miércoles, 7 de septiembre de 2016

Reflexiones XL

Hola mis Lectores!!


Hubo un día en que mi cuerpo me permitía lucir ropa de todo tipo, exhibiendo mi cuerpo por las calles de Barcelona, saliendo a beber, bailar o tal vez a un café. El caso, es que me veía guapa, otra cosa es que los demás también me vieran como yo me veía, cosa, que si tengo que ser sincera no creo que me importara demasiado, pero hoy por hoy opino que algo sí que debería de importarme aunque solo fuera un poco.

Cuando estás delgada es como que una especie de poder invade todo su ser. Sí, me explico. Esa sensación de que gustas, de que la gente te mira porque eres guapa o en su defecto, iba bien vestida no era nada comparado con la sensación de que puedes tener al chico que quieras y cuando quieras pero se desvanece cuando el chico que te gusta te empieza a analizar además hace sus pruebas pertinentes y es que los hombres nos hacen una serie de preguntas y pruebas que creo que nosotras deberíamos de hacer también. Por ejemplo: tiene conversación, tiene la cabeza bien amueblada, te llama mucho (o lo que es lo mismo: ¿te acosa a llamadas?)   Supongo que habrá muchas más. Si superas todo eso y además estas requetebién físicamente serás la chica ideal.


Ahora que estoy gorda y en pareja , lo primero en lo que me he fijado es que como sabréis , no toda la ropa te queda bien , pero da igual lo que puedas pensar , hay millones de prendas que una se puede poner para lucir guapa, pero esa sensación de poder no la siento. Obtuve otro tipo de cosas, como respeto, confianza, cultivar mi mente, interés por lo desconocido pero siempre está la típica mujer, niña pero sobretodo abuela que suelta algo por la calle mientras paseas con tu pareja o sola. Se empeñan en normalizar la situación, en hacer que todas nos podamos vestir, pero lo más importante, creo yo, sería cambiar la mente de una misma y digo en femenino porque las que más atacan son las mujeres y no digo que no haya hombres que no ataquen pero si queremos cambiar algo con respecto al físico, deberíamos de empezar por nuestras cabecitas. Si los hombres nos lo ponen difícil, imagínate las mujeres.


Nuestras madres tuvieron estrías y sobretodo, cogieron peso después de tenernos o puede que ni apenas se notara, pero tú, eras un bebe no obstante, no dejaste de quererla por eso, nuestras madres tienen una cicatriz que les marca para siempre después de habernos dado a luz aun con todo jugaban con nosotras/os con el mejor de los mimos pero tú nunca dejaste de quererla al bañarte con ella en la bañera. Si tratáramos a los demás como tratamos a nuestros seres queridos, la gente que nos importa, tal vez, los prejuicios por estar gorda, desaparecerían. 

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