Desde hace algunas semanas y meses, están dando en televisión un
programa de supervivencia en el que los concursantes tienen que sobrevivir con
los recursos que le proporciona la naturaleza, en una isla, durante 40 días.
Los concursantes, deberán construir un refugio, hacer fuego, conseguir comida o
lo que es lo mismo, cazar y sobretodo,
conseguir esa preciada agua para poder aguantar el tiempo establecido en la
isla remota.
En el transcurso de los días y semanas se les ve como los
distintos caracteres chocan y hasta crean conflicto entre todos, porque, lo
importante en esta isla es sobrevivir en equipo. Deberán unir fuerzas para
ello. Algunos los conseguirán, otros tal vez no.
No solo pasan hambre, si no que a medida que pasa el tiempo,
se hace más difícil conseguir recursos y más débiles están.
Quitando el que en el mundo hay mucho hambre, intento hacer
ápice de lo bueno de esta experiencia.
El tipo de personas que se han animado a participar en este concurso,
han sido más bien variado, desde un médico, un secretario o tele operador,
hasta un pescador. Algunos, han tenido
una vida bastante dura, otros no tanto, pero todos coinciden en que quieren un
cambio en sus vidas, que les haga darse cuenta del sentido de estar vivo o por
el contrario de si valen o no.
Este programa, liderado por londinenses, me impactó lo
suficiente como para darme cuenta de que cuando uno tiene hambre va a la nevera
y se sirve un trozo de lo que sea que haya en la nevera, mientras que estando
en esas playas paradisiacas, nada de bonito tiene cuando tienes hambre y tienes
que conseguirte tu propia comida cazando un cerdo salvaje, pescando peces con
los pocos recursos que te proporcionan, pero de eso se trata. No solo es cazar,
es trabajar en equipo.
Tu único dulce seria
probablemente un plátano o el agua de coco y no una bebida refrescante. No nos damos cuenta de lo que supone cubrir
nuestro cuerpo con ropa, hasta que ves el programa y los ves infectados de
granos por culpa de los mosquitos, y que para ello deberemos hacer fuego, no solo
para ahuyentarlos si no para entrar en calor y sobretodo, cocinar. En la
civilización, encenderíamos nuestra vitro cerámica y en el mejor de los casos,
tendríamos nuestros utensilios como
platos, tenedores, cuchillos… etc. pero ¿Qué no se puede hacer con las manos?
¿Valoramos todo cuanto tenemos a nuestro alcance? Y lo que
es mejor, ¿sobreviviríamos a esta experiencia durante… 40 días?
Hola Keren, leyendo tu texto la reflexión más importante que me ha sugerido es efectivamente lo poco que valoramos lo que tenemos a mano hasta que lo perdemos.
ResponderEliminarDamos por hecho que el agua del grifo, la navera, la luz todo es algo natural y normal, simplemente si probáramos un par de días a estar con él agua cortada, sin luz y sin cosas que se dan por sentadas ya sería suficiente para valorar nuestras comodidades.
40 días sin eso, ya es todo un logro.
Buena reflexión Keren, abrazos!!!
Hola Miguel!
ResponderEliminarperdón que te conteste ahora. Es verdad, a veces no apreciamos las cosas en el momento en que las tenemos y por eso creo que sin tener que ir a perderse en una isla, simplemente con verlos a ellos se puede aprender a apreciar para valorar las cosaas. Es un principio. Gracias por tu apunte. Un saludo !
Hola Miguel!
ResponderEliminarperdón que te conteste ahora. Es verdad, a veces no apreciamos las cosas en el momento en que las tenemos y por eso creo que sin tener que ir a perderse en una isla, simplemente con verlos a ellos se puede aprender a apreciar para valorar las cosaas. Es un principio. Gracias por tu apunte. Un saludo !