martes, 19 de septiembre de 2017

Aquella a quién llamas madre: ¿Fue un sueño?

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

Quería dar la bienvenida a los nuevos seguidores, ya que he notado que hay nuevos por este espacio y me ha parecido que como buena época de estudios, trabajo, y conciliación de vida, debemos tener presente nuestro principal eje, LAS MADRES. 
Esas personas que a veces son tan poco valoradas cuando deciden tomar un acto, cuando les toca ser severas pero que muy a desgana deben hacer lo posible por mostrar lo que debe ser mejor para nosotros y muchas veces, no es comprendido el dolor tras una sonrisa, la preocupación tras una noticia mala, la alegría por una noticia buena y las pitiminadas a veces, nos sacan de quicio pero dejemos aun lado todo eso y os recibo como mujer madre de hijos, padres que os toca a veces soportar también cargas innecesarias. 
Bienvenidos a El Rincón de Keren, 
a los nuevos y los ya habituales.
 ¡¡Os tengo presentes!!

Imagen Extraída de Google 

Lo recuerda como un sueño, sus manos se entrelazaban por el recorrer de sus trenzas en una especie de sueño. Parecía que en aquel estado de amor por su hijita su estado de liberosis era el acariciar de la piel de su hija mayor ahora pasando por una época un tanto peliaguda.
Ella pensaba que era un sueño, pero la grácil mano rodeando su menudo cuerpo a pesar de tener diez y seis años eran las apacibles manos de madre las que siempre le hacían dejar de  llover en su interior. Era un sueño en el que lo malo quedaba a un lado y la magia del amor se fundían en un baile, aunque medroso por el porvenir de un futuro incierto, se convertían en el hogar de una niña, aunque pronto mujer, no solo la acogía en silencio, sino que el sigilo con el que su corazón acariciaba al dolor aplacándolo con dúctil melancolía no solo por el inefable diagnóstico para ella hacían más llevadero la enfermedad.
Los días de umbría ya no lo eran pues un sensitivo amor se respiraba con la armonía que a cualquiera dejaría pasmado de lo inmenso que era.


Madre solo hay una. 

Imagen retocada de Google 



©EL RINCÓN DE KEREN

4 comentarios:

  1. Muy bonito Keren. Hay una canción de una cantante malagueña llamada Pasión Vega que se titula 'Tan poquita cosa', te la recomiendo y le viene de complemento perfecto a esta entrada. Un abrazo y gracias por tu sensibilidad.

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    1. Hola MIguel,
      Gracias, la escucharé. De hecho, conozco a la cantante. Un saludo y gracias por aportar en el blog, como siempre.

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  2. Hola Keren. Una preciosidad en pocas palabras. Aunque se dice mucho, creo que hay poco comparable al amor de madre (y también de padre en muchísimas ocasiones, hay que decirlo). Si bien es cierto que el vínculo entre madre e hija es algo especial en la mayoría de los casos, y mucho más en los peores momentos.
    Me ha encantado tu entrada Keren.
    Un besazo.

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    1. Hola Ziortza,
      Es verdad, está poco pronunciado el amor de padre pero también es evidente. El amor hacia una madre o de el de la propia es de las mejores sensaciones y emociones y celebro que te haya gustado, además me halaga mucho que te hayas fijado en mi entrada. Un abrazo y gracias por pasarte.

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