lunes, 14 de octubre de 2019

Reflexion: ¿Valorando? ¿Mitigando? u ¿Obviando?

Barcelona
(Glories)
Imagen propia
©️elrincondekeren
¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!



Esta reflexión surge desde un paseo por Barcelona
Sintiendo la dicha de un día cualquiera
y desde una noche de sábado en vela
mirando las fotografías de la semana. 

  ·¿Valorando? , ¿Mitigando? u ¿Obviando?·






Todo uso de razón, cuestiona todo el camino recorrido. A veces, incluso, creemos que nada de lo que hemos recorrido, es merecido. Otras, nos parece poco. Sin ninguna duda, hemos estado bebiendo del elixir de los malos pensamientos. 

Muchas de las veces que me he cuestionado desde que punto estoy partiendo, nunca veo el inicio, veo este punto: Donde estoy y no todo lo que he recorrido. Y tan importante es situarse desde los comienzos, como hacer un recorrido desde los inicios hasta « nuestro Hoy».

Nunca tuve conciencia de ello, hasta que este fin de semana, me puse a redactar todo lo que había conseguido desde que comencé a aventura de los blogs. Nunca pensé que conseguiría vencer los kilos (de a poco) y nunca pensé que evolucionarían mis textos. Y lo cierto es que habrán textos mejores y peores. Pero la balanza siempre quiere más peso. 

A menos que, decidas mortificarte todos los días de tu vida, ¿de qué te sirve volver a los errores que has cometido y sufrir? unas veces, es mejor centrarse en si tiene arreglo. Haciendo alusión a todo lo que nos gustaría conseguir, me he presentado a algunos concursos pero sin suerte, me armé de valor, y seguí intentándolo. Y es cierto, lloré cómo una niña. Porque a pesar de haber puesto toda la carne en el asador, no había conseguido el objetivo. Estar entre esos cinco ganadores. Pero... ¿Será por concursos? ¿Será por relatos o poesías que podemos realizar? modificables, versátiles, mejores, más cuidados... etc y un sin de posibilidades. ¿Posibilidades?

Me gustaría que vieras este día como la posibilidad de comenzar algo desde el inicio, cómo aquel que recibe un regalo. Así, estoy caminando por la calle y estoy moviendo las piernas, porque tengo articulaciones que permiten el movimiento; tomo ese café y lo puedo saborear gracias a las papilas gustativas, puedo oler la ingesta y ...¿qué me produce? Realizo mi relato, mi artículo, y puedo imaginar todo aquello que se sucede a mi alrededor. No es algo obviado. Podemos sentir, ver, saborear, doblegar las articulaciones casi sin darnos cuenta, y eso, todos los días. ¿Se nos ha pasado algo por alto? nuestro cuerpo mueve tanto, y siente tanto por los demás y hasta por nosotros mismos que todo ocurre en milésimas de segundo sin darnos cuenta. 

¿cuando fue la ultima vez que te alegraste por algo?
Mira, desde que la perrita de mi hermano ha estado en casa de mi madre porque mi hermano tiene dos perros jóvenes, y ella está en celo, nos trae a la hembra porque el joven quiere, hacerle sus cariños y mi madre y yo, estamos con la compañera perruna embobadas, ella, Kenia, mueve el rabo, y si estamos hablando en alguna habitación mi madre y yo, se viene con nosotras y se tumba cerca de nosotras. Nos reímos porque parece que no le gusta estar sola. Pero luego, te recibe con una alegría que te llena de felicidad desmedida. Entonces, a lo mejor, es una tontería pero que tu perro te reciba tan bien, incluso si tienes un mal día ... Es de agradecer. Porque cuantas veces, hemos callado con nuestros familares y amigos, pareja incluida, para no decir una mala palabra y dar paso a un sinfin de sucesos que no han sido buenos. Entonces, qué bueno que tu compañero de paseo, te reciba con la alegría y la inmensidad de un día cualquiera, siempre asiduo a un lametón y un contoneo de cola. 

Quizá es algo nimio, porque cuando llegamos cansados del trabajo, no lo apreciamos. Pero piensa, ¿Hay algo bueno, en tu día? O mejor, ¿Se puede remediar tu día? 

Me lleva mucho, darme a que la gente entienda cómo veo la vida en los últimos años. Porque no soy muy habladora si no tengo confianza y de hecho, todo pasa por lo superficialidad de lo que se prejuzga sin indagar a menos que esa persona nos caiga en gracia. Si das, que sea con todo, y sin medida. Si lo aceptan, bien; si no, puerta y carreta. Muevo mi mundo hacia cosas mejores y fructíferas. 

El hecho de que quieras conseguir algo, tu, el , ella, aquel o el vecino, incluida yo. No es nada relacionado con la posesión. A muchas personas se les olvida lo natural de lo que es sentirse bien en uno mismo, a pesar de que ello, nos angustie. Y pasamos del enfado a la alegría impuesta para correr al menos infeliz para no sobrecogernos, no sentirnos. Es necesario, romperse para que nazcan otros nuevos alientos. Y así cómo os dije, lloré por no estar en algún puesto, pues pensaba que mi texto era bueno. Pero hay que reconocer que hay mucha gente haciendo lo mismo que tú y no se trata de destacar, se trata de que, seas tu mismo. ¿Qué es lo que te mueve? Y ¿Cómo eres tú? 

Reflexionar, es lo que más hago a lo largo del día, lo que pasa es que, nunca me animo a dar esos puntos de vista habiendo tantos gurús de la emocionalidad. Pero, no solo hago el café con los pensamientos emocionales, a veces, leo artículos que me gustan relacionados con la historia y me imagino, en un debate, alegando lo que yo me cuestiono según lo que he leído. 
Hazte preguntas. Sean las cuales sean. Te sorprenderías como algo que es tan banal, de alguna manera, logra conectarse con lo que vives en tu vida. Se trata de conocerse, no de sumergir las emociones. Se trata de sentir, a pesar del dolor. Y se trata sobre todo de valorar todo cuanto tienes. Habrá momentos que lo harás muy bien, habrá momentos que no querrás y te desbordará y otras que, será tan fácil, que buscarás ese momento para dedicarte a divagar así como lo he hecho yo. 

Así que, valorar, sentir, comprenderse y ser humano comprendiendo que, no siempre vas a estar al cien por cien pero aun así seguir luchando por estar / querer estar bien, es un amigo en el puerto: Tu mismo. 


Espero que veas este día, de otra manera. 

©️El Rincón de Keren

viernes, 11 de octubre de 2019

Relato Corto: Virginia "La Santa"

¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

Bienvenidas, sobre todo a ellas,
ya que debido a una encuesta en la que se realizó en Instagram
vosotras habéis decidido qué va a aparecer en el texto:

En la encuesta se voto: 
ATUENDO: Uniforme
ESCENARIO: Selva 
A QUIÉN VA DIRIGIDO: A chicas
Con la muleta que abre paso con: "Nunca supe qué pasó allí..."

La gran mayoria de los votantes fuistes mujeres/chicas
Por eso... 

ESTO ES PARA TODAS VOSOTRAS.

¡DISFRUTAD!






Nunca supe lo que pasó allí, pero lo cierto era que aquel golpe en la cabeza me había propiciado un dolor del cabeza del que no sabía no podía salir. Sabía que estaba viva, que aun podía respirar, con la respiración acelerada, con el corazón casi en la boca y la ropa y con el uniforme totalmente desgarrado, pero salir de aquel lugar, sin móvil, sin un mapa y sin brújula, sabía que iba a ser todo un reto. 


DOS SEMANAS ANTES

Las calles y el asfalto son concurridas por el gentío que van y vienen y yo, no era más que una periodísta en paro, de entre tantas, con la mala suerte de estar trabajando de cajera, a donde Dios no quiso ir, dentro de una ciudad que engullía carburante, voces y muchos pasos. El coche,  había decidido dejarme tirada y ahora tenía que ir , primero, en bus hasta las afueras de la ciudad, y luego, caminar una hora para llegar a una nave en las que unos grandes almacenes, habían tenido la genialiadad de situarse a casi dos horas de mi casa. Que me sigan diciendo que Europa es el primer mundo me parece una broma de mal gusto, cuando aun hay gente que tiene que ir caminando a todos los sitios y a veces, sin haber comido, al trabajo. Pero no podía quejarme, tenía un loft en un pueblo y el alquiler era asequible. El ínico problema era que se estaban acabando los ahorros y este trabajo precario, no duraría para siempre, porque para colmo, llegaba tarde a todos los sitios desde el incidente del coche. 

Las semanas pasaban pesarosas con los cotilleos que se sucedían a costa de los compradores. La Carol, que siempre tenía que llamar a todos desde el megófono. A veces, con la excusa de contarte algún que otro suceso para poder pasar el día con algo y comentar con las demás. Brenda, que se encargaba de los estantes junto con Joana. y Virginia que hacia honor a su nombre, como la más joven del trabajo, y la niña inocente que todos creían que no había roto un plato, pero que yo estaba segura que de virgen, tenía poco. Por no mencionar a lo que tenía locas a todas, Jony un Italiano, de veinte y pocos años, que estaba de intercambio se había adaptado muy bien y que, cuando le parecía, no entendía lo que la gente le decía. Pero no tardó nada en ligarse a toda plantilla. La verdad era que el chico era mono, alto, moreno de ojos verdes y nariz abombada que como tenía una cara agraciada y un cuerpo escultural de gimnasio, pasaba inadvertido. Además, era simpático pero todos sabemos de que cojeamos y yo ya había tenido suficiente, aquella misma semana pedí la dimisión, ya que había recibido la noticia, después de pasarme los días buscando trabajo por Internet, de que comenzaría a trabajar como administrativa en un periódico. Sabía que no era exactamente lo que buscaba pero aquel almacén, era un lugar de paso, algo con lo que aguantar, y tarde o temprano, aquella colla, se terminaría disipando y haciendo su camino, como yo. 

Aquella misma tarde, lloraron todas en el cuartillo, apelotonadas, a moco tendido, con un pequeño pastel, unas velas diminutas y unos refrescos acompañados de picoteo: Les iba a echar de menos después de todo. 

Aquel viernes comencé mi trabajo después de dos largos años haciendo lo que no me gustaba. En una Gestoría que acompañaba al periódico, por cortesía del señor Balaguer, quien al parecer no solo llevaba aquellas oficinas, sino que también, poseía otros imperios. Y hombre, no se si simpático, pero mandón, un rato. Nunca estaba contento con nada.

Clasificaba los archivos por números que habían sido inventados por el propio Balaguer. Cada sala tenía otra sala acorazada en la que no dejaban entrar a ningún empleado a menos que tuvieran identificación. La gente se refería a ellos como los VIP, porque podían entrar y salir de donde quisieran pero había un halo de misterio que envolvía a aquellas oficinas en pleno centro de Madrid, en las que nada podía ser memorizado, sino maquinizado. Nadie podía llevarse trabajo a casa, pero sí podía quedarse a echar horas para ganar más dinero. Pero, nunca más tarde de las tres de la mañana y siempre, pasando por un riguroso control en la entrada y la salida. 

Las semanas estaban siendo muy productivas. En casi dos semanas ya conocía a todos los de mi sección y solo por curiosidad averigüe si les hacían falta a alguna vacante en el edificio de en frente que era el que llevaba la prensa. Seguía preguntándome, cómo había conseguido tanto un hombre del que se sabía prácticamente poco, si buscabas por las redes sociales. 

Aparqué la idea sobre todo aquello, porque no sabía en qué lío podría meterme si seguía siendo tan curiosa pero pasados unos seis meses, ya adaptada, bajando a la cafetería, cogí un café y me salí a la puerta y me fume ese cigarillo que tanto necesitaba para poder lidiar con el día, cuando vi cómo en un callejón vi a Virginia con un chico algo mayor que ella, intercambiando un paquete. Ella se despedía y desapareció de allí entre la multitud. ¿Era realmente Virginia? No podía ser, pero un mal presentimiento me recorrió la espina dorsal. 

Al pasar las semanas y llegar el viernes, volví a ver a la chica que se parecía a Virginia , pero no sabía si era ella. Por lo que había deducido que cada viernes se reunían y hacían la misma operación: Recogia el paquete y el tio ese, desparecía en su coche negro. Y la posible conocida, era engullida de nuevo por las calles y la algarabía. La curiosidad me pudo y decidí que me acercaría al callejón para escuchar, si podía, lo que ocurría. 

Compré una peluca, una chaqueta de esas vaqueras, un vestido veraniego, una cámara de fotos de esas que parecen reales y un mapa. Me cambié en los lavabos y esperé la hora acordada. Y tal y cómo venía siendo habitual, se encontraron y pude oír lo que decían, fingiendo mirar un mapa que era de la agencia de viajes: 

-Mañana, es el gran día. Tendrás que entrar en la cámara acorazada de Balaguer y sacar esa combinación de números. -Mi boca se desencajó al oír el nombre del señor Balaguer. Vale, no era una buena investigadora pero es que ... yo era averiguadora no polícia. 

-Sí, ya lo tengo todo. Nos vemos mañana en el Edificio Torre Luz. -Dijo, ahora sí, pude ver que era Virginia. 

Cuando volví al baño, me cambié y volví a mi puesto de trabajo. Hice mi jornada y volví a mi casa a sopesar aquello que había escuchado y visto. ¿Qué hacía Virginia con ese tío? ¿En qué lío se había metido? tenía su número, pero no sabía cómo abordar la situación. ¿Me presentaba y le decía que la había estado espiando todos estos días? o ¿me lo callaba? Hubo un momento en el que pensé que aquello no me concernía pues Virginia ya tenía la mayoría de edad.Se me encogía el corazón al pensar que alguien tan joven, estuviera metida en un lío. 

Aquella mañana, estaba decidida a hacerme con algún pase VIP para acceder a la cámara acorazada y averiguar todo aquello. Mi curiosidad no me había llevado hasta donde estaba, por nada. Aquel día no vi a Virginia, en el callejón. No se muy bien cómo me las ingenié pero en dos semanas, a base de echar muchas horas nocturnas y de una actitud impecable. Me hicieron VIP, lo que suponía un ascenso y un cambio de despacho además de llaves de todas las salas del gran edificio. Además de acceso a todos los archivos y todos los secretos de la empresa. 

Pude averiguar que Balaguer hacía más de treinta años fue acusado de blanqueo de dinero pero quedó absuelto por falta de pruebas. Fue lo único que pude averiguar porque no sabía donde más buscar. Entonces recordé lo de los números y accedí a todas las cámaras acorazadas con la excusa de que había que hacer una revisión rutinaria y lo que encontré aquella madrugada, fue a una chica joven dentro de esta, con un rostro exactamente igual al mio. Quedé petrificada por un momento. Quise tirarle del cabello y sujetarla para que no se fuera y lo conseguí. Corrí, como pude, con el corazón a mil y me tiré encima de ella cuando le retiré el cabello de la cara, que en realidad era una peluca del mismo tono de mi cabello, moreno, pude fijarme mejor, y me sorprendí: 

-¿Vir-vir -ginia?

-Sí soy yo. - dijo con firmeza, sin ningún pudor que yo hubiera conocido de antes

-¿Qué llevas en la bolsa?

-Esto... yo....

Le quité la bolsa y lo que vi me hizo caer al suelo. ¡Eran rubies rojos!

-Pero ... si eres una niña ... ¿Porqué haces esto? 

-Mira... te lo contaré pero creo que deberías sentarte

-¡Estoy sentada!

-Bueno, Jony y yo, hacíamos llegar paquetes de diamantes a otras editoriales y librerías de alto estading para que pudieran subsistir y cambio teníamos programado hacer los intercambios en Colombia, esta... iba a ser la última vez porque nos iban a dar una gran suma. 

-Por eso te ví estos días en el callejón, ¿verdad ?

-Eh? ¿cómo?- dijo sorprendida

-Sí, te vi intercambiando los paquetes pero Virginia, qué ganas con esto, eres una niña muy lista. ¿En qué te beneficia todo esto?

-Mi padre y mi madre fallecieron hace ya dos años y necesitaba... dinero fácil. No lo entenderías- Dijo con rabia mientras comenzaban a brotarle lágrimas por las mejillas. -Solo quería salir de esta... mierda de miseria. 

-Pero esa no es la solución. 

Oímos un ruido y ella se puso rápidamente la peluca y  yo me levanté, mientras salía escopeteada por la puerta. Augurando que no la volvería a ver. Pero aquello, no era del todo así. 

Fue cierto que no la vi más. Pero la llame tres días después. No podía enfrentarme al imperio de Balaguer pero podía ayudarla.
Hablamos durante horas, todos los días de la semana. Y en el trabajo se rumoreaba que faltaban «archivos secretos» en las cámaras . No hacía falta que me dijeran que aquellas albergaban diamantes de toda clase en las que nadie había caído en la cuenta. Solo los VIP y eran gente muy influyente. ¿Porqué yo había sido contratada? 

Virginia me propuso ,a modo de que me quedara más tranquila, hacer la última transacción en Colombia. Así que viajamos a en avión a más de ocho horas haciendo escala en Portugal. 


Al llegar al la ciudad de Colombia, todo fue muy bien. Pero tuvimos la mala suerte de alojarnos en un hotel de mala muerte en el que el calor era pegajoso además de asfixiante. 
Durante todo el tiempo me pareció que nos vigilaban. Tanto fue así que, cuando llegó el día de la transacción estaba agobiada. Fuimos a tomar algo para relajarnos y al bajar del bus, unos hombres nos secuestraron pidiéndonos los diamantes. 

-¡¿ Qué pasa ?! ¡no llevamos diamantes tendrás que rendirle cuentas a Balaguer.!- aventuro virginia 

- ¡Queremos los diamantes zorras! cantad o será vuestro final. 

-¡Espera un momento! si no llevas diamantes... ¿que es lo que llevas?

Los asaltantes rajaron la bolsa y se desbordó un polvillo blanco: ¡Era droga!
No recordamos qué ocurrió pero aparecimos en medio de la selva ella y yo, ella vestida con un unifome típico de la ciudad y algo desorientadas. Cuando por fin logramos orientarnos nos dimos cuenta que ¡Estábamos en la selva!

Pasamos largo tiempo en el bosque, sobreviviendo cómo podíamos a base de lo que había aprendido en los documentales que en los que había visto en televisión sobre los reportajes de un compañero amigo. 

Ocho semanas después, fuimos encontradas en un estado deplorable y de vuelta a España, con el miedo a que Balaguer, también quisiera hacernos callar, o quien sabe, hacernos desparecer. 

Servicios Sociales querían mandar a un orfanato a Virginia, Así que, Ana García, me hice su tutora legal. Al mismo tiempo que entre la recuperación y el papeleo, nos encargamos de irnos a vivir a Suecia para alejarnos de aquel dramático suceso sin decir nada a nadie, y cambiándonos los nombres, alegando, que yo había sido una mujer maltratada que huía de su ex marido maltratador, buscando una vida mejor para mi hija, mi nueva hija. 

Nunca supimos si Balaguer quedó informado de lo que sucedió pero vivimos muy tranquilas en Suecia desde hace más de cinco años. Y así fue cómo se convertí en madre. Logrando así apartarnos de todos los males que un día nos acecharon.


GRACIAS A TODAS POR LA PARTICIPACIÓN.

©️El Rincón de Keren




miércoles, 9 de octubre de 2019

Microrrelato : Mi libreto

¡Hola mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!


Imagen propia
Modificada con 'Canva'




Sostengo el boli, pero al percatarme de las últimas páginas, la mano, adquiere la lentitud pasmosa de recrearse en las palabras. Será una reflexión o un pensamiento; Será amor o desamor; Será una aventura o desventura; Viajaré de nuevo a lo desconocido o a lo conocido; versos que apuñalan o que amansan el alma... No quisiera perder una lágrima en vano, pero la emoción emborrona la indecisión y en las esquinas algún garabato, una fecha, una frase escueta y la mano, sigue hilarando los pensamientos venideros. Será que somos eso, pensamientos plasmados en una libreta, llena de emociones intactas, secretas al objetivo ajeno, escribiendo desde lo más ahondado de un alma, de los recuerdos, de los anhelos. Saltando hacia adelante o volviendo atrás, intentado imaginar el futuro incierto que nunca da el caso de plasmar aquello que se imaginó sin sentir.  
La mente vaga inquieta y la tinta deja las primeras huellas en la yema de los dedos. ¿Una idea? boli en boca desde su punta o encima del labio superior para las reflexiones y los pensamientos. Adoptan en una, un semblante demasiado reflexivo con todas las cuestiones. He decidido susurrarle los secretos que de verdad siento, y para olvidar, sin obviar nada, escribiendo todo lo desgarrador. Porque, somos las letras que no decímos a nadie a menos que de verdad nos toquen las letras del dictado del corazón, ese que nace en el interior, lo envuelve todo y forma mundos a los que regresar releyendo y trobando que hoy no se es la misma persona que ayer. Entonces... ¡Letras soy! desde mi libreto, desde mi moleskine, desde una terraza de un bar o un cibercafé, pero hay un terror que solo cuestiona al pensante y reflexivo escribidor creador de mundos alternos y sucesos vivenciales: La hoja en blanco. 


©️El Rincón de Keren

martes, 8 de octubre de 2019

Relato Corto: Ella, él y yo



¡ Para todas ellas !



Ojalá ninguna mujer tenga que ceder a su libertad
ni a sus pasiones, ni sus deseos. 
Ojalá se eleven, 
Ojala hagan la maleta, 
se vayan, sea como sea la maleta. 
Más grande o más pequeña
Dejándo a un lado el dolor, 
solo saliendo ahí. 

ÚNICAMENTE POR ELLAS

Este relato nace de un café a solas, 
un pensamiento dañino, 
y muchas tardes de irritación con el pesar de las relaciones. 

Llegando a extremos, 
Llegando a todo lo que hace llorar 
y lo que el silencio, la culpa y todos lo que se lleva la posesión
por el miedo. 




Creía que todo lo que ocurría entre él y ella era cosa del destino. A lo mejor, no supe ver aquello que ellos no demostraban. A veces, juro que sentí celos al verlos tan felices, tan llenos de goce, pero lo cierto era que no eran felices. Ni él, ni ella. 

Cuando se reunían con todos los amigos, el agasajaba a la novia, y ella, era pura compresión y calma. Hasta que un día, la vi tan triste que algo en mi, se rompió al saber que aquel bastardo, solo jugaba con ella. Al parecer, él, jugaba a esconder sus sentimientos, a salir a tomar todas esas cervezas perdidas que ahora ya no se bebe con tal de hacerla sufrir por el hecho de que ahora, él ya no se ve sin ella.

Ella, que ni buena ni mala. Ella que también se le podía recriminar lo mandona que podía llegar a ser pero siempre por el bien de la relación. Y es que a veces, pecaba de buena. Ya se sabe que de buena, tonta. Y él, que lo sabía, se crecía entre sabanas, mientras ella se entregaba a él, en momentos íntimos en los que nunca le dijo que no a nada, a nada. 
Ella que, no tenía el valor para irse y decirle a la cara que cada vez que ella no conseguía algo en su entorno laboral, se enfadaba y se entristecía, él cómo para castigarla, se cabreaba si cabe más. Y aunque ella me lo explicaba con la furiosidad del que está enfadado, supe que en ella albergaba la ausencia y el abandono de no ser comprendida. 

En él, claro que había amor, claro que se preocupaba por ella. Pero ella le había permitido demasiadas cosas por tal de que hubiera un mínimo de paz y de apoyo el uno en el otro. Lo que él interpretaba cómo la excusa perfecta para hacer y deshacer a su antojo sin tener en cuenta los deseos y los anhelos de esta que se desvivía por él. 
Tanto dio por el, tanto gastó por él, tanta miseria pasaron, tantos llantos, nervios y miedo, para que él dijera que ella, también se pasaba, que se las traía. Claro que ella podría haber sido más paciente mientras él hubo estado tantos años en paro, o si la apuras por todas obligaciones que asumía a pesar de su enfermedad. Ella, que además de la casa, a las tres de la madrugada, intentaba dedicarse a sus placeres y hobbies. Mientras él, ella me aseguraba que no tenía idea alguna, de cómo se administraba la casa. Él, el que jugaba a que ella mandaba cuando por una discusión, la pellizcó tan fuerte que le salió un moretón en la pierna y un empujón de ella y otro del él, obligan al respeto a marcharse. 

Me hubiera gustado, decir que ella no tendría que haberle empujado, que ella no tendría que haberle insultado, que ella, tendría que haber sido más despreocupada, ir a su bola. No darle tanto poder. Entrar y salir. No volver temprano y que él, fuera de su comodidad y tranquilidad de hombre que no se preocupa, sintiera ese miedo que te come hasta las entrañas por saber que la puede perder. Pero el amor, el verdadero amor, ofrece, da tanto que a veces, no es consciente del ego que hay que contener por egoísmo. Para no ser desvalorizada. Me hubiera gustado tanto haberme ido con ella... a donde fuera, si ella, me lo hubiera contado antes... Si el moretón de la pierna hubiera permanecido más tiempo, y lo hubiera visto, si ese «hombre» de verdad algo sintiera respeto y la valía de su mujer... qué hago yo aquí intentando contener la rabia que siento al verla preocupada porque le estoy pagando un café, asegurando que ella paga, que no pasa nada. No sabe lo que es una princesa o una reina. Ella que tanto mundo ha querido ver desde pequeña, ella que con cada pequeña cosa, reía y lloraba de jolgorio. Ella, ... Sé que si le habló mal, fue por impotencia. Que si le consintió más de la cuenta, fue porque le quería, ella, que al mal estar le topó un «Pues si estas mal, vete a un psicólogo» ella que sola había sido su propia psicóloga, ahora que veía el aire a todos sus agobios, con tal de estar bien en la relación, apostó por una buena salud emocional que por aquel entonces, no le hacía falta, mientras se marchitaba por pensar que estaba mal. Ella misma iba sintiendo que no estaba bien , cuando brillaba. ¡¡ Joder si brillaba !!  había encontrado su verdadera vocación y él, un poco por celos, otro por miedo, se daba cuenta que la podía perder porque cariño: 

Con todo lo que has conseguido estando rota y con una enfermedad, brillas ¡Cojones! ¡NO NECESITAS A UN HOMBRE! Ese momento lo recuerdo cuando él hablaba de lo suyo, y ella, a escondidas, se hablaba con las otras casi con miedo, casi desmereciendo todos los premios que había conseguido, la evolución de su estado, su curiosidad, su palique para hablar de tantos temas y de los que no entendía, hacia por querer entender. Pero sabía que cuanto más curiosa fuera, más fácil sería seguir adquiriendo esa valía. Tuvieron que pasar demasiados años, quizás gracias al no tener que oírla quejándose de su situación ella encontró lo que siempre había sido antes de conocerse: Una mujer insaciable por aprender. Y él lo sabía, y por ello nunca le preguntaba por sus quéhaceres, pero no los de la casa, sino sus anhelos, sus pasiones. Que a duras penas dormía por las noches dedicadas en vela. Eso si me lo contaba, no entendía el motivo de quedarse hasta altas horas de la noche retocando, escribiendo, rebuscando información, con libretas llenas de información a la que siempre acudía. Él, que en cierto modo, sentía que no podía hacerla feliz, se despreocupaba y se preocupaba por no poder agasajarla realmente. Porque sabía que alguna día la perdería, y ya no habría vuelta atrás. 

Una maleta medio vacía. algo de ropa interior, libros, libretas pero no una casa y escasa ropa. 
¡Adiós...!

Pero su cuerpo, 
ahora bloqueada y quieta no la deja irse 
la impotencia y las ganas desaforadas
la rompen en un llanto lleno de culpabilidad. 
en el que ni salir, ni quedarse 
un sin vivir. 

Ataque de nervios... 

Pero ese día llega, 

Pero no sabe si demasiado tarde. 
El caso es que está aprendiendo a sonreír. 


©️El Rincón de Keren