jueves, 21 de junio de 2018

Relato: El Defensor

¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!



Carlos volvía con sus amigos después de una noche de concierto. Joan, seguía con sus temas de conversación que nunca acababan; Joana que no se perdía nada le seguía la corriente e intentaba rebatirle cada comentario; Eli que solo hablaba para meter pequeñas puyitas para que Joan dejara de hacerse el interesante con Joana y dejarlo callado, y Carlos, que seguía el panorama ,divertido, sin perderse nada.

Un sonido pareció retumbarle los oídos de tal manera que logro echar a Carlos al suelo encogido como un niño de cinco años. El sonido era tan agudo que podía atravesar el tímpano. Pareció una eternidad pero, una vez fue bajándose la intensidad de aquel sonido, vió que sus amigos le miraban atónitos y expectantes por saber que le había ocurrido. Al parecer, había sido el único afectado:

- ¿En serio no habéis oído el sonido agudo y persistente que se ha escuchado?- Los tres amigos se miraron entre ellos y al unísono aseguran que no. 
-Tío, debe de haber sido la cerveza de barril, en estos conciertos no sabes qué mierda te pueden echar en el vaso. -Todos ríen pero, Carlos, esboza una media sonrisa medio fingida, como para quitarle hierro al asunto. 

Los cuatro amigos se despiden cada uno con una chica a la que acompañar por las calles solitarias. Joan con Joana y Carlos con Eli. Cada pareja sujeta el móvil por si sucediera algo para lo que no estuvieran preparados. Llevaban rememorando esa vieja tradición desde los diez y ocho y ahora que el mundo se había vuelto un poco más inseguro, no iban dejar de hacerlo. 

Carlos y Eli bajaron una larga cuesta hacia abajo mientras los dos caminban sin decirse nada. Unos metros más allá, Joan y Joana van a lo suyo en una animada conversación sobre los grupos que han visto esa noche, añadiendo datos de los artistas que creen que el otro no sabe pero, Joana pronto se queda pensativa y la conversación toma un giro:

- ¿Crees que Carlos está bien?- espeta Joana
- ¡Carlos es una roca! no te preocupes mujer...- trata de consolar Joan
- Ya pero ¿ y si no fuera unicamente un dolor de oído como hemos hablado otras veces? Ya es la quinta vez esta semana. Temo que algo malo le este ocurriendo. 
- Joana, ya le sugerimos que fuera al médico pero no quiso. Nosotros no podemos hacer nada más por él. 
- Ya... 
- Y sabes que si Carlos te viera triste de daría una colleja de las suyas.- Rien juntos mientras se alejan lentamente. 


A unos kilómetros más allá, Carlos se despide de Eli con quien no ha mediado apenas palabra hasta que ella, rompe el silencio:

- Deberías ir al médico.- Carlos que no quiere hablar del tema, disimula.
-¿Qué?
- Ya sabes, por lo del oído.
-No es nada. A lo mejor solo necesito descansar... -trata de quitarle hierro al asunto de nuevo pero esta insiste:
- Carlos- Eli adopta un semblante solemne- Si cuando pase la semana no se te ha pasado, por favor, ves al médico- Carlos la mira boquiabierto- Por favor, ya que no lo haces por ti, hazlo por los que te queremos. - Este cabizbajo asintió y se dió la vuelta, al mismo tiempo que hace un ademán de despedida en el portal de Eli y se aleja silenciosamente. 

A la mañana siguiente, Carlos escogió su taza favorita e hizo las pertinentes comprobaciones antes de encender el microondas. Pruebas de sonido. Sacó una cucharilla y la chocó contra la taza. Notó un leve zumbido pero nada comparado con lo de anoche. Aun sintiendo la imperiosa necesidad de que debía ir al médico, él seguía en sus trece. Por lo que haciendo caso omiso al zumbido, se sirvió el café y encendió el microondas con la taza dentro. 

El sonido le obligo esta vez a literalmente tirarse al suelo durante los minutos que el aparato estuvo en funcionamiento. Cuando este emitió el timbre que indicaba que el café ya estaba listo, se retorció en el suelo de dolor. Todo le daba vueltas, y el dolor en la sienes y los oídos eran horribles. Comenzó a sangrar de una oreja. 

Salió escopeteado hacia el hospital pero en el trayecto, la pena fueron los obstáculos que no supo preveer, ya que el sonido del gentío, el claxon, y el ruido de los motores le obligaron a ir por la calle con las manos tapándose las orejas. No fue hasta que llegó al hospital, que encontró algo de paz. Lo suficiente cómo para no tener que taparse. 

Después de casi dos horas, el médico le atendió. Carlos le explicó asustado y medio horrorizado, sus síntomas y el doctor extrajo los instrumentos, Observó los timpanos, los ojos y la boca. Y le preguntó:

- ¿Tomas drogas?
-No.- y entonces añadió - Usted cree que yo voy a tomar ... 
- Es un simple test para recopilar información, para llegar a un diagnóstico claro- interpuso. Y este no dijo más- ¿Duermes bien?
- Pues ... ahora que lo dice, me cuesta conciliar el sueño por las noches. 
- Bien.- dice mientras anota en el ordenador y añade- ¿Has tenido algún trauma psicologico o emocional?
- Bueno, mi padre nos abandonó cuando yo tenía siete años, pero lo tengo superado... No es ningún trauma. 
-A veces no es cuestión de superarlo pero voy a mirar si puedo concertarte cita con la psicologa. Creo que te pude ir bien. 
- Pero vamos a ver, yo he venido por el oído. ¿Qué tiene eso qué ver con mi problema?
- Mucho más de lo que piensas chico.- Odiaba que por tener unos años más que él le llamaran chico pero ¿qué podía hacer? añadió el doctor entonces: - Creo que tengo un diagnostico pero quiero llamar al especialista inmediatamente porque tu problema podría ser grave... 
- ¿Cómo de grave?- se apresuró Carlos
- No puedo decírtelo con exactitud pero llamare a mi colega. 

El doctor se marcha de la estancia y después de quince minutos aparece con un hombre con gafas, alto, mayor y con las manos arrugadas. Este procede a revisar su orificio auditivo. Cruzan miradas entre el doctor y el especialista. tras un silencio interminable. El doctor imprime una hoja que muestra a Carlos. Lo primero que aprecia y por que la letra es grande es la palabra: Hiperacusia:

- ¿Qué es esto? ¿Qué es la Hiperacusia?
- vamos a ver, oyes los sonidos más fuertes, tienes dolores de cabeza, malestar y no puedes casi ni diferenciar entre un sonido normal y uno extramadamente fuerte sino que, todo es extremo, ¿no?
-Así es, doctor. 
-Pues a eso se le llama Hiperacusia. Tienes una extrema audición.
- Ahora me encaja todo. 
- Lo que se viene se puede tratar.
- ¿Cómo?
- No me es fácil decirte esto pero los pacientes que la sufren, muy raramente hacen vida normal y tienden a aislarse del mundo por la sensibilidad de los sonidos... 
- ¿Está sugiriendo que me internen?
-¡Jesús! ¡No! nadie en su sano juicio haría eso hoy en día pero hay tratamientos mediante medicación que pueden aplacar levemente los síntomas. Te sentiras mejor. De hecho aquí tienes la receta y te he concertado cita ya con la psicologa y con nosotros para dentro de dos semanas y así seguir tu caso más de cerca. 

- Bueno, le hice una promesa a una amiga y la cumpliré- dijo sin estar muy convencido- Por lo que no me quedará más remedio que ingerir pastillas. 

Carlos salíó de allí estupefacto. Pero no concibia el hecho que había planteado el letrado. Sus amigos eran cómo hermanos. No se aislaría. 
Antes de salir a la calle, se guarda la receta en el bolsillo y sale con las manos en a ambos lados de la cabeza. Busca la farmacia mas cercana. 

Después de unos minutos, en la misma farmacia casi tuvo que rogar un vasito de agua para poder ingerir las pastillas y quedarse allí  hasta que la sensibilidad auditiva redujera considerablemente. Es entonces cuando se dirige a casa lo más rápido posible. No sabía el efecto de esas cosas pero debía refugiarse de tanta acústica. 

Una vez en el su zona segura, su casa, se sentía a salvo de tanto ruido o eso creía por lo que tuvo que llamar a clase y al trabajo para decir que estaría unas semanas sin ir. No se sentía con el suficiente ánimo como para ir a aquellos lugares sin que le fuera a estallar la cabeza. Se sintió aliviado de no tener que pasar por aquel mal trago. 


***

Habiendo pasado una semana, Carlos estaba casi acostumbrado al nuevo oír. Solo que ahora, el habitáculo era un cúmulo de voces susurrantes que hablaban entre ellas, las cuales, no podía hacer callar, ni tan siquiera podía hacer nada por no oírlas. Y es que siempre se escuchaba lo mismo, la vecina de algún lugar del edificio hablando de una chica ¨Esa chica seguro que anda en algo¨ ¨No debe ser fácil ir por la calle con esas pintas por las calles¨ en alguna ocasión se oía al supuesto marido que aseguraba que alguien, algún día la escucharía y entonces otro gallo cantaría. Era cuando carlos sonreía y pensaba ¨Y tanto que te oigo bruja¨ 

Carlos dedicó los ultimos días de aquella semana, mientras mascullaba por lo vagini y maldecía a la vecina por decir aquellas cosas tan crueles a aquella chica. Bueno, por eso y porque daba la casualidad de que aquella vecina era la ultima en acostarse.

Decidió hallar a la chica. Al fin y al cabo, no debía ser dificil ¿no? En una de las demostraciones de despreocupacion por aquella chica, la vecina dió una descripción que la hizo llevarse la reprimenda de su marido con creces. Aquello le sirvió para deambular por el edificio y cómo sabía el nombre de ella, lo unico que tuvo que hacer fue mirar en el buzón del portal . 

La misteriosa chica, tan mencionada, casi una amiga, como de la familia se llamaba Rosa Morales y supo que vivía justo una planta por debajo de él. Ahora solo tenía que hallar un modo de tener conversación con ella. Fue cuando pensó detenidamente en lo que estaba haciendo. ¿Se iba a plantar frente a ella y le iba a contar que gracias a su habilidad sensitiva podía escuchar a la vecina de enfrente? ¿Y luego qué? se quitó la idea de la cabeza. 

Carlos seguía ensimismado, por medio de las pastillas, que le dejaban medio estable como para escuchar al recinto vecinal en sus cosas. A veces, resultaba agobiante pero había aprendido a confiar bien en las pastillas, tanto que ya no podía vivir sin ellas. De hecho, un día casi se le olvidó y fue como si le amartillearan la cabeza. Comenzó a dejar de quedar con sus amigos. 


La situación agravó cuando al ver a la vecina chismosa, mientras bajaba las escaleras , por detrás vió a la posible Rosa Morales. Allí estaba la vecina chismosa que le daba codazos a su marido como si nadie se diera cuenta. Rosa , iba impoluta, unos vaqueros, un top y el cabello suelto con una melena pero la vecina maleducada le sacaba de las casillas. No pudo captar la media sonrisa de Rosa, que se dirigía hacia el buzón en busca del correo y este decidió ligar delante de la vecina cotilla para callarla. 

Rojo como un tomate se dirigió hacia una Rosa de piel negra e imponente:

- Oye... -intervino cortadísimo
-Dime vecino - declaró Rosa con intención y animada
- Tienes... Tienes ... - Rosa comenzó a tocarse el cabello como si tuviera algo en ahí o en alguna parte pero este mira de nuevo a la vecina cotilla y espeta:
- ¿Tienes algo qué hacer esta tarde?- Rosa sonrió pero la vecina tenía la boca desencajada de la sorpresa, cosa que no vió Carlos porque estaba demasiado nervioso.

Los vecinos cotillas se marchan hacer lo que tuvieran que hacer, si es que tenían que hacer alguna otra distracción,  y rosa habló libremente:

- No veas vecino, has logrado lo que yo en veinte años no he conseguido. Gracias por la invitación- Le guiña el ojo- ¿Me recoges a las cinco? 

Carlos no sabia como lo había hecho pero había logrado su objetivo. Un par de semanas a la vista del vecindario y esa bruja callaría para siempre. Carlos estaba sumido en sus pensamientos y las voces del gentío en la calle. Tuvo que asentir seco y disculparse. Salió corriendo hacía el apartamento con lo que parecía ser otro síntoma. Rosa no se extrañó, sonrió y se fue poco después a su piso.


Esa misma tarde Joan, Eli y Joana pasan a ver cómo está su amigo pero Carlos insiste en que no deberían de haber venido. Él aseguraba estar bien mientras ingeria otra pastilla demás. estuvieron charlando, casi susurrando debido a la notoriedad de lo sensible de las vibraciones vocales. Finalmente, les pidió por favor que le dejaran descansar. Acto seguido puso el despertador a las cuatro y se echó a dormir en la cama a oscuras. 

Se sumió en un festival de voces que iban y venían hasta que a la hora acordada, sonó el despertador. Era horrible , no había mejorado pero tenía otro recurso para quedar con Rosa. Invitarla a su piso aun a riesgo de parecer un salido. ¿Qué otra cosa podía hacer? el dolor era terrible por lo que pronto desistió de aquella idea, dejó pasar las horas y se quedó dormido en el sofá. 

Suena el timbre. Como puede abre la puerta y al abrirla es Rosa, que trae un tarro y va con ropa de estar por casa:

-Hola, espero que no pienses que soy un estorbo pero al ver que te enontrabas mal ... - añadió una sonrisa de oreja a oreja - Se me occurrió prepararte esto. 

-Ah! Sí sí! pasa por favor... y ... ¿qué es lo que has preparado?

-Un remedio muy bueno para tus sintomas. 

-Bueno, lo probaré. Es un detalle por tu parte. Pasa mujer que no te voy a comer- rien los dos sin dejar de mirarse a los ojos. 

La tarde se hace una velada de los más agradable gracias a Rosa y su ¨hunguento mágico¨ el cual no quiso revelar qué le había echado. Los dolores desaparecieron y el malestar también. Quedaron para una próxima vez. 

***

Habían pasado las dos semanas acordadas y acudió religiosamente a la cita. Carlos acudió a la cita con la psicóloga y con el especialista. Ambos les aseguraban que mejoraría pero él no dejaba de pensar en lo bien que se encontraba. Hasta la charla con la psicóloga le pareció que le dejó , de lo más raro que de costumbre con sus mantras y el positivismo. Carlos no necesitaba aquello o eso quiso hacerse creer. 


Rosa ha invitado a Carlos ese fin de semana a cenar pero, ella la anula sin dar explicaciones. Carlos queda con sus amigos y pasa una tarde entre la familia que no es de sangre, pero cómo si lo fuera. 

Todos hacen bromas con respecto a su vecina y todos rien cómo si el incidente nunca hubiera ocurrido. Carlos sentía el poder de querer estar vivo aunque a veces, le sobrecogia un temor infundado que le hacía creer que se encontraría mal en la calle, delante de sus amigos. Ello le preocupaba. No quería hacerles sufrir más de la cuenta.


Volviendo al vecindario, ya en su barrio, comienza a notar el alboroto de voces leves , tal y como cuando tomaba las pastillas. Soportable , tranquilo. Al fin escuchó cómo su vecina de en frente, Marga, comentaba la jugada de la semana pasada. Esta vez su marido daría en el clavo, para que dejara de hablar definitivamente ¨A ti lo que te pasa es que te gustaria ser cómo Rosa, y no tienes nada mejor que hacer que meterte en vidas ajenas. Cómo sigas por este camino ...¨ Carlos no cree que haya hecho nada malo pero si su marido le dejaba, se lo tenía merecido. Pensaba que no hay que ser tan cotilla, que hay que dejar ser algo así como ¨vive y deja vivir¨.

Carlos piensa en Rosa, y en lo acertado de todos estos días, ¿cómo podía ser que conociera tan bien sus dolencias? es más, le sorprendía incluso, lo bien que habían encajado para no haberse dirigido la palabra en tantos años y estando en el mismo edificio. Será que ella es de las que sabe como hacer sentir bien a los demás se decía Carlos. 

Pronto comenzaron a dejar de quedar por indisposición de ella. Mientras tanto, Carlos seguía pasando por el gaznate pastillas y mejorando con los días pero de lo que no se libraba era de las oleadas decibélicas que para si oído, habían sido reducidas mediante la ingesta. En este caso, oía las conversaciones de alguien que andaba en problemas.

¿Sería demasiado loco ayudarlo? Pensó en Rosa y decidió pasarse a verla ya que la Hipersacusia la tenía bien controlada. 

Bajó los escalones y llego a la puerta. Tocó el timbre y allí estaba ella tras varios minutos. Con su bata rosa de siempre y su cabello, esta vez, despeinado:

-Venía a ver cómo seguías. Estás mejor ?
- Qué bien! no esperaba menos, pasa- adecua con una sonrisa amplia
- Qué te ocurre Rosa?
- Bueno, esto le suele suceder a poca gente pero de niña ya me ocurria así que tengo a la bestia dominada o eso creo yo a veces...
- venga Rosa... No te hagas la fuerte, en mi puedes confiar.
- Lo sé 
-¿Entonces?
- Síentate en el sofá -Le indica Rosa a Carlos y este le hace caso
- Es como si todo mi mundo se trastocára ¿me entiendes? me siento débil, tengo mal estar en el cuerpo ... a veces no duermo ... - Carlos se teme lo peor pero sigue escuchando- A ver, es que lo que a ti te pasa... a mi también me ocurre- Carlos quedó boquiabierto , con la mandíbula desencajada. No sabía qué decir. 
- En... Entoces tienes ... 
- Sí Carlos, lo que has intentado hacer estos semanas por mi, no lo ©️había hecho nadie, de hecho , te considero el defensor del edificio. Eres una buena persona, ¿Sabes? Y.. un consejo, esa persona a la que seguramente quieres ayudar, es mejor que no la ayudes. Hazme caso. - Carlos quedó atónito. Quería expresar su alegría pero al mismo tiempo le desconcertaba que supiera tanto de él. No sabía muy bien cómo reaccionar por lo que optó por sonreír. - Deduzco que no sabes que decir, es normal , cuando yo lo supe también me ocurrió. 
- Debes saber ... que ... no quería nada raro contigo, solo quería que Marga, mi vecina de enfrente dejara de cotillear...
-jajajaj lo sé tranquilo, no te veo como esa clase de tios.- Carlos se quedó pensativo
-¿Que clase de tios?- dijo tajante
-Eres un buen chico, ya te lo he dicho 
-Dejando a un lado eso, ¿tienes... Hiperacusia?
-Exacto 

Carlos comprendió todo , su sonrisa cómplice, su habilidad para tratar los dolores... todo. 

Aquello no fue el final de una historia sino que, afianzó su relación y bien que lo hizo, pues ahora ya no eran una colla de cuatro sino de cinco. 





©️El Rincón de Keren



miércoles, 20 de junio de 2018

Poema: Él y yo

¡Hola mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!







Añoro tu calidez
Añoro el olor de tu espalda
dirás ¿Porqué?
¿Qué tiene la espalda que no tenga otra parte?

Forma una curvatura que,
logra estremecerme, ahí,
en medio de ese acto de amor, creo en
el poder de las pequeñas cosas...

No es hasta que con tus ojos curiosos me observan, y los míos también
se forman bailes de miradas
nos damos eso que tanto ansiamos decirnos
pero que solo expresamos con los ojos... las pupilas...
algo extasiados, maravillas del poder las sensaciones...

Me acaricias con ternura la ternera
suavizas tu prisa
cómo si supieras que las prisas no traen nada bueno,
pero en este juego siempre hay aceleración,
Hemos logrado alcanzar aquello que nos proponemos.

La calma llega al hogar cómo si hubiéramos deshecho toda carga frustrada,
en nuestro interior...
en nuestras almas...


Evadimos el móvil,
evadimos el habla televisiva
y entre ruidos y sirenas,
juntos nos abrazamos en el cobijo,

Ignoramos el mundo, de ahí afuera
la fiesta es nuestra ...
Entre él y yo.

©️El Rincón de Keren



martes, 19 de junio de 2018

Poema: Pese a todo

¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

Encontré un amor
que aun en el temblor
demostró su valía
pese al estruendo
pese al murmullo

Encontré lágrimas
de felicidad
de amor
de remolinos vespertinos
pese al desconcierto
a palabras dolorosas

Que ruta tomar
cuando puede condicionar

Palabras de desconsuelo
palabras sin hilarse
hirientes...

cuando vienes a mi
me ahuecas bajo la ternura
todo es olvido

Encontré un amor
que reniega del dolor
tan bueno es lo hallado
tan ignorantes al alrededor

Ignorantes al qué dirán
cuando somos dos almas acopladas
entre merienda y cena

El albor olvidará
¿Qué fue de aquella regañina?
                         Se fue...
                         ya no habita...
                         Nos amamos...

Almería, Mayo 2018
Imagen propia


©️El Rincón de Keren

lunes, 18 de junio de 2018

Relato: ¨El teléfono al que llama, está apagado o fuera de cobertura¨





¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

Caminaba alegre. Lo podía notar en el buen tiempo, en las palomas, el sol, el cielo... Había sido una buena semana, todo lo que tenía que hacer para olvidar el mal sabor que deja la sensación de estar sola, lo podía invertir mediante los paseos curiosos en un día soleado cómo aquel. Y no había día más ocupado, que el de su día a día. 


Los lugares a los que acudía, eran la melodía de un lunes, pero si tenía que elegir un día de la semana, supongo que todos estarían de acuerdo con ella. Los viernes. Los viernes eran la delicia de cualquier pareja, de los que se dejan caer por las terracitas, las calles con sombra y las heladerías. El verano había llegado pero ella persistía en dejar su cuerpo al sol, para sentir la luminosidad del camino. No por frío, sino por emociones encontradas. 

Un viernes tenía todas las de ganar, pero no por ello el lunes era menos valioso. El lunes le daba la oportunidad de demostrarse, así misma, cuanto podía disfrutar de ese estar sola. Abría el portátil , buscaba lugares para visitar, y echaba a andar hasta que el hambre fuera su más urgente recurso del momento. Era entonces cuando se refugiaba bajo la multitud de bares veraniegos que en invierno, no había dios que alguien visitara. Y aun resistiéndose, un café helado caía. 

Aquel día, aunque eran la inmesidad que cualquiera quisiera para su día, luchaba con la inoportuna idea de que no tenía lo suficiente cómo para cruzar el puente que unía la ciudad con un pueblo cercano. Tendría que seguir rebuscando en la agenda. Lo bueno de las ciudades, sea cual sea, es que ofrecen un amplio abanico de actividades y cómo buena ciudadana se apuntaba a todas ellas. Eso no le impidió acudir a la cita de cada mes. 

Cómo cada mes, Andra acudía a su terapia particular. Perderse por las calles de una ciudad desconocida. Viajar le había proporcionado la ventaja de aplacar pensamientos que nada tenían que hacer con su ímpetu de querer estar viva. Esa ciudad que degustaba todos y cada unos los días desde hacía ya una década. Si algo le hacia sentir más triste de lo que podía soportar, se echaba a lo incierto de adquirir imágenes renovadoras pero que siempre le dejaban buen sabor de boca. Y eso, le alegraba.


Hubo un tiempo, en el que salir a pasear y curiosear, se convirtió en la pesadilla del no querer salir a menos que fuera estrictamente necesario pero, aquello ya pasó a la historia y la hacía sentir la protagonista de su propia historia. 

Solía recorrer aquel lugar cómo si fuera una turista más. La hacían un poco más astuta al conocer ciertos lugares únicos a los que poder reservar para otras salidas. Ella, cogía a la vida con ganas y se notaba en cada sonrisa que esbozaba al acercarse a cualquier lugar repleto de coches. No comprendía cómo la gente podía cruzar la calle sin detenerse a admirar, por ejemplo, el alboroto de los coches intentando encontrar el carril correcto para llegar lo antes posible a ese lugar ¿Cuál sería? 

Suena el móvil pero, ella no se da cuenta hasta que hace su primera parada, al llegar a la cafetería. Revisa, mira y vuelve a revisar. Andra ve un mensaje de Trevor, pero este no parece ser él, pues su forma de expresarse no la de siempre. Decide llamar a su amigo pero antes se enciende un cigarrillo por lo nervios. Este no contesta y logra el nerviosísmo de Andra que, para rematar, se había pedido un café cargado debido a lo temprano del día. 

Cómo Andra conoce bien sus estados, decide no darle importancia. Al menos, no toda la que se merece. Pero acude en la pantalla un correo del amigo con sus típicos debates que suelen crear las delicias de las conversaciones matutinas y que, aunque nunca se lo ha dicho, encuentra a Trevor una persona de la que aprender y copiar cada buen hacer en su vida. En cierto modo, Andra, admiraba su forma de abordar cada difícil situación y si no fuera por él, aun seguiría en casa metida, con un buen bote de helado y el Netflix. Su fortaleza le impulsó a imitar su lucha. El resto, vino solo. 

El correo, parecía verdadero pero el mensaje no. Decidió preguntarle si había cambiado de número de móvil pero, este le evadió diciéndole que estaba ocupado y que en cuanto ella tuviera tiempo, que le contestara a su primer correo. Ella no lo tomó cómo algo que fuera de mala educación, de hecho ,Trevor siempre andaba metido en miles de proyectos. No hizo caso y se dirigió hacia el centro de la ciudad a llevar a cabo su cometido, disfrutar del día. 


Si algo le gustaba de aquella ciudad era el esmero con el que cuidaban las plantas. Los árboles parecían sacados de las mismísimas revistas. El empeño de la urbe por cuidar la naturaleza era evidente, de recordar los espacios que habitaban los lugareños, no solo eran cuestión de vida humana. No sabía cómo pero, había logrado iniciar un debate con Trevor sobre los inicios de la humanidad. Sin querer, acabaron riendo como siempre con alguna ocurrencia de él: Esto es cómo lo del huevo y la gallina. Nunca lo sabremos del todo. 
Los dos rieron.

Se avecinaba la hora de comer y una llamada entró: -Sí, mamá ... estoy bien y como bien, pero no me atosigues más con ese tema -Cuando tengas hijos comprenderás mi preocupación pero veo que ahora ya estáis bien tú y Raúl. - ¡Qué sí, que sí! que te has vuelto una mamá cotilla. Las dos ríen al unísono y se dejan llevar por la conversación animada. Andra cuelga y se da cuenta de que le queda poca batería pero de ningún modo dejará su modo de diversión por la tecnología. Aun le quedaba la cámara de fotos.

Otro mensaje se atreve a intentar desequilibrar a la chica. Pero de pronto su marido Raúl le llama y el aparato no puede con el consumo y se apaga. Andra piensa en qué sería lo que querría. Eran las cinco y media de la tarde y tenía que ir a esa charla que tanto había estado esperando. No le dió importancia al hecho del teléfono. Continuó con su día algo cansada de andar de acá para allá.

Entra en la sala, los integrantes hacen la comprobación del micro y la charla discurre sin ningún problema. Al salir, Andra está emocionada y animada pero el viaje de vuelta, la habían llevado a volver más que extasiada y rendida por el ajetreo de andar sin la ayuda de buses. No le quedó remedio. Cogió el bus que le dejaba cerca de su casa y después de veinte minutos llegó a casa y puso a cargar el móvil.

Se sentía eufórica. Aquello era normal pero aquel día había arreglado la casa, había fotografiádo la ciudad, había logrado apartar el pensamiento de malas vibras y había acudido a la charla que tanto le ayudaría con su proyecto. Suena el fijo del hogar: -¿Dónde te has metido durante todo el día? llevo enviándote mensajes y llamadas al móvil pero me aparecía apagado. ¿Estás en casa? - Sí , lo estoy. acabo de llegar. Cuelga el teléfono fijo y sigue en sus emociones.

Se oye como abren la puerta y Andra le muestra una sonrisa muy amplia a Raúl:
Pesaba que te había ocurrido algo al no verte en casa después de haber llegado de trabajar. Me has asustado. Tan asustado estaba que he llamado a tu madre. 


Andra lo miró con cariño, y le plantó un beso en los morros.

(A veces, la única manera de hacerse con la visibilidad de un amigo, una pareja, es haciendo una misma su propia vida. Habrán malos pensamientos, incongruencias que no entendemos pero a veces, no haciendo caso a lo malo y dándole la oportunidad a eso que nos engancha cómo es el disfrutar de la vida (De la forma que sea) nos proporciona esa libertad y el ímpetu que escondíamos pero que rezumámos aunque no queramos verlo claro. En serio, esta es una forma de darse amor propio, de darse ese valor que una merece, de darse cuenta que no debes vivir para nadie. Solo para ti mism(X): ¿Cuál crees que sería una forma de hacerte valorar? )


©️El Rincón de Keren

jueves, 14 de junio de 2018

Sur

¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!


©️El Rincón de Keren
Almería, finales Mayo.


Dónde cada uno hace y deshace, dónde cada cual es, solo por el hecho de existir. No soy reina de este castillo, las tierras son de alguien, y ese alguien, en algún momento de la vida unió cielo y tierra removiendo cada genialidad que me convertía en lo que hoy, es una realidad, veamos pues porqué. No soy sin mi totalidad. 

Desde niños, nos fijamos en tantas cosas a la vez que, sería imposible puntualizar qué eran todas esas cosas qué le llegan a gustar. Al ser tantas, puede que me decida entonces, por lo que más marcó mi vida y que condicionó forma de actuar, hablar y sobre todo, interesarme. 

¡Comenzamos!


Soy el color que nunca quisieron en tierras norteñas. 
Más cada noticiario es la excusa perfecta para odiar.
De la tierra soy 
De la alegría me unto 
Mi esbozada curiosidad hacía el sur
Miradas hacía abajo con ilusión 
La ilusión de una niña
Creerá en la rumba 
Sentirá en un flamenco 
Más trasteará cual copla anida en el corazón del sur
Cual acento contagioso denotan los sureños 
el deleite de una tierra bañada de sol y gentío 
Gentío devorador de conversaciones
Del hoy como recurso 
Del alma sin prejuicios
De todo hay en todas partes

La niña ya creció 
Tierras que se clavan 
que dejan huella
No es más sabio el que más dice o escucha
Prima la buena gente

Sol que recoge sus penas 
azul que olvida al invierno 
Los inviernos son el reclamo del ansiado briz 

Refugio en una ciudad
Calidez olviada
Amigas, por valores 
Compresión e incomprensión
Forman las conclusiones de una vida que no había conocido

La vida no es única en todos los lugares 
¡qué equívoco!
¡qué locura!

la comprensión
La mente 
Las maneras
Y una ciudad que ruge de corazón 

Embelesada
canta mientras andante curiosea cómo por primera vez

¿Qué importan los grises?
Lo bueno, se hace eterno
Lo malo, resta momentos de alegría

En algún lugar del sur...
Canta el alma de una niña
¿Cuantos corazones bailan curioseando y descubriendo un sueño hecho realidad?


¨Ser no es una profesión, 
Es el alma en lo que descubres y quieres seguir descubriendo.¨

©️El Rincón de Keren

miércoles, 6 de junio de 2018

Volar , volar y ...

¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

Mi migración me llevó a sobre volar lugares que no conocía. Allá dónde había mar, el océano, parecía inmenso, y con tales sentimientos de libertad, habría jurado que la tierra es inefable y con respecto al mar, me aseguraron que hay lugares dónde el agua es un espejísmo, que han habido compañeros que han caído, pero no solo por el agua. El clima, que tan inestable parece, nos sobrecoge de tal manera que nuestro aletear, es casi imposible. La lluvia de los días pasados, había calado nuestros menudos cuerpos. Creo que el tiempo es lo que nos define, pues con la llegada del calor, muchos de nosotros iniciamos nuestros viajes en busca de un clima más seco y húmedo, pero a mi, me mata este cambio que tanto calienta la tierra, nuestra tierra. 

Si de vidas pasadas habláramos, los antiguos constataron que nuestro alzar viene del sueño del hombre que quería alcanzar las estrellas y que tanto anhelaba observar el más allá y yo que he visto las nubes, que recorrido parajes naturales devastados, animales en extinción, numerosas sequías, y nuestro campo aéreo invadido... No sé dónde mejor que aquí. Llámame loca, pero no he visto Norte sin nubarrones, No he visto Sur sin su cielo azul característico, no he visto lúgubres estaciones, bellas, eso si por allá donde el acento es inglés pero igualmente hablan inglés, no he visto hielo y aurora boreal transmitida a los más pequeños de algo insólito, no he visto dunas infinitas y tormentas arenales despiadadas pero dignas de tenerles respeto, por la África más escondida, exóticos parajes de clima caluroso pero de alegría sobrehumana y ¿Qué hay del manjar que les brinda a la humanidad? están tan conectados gastronómicamente que, un español podría ser africano y un inglés podría ser ... ¿Qué sé yo? ¿Escocés? las variedades están donde no alcanza el pensamiento. Y quieren alcanzar lo que no ven. 

Por lo pronto, el cambio climático, que le dicen, ha obrado mal hoy. Pues mi cuerpo vibra de calor y lo único que puedo hacer para permanecer en esta tierra, es darme un chapuzón y volar, volar y descubrirme quien seré mañana. 

Tal vez, ¿Seamos hermanos?

ALMERÍA, JUNIO 2018
Property of El Rincón de Keren/ propiedad de El Rincón de Keren
©️El Rincón de Keren
( Espero que ésta invención, medio de lo real , medio de lo ficticio haya sido de vuestro agrado. Siguiendo con los sentimientos de los que les hablaba, me dejado llevar un poco. Gracias por leer.)

©️El Rincón de Keren

lunes, 4 de junio de 2018

Aquel que lo intenta...

¡Hola mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!


No soy nada sin ella,
Me castiga con su llanto cuando habla del desamor 
Me acúsa de causar estragos en la garganta
Noto inflarse mi estómago,
al soltar, 
Noto como cómo el dolor se escapa, siento cómo la vida es vida 
y el dolor que en un momento me causé, yo misma, 
viaja por otras bandas sonoras.


Emite sus característicos sonidos, ¿Qué importa si hoy son viejos, del baúl de los recuerdos, actual, del bamboneo o del boom que se cuela en el oído del que quiere estar en otro tipo de onda, en ese otro¨estar¨?, pues no son maneras el estruendo del que , como yo, no domina el sonido, pero son funciones suficientes: Sentirse identificada, sacar las fuerzas al contar aquello que nunca contarías... Calma al alma y la convierte en el cantar de los madrugadores, el entretenimiento vespertino y el sosiego o alegría del que aún se siente joven. 


©️El Rincón de Keren

jueves, 31 de mayo de 2018

Humanidad con Alma.


¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

La música sonaba de la mini cadena , el monopatín de su hermano en la entrada y el calor haciendo de las suyas. Hacía un calor abrasador, pero lo que le gustaba, era deleitarse con la música del CD a todo trapo. Era algo inmenso. No existían las manillas del reloj, no existía el tiempo para aquella ocasión tan memorable y es que la música, era de aquello que no cambiaría nunca.




Sonó el altavoz que anunciaba el holograma, hecho que le hizo darse cuenta de que, ni los CDs eran ya de esta época, ni los monopatines y poco se podía decir de la presencia de algo que tuviera que ver con su hermano. Hacia décadas que no sabía nada él. Fue cómo un jarro de agua fría darse cuenta que aquella época dorada, llamados 90 , eran hoy pastillas inyectadas de hormonas que simulaban la comida saludable, los libros ya no eran aquellos que nacían de un árbol, los CD's eran cosa del pasado. Nada quedaba ya de aquella época.


***


La cantina de siempre. Un personaje que irradiaba por lo alto de los rascacielos de la gran ciudad, anunciaba el cometido de todos los días:

Cada alma deberá dirijirse hacia el lugar de culto a las 8:00h no olviden sus pertenencias al salir con sus claves de las cabinas. Cada alma deberá fichar sin alteración del orden, calmado y libre de armas. 

Todos los días era el mismo disco rallado, y cada día cómo si estuvierámos en otro país, el cual no existía, debido al gran cataclismo por culpa de...

Me dirijo hacia el lugar de culto, deposito todas mis pertenencias antes de ir al trabajo. Me escanenan de arriba abajo con una especie de luz que me deja ciego cada vez que voy. Siempre he pensado que es solo una excusa para investigar a cerca de nuestra mente y nuestra fisiologia pero, he logrado sacármelo de la mente.
La maquina hace su función , 

Bip- Bip , chuc- chuc- chuc Acceso habilitado. puede usted volver a su lugar de trabajo.

Recojo y con total normalidad, me dirijo hacia mi lugar de trabajo, tal y como mandan los hologramas. Salgo del lugar con calma y por supuesto, sin ningún arma. Sería de locos, claro.

Si la normalidad era algo agotador para alguien tan inquieto cómo yo, anotar cada número que se asomaba en la pantalla de los ordenadores para transferirlos a un fichero, imprimirlos y luego acceder a una gran cámara acorazada en la que albergaban todas la huellas de la población para poder crear un carnet de conducción, es posible que no sepas lo que es la rutina o yo soy hiperactivo.

El costumbrista día de hoy que me obliga a guardar concentración de los, también, innumerables códigos secretos que por suerte, no tengo que memorizar .Casi resultan una alegría pero a estas alturas ya os habréis dado cuenta que trabajar en tráfico, es más aburrido que escuchar un discurso en miting. Pero el café algo más animoso y el buen sueldo, me esmeraban a querer salir de esa ciudad a toda leche.

Había oído que no muy lejos de Tierra Alma se hallaba un valle donde la vida era igual, o parecida a la de antaño. Con todo lo bueno de los años, antes de este caótico sinvivir entre máquinas, tecnología y falta de emociones.



Estaba ansioso. En apenas diez años, habia logrado acumular lo suficiente cómo para largarme a tomar viento o dónde quisiera.

Estalla la alarma y todos debemos dirigirnos de nuevo hacia el culto pero esta vez algo falla, no se oye nada, solo el sonido de la sirena y multitud de robots acudiendo a mi lugar de trabajo. Se me ocurre abrir las cámaras de video con sensor de movimiento y hallo a una chica de cabello rizado, pantalones marrones y camiseta blanca a tirantes. Parece que se ha cultivado bien a gimnasio, bueno, no es que fuera una musculitos pero estaba en forma.

Decido centrarme un poco, ¿Qué hacía ella aquí? ¿Porqué precisamente tráfico? Quizás ya me lo imaginaba pero mi blando corazón solo hizo lo que un buen hombre como yo, o tonto, tuvo la osadía de hacer. Abrir la puerta de salida y salir rápidamente hacia el coche y socorrerla. Si esos bichos automatizados la atrapaban, quizás , ni lo contaba.

Salió como esperaba. Nadie sospechó debido a algún fallo en el centro neurálgico. La chica me miró despavorida, y tuve que tirar de su brazo al mismo tiempo que espetaba: - O subes, o se te llevan . Acto seguido se introduce en el vehículo y salimos disparados al vuelo propulsado que nos lanza hacia las nubes formadas por la contaminación. Nos ocultamos entre ellas y mi bichito de la curiosidad hace de policía malo:

- ¿Qué hacía en la jefatura de tráfico? ¿Qué esperaba encontrar? ¿No sabe que está prohibido entrar sin autorización?
-¿ Eres uno de ellos?- me deja caer con una media sonrisa pero su sonrisa me eclipsa y pierdo la concentración. Todo lo que tuviera preparado, ahora, se ha ido.
-Esto... te he salvado la vida, tonta.- dije de una bufada
-No necesitaba ayuda. Se cuidarme sola
- Ja! si no te hubiera recogido, ahora serías picadillo. Sabe dios que harian contigo...- adoptó entonces un semblante serio, cogió aire y narró:
- Estoy aquí para desactivar todas las redes de conexión existentes de este planeta. Por eso... - tragó saliva- Bueno, lo que tienes que saber es que, si no fuera por ti, ahora habría averiguado dónde se encuentra el centro neurálgico de Tierra Alma. - Mira a través de la ventana con la mirada fija en las nubes que ahora se tornan de un color más rojizo debido a Marte que desprende polvo en demasía, debido a la cercanía con los siglos. Y digo burlón:
- ¡Estás de suerte! has dado con el chico adecuado.  Creo que has ganado el premio gordo. Así que chica, soy tu hombre. - En mi mente sonaba gracioso. Todo en ella le hizo fruncir el ceño y poner cara de malas pulgas y lo que comenzó con algo que yo llamaba, el buen samaritano, se torció cuando ella me apuntó con su arma a los huevos. Si os digo que ya no estaban ahí, que los tenía en el gaznate, ¿Os lo creeríais?:

- ¡Vas a llevarme alli, sin bromas penosas, sin prisas, ocultos bajo el manto de la noche y me dirás todo cuanto necesite saber!. - exclamó la chica desconocida. A lo que yo solo puede responder con un gesto afirmativo debido a la enbergadura del cañon de aquel arma. Hubo un momento en el que quise mostrar mi verdadero semblante, pero no fue así.

Sobrevolamos las nubes en dirección hacia mi casa. No se me ocurria otra manera de hacer tiempo hasta que oscureciera y fue alli dónde nos cobijamos cómo fugitivos que eramos. Quise saber más. Aunque me llevara a una muerte súbita. Al fin y al cabo, no sabia nada de ella, sus intenciones y cual era el fin de aquella causa. Por lo pronto estaban barriendo las calles en busca de ella y cómo no, de mi:

. ¿Qué es esto?- dijo extrañada. Pero al poner las noticias lo vi claro. La agarré del brazo, deprisa y corriendo pero, fue demasiado tarde porque aquellos robots astutos sabían dónde vivía ¿y cómo no lo iban a saber? Me dije a mi mismo reiteradas veces, estúpido pero un abrir y cerrar de ojos ella sacó su arma, utilizó una clase de llaves, quiero creer que de kárate, y se deshizo de los intrusos que invadían la entrada.

Salimos de allí cagando leche y no pude aguantar lo irremediable, saber más. Me contó que venía de otro planeta hallado más allá de las galaxias y de Marte. Había sido elegida para visitar esta realidad y tiempo con el encomendado trabajo de destruir el centro neurálgico que encadenaba a los humanos y les obligaba a una vida de esclavitud tecnológica.

Conseguimos ocultarnos en los suburbios. Alejados a saber dónde. Tomamos un café en una madrugada llena de emociones. Le expliqué que había una manera de entrar sin que sospecharon pero debía prometerme que no le ocurriría nada, de ahora en adelante, a la humanidad. Cuando todo hubiese acabado.

Sus manos formaron un puño y lo alzó:

-Juro, por Yemaya y todos los seres divinos y por mi, Kayla, que no le ocurrirá nada a esta humanidad.
-¿Has dicho esta humanidad?
-Cumplo esta misión con ... La convicción de que se creará una nueva tierra. Mi mundo.
-¿Quieres decir que tu mundo quedará destruido por arreglar este?
-No, se formará un nuevo tiempo.

No supe qué decir excepto, un lo siento. Poco podía decir. Y ya que ella había confiado en mi, yo Le hice saber, que con mi contraseña podíamos acceder al centro neuralgico. Ella esbozó una sonrisa.
Me reveló que este tiempo sabía cómo se sucedería.

No pude más que sentirme insultado. Y un poco estúpido. Pero no dije nada más, pues no hubo tiempo para más. Nos recostamos en los asientos y nos dirigimos hacia el lugar.

Cómo preveía yo y seguramente ella, todo estaba tranquilo. Y cómo si no fuera precavido, hasta Le di una peluca para proteger su identidad.

Atravesamos todas las barreras con gran peligro. Nada nos preparó para lo inevitable. Quizás ella, ya lo esperaba con su cañón al hombro y su arsenal en la cintura pero...

Una multitud de robots nos rodearon, eran tantos que aunque hicimos lo posible por quitarnoslos de encima, nos raptaron y lo único que recuerdo es el desvanecimiento.

EN UN TIEMPO INCONGRUENTE...

Estamos sobre una cama en una habitación de cristal conectados sensorial y cerebralmente cómo producto de algún tipo de experimento... O eso creo.

-¿Y la humanidad?

-Creemos que nada de lo que llamamos humanidad... Kayla... Robert...

Caos...



©El RINCÓN DE KEREN




lunes, 28 de mayo de 2018

Amor, y más "amor"

¡HOLA, mis lectores habituales y nuevos lectores!

Hago esta entrada, a modo de desahogo, 
para sanarme a mi misma, para reflexionar, por si a alguien le viene bien ,
en definitiva, para arrancar con amor y reflexión.

Sé que algunos creen que lo que me preocupa son las visitas, en todo caso, quiero hacer entradas interesantes o de calidad. Siempre me pregunto si lo consigo, para mi,
es más importante el poder entretener cómo es debido y además, hacer pensar al que está al otro lado de la pantalla. Pero últimamente, no hacía entradas de reflexión y es que, me gustaba mucho hacerlas y a eso voy, hacer lo que me gusta. 
No es mi intención acumular un número, sino poder expresarme. 
He vuelto, pero aún con todo, tomaré descansos para recargarme.

ESPERO, SEA DE VUESTRO AGRADO.


Se me ocurrió que, la vida es costumbrista, que nos tratamos de acostumbrados en lo costumbrista de un beso en los labios, en la mejilla, en otros lugares conocidos, y me reía al decirle a mi chico, - Cómo me pone tu codo. Nos reímos al unísono. Y es que , cuando se besa en otra parte, ya olvidada, es cómo si el cosmos que conocemos fuera algo nuevo. 

Me viene a la mente, una situación en la que, lejos de parecer una declaración, me besó ,por primera vez, en apenas un tiempo de relación en la mano. Todo mi cuerpo vibró, y al sentir el eco de sus labios, mi cuerpo palpitó, sucediéndose una nueva sensación.

Será que, es una zona olvidada, o que se ha desprestigiado el buen hacer de esas zonas que parecen inservibles pasado un tiempo.

En otra ocasión, rozó su mejilla contra mi barriga, la acarició, se recreó en ella, la siguió, y se deleitó sólo con el sentir. Yo sentí paz. Yo que tanta fijación tenía en ella, sí, en el vientre. Acudió a mi me mente la posibilidad de que, "Estar bien" y "En paz" no era cuestión cuantitativa, no era cuestión de sucesos, sino más bien del amor que nos ofrecemos. 

Acudir a las zonas que la mente tacha de imperfectas y de pronto, comprender que , estar bien es inevitablemente y a colacion, lo más grande que pueda tener alguien. 
¿Cuántos podemos decir que lo estamos? Ya sé que: Hay problemas, hay discusiones, que hay imposibles, trabas, precariedad, pero... Hay cosas que no se pueden comprar con el dinero.

Hablo de que no lo compra el estar acostumbrados o el dinero. Hablo del poder centrarnos en esas cosas que, en otra ocasión, no atañeríamos. Hoy puede ser tu mano, el cuello, o esa sonrisilla que sin querer, vuelca tu mente. 

Hablo, en definitiva, de lo que no es erógeno y "Estipulado" por una sociedad dónde el sexo se acompaña de imagenes licitas , vendidas cómo :"Verdadero amor". 

¿Fijarse en lo que no es erógeno, entonces, está ¿pasado de moda? o ¿Es que nos gusta la costumbre?



Imagen extraída de Google

*Solo a modo de reflexión, y con los medios dando guerra sobre el porcentaje de víctimas violadas, mujeres maltratadas, deberíamos pensar en qué clase de amor estamos invirtiendo.

Esto, tan sólo es un apunte.

©️EL RINCÓN DE KEREN

lunes, 21 de mayo de 2018

Relato: Viaje hacia el "Quiero"

¡HOLA, Mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!




Juana, es aquella que por todo calla, que por todo llora, la que por todo se enerva y la que todo lo grita. Bajo un caparazón de dura y enfadona, se esconde un buen corazón esperando a ser escuchado pero nadie, absolutamente nadie, sabe qué es lo que esconde realmente. 

"Seguro que todo es por culpa de lo que le dije. nadie sabe mejor que yo que Borja es y será siempre la unica persona que me ha querido por mi dinero. nadie me ha querido nunca, nadie debe querer saber nada de mi, soy lo peor. Soy el error que nadie quiere cometer" Se dice Juana una y repetidas veces al recordar los sucesos transcurridos a lo largo del día. 

Nada parece haber cambiado en su vida. Ella, que siempre escucha las mismas canciones, que siempre recuerda todo lo pasado reiteradas veces, ella, que nunca intenta cambiar nada para no alterar el orden que ella misma ha creado, es ahora prisionera de una cárcel de la que no sabe salir. 

Todo se sucede cómo todas las mañanas. Limpiar la casa, acudir al trabajo lo antes posible, ocuparse de hacer la compra, volver de nuevo al trabajo y llegar a casa molida tras un largo día. 
Faltan unas horas antes de que llegue Borja a casa pero nada altera su resposabilidad en la casa antes de hacer la cena. Debe dejarlo todo listo para el día siguiente. Borja, abre la puerta, pega un portazo y sube arrastrando los pies. Golpea los escalones y resopla al llegar al último escalón seguido de un Hola, ¿Cómo estás?  su mirada es la misma que la de un corderillo cuando le miras a los ojos. Sólo que Juana sabe que eso solo puede significar una cosa. Que ha tenido un mal día en el trabajo. 

Ella sabiendo el mal día de este, decide contarle brevemente su día y seguir con la idea de hacer algo para cenar pero este le sigue a la cocina cómo todas las noches y cocinan juntos mientras mantienen la conversación unos metros más abajo. 

Ella no osa decir nada. Está cansada, le duele la espalda pero considera que el trabajo de él, su chico, es más duro. No es el momento, quizás otro día. 

Los meses se deshojan con la boca cerrada, la vista en su trabajo, la mente en tonterías, feliz , o eso parece. Hoy le han recriminado que ha engordado. Se pesa en la bascula, y lo ve claro. Tiene que adelgazar. Es pues el momento de hacer algo, pero ¿El que? solo puede sentir lastima de ella misma. Lo meses ahora son lentos, desasosegados, con carga, el pesar de no saber qué hacer con esos kilos la hunde en un sentimiento de impotencia y a la vez comodidad en la que se ha sumido y consumido, gran parte de los años. Tenía que contarselo a Borja. 

Abre la puerta y sube las escaleras. Hace lo de siempre y ella rompe a llorar, se queja, y el siente desazón pero por otro lado , siente impotencia por no saber cómo ayudarla en su preocupación. Tanto es así que la escena se repite una y otra vez a lo largo de los siguientes años. 

Sube las escaleras. Su habitual llegada y la cabizbaja Juana, se irrita de tal manera que este evita la conversación. Ella, suspira, pega un soplido y se encierra en la habitación. Él la sigue y él, se arma de valor para decirle las cosas claras:

Lo que necesitas no es adelgazar. ¿Qué quieres? Si lo que quieres es adelgazar. ¡Hazlo! -Pero es que no sé si lo conseguiré - A ti lo que te ocurre es que tienes miedo y yo te quiero así tal cual estás. Si lo que quieres es estar delgada, no te quedes quieta ahí como un pasmarote. ¡Haz algo joder!

Con los ojos empapados de lágrimas, Borja la abrazó y le aseguró que en todo lo que hiciera, la apoyaría. Borja pensó que quizás, había sido muy duro con ella pero confiaba plenamente en ella. 

No cabía duda de que Juana estuvo en ello: Comenzó a comer mejor y saludablemente, cominaba unos metros y pronto una hora. Con mucho esfuerzo, consiguió perder algunos kilos pero parecía que aquello iba muy lento. Sin embargo, se sentía dichosa de que por fin hubiera tenido la iniciativa de querer conseguir algo. 

Comenzó a recordar que había conseguido perder algunos kilos y el sufrimiento le había llevado al gozo. Detrás de un esfuerzo, había un logro. Ello la llevo a querer cultivar su mente, pronto decidió informarse de temas para poder hablar con su chico, y no solo hablaban sino que además el hogar era una manera de invitarse y acogerse. 

La lucha de Juana pronto se vió mermada por la dejadez. Volvió a los kilos de más, el cambio de humor y los sin sabores. ¿Si lo había conseguido porqué ahora no?
Una especie de miedo le recorria todo el cuerpo sientiendo que , tal vez, esta vez, no lo conseguiría. 

Quizás, no se trate de intentar querer tener un cuerpo del de una chica de veinte años. Quizás, ya estoy bien así. - Se recorrió con la mirada en el espejo y observó la menudez de sus hombros en comparación hacia unos años. Las piernas más delgadas. Definitivamente, había podido lograrlo una vez. Su mente seguía repondiendo el qüestionario mental mientras sonreía a aquellas partes de su cuerpo que antes, no le gustaban. 

El sol brillaba, el cielo era azul, pero pronto se oscureció debido a la lluvia que , apesar de haber habido advertencias en todos los medios, de su llegada, ella hizo caso omiso. Empapada bajo la marquesina, harta de las miradas que había tenido que soportar durante tantos meses, pensó que su lucha, no era cuestión de verse bien. Tenía que haber algo más. ¿Qué era? se sentía ella contra el mundo. 

Un chico se hallaba a lo lejos bajo un paraguas de colores. Era cómo ver un arcoiris. Fue lo unico que observó debido a lo absorta de sus pensamientos. La chica, harta de esperar, harta de la caminata y muerta de sed, preguntó cada cuanto pasaban los autobuses. Si tardaban más, era capaz de beberse hasta la lluvia incluso. Estaba sedienta. Demasiado. Encima, había olvidado la botellita de agua que tenía para las salidas de estos casos. 

El chico la sonrió, y muy amablemente le informó de los trayectos y los autobuses que circulaban. Él le mostró una sonrisa amplia y ella se sintió extrañamente cómoda. Cómo para explicar su situación. Por raro que pareciera se embarcaron en una conversación entre bromas y sarcasmo que les llevó a una charla de lo más amena. Al parecer, él también luchaba contra los dichosos kilos y ella, se sintió comprendida. Comprendió que no estaba sola, que habían otras almas guerreras en el mundo y que las miradas... son solo miradas. ¿pero lograria recordar aquello cuando se despidieran?

durante el trayecto en bus, su memoria solo podía admirar el paisaje de la ciudad. Veía las flores que habían adecuado para su buena presencia, el ajetreo de la gente subiendo y bajando del vehiculo... se sentía bien. No era consciente de nada mas. La belleza de aquella ciudad que tanto le había aportado eran su mirar. El trayecto finalizó. 

Juana abrió la puerta, subió las escaleras, depositó el bolso en la silla y se dejó caer en el sofá. El silencio reinaba en el salón. Se encendió un cigarillo. Silencio... 

Rapidamente acudió al espejo y observó su reflejo. Pensó en su lucha. 

Quizás, si lo he podido hacer una vez, puedo hacerlo.... Volteó, se miró y turisteó por todo su cuerpo hasta volver de nuevo a su rostro. Definitivamente... 

Puedo y quiero




©️El Rincón de Keren


jueves, 17 de mayo de 2018

Poema: Sabedores.

¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!


Imagen propia
Almería, Residencia ancianos vecinal (Andalucía)

SABEDORES

Que quiere que olvide los jirones de un pasado, 
De las asperezas, siempre listas a apuñalar
Vespertinos recuerdos, de un ayer
A la memoria tan sabia induce 

Se inyecta lágrimas al corazón, a la felicidad
Conciencia libre 
Certero es el buen hacer, de los años
Más no podrá desencadenarse. 

Albor en una caída
Ya no caen las hojas, para recordar la huida lugubre invernal

Cobijo invernal...

Quiere sobreponerse, más las lenguas afiladas reiteran dolor

Recuerdos insistentes
Reincidirá e indagará
puñales al ruedo, o al corazón 

Debe ser que no se irán
Debe ser que nunca sanarán 

Sol irisdiscendente 
Mañanas frescas
Olores cuerdos 
Sentimientos sobrecogedores

Hubo tiempos buenos...
De regreso al cosmos...

Volverá a sentir que "Hay sentires"
no mas lenguas puñales
Van al corazón...

Muchedumbre enfurecida
Sabedores de su nueva vida

¿A quién le hablara?
¿A qué se dedicará?

Qué se odian, y se aman 
Qué no se ponen de acuerdo, y se aman concediendose a destiempo

La gente
La gente que te ha visto, y ni tan siquiera conoces 
Qué todos lo saben 
¿El qué?

Todo está mal
Todo enfurece al que oye y observa, el vecinal 

Qué se sabe que se  vive como quiere 
Que eso no vaya a ser 
Qué los puñales son de los que 
Un día fueron admiración,

Nadie conoce realmente
¿Qué clase de decepción haberes?



©️El Rincón de Keren

lunes, 14 de mayo de 2018

Mi causa.

¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

Fotografía propia
ESTACIÓN DE ALMERÍA (ANDALUCÍA)

Cambié mi ciudad por una más pequeña. Estar cerca del mar, no te asegura vistas usuales de ellas pero la inmensidad se hace posible cuando la visualizas.

¿Ciudad grande o pequeña?
¿Abarrotada o casi vacía?

Quisiera poder decir que el camaleónica gentío ha sido motivo de mi euforia, lo cierto es que, cambié el bullicio por la calma y la aquiescencia. 
Anhelaba la vida bien sentida, los sentimientos que brotan hacia lo profundo. Son bellos, de esos que me embelesara y me hiciera más fuerte. 

Encontrar es fácil, pero ¿Es lo adecuado?

Se coló por mis poros, se posó en mi piel, se introdujo en mis torrentes y nunca más volví a sentir, inestabilidad al acudir a su esencia. 
Era, y es, vigoroso, lleno de clamor al que siempre le encuentro un motivo por el que quedarme embobada, en un estado de enamoramiento que acojo con los brazos abiertos. 

Puedo, sin exigencias, experimentar esa necesidad de querer estar bien, más la armonía es una palabra que se quedaría nimia.

No hablo del gentío, hablo de esa soledad en la que mis pasos son mi acompañante. Me gusta decir que, es el equilibrio que tengo entre el caos y el redescubrirme. He vuelto a mi causa. 

Aprender lo puede hacer cualquiera y quiero incorporarlo a mi vida, experimentar ese estremecer, observar cuidadosamente, enternecer con los sucesos que se acontecen, suspirar y respirar el amor que le tengo a esta ciudad boquiabierta, porque la mayor parte del tiempo sucede icástico, y cuando sucede...

'La vie est belle'

Imagen propia
Almería, Piedra Redonda (Andalucía)

©️El Rincón de Keren

sábado, 12 de mayo de 2018

Relato: Inoportuna noche

¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!


En algún lugar al sur de un país....




¡Al diablo con el no querer forzar el pomo a lo bestia. Esa cosa está aqui dentro conmigo!- Pensó Roberta, que ya había cogido el martillo que había conseguido encontrar en las estanterías de aquel desolado almacén. Almacén, en el cual ahora trabajaba y que no tenía idea de si la iban a despedir o no, pero no quería averiguarlo. Lo que estaba claro, es que no repararía demasiado en el porqué. 

Consiguió romper el pomo causando un gran estruendo. Acto seguido, salió pitando de aquella habitación. El camino la llevó a un largo pasadizo que parecía no acabar nunca. Mientras tanto, esa cosa se acercaba a toda velocidad hacia ella. Podía oirla a lo lejos. Y no solo la oia, sino que además la olía. era un olor nauseabundo, inmundo, se dijo así misma que si lograba olvidar el dolor de cabeza, que le causaba solo de pensar en el pestazo que emanaba aquel ser, sería un milagro. 

Corrió hasta llegar a un gran ventanal que le indicaba, lamentablemente, que esa no era la salida - ¡Mierda!, ¿Es que que ya no recuerdas dónde está la salida Roberta? Piensa chica, piensa...- Se dijo a fin de zanjar de una vez la victoriosa huida. Pero, o el destino era caprichoso o muy jodido, puede que un poco de las dos, el caso es que aquel bicho, la había localizado y esta vez, se tomaba su tiempo para alcanzarla. 

El bicho, que seguía oliendo tan mal como al principio, se movía de manera torpe, parecía desorientado. Si era así,¿cómo había logrado llegar hasta ella y encontrarla, además de acorralarla? La cosa comenzó a hacer movimientos lentos y pausados, se enroscaba y erguía la cabeza cómo intentando ubicarse. ¿Sería posible que no viera y que se estuviera guiando por el olor?- Se preguntó Berta.
No cabía duda que el animal, o lo que quiera que fuera, en realidad, no sabía dónde se hallaba la chica. Por lo que Roberta, optó por permanecer inmovil. Muy quieta, casi como un palo sin vida. Mientras, el animal, olisqueaba y seguía enroscandose, ¿Qué diablos era esa cosa? tal vez nunca lo sabria, tal vez acabara en el estómago de la bestia inmunda y nunca más podría trabajar, aunque pensandolo mejor, nadie querría trabajar sabiendo que hay más animalitos como estos, y menos aquí, apartados de la mano de Dios. 

Pronunció unas palabras ininteligibles que solo su mente pudo adivinar y cerró los ojos. Cómo si las palabras que hubiera dicho, la fueran a sanar, salvar o, ¿quién sabe? engullir de la faz de la tierra para siempre. 

No hubo final, pues la bestia, quedó ante ella con la boca entre abierta, mostrando unos dientes afiladisimos, dignos de ser estudiados, y ya de paso, de encontrar otro remedio para el fetido olor de su aliento. Fue entonces, cuando este, emitio un sonido aterrador que hizo eco en todo el edificio, y si no lo hizo, entonces, era que su sensibilidad auditiva había aumentado. 

Roberta, ya había abierto los ojos para contemplar el espectaculo auditivo. Ello le causó tal escalofrío, que tuvo la sensación de que se iba a desplomar en cualquier momento. En vez de eso, la espina dorsal fue recorrida por un escalofrío y acto seguido, una flojera la obligó a arrodillarse. Se sentía mareada. Poco importaba ya lo que pudiera ocurrir. 

De súbito, un sonido agudo se emitió desde los confines del almacén aislado. Eran más suaves, inquietos y lejanos. Al oir los ruidos, la bestia dió un giro y de un salto dió media vuelta. Pero no se movió de allí. Seguía intentando adivinar algo. Volvieron los quejidos melifluos y entonces en un halo de luz, aparecieron unos bichos más pequeños, iguales al grande. Fue entonces cuando Berta, lo entendió todo. 
Aquel bicho era hembra, y lo que intentaba, no era comerle, sino defender a sus crias y ella, tan inoportuna, hacía el turno de noche de las 3:00 p.m.

©️El Rincón de Keren

jueves, 3 de mayo de 2018

Relato:Un lugar al que acudir.

¡Hola mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!



Almería, Fotografía propia

La mañana transcurría serena, ávida de sentimientos, cercana por la calidez, tranquila porque las calles aún dormitaban y el paso firme, pero decidido. Si había un lugar que le transmitiera tanto con tan sólo observarlo, esta, era Almería.

No era el llegar al lugar, era cómo a su paso la luminosidad se abría camino y si después de tanto gris, de tanto blanco congelado y tanto frío sentido en cada extremo de su cuerpo un poco de azul, era un trocito de paraíso contenido. Contenido porque había llegado finales de Abril y eso en un buen ibérico, significaba ... Más lluvia.

Andante, decidida y un poco excitada por el clamor del buen tiempo, sus pasos le se dejaron encandilar, sus ojos observaban las flores, ¡qué bello espectáculo el de la primavera! Era como si un pintor hubiera estallado de felicidad, como si el buen gusto por los colores en cada pigmento los hubiera escogido intencionadamente, aquello era la verbena natural. Y si bien estaba disfrutando, también estaba maravillado.

La rambla es engañosa, pues puede parecer que hay mucho trayecto y lo cierto es que había tanto por lo que hacerle sonreír al corazón y la vista que el camino es un sorbo de agua. Sí, porque lo que mejor quita la sed, es el agua. No haciendo caso a su impulso por querer hacer fotografías a todo, llegó a una iglesia, esa iglesia fue testigo de paseos de un amor primerizo, del gentío del mercado, de la juventud en extasis, pero también de la chiquilla da acudiendo a excursiones, sin olvidar a los nuevos prometidos y novios, bautizos posteriores y comuniones... El alegre centro de la ciudad viviente, recopila escenas para recordar.

Esta vez, tuvo que hacer la fotografía. La arquitectura no era su fuerte pero quería ver otros monumentos y cerca de allí había otro. Ya tendría tiempo de verlo con calma. Acudió, serpenteando, curioseando y casi embelesado por el casco antiguo. ¿Qué ocurrió? Porqué las calles muestran un deterioro bello con evidentes motivos de no poder mostrarnos qué hubo mediante el habla? Prefería imaginar, soñar, recrear historias. No tan lejanas: "unos niños con la pelota en la calle, unos jóvenes ahora ya con más de cincuenta años en la cola de la barbería, unos sentados ojeando el periódico, otros comentando el día, las mozas con su falda de tubo y su rebeca, a la compra o a la iglesia.. "

Se quedo quieto observando con deleite. ¿No sería quitarle emoción al pensamiento? Una sonrisa se le dibujó.

Anduvo por calles estrechas, hasta llegar a una plaza allí halló la plaza de la constitución y tuvo que sentarse. Se llevó la mano al bolsillo y se dio cuenta que había olvidado la libreta. Las tecnologías no eran lo suyo. La añoro.

El bullicio era evidente, el ronroneo del despertar echaba a todos a las calles y fue el momento de darle otro trago al agua y subir la rambla. No pudo evitar pensar en las palmeras, tan exóticas, tan dadas al verano. Seguía caminando. Las bicicletas se habré paso al carril bici, otras hacen por dónde pillan y es que el buen tiempo saca las telarañas, el polvo y los pesares.

Y de entre todos los rincones hallados, este fue el idóneo para superar una vergüenza infundada, leer en la calle. Y eso hizo , pasó la mañana y parte del mediodía leyendo. Hasta que irremediablemente, las tripas, en su particular hablar, Le exigieron que debía comer.

©El Rincón de Keren