lunes, 26 de diciembre de 2016

Descuidados del presente

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Viajamos a los escondrijos del pasado recorriendo los caminos del futuro apresurados por olvidar las punzadas del ayer con los olvidos del buen presente, buscando la paz interior que nos calce de arriba abajo, de modo en que no recordemos el dolor  del pasado ni del futuro. Descuidados del presente que habita en nosotros, con tantas dichas por acontecer.

Es como un sueño liviano de lo que debería suceder en mi presente. Debería  olvidar el pasado, no debería de sentir desasosiego por un futuro que aún no ha llegado, pero mi mente que es como una cinta me impulsa de vuelta a los recuerdos más dolorosos sin saber qué hacer con ellos, deseando apaciguar mi inconformidad con la vida pasada, que tantas veces explota en mi cabeza haciendo de trampolín con una vida mejor. Se me dispara el pensamiento haciendo de las situaciones un motivo por el que luchar, como si así cargara mi vida haciendo el presente más llevadero. Intentando alentar las ganas de vivir, vivir de forma en la que el cuerpo me pide el festejar de las dichas, aunque a simple vista sean pocos motivos. En realidad hay más por los que sentirse afortunada y plena.

Imagen propia


No creo que sea la única que luche contra los demonios de las pruebas de la vida, que una y otra vez me hace volver a caer tontamente en el embrujo de la melancolía. Hay momentos pasados muy de los buenos y estar hoy aquí, me hace querer vivir por lo que quiero, por lo que me gustaría y lo que anhelo con ansia. No me importa reconocer que la dicha es contar con un amor que lo endereza todo para que pueda lidiar con lo que me atormenta, pero quizás, todavía soy alumna en esta vida que tanto me ofrece y tanto espera de mí, incluida yo misma. Autoexigente, comprometida con lo que hago, demasiado corazón para tanto sentido.
Me abruma el poder de los pensamientos y la vida que de algún modo hacen que constantemente esté ligada al recuerdo, acomodándome en ellos como si de un lar se tratase.

Hoy me quedo en mi presente, con los buenos y los malos, haciendo caso omiso a los desafortunados pensamientos de la ocasión. Defendiendo el querer estar entera, aunque solo sea para poder convertirme en la que aliente el camino que he construido con mi pareja, aunque por dentro me desgarre, arañado el estómago, sintiendo ese bramar de mis entrañas que va y viene pero que desaparece cuando estoy a tu lado.


No todo el mundo tiene una familia , no todo el mundo puede impulsarse tras el consejo de un ser querido y tú que tienes familia , que gozas de algunas amistades , marido, mujer o hijos ,¿ Te has sentido alguna vez así?




2 comentarios:

  1. Hola Keren.

    Un texto que es pura inspiración y sentimientos XXL, un verdadero viaje hacia tu yo interior.
    Siempre un apoyo en los malos momentos es un gran alivio, pero ojo que también hay gente que se quita de enmedio en los buenos momentos o éxitos personales.

    Muchos saludos y gracias por compartir tu interior.

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  2. Hola Miguel!
    Cierto, hay mucha gente que ni en las buenas. Supongo que hay gente para todo.
    Como siempre un placer tus palabras y tu seguimiento de mi blog. Saludos!!

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