelas fueron nuestro postre más costumbrista. La hierba buena en los helados y las noches que quisimos variar con la ingesta de cuantiosas porciones de aguacate fueron de pura casualidad. ¿Fué una coincidencia?

Habíamos conseguido con creces un estado de armonía, paz y amor durante todo ese tiempo y encontraba en casa sumergido en mis cosas, tanto, que sin quererlo volví a ver a ese ser en aquel lugar, ya familiar, pero que esta vez parecía enfurecida conmigo:

              - ¿Sabes quién soy?

Mi silencio debió enfurecerla aún mucho más porque esta vez, las aguas parecían que en cualquier momento, me fueran devorar:

               -¡Yo soy Yemayá! Diosa de la naturaleza, de los niños, de los seres marinos…

Mi desconcierto era claro, a la vez que me sentí estúpido, por no haber sabido darme cuenta de tal cosa ¿Cómo pude haber pasado por alto aquello?:

               -…has de saber que tu mujer asume una gran carga, tanta como jamás imaginaste…

Entonces recordé las palabras que debía decir pero mi voz era quebradiza… :

               - Deberás dirigirte a mí con pleitesía – Sentenció

No pude ni articular cuando desperté en un mar de sudores. Eran las nueve de la mañana y ella no estaba, mi Wèwè (hermosa) . Estaba trabajando. Necesitaba hablar con ella, contarle lo que había visto en lo que creía que era un sueño, desahogarme,  me estaba volviendo loco, pero aquel día, ella había estado con evasivas, cada vez que la llamaba al móvil, en cada descanso… por lo que no conseguí hablar ni tan si quiera unos minutos.

Por fin llegó a casa , pero traté de contener mi ansia por querer contarle lo sucedido asi que cerca de media hora después , fue cuando me decidí a bajar de la terraza para darle tiempo a que se acomodara . Cuando bajé, encontré la casa llena de velas a mi paso y una caja envuelta con papel de regalo y un lazo que lo envolvía:

               - ¿Celebramos algo? –dije extrañado

Es entonces cuando con la mirada, me indicaría que habrá el misterioso paquete. Dentro, había una hoja médica,  y una fotografía:

               -        Cariño,  mi Wèwè … ¿A caso estas enferma? – dije preocupado

               -     ¿¡Quieres mirar la fotografía de una vez!?- Dijo nerviosa

Cuando miré, no sabía lo que era , la imagen estaba borrosa , y los colores eran en blanco y negro:

              -       ¿Quieres decirme, qué es esto?

              -        ¡Estoy embarazada, tonto!

Enmudecí sorprendido pero al mismo tiempo todos mis sucesos durante aquellas largas semanas llenas de amor, cobraban sentido. Aquella comida, ha sido fruto de un milagro:

               - Estuve orando a Yemayá… Mis oraciones  han sido escuchadas- dijo entre temor y una leve sonrisa… - ¿Estas molesto?

¿Cómo podía enfadarme con ella? Ella iba a darme algo de su vientre, algo de ella, de su interior, algo nuestro que habíamos creado juntos y si Yemayá nos lo había concedido, ¿Quién era yo para juzgar tal dicha? Abrace y besé con lujuria a mi Waisoö (mujer) mientras le acariciaba el vientre.
Sonó el teléfono, eran de aquella obra a la que fui a solicitar un trabajo. ¡Me habían contratado!
Y así hijos míos, mientras vuestra madre hacia lo imposible por que estuviéramos bien sin ser consciente de lo conectados que estábamos, vuestra madre y yo, supe que os tendríamos:

- Ebbo F. Ebboaga” o lo que es lo es lo mismo : “lo poco que está haciendo por ti es para tu bien”. 

Fin.