martes, 18 de abril de 2017

Lucas y Luna.


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Junto a ella, un ventanal al que se asoma con una taza de café. Con la esperanza de que sucediera algo comienza saboreando a pequeños sorbos esa sabrosa agua sucia que hacía prolongar toda su mañana, mientras contemplaba a los pájaros como hacían su recorrido, migrando hacia otro lugar más cálido. Muchos de ellos no sobrevivirían debido al extremo frío que congelaría sus pequeños y delicados cuerpos. Vislumbraba la idea de hacer ella lo mismo, aunque sin ánimo, sin acierto. Todos se habían acabado hiendo del pueblo. Entre todos los que se habían ido, la casa ya no estaba rodeada de calidez, largas conversaciones, ni risas. 

Lo que más echaba de menos era que se flotaba el amor familiar en su casa, pero ahora, la soledad era su compañera. La soledad y la quietud , el silencio y las horas muertas ante aquel ventanal que le mostraba el terraplén donde su hijo Lucas dio sus primeros pasos, donde jugó a la pelota , donde se sentaban todos junto a la hoguera y cenaban juntos ante la luna y las estrellas. Allí fue donde por primera vez se sentó en las escaleras para atarse las zapatillas. Donde correteaba de arriba abajo con luna, la perrita que habían adoptado con apenas unos meses y que tanto aullaba a la luna. Lucas y Luna habían sido inseparables toda su infancia en una etapa en la que los niños son algo madreros pero pronto crecen y comienzan hacer las cosas solos. 

Imagen extraída de Google 

Ella no puede olvidar como en el porche una tarde de limonada al sol le confesó el amor que sentía hacia una chica del pueblo, a los 13 años. 
No puede dejar de rumiar en si fue la buena madre que Lucas pudo esperar tener. Había sido madre soltera de su primer hijo, en un pueblo en el que todos sabían de todos y las habladurías eran muy frecuentes. Nunca se dejó vencer por los malos comentarios. Ella cogía aire e hinchaba su pecho, orgullosa de su hijo y pendiente de él, su único hijo por aquel entonces. 

Contempló la idea de salir al porche pero los recuerdos se le venían a la mente de manera trepidante. la ilusión de su nacimiento fue el más hermoso de su vida, su pasos, lo buen estudiante que fue, lo sociable que era… tan pronto como sentía ese orgullo por su nacimiento recordaba que todos se fueron precisamente por esos mismos recuerdos. Cuando con 17 años Lucas se mató en su moto de camino a casa, la familia estuvo muy hundida pero los había unido mucho más. Después de varios años sus hermanas, de su segundo matrimonio, decidieron que la casa estaba impregnadas de demasiados recuerdos de él, huyeron en busca de otro camino.

 Deseaba verle aparecer por aquella puerta, con su chupa y esa sonrisa pícara como la de su abuelo. Deseaba que las cuatro paredes cobraran vida y volvieran a relatar nuevos recuerdos juntos otra vez. <<Hoy va a ser >>, piensa para sus adentros.

 Con el café en mano desde bien temprano y el primer sollozo en años, aquello le hace recordar que a él, no le hubiera gustado verla así. Contempla la idea de marcharse y de dar por concluido el luto después de esos 9 años agoniosos. Llora sin consuelo. Quizás debería volver a la ciudad, construir una nueva vida en un piso de apenas 60 metros cuadrados y con el tiempo… quizás no se le haría tan duro. Pero ella… era reacia a irse, por que marcharse, para ella, sería la reafirmación de que se negaba a recordarle otros 9 años más, o toda una vida. Lo que estaba claro era que, nunca olvidaría ese trágico momento. 

5 comentarios:

  1. El tremendo dolor de la pérdida de un hijo debe ser inconmensurable, terrible y no debiera ser.
    Un buen relato el tuyo, gracias.
    Un abrazo.

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  2. Lo siento si ofendí tus sentimientos o el de cualquiera. Pero el relato no quiere mostrar ni burla ni desprecio ni mucho menos. Quería hacer ver lo difícil de unos padres lo que es la pérdida. No pretendo ni que me aducen por ello y mucho menos conseguir algo por ello sino que en este mundo tan hipócrita se habla de se sexo, del amor con por modas y de muchas tantas cosas. Que a veces no son tan importantes. Sigues mi BLOG no todo debe ser de un solo color. Lo triste y doloroso también existe y no lo superficial. Sin ánimo de ofender. Así lo siento.

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  3. Hermoso... Mi hija tambien perdio a su bebe llamado Lucas...

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  4. Hermoso... Mi hija perdio a su bebe de nombre Lucas...

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    1. Hola Mara25,
      Siento mucho lo de tu hija, pero como siempre solemos hacer, es mejor recordar lo bueno, volver a intentar tener otro, y sobretodo, el apoyo familiar es indispensable. Por cierto, gracias por contar vuestra situación, también por pasarte y comentar. Un gran saludo y espero que pueda evocarte sentimientos bonitos, en vez de tristes. Un abrazo, y un cariño!

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