jueves, 12 de enero de 2017

Historia inventada: Amor extra XL


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Amor extra XL

El coche pega un derrape con la esperanza de poder frenar a tiempo, pero este colisiona con otro y el coche queda como papel arrugado. En su interior, la figura de una mujer, a la que no se le puede apreciar el rostro con claridad. Entonces, abrí los ojos. << ¡Mierda! El mismo sueño otra vez>>.

Estaba sudorosa, la sabana formaba pliegues por toda la cama y en el suelo, la manta que sin remedio debió caer mientras daba vueltas intentando despertar del tal escalofriante sueño. 
Había quedado con Laura para tomar un café pero la verdad es que no tenía muchas ganas, desde que se me aparecen estas pesadillas nada me apetece más , que estar en el sofá haciendo zapping, con mi manta y un montón de clínex a mi lado pero Laura era muy insistente y cuando se le metía algo en la cabeza ,  no había quien pudiera con ella. Así que si ella quería quedar un sábado a las once y media, había que hacerla caso pero como en realidad no tenía nada que hacer , me arreglé como pude y salí por la puerta escopeteada para no llegar tarde a mi cita. 


Era las once y cuarto, había conseguido con creces superar mi habitual impuntualidad que con los años se había hecho algo habitual y muy arraigado a mí. No sabía que hacer aparte de mirar el móvil para ver la hora, por lo que agarré mi bolso con fuerza y paseé por el mercadillo que había justo en frente. era el mercadillo medieval , y lo sabía porque había oído a unas chiquillas hablar por teléfono para que se unieran a ellas. <<Por lo visto, todo el mundo está empeñado en que debemos salir a la calle y no quedarnos en casa, pero es que a veces a uno no le apetece y punto. Quiere estar con sus cosas y toda su mierda. ¿Para qué tantas explicaciones?>> Mientras yo iba siguiendo como zombi en busca de un cerebro, iba mirando los puestos tanto de ropa como de libros y en aquel instante en el que vi el puesto de artesanía, sonó mi teléfono. Laura ya me estaba liando la de dios por que no estaba en la puerta de la cafetería y no me veía, así que salí de la multitud y cruce la calle mientras al otro lado estaba ella, con su largo abrigo tan peludo y esas botas de caña. Apenas podía descubrir algo más de lo que llevaba puesto pero en cuanto llegué me cogió del brazo y comenzó su habitual argumento sobre la puntualidad y yo ahí con cara de muerta y escuchando tan buenamente a mi amiga. No la hice caso, y la escuche  intentando prestar algo de atención e interés:

                     - Deberías de llegar puntual a los sitios tía, la otra persona puede estar esperando mucho rato y                            cansarse de esperar y mandarte a freír espárragos, pero tu ni caso ¿eh?, ¿ que voy a hacer                                 contigo? – Suspiró. –Cambiando de tema…no sabes que mal lo estoy pasando                                                     económicamente, pero ya sabes que un café es un café y si tengo que quedar contigo para                                despejarnos, pues quedo pero mi café que no me lo quiten. Ja ja ja ja!- dijo intentando dibujar                               una risa en mí en rostro. 

Si algo tenia Laura, es que le gustaba quejarse por todo , pero quizás lo estuviera pasando mucho peor de lo que yo supiera y a sabiendas por lo que estaba pasando, debajo de esa cara resplandeciente y llena de alegría , tal vez , hubiera una mujer que no supiera como llevar todo esto con su marido , que apenas cobraba el mínimo y ella cobrando el mínimo como administrativa. La verdad es que no me atrevía a decirle que siempre se estaba quejando y que lo que ella estaba pasando lo están pasando todos los españoles y que yo , no podía dormir , que tenía pesadillas y lo único que quería es que me dejaran a mi libre albedrio aunque espachurrada en el sofá, como alma en pena sin vida , pero en mi casa. 
Solo oía palabras de queja y alguna que otra broma con las que al fin de cuentas acabábamos riendo, con el final de cada frase. Laura provocaba eso en la gente cuando hablaba y yo solo era un cadáver, un cadáver negro y que no le había contado a nadie lo que me pasaba por miedo a que me pasara como Laura conmigo , que me tomaran por una pesada y ese sentimiento de no poder decir nada , me estaba matando pero debía callar, por respeto, o tal vez por no tener que escuchar las típicas palabras de consuelo o porque quizás , no quería ser salvada. 

Después de un buen rato Laura se dio cuenta de que la estaba haciendo hablar para no tener que contar nada de mí: 
                 - ¿Y bien? ¿vas a seguir esquivándome toda la mañana? – preguntó frunciendo el ceño 

                 - Mi vida es muy aburrida , ya lo sabes.- dije fingiendo una sonrisa

                 - Algo habrá que que hagas o que puedas hacer para que tu vida no sea tan aburrida ¿no?                                  ¿Como vas de amores? –dijo con una sonrisa entre dientes

                 - Pues no se … como siempre – dije intentando disimular y avergonzada.

                 - Me apuesto lo que sea a que no has tenido una cita en meses. 

                 - No empieces otra vez 

En ese mismo instante entro por la puerta un chico bastante bien apañado y Laura con la mandíbula desencajada empezó a darme codazos como si el tío no se hubiera dado cuenta de que  le habíamos mirado las dos de arriba abajo, mientras Laura me hacía señas para que fuera hablar con él, porque según ella, me había mirado de una forma que solo ella podía comprender. Yo sigo pensando que me miró debido a mi dejadez en el cabello y mi falta de maquillaje la vestimenta, quizás podía pasar. Pero no creo que un tío como aquel, tuviera el mas mínimo interés en una chica como yo, rellenita , con más pecho que espalda , con un culo respingón , brazotes , unos muslotes y una panza que hasta Shakira quedaría escandalizada. 
Las siguientes dos horas laura estuvo insistiendo para que fuera a presentarme o insinuarme.  <<que sabré yo de coquetear que ahora que ya no tengo un cuerpo esbelto como el de antes ya nada volverá a ser lo mismo. >> pensé para mis adentros. 

Cuando ya estuvimos hartas de tanto café salimos afuera a fumarnos el ultimo pitillo y la última taza de café cuando Laura se percata de que el mozo se acerca lentamente hacia nosotras y Laura me dejó a medio cigarro sin saber yo que decir ante aquel chico , había salido también a fumar y ahí estábamos aquel desconocido y yo, fumando un pitillo en silencio y juraría que con la cara algo sonrojada, pero sin ánimo de hacer de aquello un festejo , imaginé que sería del fresco que corría pero es entonces cuando saca del bolsillo otro cigarro y me pregunta si soy de por aquí. Le explico mis raíces, de donde vengo , donde nací y sorprendentemente una cosa nos llevó a iniciar aquella conversación , nos reímos y mientras nuestros cigarros se consumen , me invita a salir y yo quedo como flagelada al ver que Laura tenía razón. 
Al entrar para resguardarnos del frio nos invita a seguir tomando café con él y un amigo . Laura y el amigo deciden ausentarse dejándonos a los dos solos en aquella mañana tan extraña y loca a la vez. 



La mañana en aquella cafetería fue de lo más ocurrente porque nos fuimos al mercadillo medieval, y después de pasear por allí me asegura que hay un pub donde ponen muy buena música y me propone que quedemos esa misma noche. 

Al volver a casa, quedé asombrada ante lo que había ocurrido en tan solo unas horas. Sonó el móvil, con un mensaje de Laura advirtiéndome que tenía que contarle todo lo que había pasado o sino no seriamos más amigas. La llamé y al contarle todo , me asegura que no me lo quiero creer pero que yo tengo un rollazo que les gusta a los hombres , que no sabe bien que es , pero que ese chico quedará prendado de mi como abejas a la miel.

Ya bastante tenía con el qué me iba a poner con este cuerpo si todo lo que tenía era de fiesta y ya me estaba planteando aplazar la cita para poder comprar ropa en alguna tienda online cuando me llega un mensaje de Rubén “ me ha gustado tomar café esta mañana contigo, espero verte esta noche” .
En ese momento, tuve que sentarme en el sofá, porque no sabía si pensar que aquel chico lo que le pasaba es que le había dado un shock o se había vuelto majara. Yo me sentía por una parte abrumada, y por otro lado una voz dentro de mí me decía << si es que mírate, no has hecho nada y fíjate, lo tienes loquito>>  Intente repasar todo, por si había dado  la sensación de que había enviado señales equivocadas, pero no podía pensar y ya tenía que  comer e ir a la peluquería y buscar algún modelito con el que arrasar para la noche que me esperaba. 

Me arreglé, me puse mis mejores galas y un buen escote. Llegué al pub, y en la entrada, viendo como pasaban aquellos pijos, con ropa de marca, y sus cuerpos esculturales, sin un gramo de grasa, me mire en un reflejo que había cerca de mí y sentí, que no encajaba en aquel lugar, que este chico lo único que quería era engañarme y que lo único que iba hacer allí, era el ridículo. 
Mire la hora, volví a meter el móvil en el mini bolsito, y me fui de allí oyendo como gritaban a lo lejos mi nombre, pensando que no sería a mí, pero al girarme ahí estaba él.

CONTINUARÁ...

2 comentarios:

  1. ¡Olee! Te lo as marcado,¿Como continuará? jajaja

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    Respuestas
    1. Hola guapa!
      ya tienes la segunda parte publicada, en cuanto tengas un momento ,échale un vistazo. Gracias por pasarte.

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