miércoles, 29 de junio de 2016

Época de oro.

Desde la adolescencia nos creamos un modelo del novio perfecto. ¿Cómo sería el tuyo?
Tengo que decir, que aunque hoy por hoy me preocupa y me fijo más en lo que esconde dentro un hombre, por aquella época, prefería un chico guapo, a ser posible cariñoso, por qué no, también simpático, con una pizca de empatía, con toda la comprensión de todo por lo que estaba pasando por aquella época, que supiera ver en mi lo que nadie veía. Por eso digo muchas veces, que mi marido sabe ver dentro de mí a pesar de todo lo que no exteriorizo.

Mi vida fue dando tumbos entre lo que son las amistades que no te traen nada bueno y la soledad. Desde que mis padres, mi padrastro y mi madre, se separaron, pasaba mucho tiempo encerrada en mi habitación durante el verano. ¿Cuantas veces habré escuchado a Christina Aguilera, Britney Spears, y la melancolía dentro de mí? 
Hay que traducir algunas de sus canciones, pues es ahí, donde se encuentra el misterio de mi adolescencia, mi timidez y que cojones, si es que era muy guapa y pienso también que tenía un cuerpazo y sabia potenciarlo.

‘Looks’ raperos o por el contrario, del estilo ‘pijo ‘, como dirían algunos por aquella época en la que los pantalones de campana, que se habían vuelto a poner de moda y ceñido, bien ceñido. No podían faltar los tops a medio cuerpo, nada que ver con lo que hoy se lleva. Eran con el ombligo al aire y eso, señores, si se tiene un vientre liso, como el que tenía, era pecado no enseñarlo.

(la foto aqui abajo , soy yo , con 18 años.)


Atrás quedó la chica que no hablaba con la gente al cumplir los 18 y conocí gente nueva en mi primer trabajo. Sí, me costó un poco empezar a hablar con gente, pero ¿sabéis? fue el primer sitio donde me trataron bien y hubo compañeros muy ‘cachondos’. Vamos, que hicimos muy buenas migas. Nos íbamos de fiesta, organizaban cenas, y el buen rollo estaba en el aire.


Siempre digo que no ha pasado nada bueno en mi vida, pero hay cosas, que si las analizas bien, hacen que te des cuenta de que hoy por hoy, eres la persona que eres, gracias a esas pequeñas cosas.
Esa época, la recuerdo con mucho cariño porque a pesar de que me expuse a que mis compañeros de instituto me vieran trabajando en el único Mc Donald’s de todo el pueblo, sonreí, hice mi trabajo y avancé poco a poco en más cosas que estaban por suceder. Mi primer amor por ejemplo…





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