viernes, 29 de septiembre de 2017

Otra clase de amor

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Imagen extraída de Google

Quería levantarse, caminar, hacer las tareas de casa, y llevar a cabo un sinfín de acciones que le perturbaban en su interior. Para ella, era más valioso sentir que todo aquello que quería hacer era para sentirse útil consigo misma, sin embargo, el recuerdo de aquel amor le acusaba con recelo por imaginar lo mucho que le quería, pero el poco caso que recibía por parte de aquel amor aun duradero hacía enloquecer a cualquier mente.

Las mañanas eran ajetreadas. Innumerables quehaceres por obligación y muy pocas, por no decir ningún momento, se dedicaba a sí misma. Aquello, durante un tiempo fue algo normal, algo parte del amor que le brindaba sin mesura añadiendo su imagen que por momentos se le aparecía en los pensamientos como si tuviera que saciar su sed de amor. Pero, aunque ella salía, se entretenía y hacia su vida sola, el recuerdo la hacía recordar reiteradas veces, una y otra vez que anhelaba a su amor y es en ese momento cuando decide que debe cambiar la rutina en la que se había regido hasta ahora.

Se había dado cuenta de que no se dedicaba minutos, horas o días o lo que a ella le gustaba. Prácticamente todo lo que hacía, lo hacía para apartar la mente de su recuerdo. En ese momento, comenzó el cambio: caminaba observando alrededor, no con prisa y en su mundo, se paraba en los escaparates y lo que un día fue para regalarle a él, se convirtió en un auto regalo, comenzó a mimarse con el reflejo de su silueta en el espejo, ahora amaba un poco más su cuerpo, había dedicado tiempo a aquellas lecturas olvidadas, se cuidaba la piel, hasta se estaba proponiendo ir hacerse las uñas en un salón y tirar la casa por la ventana comprándose ropa  que hasta ahora solo era para él. El anhelo fue poco a poco mitigando el recuerdo, pero ahora las conversaciones eran más largas, pareciera que él estaba deseando que ella se quisiera un poco más para llegar a un estado de armonía entre quehaceres, pareja, cuerpo y mente.



©El Rincón de Keren


4 comentarios:

  1. Siempre hay que tener tiempo para mimarse a una misma, porque es lo que suele decirse: para que los demás te quieran primero tienes que quererte tú.
    Precioso relato sobre algo que debería ser primera necesidad.
    Un besote!!

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    1. Hola Maria,
      Precisamente el viernes, pensado y mirando las ultimas entradas, me decía a mi misma que es un acto que olvidamos casi por querer complacer o pensar que estamos en deuda con el otro. También me hace pensar en lo poco que a veces una o uno nos valoramos por diferentes situaciones y que quizás creo que ha quedado claro que el lenguaje no verbal de los hombres a veces, desconcierta un poco, ( también se da en mujeres) Él, sin que tu lo puedas notar o apreciar, espera que te des cuenta de que tienes que cambiar por dentro, quizás por que así no fue como te conoció, lo que le gusta o lo que hizo fijarse en ti fue tu fuerza, el como te querías a ti misma. Y me gustaría añadir que aunque parezca raro, raro porque hasta hace unos días no lo comprendía. Hacer actividades que no conciernen a la pareja como irse a comprar ese vestido que tanto te gusta, bailar o hacer algo que te gusta sin que este esté presente, es ganas a nuestro favor. Vale para hombre como para mujer. A veces, creemos que debemos dar toda nuestra atención a la pareja pero lo cierto es que cada uno tiene que tener su espacio digamosle, el regocijo de cada uno. Es importante por que sino podríamos pasarnos toda una vida, intentanto contentar al otro o lo que sería lo mismo, intentar demostrar que aun lo queremos, estando necesitando fijarnos en nosotros por un momento, un día, o una semana. Gracias a la lectura que estoy leyendo el "YO" también existe y es esencial para un nosotros. Espero poder hablaros de este libro. Un saludo y creo que me he extendido demasiado. Gracias por comentar.

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  2. ¡Hola!
    Bonito relato. Cómo solemos descuidarnos a nosotras mismas. Dichosa rutina.

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    1. Hola Descubriendo Relatos,
      Por una cosa u otra siempre acabamos dejandonos, y claro que ocurre también en hombres pero siendo mujer quería recalcarlo. Como dice Maria, hay que mimarse y hay tiempo y momento y sino se hace. Un saludo y gracias por pasarte por aquí a dejar tu huella, interesante tu blog. Abrazo!

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