martes, 22 de noviembre de 2016

Historia inventada: Por cinco euros ( capítulo final )


¡Hola mis lectores y seguidores !


Por cinco euros 


Sí, es cierto, esperaba encontrarse a Raquel en la puerta, pero no contaba con la inesperada visita y mucho menos con tal panorama ante sus ojos:

          -…Pero bueno, ¿qué ha pasado? – Preguntó intentando no parecer preocupada - Entrad, hay tila, o lo que queráis.

Las dos chicas entraron y se sentaron en el sofá, sin pronunciar ni una sola palabra. La otra chica, no conseguía apaciguarse y los minutos pasaban sin que ninguna de las dos diera si quiera, algún motivo. Ella empezó a hacerse preguntas sin atreverse a preguntar  si sería por la quiebra de su empresa, o por qué razón. La espera se hacía cada vez más larga, así que preparó una tila con la esperanza de que aquellas dos mozas, se dignaran a soltar prenda. 

Una vez preparada la tila se dirigió a la otra: 

         - Toma esto. Te calmara, aunque con los mares que estas llorando, no sé si podrán contener esas lágrimas. 

           - Gracias Lena, lo siento si mi visita ha sido desafortunada, pero… - Dijo con en un tono entrecortado, intentando contener las ganas de llorar pero no pudo continuar e intervino Raquel. 

           - Lena, lo que pasa es que los hombres son unos cerdos! Me la encontré en la parada de bus llorando a lágrima viva y por lo que me ha podido decir, tenemos que apoyarla tía. Tenemos que ser como cuando estábamos juntas siempre, joder! Tenemos que apoyarnos, no pude dejarla ahí. No después de todo lo que hemos pasado las tres. – Argumentó sin poder contener la rabia y su desacuerdo con lo que quiera que hubiera sucedido. 

Se produjo un inmenso silencio…

Lena, ella, sorprendida  empezó a imaginarse lo peor,  pero si algo en ella la caracterizaba era su serenidad ante los problemas y la paz que transmitía:

           - Calmaros las dos. Contadme con tranquilidad que es lo que ha ocurrido. 

Entonces Dulce, la otra, cogió aire y empezó a relatar su historia:

         - Todo empezó hará cosa de 6 meses, cuando conocí a Erick. Él es un chico en muy buena posición social, como nosotros por aquella época. Nos conocimos a través de los negocios de papá, un día en la oficina. El caso es que nos gustamos y empezamos a quedar, a enviarnos mensajes, a llamarnos… ya sabéis. Hará cosa de un mes, empecé a sentirme indispuesta, con retortijones, dolores de cabeza, mareos… sin caer en la cuenta de que… - se produjo otro silencio… el cual Raquel, por descontado, y Lena ya sabían lo que iba a decir y la interrumpió Raquel diciendo lo que ya sabíamos.

         - Tía, está embarazada y ese mamarracho ricachón no quiere hacerse cargo de la criatura- dijo con cara de repugnancia - y para colmo su madre la ha echado de su casa porque cree que es la causante de que la empresa se fuera a pique, es de ella.  ¡Maldita bruja! – dijo vehemente. – No podía dejarla ahí tirada Lena. Somos amigas y he pensado en traerla para que por lo menos esta noche se quede en tu casa… y pueda estar acompañada.- dijo apurada.

Lena entendía que necesitara reponerse pero, pensó también, que lo desafortunado no era que se presentaran las dos en casa sin avisar, sino más bien, aguantar a Dulce sin saber cómo consolarla cada vez que rompiera a llorar. Por otro lado no iba a permitir que su amiga, por muchas burlas que le hubieran hecho, lo pasara mal. Así que con calma sentenció:

          - Imagino que no tendrás donde dormir, no hay ningún problema. Podéis quedaros las dos en casa el tiempo que haga falta. Haremos chocolate caliente, pondremos películas, dormiremos juntas y si tienes que llorar, lloraremos juntas. 

En ese momento, Dulce se abalanzó sobre Lena y como si no pudiera soportar el peso de su cuerpo la abrazó mientras volvía a su hipo insistente del principio. Lena comprendió que era una situación dura y necesitaba sentirse apoyada por gente que la quería y la aceptaba por como era de corazón y no por las apariencias. Había obrado bien. 

Desde aquella noche tan intensa, Lena, Raquel y Dulce cada noche después del trabajo se reunían en casa de Lena y se contaban su día a día, y así durante un largo mes. A Lena le sorprendía que con todo lo que estaba pasando Dulce continuara su labor por recuperarse económicamente. Si hubiera sido ella no habría dios que la sacara de casa, sin embargo Dulce, salía todos los días a buscar trabajo. Quería alejarse de su familia. Dulce les contó que había conseguido una buena casa con los ahorros que tenía, tal como decían los cotilleos en el grupo, tuvo que vender algunos muebles y ahora empezaba su gran labor para ser madre soltera ya que aquel indeseable, la había dejado preñada. 

Una mañana, Dulce llegó a casa con la gran noticia de que había encontrado trabajo en una boutique con alto standing. Ahora, el problema sería, como esconder esa barriga durante nueve meses porque en lo que llevaba de mes ya había empezado con los vómitos y parecía que venían para no irse. La pregunta es ¿cómo teniendo ahorros, que imaginaba Lena que no serían pocos, le preocupara tanto calderilla teniendo ese estatus de vida? Y ¿qué sería de ese tal Erick? Ahora debería estar tirándose la gran vida mientras ella estuvo y está  en tan grave situación. Aunque Lena pensaba que mientras Raquel y ella eran unas muertas de hambre, la que se pegaba la gran vida era dulce con sus compras cada semana un día sí y otro también. 
¿En serio eran tan importantes esos míseros eurillos para ella? 


  ✶✩✩✩✶

Ya había pasado dos meses desde que Dulce empezó a trabajar en la boutique y se le llenara la boca de alegría al contarles las ocurrencias de la clientela en aquel establecimiento y las tres disfrutaran como cuando quedaban juntas para ir a cualquier sitio. Solo que ahora el cotilleo se hacía en casa de Lena, acompañado de unas pastas y un buen café fuerte, a pesar de que se les hiciera las tantas de la noche.


Imagen propia de instagram: @sweetblackyeye

Una mañana fueron al trabajo de Lena, a mediodía, Raquel y Dulce. Estaban alteradas, Dulce  esta vez con los ojos rojos, de haber estado llorando.  Dijeron en recepción que la esperaban en una pequeña cafetería cercana. Cuando llegó su hora, se encontró con las dos amigas. 
Al parecer el tal Erick, la había llamado para que Dulce recogiera sus cosas de su casa y cuando fue, estuvo desagradable. No solo la trato con desprecio, sino que Dulce aseguraba que la miraba por encima del hombro como si él fuera mejor que ella.  El tipo tuvo la desfachatez de no dirigirle la palabra mientras ella recogía sus pertenencias. A dulce se le notaba que estaba enamoradísima de aquel patán intentando justificarle. Ella tan libre, tan pachanguera como lo fue en hace unos años, tan sincera,  tan de decir las cosas de frente. Lena no la reconocía: 

            - Este tipo es un sinvergüenza, si lo cojo le arranco los huevos yo misma – Musitó Raquel, intentando no dar un golpe en la mesa como cuando se enfadaba. – Lena, este tío no solo la ha tratado mal, sino que tuvo la cara dura de que cuando fue a por sus cosas, le tirara a la cara cinco euros, que por lo visto, debió de pensar que eso fue lo que le costó la cajita de música que le regaló ella a él- Dijo sarcástica -para ella tenía mucho significado porque ¿a ver si adivinas de quien era la caja? – Díjo en tono misterioso – Díselo Dulce porque a mí se me llevan los demonios. - sentenció

Dulce no pudo articular. Esta vez avergonzada, y con las manos llenas de clínex cogió sus cosas y en tono casi como si intentara disimular su estado dijo que la que tenían que disculpar ya que se encontraba indispuesta, como si ellas no estuvieran observando con sus propios ojos, el dolor que transmitía. Entonces, Como si intentara conservar la poca dignidad que le quedaba, se fue alejando hasta que su figura desapareció entre la muchedumbre. Lena y Raquel se quedaron solas,  fue cuando Raquel le contó que la caja que le regaló, era de su abuela fallecida y que Erick la había subastado y para rematar, Dulce había estado bastante tiempo juntando de cinco en cinco euros de lo que conseguía de trabajos de publicidad para poder comprarla para que volviera a buen recaudo. Por eso cuando Raquel le pidió los cinco euros insistió tanto en que se los devolviera pero Lena no comprendía como es que si le había salido trabajo en una boutique de alto standing, en dos meses que llevaba ya, debería haber podido pagar la caja de la abuela. Por lo visto,  Dulce había estado limpiando casas, repartiendo publicidad, y a saber en qué más trabajos podrían haber pasado por sus manos ante tal desespero que tenía la mujer.


✶✰✰✰✶

Pasó un año y desde aquel café en que vieron a la Dulce alejándose de aquella cafetería, no supieron nada. Unas navidades donde Lena y Raquel coincidieron en una cena de empresa donde altos ejecutivos se reunían para anunciar una gran fusión. No se hablaba de otra cosa, de que la mujer que con la que iban a firmar y hacer trato era muy déspota y esnob. 
Mientras servían los postres, había unos bocaditos que no pagaba la empresa. Costaban cinco euros, con su consumición incluida, pero Raquel no llevaba el dinero en el bolso, ya que lo había dejado en el guarda ropa y le preguntó a Lena si se lo podía pagar, cuando de repente apareció una mujer con un abrigo Tous y unas gafas de sol un vestido algo pomposo, unos guantes de leopardo y el pelo muy bien cuidado, puso en el mostrador cinco euros asegurándole al camarero que lo pagaba ella.

¿Adivináis quién era? 

En efecto, ¡era Dulce!

Dicen las malas lenguas que con la ayuda de sus padres consiguió solventar todos sus problemas y la empresa de la familia salió a flote, gozaban de la buena vida y del despilfarro.  Dulce es ahora madre de un dulce niño, al que le puso el nombre de… Erick.

Fin.







2 comentarios:

  1. Hola Keren.
    Excelente segunda parte que mejora y complementa la primera de una manera arrebatadora.

    Enganchas al lector y no lo sueltas hasta el final, te diré que has escrito un perfecto guión para un excelente cortometraje de buen cine.

    Nota: 10/10.

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  2. Hola Miguel!
    Gracias , celebro que te haya enganchado. No se si servirá o no para un cortometraje pero sin duda tiene su punto ahora que lo has comentado. Tu presencia en mi blog siempre será de buen agrado. Gracias por pasarte y dejar tu opinion. Un gran saludo!

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