lunes, 5 de febrero de 2018

Yoísmo como dosis, no como regla.

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

¡Buenas!
¿Cómo estáis? 
En principio, quería reservar esta entrada para el otro blog pero 
creo que es bueno reflexionar de vez en cuando por lo que al margen de lo que pueda pensar la gente, 
esta entrada, está escrita desde el punto de vista de la sociedad en la que se está instaurando esta era moderna. 

Espero que les sea de ayuda o como mínimo, reflexionen conmigo.

¡FELIZ LECTURA!


©ElRincondeKeren

Qué difícil es engañar al corazón, aunque lo intentemos con la retina con lo bello, lo bonito, lo de buen ver. Creí que ocuparía una parte de mi alma, acomodando retales de una vida nueva, creando nuevos recuerdos que se afianzaban con firmeza bajo un horizonte donde todo lo que veía y latía parecían en concordancia. Fallé como la que más. ¿Equivocada? Tal vez. Sin embargo una buena visión de lo que no quería para mi ahondó en mi interior haciéndome crear los más bellos sentimientos. Es cierto que confundí los silencios con osadía transformadas en reproches; de las conversaciones que por repetición nunca supe si eran naturales; de las miradas atentas y vivaces que nunca supe si escondían curiosidad. ¿Fallé? No. En este largometraje, uno recorre la cinta y cuando ya ha hecho la parte que hay que vivir entonces sopesa muy con el dedo de juzgar lo malo de la vida y muy a su pesar sentencia por miedo, por incertidumbre, por intentar algo de cordura. 

Leí una vez que la locura no es estar demente. Sino que, simplemente, no se piensa de forma igual a la de otra persona o quizás, se acciona con actitudes que no son la norma ¿Por qué nos empeñamos en que todos seamos iguales? Ni tan siquiera sentimos todos los días lo mismo y todos los días pensamos algo diferente. He soñado con un mundo en el que la mentira, el poder,  el apego, la verdad, bondad o la sinceridad encajara en este protocolo pero lo cierto es que todos, yo incluida, fallamos. Por eso soy incoherente, me río más de lo normal, hilo frases con otras para seguir pensando y además quiero, quiero sin sentido y sin fundamento. 

He creído que lo bueno era malo, y que las capas de la caretas de los demás eran buenas. ¿Y cómo no hacerlo cuando al corazón lo hieren y la retina revela? 

Tengo disfraces para aquellos que no me aprecian, tengo amor para los que yo quiero y no me corresponden, tengo paciencia para los que abusan de mi bondad… y la lista podría multiplicarse pero identificar cada papel me ha llevado a la soledad. Soledad que no comparto. En un mundo en el que prima más estar haciendo algo, quererse, tener energía, cuidarse, ser positivo, vestir bien y ser delgado. No hay cabida para un ser que dice la verdad, que se indigna ante las injusticias, que llora por pequeñeces, que ríe por otras tantas memeces, que sueña alto e intenta; pero que va lento, no hay lugar para alguien que escucha a cambio de una conversación, solo queda el YO.

Entonces me preocupo de mí, me descubro, intento conocerme, lloro preguntándome, me rio en pareja, y me revivo: haciendo lo que me gusta solo para mí. 

¿Quién quiere engañar a la memoria? Se está creando una vida para el YO. 

Quería haber extraído un significado que explicara el Yoísmo para que al final de esta entrada todos reflexionemos pero la RAE no lo explica. 

Así que, en base a lo que he leído en redes, os hago mi propio significado partiendo de lo que he leído:

YOÍSMO: El Yo (ista), parte de el (YO) suelen ser personas que solo se preocupan de sí mismas y que son egocentricas. Se les caracteriza por su extremo ensañamiento en demostrar que su vida es mejor o en su defecto es peor. Siempre, ellos creerán y querrán demostrar lo suyo es por encima. Sea bueno o malo. Ej.: Ellos han un viaje mejor; Ellos lo han pasado por un problema peor. 
Suelen carecer de empatía y no escuchan a nadie más que no sea el (YO). 

Quería mostrar que, nos aislamos, (algunas veces) para sentirnos más en nosotros. De hecho, seguramente, hemos notado que, a veces, nos preocupamos más en los demás dejando de lado a lo que nosotros queremos. Desde mi punto de vista, no es malo ser un poco egocéntrico. Partiendo de que uno debe tener sus espacios, y disfrutar de lo que le gusta en vez de querer complacer a los demás. La dosis necesaria para estar con nosotros mismos, pero también para los demás. Y no es malo, porque no siempre querremos estar acompañados, 

¿No creéis? 


©El Rincón de Keren 

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