miércoles, 8 de agosto de 2018

Relato: Apego.

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"Me devora las ganas y encima me deja cansada. Es inevitable, se abarrota de gente y una vez entras ya no hay salida" - Se decía Camila una y otra vez con respecto a las rebajas. 

El solo hecho de entrar allí a por unas, le agotaba, pero ella seguía con ansias de querer pasear con ellas, aunque sucias, roídas por el paso del tiempo, algo destartaladas para la época, decían algunos. Era imposible hacer que se deshiciera de ellas. Y es que aunque habían perdido su apariencia inicial, nueva e impoluta, guardaban miles de historias nuevas por contar cada día. Aquellas zapatillas eran su mejores compañeros de viaje, pues le ayudaban a soportar largos recorridos ya fuera para caminar o correr. Eran ideales para hacer deporte fuera o dentro de casa, para ir a comprar o para vestir casual, quizás no fueran bonitas, ni tuvieran la imagen de antaño pero ella las quería, tanto era así, que un día mientras caminaba, se le asomó un agujero en la parte delantera, en la puntera. Dudó un poco de si tirarlas a la basura o no, pero optó por lucirlas solo cuando fuera a caminar con su compañero de cuatro patas. Pronto los cordones le recordaban que necesitaba unos nuevos y eso hizo, comprar unos nuevos, pero ¿tirar el calzado? ¡eso nunca!

Imagen extraída de la Red

A la cálida tarde que se le presentaba, se decidió a caminar, como tantos otros días vespertinos, su andadura fue desde su casa hasta el descampado que había al otro lado de la barriada. Tropezó con uno de los lazos del cordón y la suela se despegó. Tuvo que volver a casa y pegarlos con cola caliente. Aquello había durado mucho. Quizás demasiado para lo que eran. Unas zapatillas de deporte que ya casi habían perdido la legibilidad de lo que eran en realidad. Fue entones cuando en un descuido, su madre las tiró a la basura y en la entrada, junto a el recibidor, dejó unas zapatillas nuevas. 

Al principio se enfureció. No supo cómo encajar aquello, pero las miraba mientras volvía de la cocina, cuando cerraba la puerta por la noche, cuando volvía de comprar el pan y hasta cuando limpiaba la casa. En un día de lluvia, volviendo con los zapatos mojados, no teniendo qué calzado ponerse para ir a correr, las vio allí. A simple vista parecían tan delicadas... sus lineas rosas le daban un toque femenino que combinaban muy bien con las otras azules y el blanco las hacía resaltar además de agraciárlas más de lo debido. El sol salió antes que pudiera darse cuenta. Un rayo de sol las enfocó como iluminadas. Quizás era la señal de que debía dejar lo viejo para que entrara lo nuevo.

 Subió las escaleras y abrió el armario. Todavía guardaba un vestido marrón que ya no le iba, además de feo, habían pasado tantos años que, estaban pasados de moda. Junto a ese vestido habían múltiples prendas como aquella: viejas y con urgencia de tirarlas a la basura. 

Cogió unas cuantas bolsas de basura, y se deshizo de todo lo que no valía. De ropa, hasta objetos que ya no eran para nada de esta época y lo peor, ocupaban un espacio que ella podría bien utilizar para cualquier otra cosa. En pocas horas había logrado tirar ropa de por lo menos, hacía veinte años y de los últimos seis. Dejó solo unas pocas prendas para combinar y los más nuevo hasta el momento. 

Una vez habiendo sacado lo viejo de su vida, ya podía mirar su casa cómo algo qué poder volver a estrenar. Cada mes compraba algo nuevo y se deshacía de algo viejo. Hasta que por fin, no tuvo más remedio que estrenar el calzado que su madre había comprado harta de su dejadez. Entonces, comprendió que no es bueno apegarse a las cosas. Hay que dejar el pasado atrás y dejar espacio a las cosas nuevas que vendrán. 



©️El Rincón de Keren

2 comentarios:

  1. Keren es bueno sacar del baul de nuestras vidas recuerdos viejos de aquellas personas toxicas para darle cabida a nuevas personas mas benignas. Gracias por compartir y excelente historia.

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    1. Hola Gustavo,
      Cada proceso es bueno en la vida de cada uno, lo importante es estar en lo bueno de cada cosa. Así cómo las personas buenas, los momentos alegres, sin olvidar el daño que nos ayudó a progresar. Gracias por tu comentario y que tengas un buen día.

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