miércoles, 5 de octubre de 2016

Le llamába máma


¡Hola mis lectores y seguidores!




Máma, así la llamaba yo. Siempre fue mi referente, la persona a la cual seguir y tomar ejemplo.
Siempre se ocupó de nosotros, aun cuando teniendo algún tipo de desacuerdo, nos tendía la mano, nos aconsejaba y esperaba que rectificáramos en nuestros actos.

Nunca vi a mi madre como solo un lazo familiar. Más bien, como una amiga en la que podía confiar, en la que podía depositar todas mis esperanzas y de hecho, nuestra conexión madre e hija, fue sin duda de las más fuertes.

Ella se vino a España cuando rondaba los 13-14 años. Tan solo era una niña a la que hicieron limpiar casas, hacer de comer y ocuparse de los quehaceres del hogar. De pequeños nos contaba su recorrido en los estudios, como tuvo que dejar de estudiar para criarnos. Siempre supe que mi madre valía mucho, no solo por sus excelentes notas en la escuela, sino porque aun teniendo poco, siempre nos brindaba todo lo que pudiera y más. Si no podía darnos algo, nos daba de otra cosa, pero siempre hizo lo posible porque no nos faltara de nada.

Nunca supe como encajar que el día de reyes, ella, estando casada y con su segundo hijo, me hiciera saber que para mí, no habría regalos a partir de ahora. Tenía que comprender, que mi hermano era más pequeño y aun no comprendía el valor de lo material, lo que costaba un juguete. Por lo que a mí se me negaría el derecho a juguetes por una temporada larga. Yo asentí, e intenté comprenderlo, pero una voz en mí se preguntaba, ¿porque yo no y él sí?. Con los años atas cabos de que que estaban pasando por una economía difícil. Comprendí también, que mi actitud fue egoísta.

Cuando yo cumplí los 16, ya en la edad adolescente, ayudaba un poco en las tareas de casa tales como fregar la vajilla, barrer y de más. Recuerdo a mi madre saliendo muy temprano a trabajar, y volviendo a las tantas de la noche. No comprendía como después de haber estado todo el día trabajando, podía seguir limpiando por la noche. Luego entendí que mi padrastro, no le ayudaba en nada.

Años después, llegaba la separación y vi a mi madre vulnerable pero todo eso cambió cuando decidí ayudarla a que se sacara un curso, una profesión y durante un tiempo el único sustento, fui yo. Siempre lo recordaré, verla inmensamente feliz cuando consiguió el título, pero lo mejor de todo, es que yo también había contribuido a que ella estuviera así.

Mi madre ha tenido que soportar de nosotros muchas chiquilladas, muchos enfados, pero la verdad es que yo a ella la veo como a alguien de quien puedo tomar ejemplo. Jamás se quejó porque tenía que limpiar, jamás dejó de luchar por nosotros aun cuando llegó la separación y tuvo que hacerse cargo de nosotros. Tampoco dejó de luchar cuando yo pasé por una época dura de mi vida, en la cual, sacó toda su artillería pesada para hacerme ver que yo a raíz de una enfermedad, podía ser normal. Soy normal, pero ella me ofreció un abaníco amplio de posibilidades y le estaré eternamente agradecida. Por ella, soy lo que soy hoy en día, por no resignarse a que  tuviera una vida sin sentido tanto para ella, como para mi.

Mi madre es toda la familia en una. Porque durante mucho tiempo, no he tenido a nadie más. Aquel a quien llamáis tío, tía, primo, prima, sobrino, sobrina… yo lo veo todo en ella. Ella es mi concepto de família. Hemos sentido esa conexión mutua por ambas partes. Ella no solo me ha dado la vida sino que todo lo que ella sufría, yo lo sentía en mis carnes, y no puedo decir que no me hayan dolido ciertas cosas de ella, pero se también, que tuvo sus motivos. A veces hace falta una voz cantante entre dos, alguien que te ayude a ver más allá de donde tus ojos pueden ver. Ella es mi heroína y no podría ser nada mejor que como ella.

TE QUIERO MÁMA.





2 comentarios:

  1. Preciosa historia ¿Qué dijo tu madre al leerla?

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  2. Hola Potopo!
    Mi madre trabaja mucho y no tiene tiempo para leerme pero estoy segura que le emocionaria mucho. Gracias por pasarte a mi blog. Un saludo!

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