martes, 17 de mayo de 2016

Hollywood y su dichosa parafernalia.

Estaba pensando… en cuantas veces pasamos por una etapa en la que cambiamos nuestro círculo de amistades. La verdad, es que hay muchos factores que propician esta situación. Uno de ellos es el cambiar de ciudad pero no es eso de lo que os quiero hablar en realidad.

Más bien os quiero hablar de lo solo que te puedes llegar a sentir cuando la gente se va apartando de ti por que hacen su vida fuera de tu ciudad y no puedes hacer nada, ellos tienen que hacer su vida, igual que la hice yo cuando me fui de Barcelona y me vine a vivir a Andalucía. Ya no tengo contacto con casi nadie y lo cierto es que he llegado a un punto, en el que me da miedo iniciar amistades, ya sea por mi carácter o porque al final, es volver a empezar desde el principio.

Un día, haciendo un recado de mi marido, porque él  tuvo que irse fuera a trabajar,  al volver, esperando el bus, había una chica sentada en el banco de la marquesina fumando y yo, que iba sin tabaco, a mí, que no me gusta pedir cigarrillos a los demás, porque lo más seguro es que te digan que no, yo, le pedí, educadamente, un cigarro y ella me dijo: Sí, claro. Pasaron varios minutos esperando el bus que debido al corte en el Cañarete, dirección Almería, el bus se demoraba bastante. Yo le pregunté a cerca del tiempo entre un autobús y otro, ella me respondió y empezamos a hablar de mi pelo y de las trenzas africanas. Al parecer, ella era peluquera. Tuvimos una conversación muy divertida, sobre los ‘looks’ y bueno, yo ya pensaba que como en las películas de Hollywood esto sería el inicio de una gran amistad y… agárrate que vienen curvas morena!


Después de haber estado hablando del típico tema: -tú no eres de aquí verdad? ; -No, soy de Barcelona. Entonces, se me ocurrió preguntarle si quería quedar para ir a tomar café algún día y le pregunté primero si era de Almería o era de Aguadulce (donde estábamos esperando el bus) bien, era de Almería pero lo siguiente… me chocó bastante. Cuando le hice la pregunta del millón, su respuesta primeramente fue algo así como…: trabajo mucho, soy muy casera y además no suelo quedar con nadie. Con la única amiga con la que suelo quedar, no solemos coincidir y muy de higos a brevas. 

Dish!!! Fué como un jarro de agua fría.

 Pero si pensasteis que en el bus cada una se sentaría en un asiento distinto y ahí se quedaría la historia… pues pensasteis mal. Porque por raro que parezca, seguimos hablando todo el trayecto, de novios, casarse, tener hijos, amistades y más peluquería, se pasó un buen rato, intentando justificar el por qué no quería quedar conmigo durante el trayecto, pero yo fui educada, contesté a cuanto se me preguntaba y pregunté cuando tuve que preguntar. Y así, en la estación de Almería, cada una cogió su chaqueta al llegar y cada una, esta vez sí, se fue por sus respectivos caminos.

Hollywood , ¿ porque eres tan cabrón o debería de decirte cabrona? Todos mis ideales, a la mierda, todas mis ilusiones, se redujeron a un: Si es que… Hubiera sido demasiada casualidad....

ASÍ  PUES...



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