lunes, 10 de diciembre de 2018

Relato: Algo bueno.

¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

Ya avisaba por redes sociales de este relato, 
tan solo me queda decir que espero que te guste tanto como a mi. 
Feliz inicio de semana.

💗💗💗



Desde la lejanía podía ver como el vaho de su aliento se hacia cada vez más impaciente por entrar en calor. Ella entraba a clase de matemáticas y él, a pesar del frío, se fumaba ese cigarrillo indispensable para sobrellevar las horas en clase. "Cuan tortuosa debía ser la charla del profesor Ernesto para llegar siempre quince minutos tarde, ¿y por un cigarro? este chico, no está bien" Se decía Celia cada vez que le avistaba en la lejanía. Fumar era algo que no comprendía ni ella ni el resto del planeta, pero aquel chico seguía matándose a cigarrillos en cada inicio de clase, casi como un ritual en el que él fumaba y ella le observaba solemnemente. 

Celia entraba a las clases muy dispuesta a conseguir el objetivo que se había prometido a sí misma: Aprobar todas las asignaturas de aquel semestre. E iba por el buen camino, pero aquel jocoso momento que iniciaban todas las mañanas con la reprimenda del señor Ernesto a aquel chico en la puerta de la clase a medio empezar solo lograba enredar el pensamiento y no solo las miradas y risitas de todos los compañeros, también, se había ganado la mirada de todas las chicas del curso que, bobélicas todas, se hacían comentarios entre susurros y Cecilia se dijo que solo era un chico más.  No le presto más importancia de la que se merecía. 

Durante los próximos días, al entrar en recepción en la misma puerta estaba él allí, y en las clases de Filosofía, y las de Historia. Mirara donde mirara, él, Carlos, estaba en la puerta con el dichoso cigarrillo. No cruzaban palabra alguna, pero las miradas eran intensas. Tanto era así que un escalofrío recorría el cuerpo de Celia que para no mostrar su encanto ponía cara de asco ante tales sensaciones. Le miraba con cara de asco a Carlos y este, a media sonrisa, un día, en el descanso y a las puertas de la biblioteca le soltó un "buenas tardes" seguido de un guiño. Aquello, hizo temblar a Celia poniéndola nerviosa pero no se dejó vencer. Ladeó la cabeza y entro a la biblioteca con la misma calma que lo habría hecho un día cualquiera. "Este tío no va a lograr enfadarme" Se decía. 

Él la siguió hasta su asiento e hizo como que escogía un libro. Ella notaba su atenta mirada en la nuca. Como cuchillos clavados, se sentía inestable por lo que se fue al otro lado de la sala y Carlos, echó un vistazo a la sala, cogió el libro y se acercó a ella: 

-¿Estudiando?- Le lanzó una sonrisa profident y a ella le tembló el labio y agachó la cabeza. A lo que el prosiguió - Seguro que apruebas todas las asignaturas... Esto... Mis amigos y yo damos una fiesta la semana que viene y me gustaría que vinieras...
-¿No tienes nada mejor que hacer? - Resopló Celia con la cara bullendo de rabia. ¿Cómo osaba despistarle de sus estudios? ¿Cómo osaba, ser tan descarado? se decía a fin de no decir un sí y él que notó su desgarbo le dijo: 
-Mujer, no es para tanto... Mira, mi nombre es Carlos, he notado que eres la única con la que no he hablado en todo el curso. No tienes amigas... No hablas con nadie ... Esto yo... 
-Claro, porque aquí se viene a estudiar, no ha festejar. 
-Una amigo o una amiga no te vendría nada mal... no lo digo de mala gana, es que ... te veo y ... 
-¿Ahora sabes lo que es mejor para mi?
-Bueno, te dejo el Flyer por si quisieras venir. ¿Sabes? divertirse de vez en cuando no es malo. 

Carlos se alejó y desapareció entre la hilera de libros y las múltiples estanterías de la inmensa biblioteca del campus. 

Una cosa era cierta, hacia mucho que no se divertía, pero no iba a lograr que una fiesta le chafara sus planes de trabajar como filóloga en los próximos años. Por otro lado, un descanso no iria tan mal. Sin embargo, ella sabría que ir sola una fiesta no es solo motivo para que todos fijen las miradas sino que todas estarían pendientes de Carlos y baboseando. "Pero ... ¿qué me pasa con Carlos?" Se decía mientras una flamante imagen de su rostro aparecía en sus pensamientos. Se levantó de la silla y decidió irse a su habitación para no pensar más en él. 

Una vez en la habitación, su compañera de habitación hacia palomitas para ver una peli y quedar con otras chicas del campus: 

-Celia, ¿te apuntas a un maratón de pelis y palomitas con las chicas de Arte?
-No gracias, tengo que estudiar... 
-Celi, sabes que te quiero mucho, pero si no dejas que las demás te vean de vez en cuando cómo eres  en realidad, detrás de esos libros, no harás amigas. No tendrás con quien salir, conversar ... Yo te lo digo como tu amiga... 
-Es que yo ,,. 
-Anda... deja un rato los libros... júntate con nosotras en el sofá. 

Celia se quedó pensativa y antes de que pudiera decidir, su compañera la estiró del brazo y la llevó con las demás chicas que iban llegando a la habitación. 

No sabía cómo la habían liado para aquella tarde noche pero estaba metida hasta el cuello entre mantas, chucherías y varios helados que casi tapaban la pequeña alfombra que rodeaba los pies del sofá. Poco a poco, todas fueron cogiendo sitio, charlando, riendo, hablando de los estudios, las clases... hasta que todas comenzaron a interesarse por los chicos. Un tema del que Celia, no tenía ganas de hablar pero que no medió palabra alguna. 

Picaron a la puerta y eran los chicos de las habitaciones contiguas al campus que venían con unas cervezas para animar el cotarro y entre ellos... ¡Carlos! Antes que él pudiera verle en pijama Celia se ausentó, diciendo que estaba enferma. Hecho que logró la curiosidad de Carlos. 

Tocó a la puerta y entró. Sus miradas se cruzaron lo más cerca que habían estado antes, casi un poco más que en la biblioteca. Lo que no comprendía Celia, era porque se interesaba tanto ese chico en ella: 

-Me han dicho... que estas enferma...
-...Sí... - Dijo intentando fingir

Carlos se aproximó tanto que casi podía oler su dulce aroma, el de su perfume. Este se inclinó la miró a los ojos, acarició su piel azabache y la besó como nunca antes la habían besado. La miró de nuevo, y le guiñó un ojo. Salió de la habitación. 

Estaba extenuada. ¿Como era posible que un chico como Carlos la hubiera besado? ¿A ella? ¿Era un sueño o algo había detrás? 

Celia no salio en toda la noche de la habitación. Y para sorpresa de sus compañeras, aquella semana no fue a ninguna de las clases. 

La compañera de Celia, Laura , estaba sacando de la maquina de refrescos una cola cuando Carlos se acercó a ella y le dijo: 

-Hola Laura, ¿sabes algo de Celia?
-Hola Carlos... Pues... sigue enferma o eso me ha dicho. ¿Porqué? 
-Tengo algo que darle y creo que le gustará. 
-Puedes ir a verla, seguro que le hace bien hablar con alguien. 

Tocan a la puerta pero Celia acurrucada en su habitación bajo las mantas, no lo oye. En su mente, solo puede pensar en los labios de Carlos ... 

Quien quiera que fuere, abre la puerta, cruza el pequeño salón y se dirije a la puerta. Abre la habitación de Celia y esta sale a la superficie asustada. Y este se aferra a ella y la besa de nuevo sin dejar de abrazarla. 

"¿Es un sueño?" Se pregunta Celia, pero cuando Carlos la suelta, su labio vuelve a temblar y él le sonríe mientras le entrega una carta advirtiéndole: 

-Te doy esta carta pero quiero que la abras después de que vengas a la fiesta de esta noche. Por favor ... 
- ¿Por que?

Se oye un alboroto y Carlos sale de la habitación. 

Pensó que debía ser algo turbulento, algo que no se podría imaginar. Su cuerpo se combó una vez más al pensar en su rostro. De subito adoptó otro semblante mientras se incorporaba y mira por la ventana del cuarto. 

La chica estaba tan nerviosa que decidió que le contaría lo que sucedía a Laura y esta le recomendó que fuera a la fiesta asegurándole que ella, Laura, iría con ella por si sucediera cualquier cosa. Pero Celia no cedía, estaba nerviosa, sentia miedo, la suspicacia con la que había tratado a Laura, no era moco de pavo pero Laura y su buen corazón, hicieron entrar en razón a la inquieta Celi: Se arreglaron, se maquillaron y hasta Laura le prestó un vestido que suponía que le quedaría como anillo al guante y dió en el clavo. Estaban las dos muy guapas pero sobretodo nerviosas. 

En la fiesta el bullicio inundaba la casa al son de la música y el calimocho. Laura y Celi entraron, dieron un rodeo para ver el plan y se pusieron hablar en medio del jaleo pero Celia estaba muy nerviosa: 

- Esto no ha sido buena idea Laura ... 
-Mira, tranquilizate, ahí vienen las chicas. si no estas a gusto podemos ir a una discoteca que hay cerca de aquí todas. si eso te deja más tranquila... 
-No se, creo que quiero irme a casa...
- ¡Basta ya! esto es algo bueno, Celi, por favor, no eches a perder esta oportunidad e intenta divertirte un poco, ¡por el amor de Dios! toma, bebe un poco de cerveza... 

Celi le pega un buen trago al vaso y se quedan charlando y escuchando música mientras las demás bailan y hacen el tonto. Poco a poco todas comienzan a bailar, incluido Celi, que se ha soltado la melena y ha decidido tomárselo como algo bueno. 

En la lejanía... Carlos la observa, deja el vaso en la mesa y se acerca a Celia. La coge de la cintura y todas exclaman. Bailan agarrados pero Celia se harta y decide irse. Es entonces cuando Carlos sale tras ella y en medio de las farolas, la noche y el silencio Celia le espeta: 

- ¡¿Qué narices quieres de mi?! ¡deja de seguirme!
-Por favor, espera, Quiero decirte algo ... yo ... 
-Qué, ¿¡que no quieres estudiar y que has decidido engañar a todas las chicas que quieras?! ¿El señorito, don "puedo tener a la chica que quiera" ha elegido? Vete con la que quieras en esa fiesta ... 
-Solo hay un pequeño detalle... 
-¿Cuál?
- Que la que quiero, eres tú. 

Le sorprendió tanto lo que dijo que se quedó boquiabierta. pero en vez de reconocer su mutua predilección, dió media vuelta y salió corriendo. Carlos no la siguió. 

Al llegar a la habitación buscó la carta que le había dado y la leyó: 

"25 de Septiembre
Estaba fumando en la puerta de la biblioteca y la he vuelto a ver, a ella, está tan guapa con esa bufanda y esas faldas estampadas que me vuelve loco y me corta la respiración. Necesito fumar para verla llegar, para que el profesor me riña y se fije por fin en mi. 

"20 de Octubre
Parece que en vez de conseguir que ella me mire, las demás me observan más y yo lo que quiero es a ella, A celia, pero ella solo quiere a sus libros. Es ella, y su cabello Afro, sus ojos castaños y su inteligencia, su participación en clase. No deja los libros nunca. Pero esta tarde la besaré  en la biblioteca, tengo que hacer algo. 

"25 Abril 
Soy un estúpido, no la he besado, nunca lo haré, ella no me quiere pero algo debo hacer ... la invité a la fiesta pero ella no quiere venir ... si viniera a la fiesta ... Sería mía, quiero decir , mi novia. Ella y yo... 

"La amo... A Cecilia , ¿me oyes? ¡Te amo!" "

Celi salió de la habitación corriendo y comenzó a andar de un lado al otro en el pequeño salón pero sus ganas de besarle, de tocarle, de acariciarle eran más fuertes que el propio pensamiento contradictorio. No hizo caso a lo negativo, sino a las palabras de Laura "...Esto es algo bueno..." abrió la puerta y allí, cabizbajo, estaba Carlos... ella le abrazó y le susurro: 

-Yo también te amo...

Fin.

©️El Rincón de Keren

sábado, 1 de diciembre de 2018

Reseña: Ser Negra en España Reseñando a Desirée Bela-Lobedde

¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

Como sabéis, llevo tiempo sin escribir y es que la inspiración va viene por momentos.
Entre eso, y las lecturas que voy dejando acabadas, hoy os vengo a hablar de una de ellas. 
No suelo escribir en este blog los fines de semana pero, cómo bien sabéis, tengo otro blog llamado 
Historias con "K" Emocional Tip en el que recientemente he vuelto a la actividad hace unos días pero...

Me ha hecho tanta ilusión este libro "casi autobiográfico" que les voy a hacer una pequeña reseña.
No desvelaré demasiado ya que perdería esencia. Aun con todo, dejaré algunos temas en el aire y 
que cada uno o una saque sus propias conclusiones con respecto al libro. 

Así que, comienzo y no me demoro más. 



Sobre el libro: Desirée Bela-Lobedde, nos muestra desde el punto más crítico y desde el escozor, los diferentes estigmas que han  hecho de la sociedad Española y Europea un reflejo imposible de llevar a cabo para alguien que no es de piel caucásica. Nos cuenta, para alguien que incluso es blanco tampoco le resulta fácil pero, no solo nos cuenta sobre el cómo los estereotipos de belleza marcan a los no blancos y migrantes, o no, que tantos hay nacidos aquí y siendo españoles, sino que va más allá nos habla de su propia vivencia en la niñez, adolescencia y la adultez. Un proceso en el que el cabello Afro, sea o no moda, marca un antes y un después para llegar a un buen entendimiento para con todas las mujeres Afrodescendientes. 



Libro: Ser mujer negra en España

Autora: Desirée Bela-Lobedde (imagen propia)
Y os preguntaréis, ¿Porqué adjunto un dibujo de los míos al libro de Desirée Bela? Tiene que ver entre otras cosas por el cabello y la piel que, cómo todos saben y conocen mi blog, soy negra, y por si no quedara claro, nacida en Barcelona, de padres Guineanos y sí, soy Española. Me considero española pues he nacido aquí, y es lo que vivido, y es lo que conozco. (Siento demasiado en común con ella. De mi tierra, Barcelona, y además está llegando muy lejos) 

Nos habla un poco Desirée en su libro, el cómo a pesar de haber tantos negros en España, se suele creer o tener ideas preconcebidas de que, por las razones que sean, una no pueda ser de aquí, sí, de España. 

No solo nos habla del árbol genealógico que tenemos que desarrollar cómo si de una rueda de prensa se tratara. También, del mundo televisivo y sus anuncios. ¿Cuántos de los anuncios que ves de cosmética aparecen mujeres negras? ¿Cuantos de esos anuncios no han sido objeto de la burla de aquellos niños y niñas por culpa de ese anuncio de la tele como la canción del Cola Cao? ¿Qué supone para un no blanco todo esto? ¿Hay o habían referentes negros en el mundo televisivo y cómo repercute eso? 

Quizás estaría desvelando en demasía si sigo hablando pero lo cierto es que, el racismo, el colonianilísmo, los cánones de belleza... etc han convertido tantos de los hechos de la historia, como el cabello Afro, como la piel. sea algo "Feo", algo de lo que avergonzarse, así cómo el color de piel en sí y sus diferentes tonalidades que contrastados con la imagen que nos muestra por ejemplo la televisión, hace imposible tener un lugar al que acudir, en el que sentirse reflejado y en ello hace hincapié Desirée Bela. Estamos entonces, ante tópicos, prejuicios, normalidades no reflexionadas y lo que puede ocasionar, si la sociedad sigue mostrando este tipo de conductas.


Estos son algunos, entre otros, de los temas se tratan en el libro pero debido a que sería hacer demasiado spoiler prefiero dejarlo así.

Sobre la Autora: Desirée es Activista estética, Comunicadora, Columnista en @publico.es , madre y nacida y criada en Barcelona. Se hizo muy famosa a raíz de su blog en You tube así como con su blog escrito en el que daba consejos sobre belleza y cuidados del cabello Afro. También como un gran referente por su facilidad para comunicar ante la cámara y tratar temas, entre otros, cómo el racismo.


Titulo: Ser Mujer en España
Autora: Desirée Bela-Lobedde
Editorial: Plan B
Núm. Páginas:175 páginas
Aquirído: Liberería Bibabuk (Lo puedes adquirir por Amazon también) 

*Al final del libro, hay unos apuntes para que puedas investigar por tu cuenta. 


Y eso es todo, espero que les haya gustado porque yo me lo he leído de una sentada y estoy que aun resoplo. jeje!! Se que me arriesgo, a que, habiendo estado tantos días sin publicar no llegue a muchas personas pero si hay alguien, alguna persona negra que haya leído el libro, me encantaría que dejára sus apuntes, y si no lo eres, eres blanca te animo a que lo leas encarecidamente y de igual manera si eres negra.

Gracias por vuestra lectura.


©️El Rincón de Keren

lunes, 19 de noviembre de 2018

Relato: "No es oro, todo lo que reluce"



¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!









Todo el mundo era feliz, hasta que se armó la marimorena con la actriz que declaraba que toda su carrera cinematográfica, pero en esencia, los spots que publicitaba, eran reflejo de una serie de artimañas para para atraer a mujeres que estaban más preocupadas por agradar que por ser ellas mismas y felices. Aseguraba que “Aquello la llevó a tener la mente fría todo el tiempo”






Tres años antes

Luces en el escenario y todos aguardan la señal del director coordinando los diferentes escenarios. Todo debía ser impecable, rebosar de naturalidad y ser convincentes. Bien lo sabía Lorena, que había estado ensayando cada miércoles y viernes: por los pasillos de las clases de canto, en los descansos del trabajo como camarera y justo después de dejar en clase a su hijo en la guardería. Aquella situación era frenética. No tenía ni un solo momento de descanso, excepto el domingo, ya que dejaba todo para estar con su hijo y dedicarle todo su tiempo, pero antes de ir a dormir, repasaba un poco y se acostaba.

Las obras de teatro eran capaces de transportarla a otra vida: A una mujer casada e infiel, una lesbiana despechada, una mujer abatida por la pérdida del amor que tantas expectativas tenía o ser una afamada detective. El abanico era amplio y había muchas posibilidades, pero esta vez, pronto se estrenaría cómo mujer despechada y que lucha con las habladurías del barrio para llegar a ser algo mejor, aquello que la protagonista siempre ha soñado ser, una estrella. 

Para Lorena, aquel papel, y habiéndola elegido como protagonista después de haber representado papeles secundarios y hasta sin ningún tipo de sustancia, era algo que la entusiasmaba. Además, se les había hecho saber que sería en el Teatro Cervantes y todas las entradas estaban agotadas, por lo que había mucha expectativa sobre el gran suceso. Puso todo su empeño, las ganas y su potencial para conseguir una obra, magistral. Tres largos meses en los que luces, coreógrafos, reparto de extras y compañeros se ponían a punto para una obra que tenía que quedar deslumbrante.

No todo eran placeres y vinos. Pues debido al alto nivel de exigencia todos andaban muy nerviosos y por si fuera poco, parecía que se habían declarado la guerra y era un “Todos contra todos”. Una día, pusieron abundante picante en la ensaladilla rusa de Lorena, pero cómo ella estaba acostumbrada a las comidas fuertes, no le sorprendió; otro día, pusieron polvos de talco en el secador pero ella que había tenido cinco hermanos y dos hermanas pequeñas muy bromistas, se las vio venir desde lejos; al otro, intentaron hacerle una zancadilla justo cuando tenía que bajar del escenario para cantar, pero antes de que pudieran imposibilitarla para no poder cumplir con el papel, Lorena saltó cómo si de un cervatillo se tratara.

Ella no entraba al trapo, aunque le buscaran la boca. Ella hacía la suya, porque si algo le había enseñado su madre era que, la bofetada más grande, es la que no se da. Así que siguió mejorando y enfureciendo al reparto con su buen hacer hasta llegar esas buenas noticias que haría aullar a todas, hasta por las orejas. Debido a la belleza y buena impresión que les causó a los directores, decidieron que le harían una sesión de belleza en la que la maquillarían y la vestirían como estrella del pop pero a todo esto se le sumaban la multitud de oportunidades para ser la cara de muchas marcas en las que le ofrecían trabajos que hacían que su vida fuera aun más caótica de lo que ya era. Se podía decir que, aquella obra la habían patrocinado empresas como Estee Lauder, Magaret Astor, Viva la vida y muchas marcas de ropa que la escribían adulandola. Llegó un punto en el que decidió solo colaborar con aquella que más le gustara por el bien de la obra.

En su interior, sentía que si no salía todo bien era posible que no la llamaran más para nada, pero haciendo de la mente fría y honesta, todo aquello comenzó por lo que siempre había querido ser, pero las marcas se empeñaban en darle escenarios y ropas que no encajaban con aquello que ella era. Se sentía en la cima, pero bien sabía que todo lo que comenzaba muy alto podría bajar cómo la espuma y decidió, una vez más, no llamar a la codicia.

El día del estreno

El día del estreno, toda la sala estaba repleta. Un aire entre asombro y expectación se podía ver y hasta palpar si miraban desde el escenario. Pero Lorena que se conocía bien, había solicitado un momento más, aun habiendo ensayado aquel día hasta tres veces a lo largo del día, para no caer en un ataque de nervios. Llamó a su madre y en medio de esa charla, en la que la familia y su hijo, eran lo más importante le dijo:

-          - Pase lo que pase seguirás siendo mi hija y David, tu hijo y yo, estaremos aquí para arroparte y seguir queriéndote el resto de nuestras vidas. Sal y… ¡Disfruta!

Fue cuando la avisaron para salir al primer acto.

¡Luces!, se corre la cortina y la iluminación la enfoca en ese momento crucial en el que la protagonista que interpreta se da cuenta de lo que quiere en la vida. Logra soltar una lagrima y un ahogo en el habla. Se cierran las cortinas y el publico aplaude complacido.
Pero es que, en el segundo acto, cuando el personaje lucha y toma trabas en el camino y ella no se detiene, con la canción que logra entonar impoluta en muestra de su desacuerdo con la sociedad, el público, parece no poder parar de aplaudir y de gritar un “Dale guerrera nena”

Ya solo faltaba el último acto. Momento en el cual su protagonista se convierte en famosa y logra su gran sueño. La visten y le dan un micro, es en ese momento, entre bambalinas cuando se da cuenta de que, todo se decidirá en una hora y media que durará el acto. Desgarro su garganta, tuvo una puesta en el escenario brillante, tanto, que logró que publico se levantara del escenario: ¡había hecho un gran trabajo!

Al cambiarse de ropa, una oleada de mujeres, de todas las edades, se acercaron a ella para felicitarle. 

Su madre, sus hermanos y hermanas, la esperaban en casa con una gran pancarta y un gran pastel. Bebieron, cantaron y el teléfono no dejó de sonar, Pero estaban demasiado eufóricos cómo para atender a todas las llamadas.

Tres años después

 Un afamado director de un programa de televisión le dijo:

-          - No he venido a adularte. Tu ya debes de saber quien eres en realidad. Me gustaría que nos explicaras desde tu punto de vista, cómo viviste aquella época en la que eras tan solo una actriz de teatro y cómo el relato de este papel, te llevó a tener una preciosa casa a las afueras que es casi una mansión, escogida para los anuncios más prestigiosos y colaborar con los programas de moda, además de actriz de cine. Pero no quiero que para ti sea, otro programa más, quiero que expliques que, con esfuerzo, uno logra hacer aquello que verdaderamente ama.

Lorena, se emocionó y dos meses después … estaba en televisión para explicar su vida y perspectivas con la que logró, una vez más, la afirmación del público de mediante los aplausos, aunque otros, no lo tomaron tan bien y se lió la marimorena porque, no es oro todo lo que reluce.



©️El Rincón de Keren

lunes, 12 de noviembre de 2018

Relato: "Tú dame cosas buenas..."

¡Hola mis seguidores, mis lectores habituales y lectores nuevos!

Almería (Verano 2018) Imagen propia
Soy el respiro al caer la noche. A veces quisiera que el momento culminante me diera un soplo de aire, que las aceras mojadas no rezumaran el Azahar que otros atardeceres me han brindado pero es que el cariño que desprende el ardiente día, despiertan mis ganas de brindarte otro día en una jornada en la que el día ha pasado, tú solo dame cosas buenas que yo....:



...Si el aire no se detuviera al entrar en una calle, si no volviera a soplar y rozara el cabello y la piel con la que te veo, si cada día le doy una oportunidad a la gente para tener motivos por los que verme... quizá, tu risueña mirada, olvidaría la verdadera localización del Norte, quizá una parte de ti sentiría que no ha aprovechado ese momento.¿Quién soy yo para preguntar?

Cada mañana, ves a mi hermano con otro color, otro aire y otros ojos. Cada día entiendes que ha comenzado una mañana y no es sino, aquel camino en medio del silencio y poco a poco, al despertar, la algarabía despierta con un humor igual o diferente al tuyo. Les ofrece una pizca de su luz en medio de tanta obscuridad, y es el canto de antaño quien despertaba tu cuerpo, es hoy los rayos de mi hermano quien con su sutil destello, te levanta y corres las cortinas. Tú solo busca cosas buenas...

Echando lo malo y dejando lo bueno, brindas las horas de la luminiscencia en su transformación, deseas sentirlo en cada poro de tu piel cuando el calor no solo te calienta, cuando el calor ha quedado atrás, y los árboles, comienzan a verse rociados de esa bruma incandescente según su perspectiva. Me recuerdan los días helados al acabar las horas, o cuando el aroma vespertino después de su lucha por mantenerse en lo más alto el sol, cae y el arrebol cómo spray, oxigena la mirada del que ocasionalmente se detiene a ver su despedida. Te muestro el aviso de un día bueno...

No es la ida de lo que tuviste, es que, mañana tendrás algo igual o incluso mejor. Soy ese suspiro por la calle del amor, dónde la ternura y las prisas se amansan para caminar a un ritmo lento. En medio del caos que no irrumpirá el sonido acústico, te encontraré adivinando, una vez más , que te doy cosas por las que merecerán la pena pasar. Por eso, tú sigue dándome cosas buenas...

©️El Rincón de Keren

lunes, 5 de noviembre de 2018

Relato: Pintando la mirada del cielo


¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

En una noche en la que el pensamiento y las ganas querían probar 
cosas nuevas, 
y la noche o el día eran los que iniciaban o acababan las ganas, 
Me fui, 
A casi una hora de camino, 
Para probar a pintar el cielo. 

¿Me acompañas?


Reciente estatua situada en el Zapillo de Almería

Hoy he emborronado el cielo con el que amanezco tras el café. Decidí darle un aire que solo mis ojos podían apreciar y es que a veces, aunque una se lo proponga, parece en vano y ahí estaba en mi siguiente paseo dando pinceladas al cielo. El me susurraba, del poniente, ¿O era el levante? Lo cierto es que, había dedicado una mañana al mecanismo de mis pupilas y algo tenía que salir de todo esto.


         El levante sacude las prendas de la terraza, sacude la bolsa que se ha olvidado por la calle, ahora deshabitada, y mis ojos aun están soñolientos, no es raro que mire al horizonte ansiosa por ver cómo la luz pinta el cielo y se destiñe cubriendo el espacio visible en el amanecer que se deja ver timidamente entre las horas tempranas. Y es que, aunque el corazón es testarudo, mis ojos son golosos, y anteriormente, en medio del manto oscuro hallo los trocitos de luz que le dan otros ojos a la ciudad, a esta parte de la ciudad.

 Se me ocurriría mil motivos para no estar un fin de semana a la luz de las farolas, en medio del miedo que se instaura cuando llegas a cierta edad, pero las ganas de probar la cámara por la noche, eran crecientes. Las ganas de ver la ciudad con otro rostro, que no sea el matutino, me alentaba de una manera sobre humana.

Me sorprendía cómo podía haber, a esa hora, algunos ya en la calle, pero luego recavé que los jóvenes, no sienten igual que yo cuando hay que salir de noche, o al menos, no para hacer las fotografías que yo quería, con el sonido de fondo del oleaje  a escasos metros.

El lugar, el Zapillo. Lugar de veraneo, de familias y chiringuito. Hoy durmiendo con la llegada de los barrenderos a llevar a cabo su cometido. No hay sonidos que no quiebren tanto el silencio de la noche como el del ronroneo del camión haciendo su ruta.

Me llama la atención, jóvenes que vuelven de la pertinente fiesta, sosteniendo a su compañero de farra ,por unas sobre pasadas copas ,y las risas del grupo. Algún desvario se habría colado en una noche en la que las chicas, no atienen al hecho de ir solas por las calles. Pero es una zona iluminada y que a pesar del silencio, suele haber afluencia. Dentro de unas horas vería mi paleta preferida y la verdad, mas que entristecerme, hacia que imaginara a amigas viendo el inicio de la mañana, grupos de gente riendo en la zona, a los deportistas haciendo su riguroso ejercicio, pero todavia no se veían a aquellos guerreros enfundados en mallas y con el reloj a punto.

 Cada vez es más frecuente ver a gatitos por las calles, que si bien no se dejan tocar, atisbo a que son callejeros. Sorprende verlos tan chiquititos, algunos. Se me viene a la mente, "¿Dónde estará tu mamá?" Lo curioso es que, todos abandonamos el nido para darnos a nuestra adultez y pienso por un momento en la mía, mi madre.

"Si pudiera llevarmelo a mi casa y darselo a alguien que pueda cuidar de ellos..." pero ninguno confia lo suficiente como para querer tocar mi mano. Algunos incluso los he ahuyentado solo con el ruido de mis pasos en el silencio que ahora hay.

Intento fijar la vista en el horizonte de nuevo. En la piedra que separa el mar del anden peatonal y del carril bici. Localizo un transatlántico que hace su salida quizás hacia Málaga o África o tal vez, Italia. Es hermoso, las luces crean una línea iluminada que no logra que aparte la mirada en ningún momento, pero ante el amago en la oscuridad, se me olvida echar una fotografía y vuelvo a dar otro rodeo allá donde hay una poca de luz.





El cielo pasa de un negro, a un azul marino y ese parece ser el momento en el transcurrir de las horas para echar mano a la bolsa y comenzar a ver con otros ojos, con otra mirada.

Puerto de Amería (Al fondo) Zapillo



Logro captar el cielo y las luminiscencias, aunque emobrronadas, logran archivar, a lo lejos, parte del cable mineral y camino por el que muchos aficionados y veteranos a la pesca se adentran entre las rocas, para dar anzuelo y carnaza al pescado, pero en una noche como la de esta quizás sería mejor ir a por el calmar.

Me entusiasma haber podido captar el cielo muy a sabiendas, que en realidad, estaba mucho más negro de lo que parece. Eran las primeras noticias y signos de luz que se asomaban y aun con todo, costaba distinguir ciertos puntos. La transición de la nueva vida ante mis ojos y creyendo recordar haber maldecido por no haber traido un libro para leer, me recuerdan que hay otras nuevas formas de diversión también. Así cómo lo pensé, acerté.

Como una niña pequeña, por haber logrado, y probado la cámara, en otro escenario, me retiré con el mar de fondo y las ganas de volver a mirar con el sueño instaurado y las piernas cansadas de una caminata a toda prisa de media hora o casi una hora.(Sin parar, desde que salí de la puerta de mi casa) A golpe de agua y poco más que un reconstituyente para acabar pletórica en mi ansiado experimento:

¿Porqué lo aplazaría tanto? 


©️El Rincón de Keren