martes, 6 de diciembre de 2016

Historia inventada: ¡Yo te quise!

¡Hola mis seguidores , lectores habituales y nuevos lectores!

Muy buenas, 
los que me seguís , y los que me seguís por Instagram estáis al tanto de lo que pasa con mi blog y cuando voy a  publicar . Siento la demora pero quería ultimar detalles en la nueva historia y creo que este es mi regalo de mi para todos vosotros ya que , estoy disfrutando mucho escribiéndolo. Sin mas , os dejo con la historia : 


¡Yo te quise!

A su lado, la taza que se había preparado previamente, antes de que intentara sacar al maldito dolor que le causaba aquel día. Se encendió un cigarrillo admirando lo que acababa de escribir, mientras inhalaba el aire de aquel gratificante cigarrillo:

“…Me hieres, me arrancas el corazón y no contenta con eso , dejas rescoldos de un amor que no perdurara pero que me desalienta , me achaca ,me hace querer subir a la montaña más alta y gritar a pleno pulmón…. << ¡Yo te quise!>> ….“

Una lágrima rodó por su mejilla, mientras sonaba de fondo aquella melancólica melodía grabada en su cabeza, que desde hacía meses retumbaba una y otra vez haciendo gritar su alma.

Andrea estaba tan ensimismada que no oía la voz de su madre que le decía que fuera a comer desde la cocina. En aquel momento, apagó lo más rápido posible el cigarrillo. Fue dirección al baño y se lavó los dientes como si aquel pudiente olor que le recordaba siempre su madre, pudiera irse de su boca con tan solo un cepillado. Pero ella cogió un caramelo de menta y empezó a realizar movimientos mientras chupaba descontroladamente el caramelo a la espera de ese frescor, y así, poder burlar a la jefa.

Su padre había pasado otro día más en el trabajo, por lo tanto, otra vez comerían solas ya que su hermano hacía y deshacía todo cuanto se le antojaba. Aunque Andrea, no se podía decir que fuera de las que a todo hiciera caso sumisa.

Andrea se dirigió al comedor donde le esperaban un pollo asado al horno con guarnición de patatas, su plato preferido. Algo en ella debió accionarse porque rápidamente dijo:

               - ¡Jefa! ¿A caso celebramos algo? – dijo suspicazmente
               - ¿tiene algo de malo que quiera cuidar a mi niña?- dijo haciéndole un guiño mientras se quitaba el delantal y se sentaba  y se recostaba en el respaldo de la silla.
               - ¿Qué pasa? ¿ha vuelto a suspender Aarón alguna asignatura y quieres que sea tu topo?- dijo en tono burlón.
               - Andrea, tu hermano está pasando por una mala época pero no es por eso. Simplemente quería hacerte feliz ¿tiene eso algo de malo?

               - Lo  estas volviendo hacer mamá y eso no me gusta nada. – sentenció

Lo cierto es que la jefa esta últimamente en plan Arguiñano y no hay quien la aguante desde lo ocurrido y no quiero, no quiero probar nada. No después de lo que pasó -Pensó Andrea mientras seguía haciendo ruiditos con el caramelo en la boca, de un lado a otro.

Otra vez, se quedó pensando cuando su madre le dijo:

               - Tira ese caramelo que no engañas a nadie con el olor a tabaco que me llevas desde ésta mañana. – dijo severamente

Andrea no quiso entrar en conflicto con ella y se limitó a hacer lo que decía su madre mientras cogía el vaso de agua de la mesa. Le dio un buen trago y comió cuatro cachitos  de pollo, los cuales le resultaron repugnantes a causa del caramelo y probó unas pocas patatas. Le dijo a su madre que no podía más, que estaba llena y ésta le respondió:

               - ¡Claro, si te hinchas a beber…! Luego no hay quien te haga comer. Andrea! tu veras lo que haces pero tienes que …. – dijo en la lejanía ya que Andrea había cogido su cazadora y se disponía a salir por la puerta…

              - ¡Síííí… jefa! – dijo mientras entornaba la puerta que daba a la calle hasta finalmente cerrarla con ella fuera.

Andrea se aseguró de que la puerta de la casa estuviera bien cerrada y comenzó su camino hacia el centro de la ciudad, recorriendo la rambla, admirando el sol que hoy iluminaba su mestiza piel. Anduvo hasta llegar a un banco allá por donde muchos jóvenes se sientan a leer sus libros y pasan horas sentados y conversando con sus amigos.  Ella, miraba al cielo. En un momento en el que sol la iluminaba en todo su esplendor. Cerró los ojos, intentando absorber esos rayos, intentando captar el momento y cuando ya tuvo suficiente, miró a su alrededor. La gente hacia muecas, pero ella desde aquel incidente, todo le daba igual. Si algo había aprendido es que la gente que no formaba parte de su vida, no tenía derecho a inmiscuirse en su vida. Por lo general, no solía hacer ni el más mínimo caso a lo que pudiera hacer o decir la gente. Sin más, siguió con sus cosas.
Sacó del bolsillo el móvil y comenzó la búsqueda de su hermano Aarón. Le envió un mensaje donde le dijo que su madre le estaba buscando, que hiciera el favor de llamar, pero como no contestaba así que decidió seguir paseando por la ciudad sin rumbo.

Anduvo y anduvo por las callejuelas de aquella ciudad y al girar la esquina topó con alguien:

                - ¡¿Pero bueno quieres mirar por dónde vas?!- dijo con desprecio

                - ¡¿Claudia?! Pero si soy yo, Andrea! – exclamó

                - ¡¿Cómo tu por aquí?! Hacia la tira que no sabía nada tía… -dijo sorprendida pero con un tono amigable

Andrea no tenía ganas de dar demasiadas explicaciones, así que su intención era esquivar todo lo posible las preguntas que no tuviera ni chispa de ganas de contestar.

La conversación duró cerca de media hora. Andrea no entendía como podía haber gente que poda hablar, de tantas cosas  y de nada al mismo tiempo  por lo que por momentos se le iba la imaginación en aquel escrito de la mañana con el cigarrillo.

En aquel momento le entraron unas terribles ganas de fumar e intento excusarse para poder inhalar aquel humo a escondidas. No tenía ganas de que la noticia se expandiera como la pólvora y llegara a oídos de su padre ya que hasta ahora su madre había estado guardándole el secreto:

               - …perdona es que tengo que ir a comprar algo que me ha pedido mi madre y si no llego pronto a casa, me matara, ya sabes…las madres, que son unas pesadas- intento excusarse Andrea.

               - Claro tía, pero dame tu número que quiero volver a verte a ver si quedamos todos otra vez, como antes. - insistía

Andrea no tenía ganas de aguantar las insistencias de Claudia. Le dijo que no tenía móvil y se desearon suerte mientras Andrea se distanciaba a lo lejos deseosa de un pitillo.

imagen propia

Cuando ya estuvo lo suficientemente lejos, bajó la calle y en un parque, mientras el sol daba sus últimos rayos de sol se encontró con Alex y su perrita linda que solía pasear por allí, frecuentemente.

Alex era su mejor amigo, también fumaba y estaba seguro que él le daría una pista sobre el paradero de su hermano Aarón, además fumarían juntos y se contarían todo lo que había pasado en el día porque su amistad, si se podía llamar así, era fuerte además de que la confianza a veces, daba asco. Habían forjado una especie de código en el que si uno de los dos no quería hablar debía hacérselo saber de algún modo.

Alex estaba despaldas a Andrea y éste estaba encogido. Quizás para prender la chispa de aquel mechero que llevaba, que le costaba horrores que hiciera llama.

Andrea vio que no se giraba. Fue entonces cuando emitió un silbido para que linda, su perrita caniche, se acercara a ella y así hacer girar a Alex y como si de un revuelo se tratara linda salió disparada a los pies de Andrea intentando alcanzarla desde allí abajo, poniéndose a dos patatas para hacerla entender que la había oído la señal:

                  - ¡Andrea...! – dijo sorprendido Alex y en la lejanía…

En ese momento, como pudo se acercó al chico y trato de averiguar el paradero de su hermano. Pero él, no sabía nada desde aquella mañana a las once al cual vio con una bolsa de chucherías y un grupo de amigos en dirección hacia los cines. Aunque, no estaba seguro de si iban hacia allá:

                 - ¡Joder tío! Te tengo dicho que si ves a mi hermano le digas que me llame. – dijo molesta

                 - No podía hacer nada yo iba con linda y ya sabes que tu hermano a mí ni caso me hace. Creo que me odia.- dijo de broma y al mismo tiempo guiñándole un ojo- Además estaban lo suficientemente lejos como para   que hubiera tenido que gritar y ya sabes que yo solo alzo la voz contigo, porque me sacas de quicio ¡Bichita!- dijo acompañado de un montón de cosquillas.

                 - ¡No!... ¡No!... ¡No!... ¡Alex, para por favor!

Alex  era mayor que Andrea. Apenas veinte años pero solía comportarse como un crío para intentar ponerse a la altura de Andrea o eso pensaba ella, ya que a veces daba la impresión que intentaba lanzarle señales o algo por el estilo. Cosa que Andrea,con sus recién cumplidos 18, no conseguía comprender.

Estuvieron un buen rato hablando cuando ya había anochecido. El chico también tenía su lado caballeroso y se ofreció a llevarla en su coche de vuelta a casa pero Andrea no estaba muy por la labor, por lo que tuvo que llevarla a cenar algo si no quería que la madre de Andrea le diera un toque de atención ya que sus madres se conocían y eran muy buenas amigas.

Cuando acabaron de cenar, pagó y cogieron las llaves del coche. Condujo hasta un lugar tranquilo, donde pudieran hablar en confianza. solían irse a sitios remotos, donde nadie pudiera interrumpirles a menudo, pero Andrea enmudeció al ver el lugar al que la había llevado:

                  - Estamos a jueves y toca... ¡tertulia!.-intentó bromear -Además la jefa me dijo que estabas muy rara y se me ocurrió que quizás querrías desahogarte un poco. Cuéntame, ¿que te ocurre?

                  - No entendéis nada … ni mi madre, ni tú , ni … - intento expresarse

                  - Déjame que te diga que llevas meses sin apenas comer, has perdido peso y ahora fumas más. ¿Crees que no me doy cuenta? –dijo esta vez con seriedad

Andrea no podía comprender como le podía estar haciendo esto a ella, así que salió del coche enfurecida por la rabia contenida por la situación. En ese momento, no podía pensar en ningún código, ya que el lugar al que la había llevado, no era ni más ni menos que…


Continuará...



6 comentarios:

  1. Hola Keren!!

    Me dejas sin aliento y con ganas de más y más. Que buena narrativa y uso del lenguaje, te felicito por la cuidada edición del texto.
    Una vez dicho esto, definitivamente te digo que has encontrado tu vocación como escritora, este texto que engancha e intriga a la vez lo demuestra.
    Un gran abrazo Keren!!

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  2. Hola Miguel !!

    Gracias, me alegra mucho que te haya gustado. Gracias por dedicar tiempo a mi blog y de paso dejar un comentario. Un saludo!

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  3. Hola Miguel !!

    Gracias, me alegra mucho que te haya gustado. Gracias por dedicar tiempo a mi blog y de paso dejar un comentario. Un saludo!

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  4. Estupenda historia, que como bien dice nuestro amigo Miguel, engancha tu lenguaje, hace tiempo que no leía por estos lares de la blogosfera una narrativa tan bien trabajada.

    Besos y feliz día!!

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    1. ¡Hola Rosana!
      ¡No sabes lo felíz que me haces! Me esta costando algunas cosillas pero ya sabes , revisando una y otra vez se consigue y si además me dejan comentarios como tu , es un placer escribir. Gracias por tomarte un tiempo para leerme , Un saludo!!!

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    2. ¡Hola Rosana!
      ¡No sabes lo felíz que me haces! Me esta costando algunas cosillas pero ya sabes , revisando una y otra vez se consigue y si además me dejan comentarios como tu , es un placer escribir. Gracias por tomarte un tiempo para leerme , Un saludo!!!

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