martes, 2 de agosto de 2016

Kilómetros en família.


Hola mis lectores!!

Todavía recuerdo cuando nos tocaba arrancar el coche y con la familia iniciar el trayecto hacia unas carreteras que nos llevarían hacia nuestro destino después de unas cuantas horas largas.

Recuerdo a mi madre haciendo las maletas, que ahora que lo pienso, siempre se preocupó de que nos faltara de nada y la regla era, “Mejor que sobre a que falte” y ya os podéis imaginar el lío de maletas que se apilaban en el maletero de la Picasso, pero todo era poco para que pasáramos en familia unas buenas vacaciones.

Mi hermano era pequeño, le recuerdo siguiéndome a todas partes, imitándome, orgulloso de su hermana mayor y los viajes los pasábamos en la parte de atrás cantando al son de ‘Los Mojinos Escozíos’ o algunas canciones típicas de los años 90  como era ‘Azúcar Moreno’, ’Los del río ‘ con su ‘Macarena’ o la de los limones ¿cómo era?  “un limón y medio limón y dos limones y medio limón”… En algún momento le pedía a mi padrastro que pusiera a las Spice Girls, Venga boys, Backstreet boys, y todo esas canciones del momento. Hay que añadir que mi hermano apenas unos 5 o 6 años se sabía todas las canciones de los Mojinos y nos hacía una gracia tremenda como el renacuajo cantaba.

Había momentos que cogía mi walkman a cinta y me ponía mi música a tope para disfrutar del hermoso paisaje con sus montañas, y su cielo brillante. Hacían la estampa perfecta para un viaje de muchas horas pero que en algún momento nos toparíamos con esa desafortunada caravana. Esto era de cajón, aun con todo el viaje se hacía bien ameno.


Era tan frecuente hacer parada en algún área de descanso, que cada verano parábamos en el mismo sitio. Los dueños del restaurante ya nos conocían. Comíamos muy bien y supongo que harían buen precio. El caso es que Cada cierto tiempo parábamos y tomábamos algo, comíamos, estirábamos las piernas y mis padres aprovechaban para echar un cigarrillo o dos, los que hicieran falta, pero en la Picasso no se podía fumar.

Era frecuente pasar por túneles larguísimos que me hacían preguntarme como habría sido construirlos. A medida que no íbamos acercando a nuestro destino la montaña era más rocosa y la carretera más estrecha. No podían faltar las curvas, porque para ir a Huesca, Aragón, había que sufrir muchas además de tapones en los oídos por la elevación de las montañas.


Para llegar a nuestro destino pasábamos por pueblecitos cercanos como ‘Aren’ que eran realmente acogedores, el clima era más fresco y el sol no abrasaba como en Barcelona.
Lo importante fue que llegábamos en armonía a nuestro destino , sin prisas, disfrutando nuestro alrededor y sobre todo , en Familia.


2 comentarios:

  1. Esos viajes son hermosos, me gusta mas ello que comentas y que también disfruto: ponerse los audífonos y admirar el paisaje, son momentos con un exquisito sabor :3
    Buena vibra mi estimada Keren!!!

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  2. Hola Helena!
    En efecto, cuando uno sin proponerselo quiere estar a gusto y en la desconexión, a veces solo basta con esa acción. Los ratos en família los recuerdo con mucho mimo aunque no siempre fue así pero al final , hay que quedarse con lo bueno y es algo que me llevare a la tumba.
    Gracias por comentar.

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