miércoles, 19 de octubre de 2016

Subes y bajas.


¡Hola lectores, seguidores y nuevos lectores!

El peso ha formado parte de una gran etapa de mi vida:

 - Si sigues comiendo así, engordarás.


Imagen de Niklas Rhöse

Lo curioso es que aun estando delgada, se me controlaba la comida porque tenía tendencia a engordar, y como seguramente habría notado mi madre, me gustaba mucho comer. ( para que negarlo )

No fue hasta llegar a la adolescencia cuando yo, pesando unos 45-50 kg, llegué a plantearme que quizás algo fallaba en mí. Los compañeros de clase me miraban mucho, los chicos. Las chicas, digo yo que algo les corroía al ver a los chicos observándome a cada cosa que hacía o  a cada vez que hacía tal… ¿Qué se yo?

Durante una época dura de mi adolescencia, adelgace tanto que muchas de las chicas con las que compartía aula, se mofaban de mí por mi extrema delgadez. No fue hasta pasados unos cuantos años, que tal vez, aquellas chicas, con las que no intercambiaba apenas palabra, pensé que se sentírian intimidadas.

Una vez apartada de las aulas, los kilos empezaban a notarse. Iba engordando a cada semana y se me veía la cara más llena. Al llegar a los 20 ya pesaba un poco más de los 60 kg y el peso, empezaba a causarme molestia. Si antes se metían conmigo por estar delgada, ahora era yo misma la que me castigaba, me desgarraba por dentro, descalificándome en cada escrito, odiando mi cuerpo, toda yo.

Conseguí mantener a raya por algunos meses la subida, mientras iba superando el poder bajar de peso y quedarme en 50 kg aproximadamente. Durante esa etapa me sentí muy plena, me veía sexy, guapa y con muy buen ánimo pero sobretodo, me sentía yo.

Ahora entro en el meollo de la cuestión. No es la pérdida de peso lo que hace que una persona se sienta más sexy, guapa, arrebatadora o aceptada. Es como te ves tú misma. Mientras estuve con apenas 60 kg no pare de atormentarme con vejaciones hacia mi persona, pero lo alarmante, es que empezó a no gustarme nada de mí.

Esto me ha costado mucho descubrirlo pero gracias a una web muy famosa tengo por seguro que si encuentras talla con una 38, también la puedes encontrar con una XXL, y es que el verse guapa no depende tanto de la gordura o la delgadez. Coge una prenda que con la que te sientas a gusto, maquíllate, acicálate el cabello y verás cómo ese ánimo, no está pensando en… - es que, como estoy gorda…
Mucha gente dice que está en la actitud, en quererse una misma pero yo creo que la ropa juega un papel muy importante porque la ropa refleja quien somos y nuestro estado de ánimo.

Desde aquí quiero deciros que a mí me menospreciaron usando una 38 y con una 50 también. No obstante, uso una 50 dependiendo del fabricante y tengo pareja, gente que me quiere y algunos amigos.

¿Qué deduces de todo esto?

2 comentarios:

  1. Si, es la actitud, o mas que nada, el que uno se ame, así te pongas los peores arapos, si te gustas, te quieres, te amas, esos arapos se te verán de lo mas wai :3
    En lo perosonal siempre he sido delgada, actualmente peso solo 50kg, y por mas que como no engordo, no sé si es bendición o maldición :( Pero he tenido amigas gorditas que, de verdad, son una chulada de mujer, son mujeres que se quieren, y por el simple hecho de ser felices consigo mismas, sin maquillaje y hasta con ropa sencilla, tienen una imagen envidiable.
    Yo siento que todo es amor a uno mismo, eso se transmite y se ve en el físico ;3

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  2. Hola Helena!
    También pienso podría ser la actitud o la autoestima, por que no. Yo creo que para cada mujer o hombre es un poco suplicio, tanto si se come mucho y no se engorda como no comer mucho y estar gorda. Cada uno en su piel , sabe lo que sufre o padece. Yo por ejemplo , tengo tendencia a engordar por lo que si hago dieta tengo que estar muy pendiente de no subir de peso. ( para mi es una maldición ) Por otro lado , veo a mujeres gordas , mucho mas gordas que yo y que lo llevan tan bien, con sus atuendos y tan ricamente sabes? eso es admirable. Nos puede mucho el que dirán a algunos pero si uno acepta que el o la que tiene que vivir con ello es uno mismo y que puede hacer lo que quiera con su cuerpo, queriendolo , mimandolo y aceptandolo. No hay barreras.

    Gracias por tu comentario Helena! Un gran saludo!

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