lunes, 29 de mayo de 2017

Rescate Marte.

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!


Los años no pasaban en balde para nadie. Ello había hecho que Mireia sintiera como si detrás de sí, hubiera una sombra que la cubriera en su manto de seda haciéndola mantenerse siempre alerta a cada injusticia que sucedía en la historia. El mundo en el que habitaba hoy, no había máquinas de escribir, no había bolis, no había papel, tampoco había animales, ni tan siquiera parques habitables, la vida había transcurrido entre el modernismo y lo que había llegado ahora, el futuro con sus inmediatos recursos que hacían que todo lo tuviéramos al alcance. No obstante, el resfriado, seguía siendo la causa más común por la que uno enfermaba. Con los años fue una batalla inútil, pero debido a la inquietud de que todo hubiera cambiado tan repentinamente, le impulsó a no solo darle atención minuciosa a cada detalle que sucedía.

Era viernes por la noche y por la televisión solo daban propaganda televisiva que mencionaba de algún nuevo método y su increíble uso. Habían avasallado todos los canales con aquella basura, excepto el único en el que daban noticias de lo que ocurría en todo el mundo y ese día al cambiar a ese canal estaban emitiendo un comunicado: “todos los habitantes de este planeta, deberán ser trasladados a Marte para mayor seguridad” ella sigue atenta al noticiario y añaden “por su propia seguridad se tomaran medidas para que todo el mundo pueda viajar lo antes posible , ya que la vida aquí ya no es necesaria” se quedó perpleja , no podía creer lo que acababan de anunciar:

              – ¿Pero no habían demostrado que quizás no sea tan posible haya vida allí? – dijo en voz alta sin inmutar ni tan siquiera a quien estuviera en casa, si es que había alguien.

Mireia comenzó a buscar información acerca de lo que acaba de ocurrir. Ella conocía  a un amigo suyo que trabajaba para el estado. Rápidamente hizo la llamada:

               - ¿Diga?

               - dime que sabes algo sobre lo de la huida a Marte.

               - Tú y tu curiosidad. Mireia, sabes que me voy a meter en un buen lío si te cuento algo de lo que ocurre, ¿verdad?

               - O sea que hay algo raro en todo esto ¿no?- dice con sorna y añade – Tú y  tus colegas deberíais de aprender que al pueblo se le gana con transparencia… - deja caer con ironía -  … pero a mí no me la pegáis. ¡Suéltalo Johnny, que nos conocemos!- suscita

               - Está bien, está bien. Puede que tal vez se estén… llevando únicamente a la gente que puede pagar un alto precio por vivir allí… en Marte… -susurra

               - ¿Pero no es la tierra un lugar seguro?

               - Sabes que si digo algo me echan Mireia, ¡Me echan! ¡Dios santo!- dice intentando acallar la curiosidad de  Mireia

               - Si seguís por este camino te echaran de todos modos, Jhonny ¿porque solo se llevan a los que pueden pagar un alto precio?

               - Mireia…

               - Johnny…

               - Digamos que extraoficialmente, puedo decirte que el aire de la tierra no es del todo saludable, mientras que el de Marte sí. Y ya, por el amor de dios no me hagas más preguntas. De verdad Mireia, me puedo meter en un buen problema.- dice con el miedo ahogando sus palabras.

               - Está bien. Gracias por la información. – le agradece mientras ésta le cuelga el teléfono sin escuchar la respuesta

Debería hacer algo, lo que fuera pero ¿el qué? Primero pensó en salvarse ella sola y su familia así se lo comunicó a su pareja pero al salir a la calle con las maletas y todo un arsenal de propiedades, mirando a la gente de su alrededor, a los niños que correteaban por las calles de los barrios apartados por el avance de la tecnología y viendo lo mucho que le había costado a su hijo Kevin despedirse de su mejor amigo Kevin. Decidió que había que luchar contra aquello que le afectaba a toda la sociedad. No podían ser solo unos pocos privilegiados. La tierra tenía que salvarse.

Comenzó a reunir gente, a reunir firmar, a hablar con los que estaban en lo alto del cotarro, comenzaron a manifestarse, se hicieron oír en todos los medios y la cosa parecía no tener solución hasta que a las vísperas del día que tanto temían los habitantes, le llamaron por teléfono, habían conseguido una víspera para que la gente que tenía cargas familiares pudiera optar a la opción de instalarse en Marte ¡comienza la batalla!


2 comentarios:

  1. Bueno Keren, no exagero absolutamente nada si te digo que es uno de tus mejores relatos. Y mi fascinación por Marte no tiene nada que ver, ja,ja,ja.
    Un creación con suspense y tensión.
    ¡Enhorabuena!

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    Respuestas
    1. Hola Miguel !
      Pues me costó bastante crear ese suspense, o más bien , la atmósfera. Al final me salgo con la mía y gusta. No me fije al principio pero luego lo ví y caí en la cuenta de que te gustaba Marte, jajjaja celebro que te haya gustado y hombre , tanto como mi mejor relato... tiempo al tiempo. Yo creo que habrán muchos más ;)
      Gracias por comentar!!

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