sábado, 18 de noviembre de 2017

¿Por qué esperar?


¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!


Quería comentarles que probablemente esta semana que entra no pueda escribir, 
por lo que les traigo este relato con la intención de abrir boca e incitarles a seguir leyéndome tanto como lo hacen los ya habituales y los nuevos. 
Bienvenidos a El Rincón de Keren, 

¡Feliz lectura!
Imagen Google retocada

Todos los días comenzaba la música matutina de la radio con la que se levantaba para ir al trabajo. Tan solo era otro día más en un trabajo más, con los compañeros de siempre, por un sueldo irrisorio e insuficiente. Tan solo le consolaba, que había reservado un lugar acogedor para el fin de semana y aquel miércoles ya solo era la recta final que le anunciaba el logro de la semana porque aquel cortijo era el descanso merecido, de un mes entero de no parar de faenar sin descanso, de aplazar planes por sábados supliendo a compañeros que siempre le cambiaban el turno.

Lo bueno, es que había conseguido, gracias a su ingenio, que le saliera tirado de precio aquella estancia, de apenas tres días, en los que el desconectar iba a ser su lema y su reclamo. Nada de llamadas, nada de mensajes y mucho menos suplir a nadie, por lo que aquella semana debía evitar a toda costa que cualquier compañero le estropeara el fin de semana que por susodicho llevaba esperando meses.

Ya en el coche, escuchando la radio, la nostalgia de aquella juventud le vino a la mente cuando escuchando una canción muy vieja sus pensamientos acrecentaron las ganas de volver a sentir el amor en sus venas. Pero aquella vida en la que no paraba, era contraproducente para llegar a tan siquiera conocer a alguien. Aquello se había convertido en el pez que se muerdía la cola. 
Comenzaban las bromas radiadas por toda la mañana mientras salía de su ciudad de camino al trabajo, aquello le sacó de el anhelo, a veces inoportuno.
Una mujer había conocido a su pareja y le había ocultado durante cinco años su edad y al casarse no le quedaría más remedio que revelar su verdadera edad. Ella pensó que hay gente que se niega a envejecer con dignidad, pero ¿qué sabría ella de los motivos por los cuales ocultó su edad? Aquello le hizo reír mucho, tanto que olvidó que el turno de hoy en el hospital era doble hasta por fin llegar al centro de salud y ver el tablón. Fue como un jarro de agua fría, pero estaba decidida a llevar con filosofía aquel día en el que, si lo pensaba bien, eran como los problemas de la radio, pues todos tenían una historia digna de ser escuchada y comprendida. << A veces se nos olvida que somos humanos>> Pensó mientras se dirigía a los vestuarios.

Aquella mañana, corría el rumor de que una chica le había ocultado a sus padres que se había quedado embarazada porque los progenitores la consideraban una estudiante ejemplar y aquel día se había desmayado en la calle, de camino a clase, por eso estaba en el hospital y precisamente tenía que atenderla:

-        -  Debes guardar reposo, estar embarazada no es una broma y el no comer, no ayuda. Si realmente quieres que tu hijo esté sano, pero sobre todo tú. Debes comer y cuidarte. Y con respecto a este tema … me temo que debo comunicarlo a tus padres.

-          -¡No! Por favor, deje que sea yo quien se lo diga a ellos… pero otro día.

La chica comenzó a temblar, a recostarse y a taparse en muestra de frío fue en ese momento cuando le tomó la temperatura y comprobó que tenía algo de fiebre. Sabiendo su estado, podría ser algo más grave, así que, para no arriesgarse, ni precipitarse demasiado, le administro en vena un tranquilizante después de haber revisado previamente su estado y las constantes vitales.

La muchacha quedó rendida en un abrir y cerrar de ojos ante los ojos de ella y  la doctora por lo que siguió su ronda por todas las habitaciones: cambiar la sangre, tomarle la temperatura a un hombre mayor testarudo que aseguraba que no le pasaba nada, cambiar el orín de una señora la cual le recordaba que todos llegamos a viejos , revisar los diagnósticos para saber qué administrar en las siguientes rondas y de nuevo , a las tres de la tarde volvía a estar en la habitación de la chica embarazada a la que había visitado a primera hora.
La muchacha estaba algo soñolienta pero decididamente le hizo bien un buen sueño. Se la veía más fresca y sobre todo más tranquila:

-         - Hola Laura, vengo a tomarte la temperatura y a tomarte la tensión.

Ella realiza su tarea con esmero y después de revisarlo minuciosamente, todo está bien:

-          -¿Puedo decirte algo? - Dice Laura, la paciente

-         - Claro – Dice ella

-        -  Creía que lo peor era sacar malas notas o no tener novio, tal vez decepcionar a mis padres y voy camino de lo último… - Dijo mientras se contenía las lágrimas

-         - Mira, un hijo es una alegría. No digo que no pille de sopetón, sobre todo con tu edad, pero tus padres seguramente no sean tan malvados como piensas. Ante todo, eres su hijita y ni todo el mal del mundo puede hacer dejar de querer a su hija. Habla con ellos y cuéntales tu historia, se comprensiva con ellos que seguro que lo son contigo. Y… perdona la pregunta, pero … ¿Sabe el padre de tu estado?

-          -Pu … Pues… él me apoya, me quiere mucho, de hecho, creo que me pedirá que me case con él… nos queremos mucho ¿Sabes? Es lo mejor que me podría haber pasado. Es muy comprensivo, cariñoso y maduro.

-          -¡Qué suerte chica! Te ha tocado la lotería con él y encima piensa que tus padres se alegrarán de que tu chico se haga responsable de la criatura como padre y como padres que vais a ser. Animo Laura, de todo se sale. Pero prepárate para ropita de bebe, biberones y muchas noches sin dormir apenas. Si me permites la sugerencia, deberías hablar con la de planificación familiar. Ella te podrá guiar mejor en todo esto y a disfrutar mucho. ¡Anda! Mira quien está aquí, ¿Es tu novio?

Laura gira la cabeza y se sonroja al mismo tiempo que el joven que viene con un ramo de rosas y algo nervioso:

-        -  Sí, es mi príncipe- dice mientras Laura y el joven se sonríen

-         - Está bien, Laura se encuentra bien. Todo está bien, pero debe guardar reposo cuando lo necesite, es bueno que camine y sobre todo que coma. Tan solo debe de haber sido un desmayo típico de la etapa. Voy a por la doctora que ella dará un mejor diagnóstico y sabremos si se le puede dar el alta.

Ella se va en busca de la doctora y en efecto, está todo en orden. Esa misma tarde podrán emprender el camino hacia la maternidad y adquirir el nuevo rol como padres.
Esa misma tarde ella pasa a acomodar la habitación en la que estaba Laura. Al lado de las bandejas que tenía que recoger, una nota en la que rezaba:

“No me dijiste tu nombre, pero gracias a ti tengo y tenemos el valor de hablar con franqueza a mis padres y traer a este mundo a la criaturita que llevo dentro. Muchas gracias por aconsejarme. Laura y Pablo”

Ella recordó entonces que después de todo, su trabajo no estaba tan mal y que recordó también, que por eso se había hecho enfermera.

La semana pasó volando, con ánimo, como el que se lo pasa en grande en una fiesta, gracias a las palabras de aquella chica, Laura.

Una noche, la noche del jueves, recibió un mensaje de Recursos Humanos en la que la citaban a una charla individual a las nueve, justo en su primer turno. No sabía bien porqué, para qué, ni el motivo, pero procuró no liarse a pensar en lo más descabellado. ¿Tal vez un despido?

Aquella mañana hizo su habitual y asiduo habito de radioyente de la emisora preferida de las mañanas. Condujo hasta el centro de salud, miró el tablón y se dirigió a la hora acordada hacia RRHH.
Estuvo esperando a que la atendieran como una media hora en la que los nervios se habían apoderado de ella.

Al fin después de esperar siendo un manojo de nervios, la hicieron entrar a una sala y José el director de RRHH comenzó su narración:

-         - Silva, usted sabe que en la Virgen del Pilar somos todos muy profesionales y nos gusta el trabajo bien hecho, con dedicación y solvencia es por ello que contratamos a los mejores.

-         - Sí, lo sé. - dijo ella con algo de miedo

-        -  Tranquila, si la he citado hoy aquí, es porque ha llegado a mis oídos su excelente actuación como enfermera y que, además, me consta, le dio un buen consejo a una de las pacientes que estuvo aquí hace unos días y no solo a ella sino que todos los pacientes hablan muy bien de usted.

Silva se quedó perpleja. No entendía nada. ¿Era eso algo malo?:

-        -  Hemos observado no solo yo, sino todo el equipo que es usted una trabajadora ejemplar y creo que si no se ha dado cuenta o ya la había pensado usted haría una muy buena labor como psicóloga debido a la buena actuación, y con eficacia, de a los pacientes atendidos, pero todo esto podría ser más efectivo si gozara de más formación. Formación que la empresa se complace en facilitarle durante dos años a mitad de precio con la consecuente prácticas en el mismo complejo. ¿Qué le parece?

Su cara seguía siendo la misma cara de perpleja y asombro, pero de alegría, pero esta vez no podía sino dar las gracias por la propuesta.

-          Como veo que esto le viene de sopetón le doy unas semanas para pensárselo, pero recuerde: Esto, no suele ocurrir a menudo por lo que es usted es una excepción, una excepción que queremos tener con nosotros durante muchos años más, pero en otra rama.

La conversación finalizó con un estrechamiento de manos. La jornada terminó con la mente en las nubes al finalizar la semana y por consiguiente con algo con lo que nunca había contado ni esperado ni por asomo.
Preparó la maleta como tanto había ansiado durante tanto tiempo. Condujo cinco horas dirección al pueblo en el que le darían las llaves del cortijo en el que se iba a alojar y quince minutos después, ya estaba dejando sobre el suelo de la habitación las maletas con el pensamiento de que iba a ser un fin de semana en el que iba a tener que pensar en muchas cosas. Algunas de ellas se basaban básicamente en que se había pasado toda una semana anhelando un fin de semana en que poder sentirse viva, pero ¿Qué mejor para sentirse viva que ayudar a los demás? El trabajo era duro, a veces pesado, pero era gratificante y siempre le gustó ayudar a los demás. El fin de semana sería tranquilo, pero, aunque un nuevo proyecto en su vida le restaría tiempo como para tener una pareja, aquello le hacía sentirse realizada como persona y creía que no había mejor sensación que esa. Lo demás, vendría y como llegó esa nueva etapa en su vida, llegarían muchos otros. ¿Por qué esperar o buscar un momento para sentirse pleno?




©El Rincón de Keren

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Thabk you, I'm glad for your your words. Thank you for your opinion. Good weekend!

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  2. ¡Hola Keren!

    Buena historia narrada desde lo cotidiano, que es donde a veces mejor conseguimos sintonizar con los personajes de un relato. Y es que a veces unas palabras bonitas, un agradecimiento personal o un reconocimiento al trabajo realizado -en este caso por la enfermera- son un impulso para salir de una rutina frustante como parecía el caso.
    Ahora bien, poco tiempo para novios tiene la mujer ;-)
    Un abrazo Keren y te esperamos a la vuelta con nuevos escritos.

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    1. Hola MIguel,
      Sí, quería escribir desde lo cotidiano porque es, como dices, más cercano y además fácil de acercar a la cuestión. Creo que, en nuestras vidas hay mucho de esto que vive Silvia, la enfermera, es a veces cuando nos ocurre algo bueno o realmente bueno, cuando nos damos cuenta de lo maravilloso que es el mundo. Sin embargo, nos presenta, la vida de silvia y su día a día, que es precisamente, en lo cotidiano donde residen los momentos más valiosos. Espero volver con fuerza, de momento tengo algo reservado espero que os guste a todos/as.
      Un abrazo.

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