lunes, 10 de diciembre de 2018

Relato: Algo bueno.

¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

Ya avisaba por redes sociales de este relato, 
tan solo me queda decir que espero que te guste tanto como a mi. 
Feliz inicio de semana.

💗💗💗



Desde la lejanía podía ver como el vaho de su aliento se hacia cada vez más impaciente por entrar en calor. Ella entraba a clase de matemáticas y él, a pesar del frío, se fumaba ese cigarrillo indispensable para sobrellevar las horas en clase. "Cuan tortuosa debía ser la charla del profesor Ernesto para llegar siempre quince minutos tarde, ¿y por un cigarro? este chico, no está bien" Se decía Celia cada vez que le avistaba en la lejanía. Fumar era algo que no comprendía ni ella ni el resto del planeta, pero aquel chico seguía matándose a cigarrillos en cada inicio de clase, casi como un ritual en el que él fumaba y ella le observaba solemnemente. 

Celia entraba a las clases muy dispuesta a conseguir el objetivo que se había prometido a sí misma: Aprobar todas las asignaturas de aquel semestre. E iba por el buen camino, pero aquel jocoso momento que iniciaban todas las mañanas con la reprimenda del señor Ernesto a aquel chico en la puerta de la clase a medio empezar solo lograba enredar el pensamiento y no solo las miradas y risitas de todos los compañeros, también, se había ganado la mirada de todas las chicas del curso que, bobélicas todas, se hacían comentarios entre susurros y Cecilia se dijo que solo era un chico más.  No le presto más importancia de la que se merecía. 

Durante los próximos días, al entrar en recepción en la misma puerta estaba él allí, y en las clases de Filosofía, y las de Historia. Mirara donde mirara, él, Carlos, estaba en la puerta con el dichoso cigarrillo. No cruzaban palabra alguna, pero las miradas eran intensas. Tanto era así que un escalofrío recorría el cuerpo de Celia que para no mostrar su encanto ponía cara de asco ante tales sensaciones. Le miraba con cara de asco a Carlos y este, a media sonrisa, un día, en el descanso y a las puertas de la biblioteca le soltó un "buenas tardes" seguido de un guiño. Aquello, hizo temblar a Celia poniéndola nerviosa pero no se dejó vencer. Ladeó la cabeza y entro a la biblioteca con la misma calma que lo habría hecho un día cualquiera. "Este tío no va a lograr enfadarme" Se decía. 

Él la siguió hasta su asiento e hizo como que escogía un libro. Ella notaba su atenta mirada en la nuca. Como cuchillos clavados, se sentía inestable por lo que se fue al otro lado de la sala y Carlos, echó un vistazo a la sala, cogió el libro y se acercó a ella: 

-¿Estudiando?- Le lanzó una sonrisa profident y a ella le tembló el labio y agachó la cabeza. A lo que el prosiguió - Seguro que apruebas todas las asignaturas... Esto... Mis amigos y yo damos una fiesta la semana que viene y me gustaría que vinieras...
-¿No tienes nada mejor que hacer? - Resopló Celia con la cara bullendo de rabia. ¿Cómo osaba despistarle de sus estudios? ¿Cómo osaba, ser tan descarado? se decía a fin de no decir un sí y él que notó su desgarbo le dijo: 
-Mujer, no es para tanto... Mira, mi nombre es Carlos, he notado que eres la única con la que no he hablado en todo el curso. No tienes amigas... No hablas con nadie ... Esto yo... 
-Claro, porque aquí se viene a estudiar, no ha festejar. 
-Una amigo o una amiga no te vendría nada mal... no lo digo de mala gana, es que ... te veo y ... 
-¿Ahora sabes lo que es mejor para mi?
-Bueno, te dejo el Flyer por si quisieras venir. ¿Sabes? divertirse de vez en cuando no es malo. 

Carlos se alejó y desapareció entre la hilera de libros y las múltiples estanterías de la inmensa biblioteca del campus. 

Una cosa era cierta, hacia mucho que no se divertía, pero no iba a lograr que una fiesta le chafara sus planes de trabajar como filóloga en los próximos años. Por otro lado, un descanso no iria tan mal. Sin embargo, ella sabría que ir sola una fiesta no es solo motivo para que todos fijen las miradas sino que todas estarían pendientes de Carlos y baboseando. "Pero ... ¿qué me pasa con Carlos?" Se decía mientras una flamante imagen de su rostro aparecía en sus pensamientos. Se levantó de la silla y decidió irse a su habitación para no pensar más en él. 

Una vez en la habitación, su compañera de habitación hacia palomitas para ver una peli y quedar con otras chicas del campus: 

-Celia, ¿te apuntas a un maratón de pelis y palomitas con las chicas de Arte?
-No gracias, tengo que estudiar... 
-Celi, sabes que te quiero mucho, pero si no dejas que las demás te vean de vez en cuando cómo eres  en realidad, detrás de esos libros, no harás amigas. No tendrás con quien salir, conversar ... Yo te lo digo como tu amiga... 
-Es que yo ,,. 
-Anda... deja un rato los libros... júntate con nosotras en el sofá. 

Celia se quedó pensativa y antes de que pudiera decidir, su compañera la estiró del brazo y la llevó con las demás chicas que iban llegando a la habitación. 

No sabía cómo la habían liado para aquella tarde noche pero estaba metida hasta el cuello entre mantas, chucherías y varios helados que casi tapaban la pequeña alfombra que rodeaba los pies del sofá. Poco a poco, todas fueron cogiendo sitio, charlando, riendo, hablando de los estudios, las clases... hasta que todas comenzaron a interesarse por los chicos. Un tema del que Celia, no tenía ganas de hablar pero que no medió palabra alguna. 

Picaron a la puerta y eran los chicos de las habitaciones contiguas al campus que venían con unas cervezas para animar el cotarro y entre ellos... ¡Carlos! Antes que él pudiera verle en pijama Celia se ausentó, diciendo que estaba enferma. Hecho que logró la curiosidad de Carlos. 

Tocó a la puerta y entró. Sus miradas se cruzaron lo más cerca que habían estado antes, casi un poco más que en la biblioteca. Lo que no comprendía Celia, era porque se interesaba tanto ese chico en ella: 

-Me han dicho... que estas enferma...
-...Sí... - Dijo intentando fingir

Carlos se aproximó tanto que casi podía oler su dulce aroma, el de su perfume. Este se inclinó la miró a los ojos, acarició su piel azabache y la besó como nunca antes la habían besado. La miró de nuevo, y le guiñó un ojo. Salió de la habitación. 

Estaba extenuada. ¿Como era posible que un chico como Carlos la hubiera besado? ¿A ella? ¿Era un sueño o algo había detrás? 

Celia no salio en toda la noche de la habitación. Y para sorpresa de sus compañeras, aquella semana no fue a ninguna de las clases. 

La compañera de Celia, Laura , estaba sacando de la maquina de refrescos una cola cuando Carlos se acercó a ella y le dijo: 

-Hola Laura, ¿sabes algo de Celia?
-Hola Carlos... Pues... sigue enferma o eso me ha dicho. ¿Porqué? 
-Tengo algo que darle y creo que le gustará. 
-Puedes ir a verla, seguro que le hace bien hablar con alguien. 

Tocan a la puerta pero Celia acurrucada en su habitación bajo las mantas, no lo oye. En su mente, solo puede pensar en los labios de Carlos ... 

Quien quiera que fuere, abre la puerta, cruza el pequeño salón y se dirije a la puerta. Abre la habitación de Celia y esta sale a la superficie asustada. Y este se aferra a ella y la besa de nuevo sin dejar de abrazarla. 

"¿Es un sueño?" Se pregunta Celia, pero cuando Carlos la suelta, su labio vuelve a temblar y él le sonríe mientras le entrega una carta advirtiéndole: 

-Te doy esta carta pero quiero que la abras después de que vengas a la fiesta de esta noche. Por favor ... 
- ¿Por que?

Se oye un alboroto y Carlos sale de la habitación. 

Pensó que debía ser algo turbulento, algo que no se podría imaginar. Su cuerpo se combó una vez más al pensar en su rostro. De subito adoptó otro semblante mientras se incorporaba y mira por la ventana del cuarto. 

La chica estaba tan nerviosa que decidió que le contaría lo que sucedía a Laura y esta le recomendó que fuera a la fiesta asegurándole que ella, Laura, iría con ella por si sucediera cualquier cosa. Pero Celia no cedía, estaba nerviosa, sentia miedo, la suspicacia con la que había tratado a Laura, no era moco de pavo pero Laura y su buen corazón, hicieron entrar en razón a la inquieta Celi: Se arreglaron, se maquillaron y hasta Laura le prestó un vestido que suponía que le quedaría como anillo al guante y dió en el clavo. Estaban las dos muy guapas pero sobretodo nerviosas. 

En la fiesta el bullicio inundaba la casa al son de la música y el calimocho. Laura y Celi entraron, dieron un rodeo para ver el plan y se pusieron hablar en medio del jaleo pero Celia estaba muy nerviosa: 

- Esto no ha sido buena idea Laura ... 
-Mira, tranquilizate, ahí vienen las chicas. si no estas a gusto podemos ir a una discoteca que hay cerca de aquí todas. si eso te deja más tranquila... 
-No se, creo que quiero irme a casa...
- ¡Basta ya! esto es algo bueno, Celi, por favor, no eches a perder esta oportunidad e intenta divertirte un poco, ¡por el amor de Dios! toma, bebe un poco de cerveza... 

Celi le pega un buen trago al vaso y se quedan charlando y escuchando música mientras las demás bailan y hacen el tonto. Poco a poco todas comienzan a bailar, incluido Celi, que se ha soltado la melena y ha decidido tomárselo como algo bueno. 

En la lejanía... Carlos la observa, deja el vaso en la mesa y se acerca a Celia. La coge de la cintura y todas exclaman. Bailan agarrados pero Celia se harta y decide irse. Es entonces cuando Carlos sale tras ella y en medio de las farolas, la noche y el silencio Celia le espeta: 

- ¡¿Qué narices quieres de mi?! ¡deja de seguirme!
-Por favor, espera, Quiero decirte algo ... yo ... 
-Qué, ¿¡que no quieres estudiar y que has decidido engañar a todas las chicas que quieras?! ¿El señorito, don "puedo tener a la chica que quiera" ha elegido? Vete con la que quieras en esa fiesta ... 
-Solo hay un pequeño detalle... 
-¿Cuál?
- Que la que quiero, eres tú. 

Le sorprendió tanto lo que dijo que se quedó boquiabierta. pero en vez de reconocer su mutua predilección, dió media vuelta y salió corriendo. Carlos no la siguió. 

Al llegar a la habitación buscó la carta que le había dado y la leyó: 

"25 de Septiembre
Estaba fumando en la puerta de la biblioteca y la he vuelto a ver, a ella, está tan guapa con esa bufanda y esas faldas estampadas que me vuelve loco y me corta la respiración. Necesito fumar para verla llegar, para que el profesor me riña y se fije por fin en mi. 

"20 de Octubre
Parece que en vez de conseguir que ella me mire, las demás me observan más y yo lo que quiero es a ella, A celia, pero ella solo quiere a sus libros. Es ella, y su cabello Afro, sus ojos castaños y su inteligencia, su participación en clase. No deja los libros nunca. Pero esta tarde la besaré  en la biblioteca, tengo que hacer algo. 

"25 Abril 
Soy un estúpido, no la he besado, nunca lo haré, ella no me quiere pero algo debo hacer ... la invité a la fiesta pero ella no quiere venir ... si viniera a la fiesta ... Sería mía, quiero decir , mi novia. Ella y yo... 

"La amo... A Cecilia , ¿me oyes? ¡Te amo!" "

Celi salió de la habitación corriendo y comenzó a andar de un lado al otro en el pequeño salón pero sus ganas de besarle, de tocarle, de acariciarle eran más fuertes que el propio pensamiento contradictorio. No hizo caso a lo negativo, sino a las palabras de Laura "...Esto es algo bueno..." abrió la puerta y allí, cabizbajo, estaba Carlos... ella le abrazó y le susurro: 

-Yo también te amo...

Fin.

©️El Rincón de Keren

sábado, 1 de diciembre de 2018

Reseña: Ser Negra en España Reseñando a Desirée Bela-Lobedde

¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

Como sabéis, llevo tiempo sin escribir y es que la inspiración va viene por momentos.
Entre eso, y las lecturas que voy dejando acabadas, hoy os vengo a hablar de una de ellas. 
No suelo escribir en este blog los fines de semana pero, cómo bien sabéis, tengo otro blog llamado 
Historias con "K" Emocional Tip en el que recientemente he vuelto a la actividad hace unos días pero...

Me ha hecho tanta ilusión este libro "casi autobiográfico" que les voy a hacer una pequeña reseña.
No desvelaré demasiado ya que perdería esencia. Aun con todo, dejaré algunos temas en el aire y 
que cada uno o una saque sus propias conclusiones con respecto al libro. 

Así que, comienzo y no me demoro más. 



Sobre el libro: Desirée Bela-Lobedde, nos muestra desde el punto más crítico y desde el escozor, los diferentes estigmas que han  hecho de la sociedad Española y Europea un reflejo imposible de llevar a cabo para alguien que no es de piel caucásica. Nos cuenta, para alguien que incluso es blanco tampoco le resulta fácil pero, no solo nos cuenta sobre el cómo los estereotipos de belleza marcan a los no blancos y migrantes, o no, que tantos hay nacidos aquí y siendo españoles, sino que va más allá nos habla de su propia vivencia en la niñez, adolescencia y la adultez. Un proceso en el que el cabello Afro, sea o no moda, marca un antes y un después para llegar a un buen entendimiento para con todas las mujeres Afrodescendientes. 



Libro: Ser mujer negra en España

Autora: Desirée Bela-Lobedde (imagen propia)
Y os preguntaréis, ¿Porqué adjunto un dibujo de los míos al libro de Desirée Bela? Tiene que ver entre otras cosas por el cabello y la piel que, cómo todos saben y conocen mi blog, soy negra, y por si no quedara claro, nacida en Barcelona, de padres Guineanos y sí, soy Española. Me considero española pues he nacido aquí, y es lo que vivido, y es lo que conozco. (Siento demasiado en común con ella. De mi tierra, Barcelona, y además está llegando muy lejos) 

Nos habla un poco Desirée en su libro, el cómo a pesar de haber tantos negros en España, se suele creer o tener ideas preconcebidas de que, por las razones que sean, una no pueda ser de aquí, sí, de España. 

No solo nos habla del árbol genealógico que tenemos que desarrollar cómo si de una rueda de prensa se tratara. También, del mundo televisivo y sus anuncios. ¿Cuántos de los anuncios que ves de cosmética aparecen mujeres negras? ¿Cuantos de esos anuncios no han sido objeto de la burla de aquellos niños y niñas por culpa de ese anuncio de la tele como la canción del Cola Cao? ¿Qué supone para un no blanco todo esto? ¿Hay o habían referentes negros en el mundo televisivo y cómo repercute eso? 

Quizás estaría desvelando en demasía si sigo hablando pero lo cierto es que, el racismo, el colonianilísmo, los cánones de belleza... etc han convertido tantos de los hechos de la historia, como el cabello Afro, como la piel. sea algo "Feo", algo de lo que avergonzarse, así cómo el color de piel en sí y sus diferentes tonalidades que contrastados con la imagen que nos muestra por ejemplo la televisión, hace imposible tener un lugar al que acudir, en el que sentirse reflejado y en ello hace hincapié Desirée Bela. Estamos entonces, ante tópicos, prejuicios, normalidades no reflexionadas y lo que puede ocasionar, si la sociedad sigue mostrando este tipo de conductas.


Estos son algunos, entre otros, de los temas se tratan en el libro pero debido a que sería hacer demasiado spoiler prefiero dejarlo así.

Sobre la Autora: Desirée es Activista estética, Comunicadora, Columnista en @publico.es , madre y nacida y criada en Barcelona. Se hizo muy famosa a raíz de su blog en You tube así como con su blog escrito en el que daba consejos sobre belleza y cuidados del cabello Afro. También como un gran referente por su facilidad para comunicar ante la cámara y tratar temas, entre otros, cómo el racismo.


Titulo: Ser Mujer en España
Autora: Desirée Bela-Lobedde
Editorial: Plan B
Núm. Páginas:175 páginas
Aquirído: Liberería Bibabuk (Lo puedes adquirir por Amazon también) 

*Al final del libro, hay unos apuntes para que puedas investigar por tu cuenta. 


Y eso es todo, espero que les haya gustado porque yo me lo he leído de una sentada y estoy que aun resoplo. jeje!! Se que me arriesgo, a que, habiendo estado tantos días sin publicar no llegue a muchas personas pero si hay alguien, alguna persona negra que haya leído el libro, me encantaría que dejára sus apuntes, y si no lo eres, eres blanca te animo a que lo leas encarecidamente y de igual manera si eres negra.

Gracias por vuestra lectura.


©️El Rincón de Keren

lunes, 19 de noviembre de 2018

Relato: "No es oro, todo lo que reluce"



¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!









Todo el mundo era feliz, hasta que se armó la marimorena con la actriz que declaraba que toda su carrera cinematográfica, pero en esencia, los spots que publicitaba, eran reflejo de una serie de artimañas para para atraer a mujeres que estaban más preocupadas por agradar que por ser ellas mismas y felices. Aseguraba que “Aquello la llevó a tener la mente fría todo el tiempo”






Tres años antes

Luces en el escenario y todos aguardan la señal del director coordinando los diferentes escenarios. Todo debía ser impecable, rebosar de naturalidad y ser convincentes. Bien lo sabía Lorena, que había estado ensayando cada miércoles y viernes: por los pasillos de las clases de canto, en los descansos del trabajo como camarera y justo después de dejar en clase a su hijo en la guardería. Aquella situación era frenética. No tenía ni un solo momento de descanso, excepto el domingo, ya que dejaba todo para estar con su hijo y dedicarle todo su tiempo, pero antes de ir a dormir, repasaba un poco y se acostaba.

Las obras de teatro eran capaces de transportarla a otra vida: A una mujer casada e infiel, una lesbiana despechada, una mujer abatida por la pérdida del amor que tantas expectativas tenía o ser una afamada detective. El abanico era amplio y había muchas posibilidades, pero esta vez, pronto se estrenaría cómo mujer despechada y que lucha con las habladurías del barrio para llegar a ser algo mejor, aquello que la protagonista siempre ha soñado ser, una estrella. 

Para Lorena, aquel papel, y habiéndola elegido como protagonista después de haber representado papeles secundarios y hasta sin ningún tipo de sustancia, era algo que la entusiasmaba. Además, se les había hecho saber que sería en el Teatro Cervantes y todas las entradas estaban agotadas, por lo que había mucha expectativa sobre el gran suceso. Puso todo su empeño, las ganas y su potencial para conseguir una obra, magistral. Tres largos meses en los que luces, coreógrafos, reparto de extras y compañeros se ponían a punto para una obra que tenía que quedar deslumbrante.

No todo eran placeres y vinos. Pues debido al alto nivel de exigencia todos andaban muy nerviosos y por si fuera poco, parecía que se habían declarado la guerra y era un “Todos contra todos”. Una día, pusieron abundante picante en la ensaladilla rusa de Lorena, pero cómo ella estaba acostumbrada a las comidas fuertes, no le sorprendió; otro día, pusieron polvos de talco en el secador pero ella que había tenido cinco hermanos y dos hermanas pequeñas muy bromistas, se las vio venir desde lejos; al otro, intentaron hacerle una zancadilla justo cuando tenía que bajar del escenario para cantar, pero antes de que pudieran imposibilitarla para no poder cumplir con el papel, Lorena saltó cómo si de un cervatillo se tratara.

Ella no entraba al trapo, aunque le buscaran la boca. Ella hacía la suya, porque si algo le había enseñado su madre era que, la bofetada más grande, es la que no se da. Así que siguió mejorando y enfureciendo al reparto con su buen hacer hasta llegar esas buenas noticias que haría aullar a todas, hasta por las orejas. Debido a la belleza y buena impresión que les causó a los directores, decidieron que le harían una sesión de belleza en la que la maquillarían y la vestirían como estrella del pop pero a todo esto se le sumaban la multitud de oportunidades para ser la cara de muchas marcas en las que le ofrecían trabajos que hacían que su vida fuera aun más caótica de lo que ya era. Se podía decir que, aquella obra la habían patrocinado empresas como Estee Lauder, Magaret Astor, Viva la vida y muchas marcas de ropa que la escribían adulandola. Llegó un punto en el que decidió solo colaborar con aquella que más le gustara por el bien de la obra.

En su interior, sentía que si no salía todo bien era posible que no la llamaran más para nada, pero haciendo de la mente fría y honesta, todo aquello comenzó por lo que siempre había querido ser, pero las marcas se empeñaban en darle escenarios y ropas que no encajaban con aquello que ella era. Se sentía en la cima, pero bien sabía que todo lo que comenzaba muy alto podría bajar cómo la espuma y decidió, una vez más, no llamar a la codicia.

El día del estreno

El día del estreno, toda la sala estaba repleta. Un aire entre asombro y expectación se podía ver y hasta palpar si miraban desde el escenario. Pero Lorena que se conocía bien, había solicitado un momento más, aun habiendo ensayado aquel día hasta tres veces a lo largo del día, para no caer en un ataque de nervios. Llamó a su madre y en medio de esa charla, en la que la familia y su hijo, eran lo más importante le dijo:

-          - Pase lo que pase seguirás siendo mi hija y David, tu hijo y yo, estaremos aquí para arroparte y seguir queriéndote el resto de nuestras vidas. Sal y… ¡Disfruta!

Fue cuando la avisaron para salir al primer acto.

¡Luces!, se corre la cortina y la iluminación la enfoca en ese momento crucial en el que la protagonista que interpreta se da cuenta de lo que quiere en la vida. Logra soltar una lagrima y un ahogo en el habla. Se cierran las cortinas y el publico aplaude complacido.
Pero es que, en el segundo acto, cuando el personaje lucha y toma trabas en el camino y ella no se detiene, con la canción que logra entonar impoluta en muestra de su desacuerdo con la sociedad, el público, parece no poder parar de aplaudir y de gritar un “Dale guerrera nena”

Ya solo faltaba el último acto. Momento en el cual su protagonista se convierte en famosa y logra su gran sueño. La visten y le dan un micro, es en ese momento, entre bambalinas cuando se da cuenta de que, todo se decidirá en una hora y media que durará el acto. Desgarro su garganta, tuvo una puesta en el escenario brillante, tanto, que logró que publico se levantara del escenario: ¡había hecho un gran trabajo!

Al cambiarse de ropa, una oleada de mujeres, de todas las edades, se acercaron a ella para felicitarle. 

Su madre, sus hermanos y hermanas, la esperaban en casa con una gran pancarta y un gran pastel. Bebieron, cantaron y el teléfono no dejó de sonar, Pero estaban demasiado eufóricos cómo para atender a todas las llamadas.

Tres años después

 Un afamado director de un programa de televisión le dijo:

-          - No he venido a adularte. Tu ya debes de saber quien eres en realidad. Me gustaría que nos explicaras desde tu punto de vista, cómo viviste aquella época en la que eras tan solo una actriz de teatro y cómo el relato de este papel, te llevó a tener una preciosa casa a las afueras que es casi una mansión, escogida para los anuncios más prestigiosos y colaborar con los programas de moda, además de actriz de cine. Pero no quiero que para ti sea, otro programa más, quiero que expliques que, con esfuerzo, uno logra hacer aquello que verdaderamente ama.

Lorena, se emocionó y dos meses después … estaba en televisión para explicar su vida y perspectivas con la que logró, una vez más, la afirmación del público de mediante los aplausos, aunque otros, no lo tomaron tan bien y se lió la marimorena porque, no es oro todo lo que reluce.



©️El Rincón de Keren

lunes, 12 de noviembre de 2018

Relato: "Tú dame cosas buenas..."

¡Hola mis seguidores, mis lectores habituales y lectores nuevos!

Almería (Verano 2018) Imagen propia
Soy el respiro al caer la noche. A veces quisiera que el momento culminante me diera un soplo de aire, que las aceras mojadas no rezumaran el Azahar que otros atardeceres me han brindado pero es que el cariño que desprende el ardiente día, despiertan mis ganas de brindarte otro día en una jornada en la que el día ha pasado, tú solo dame cosas buenas que yo....:



...Si el aire no se detuviera al entrar en una calle, si no volviera a soplar y rozara el cabello y la piel con la que te veo, si cada día le doy una oportunidad a la gente para tener motivos por los que verme... quizá, tu risueña mirada, olvidaría la verdadera localización del Norte, quizá una parte de ti sentiría que no ha aprovechado ese momento.¿Quién soy yo para preguntar?

Cada mañana, ves a mi hermano con otro color, otro aire y otros ojos. Cada día entiendes que ha comenzado una mañana y no es sino, aquel camino en medio del silencio y poco a poco, al despertar, la algarabía despierta con un humor igual o diferente al tuyo. Les ofrece una pizca de su luz en medio de tanta obscuridad, y es el canto de antaño quien despertaba tu cuerpo, es hoy los rayos de mi hermano quien con su sutil destello, te levanta y corres las cortinas. Tú solo busca cosas buenas...

Echando lo malo y dejando lo bueno, brindas las horas de la luminiscencia en su transformación, deseas sentirlo en cada poro de tu piel cuando el calor no solo te calienta, cuando el calor ha quedado atrás, y los árboles, comienzan a verse rociados de esa bruma incandescente según su perspectiva. Me recuerdan los días helados al acabar las horas, o cuando el aroma vespertino después de su lucha por mantenerse en lo más alto el sol, cae y el arrebol cómo spray, oxigena la mirada del que ocasionalmente se detiene a ver su despedida. Te muestro el aviso de un día bueno...

No es la ida de lo que tuviste, es que, mañana tendrás algo igual o incluso mejor. Soy ese suspiro por la calle del amor, dónde la ternura y las prisas se amansan para caminar a un ritmo lento. En medio del caos que no irrumpirá el sonido acústico, te encontraré adivinando, una vez más , que te doy cosas por las que merecerán la pena pasar. Por eso, tú sigue dándome cosas buenas...

©️El Rincón de Keren

lunes, 5 de noviembre de 2018

Relato: Pintando la mirada del cielo


¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

En una noche en la que el pensamiento y las ganas querían probar 
cosas nuevas, 
y la noche o el día eran los que iniciaban o acababan las ganas, 
Me fui, 
A casi una hora de camino, 
Para probar a pintar el cielo. 

¿Me acompañas?


Reciente estatua situada en el Zapillo de Almería

Hoy he emborronado el cielo con el que amanezco tras el café. Decidí darle un aire que solo mis ojos podían apreciar y es que a veces, aunque una se lo proponga, parece en vano y ahí estaba en mi siguiente paseo dando pinceladas al cielo. El me susurraba, del poniente, ¿O era el levante? Lo cierto es que, había dedicado una mañana al mecanismo de mis pupilas y algo tenía que salir de todo esto.


         El levante sacude las prendas de la terraza, sacude la bolsa que se ha olvidado por la calle, ahora deshabitada, y mis ojos aun están soñolientos, no es raro que mire al horizonte ansiosa por ver cómo la luz pinta el cielo y se destiñe cubriendo el espacio visible en el amanecer que se deja ver timidamente entre las horas tempranas. Y es que, aunque el corazón es testarudo, mis ojos son golosos, y anteriormente, en medio del manto oscuro hallo los trocitos de luz que le dan otros ojos a la ciudad, a esta parte de la ciudad.

 Se me ocurriría mil motivos para no estar un fin de semana a la luz de las farolas, en medio del miedo que se instaura cuando llegas a cierta edad, pero las ganas de probar la cámara por la noche, eran crecientes. Las ganas de ver la ciudad con otro rostro, que no sea el matutino, me alentaba de una manera sobre humana.

Me sorprendía cómo podía haber, a esa hora, algunos ya en la calle, pero luego recavé que los jóvenes, no sienten igual que yo cuando hay que salir de noche, o al menos, no para hacer las fotografías que yo quería, con el sonido de fondo del oleaje  a escasos metros.

El lugar, el Zapillo. Lugar de veraneo, de familias y chiringuito. Hoy durmiendo con la llegada de los barrenderos a llevar a cabo su cometido. No hay sonidos que no quiebren tanto el silencio de la noche como el del ronroneo del camión haciendo su ruta.

Me llama la atención, jóvenes que vuelven de la pertinente fiesta, sosteniendo a su compañero de farra ,por unas sobre pasadas copas ,y las risas del grupo. Algún desvario se habría colado en una noche en la que las chicas, no atienen al hecho de ir solas por las calles. Pero es una zona iluminada y que a pesar del silencio, suele haber afluencia. Dentro de unas horas vería mi paleta preferida y la verdad, mas que entristecerme, hacia que imaginara a amigas viendo el inicio de la mañana, grupos de gente riendo en la zona, a los deportistas haciendo su riguroso ejercicio, pero todavia no se veían a aquellos guerreros enfundados en mallas y con el reloj a punto.

 Cada vez es más frecuente ver a gatitos por las calles, que si bien no se dejan tocar, atisbo a que son callejeros. Sorprende verlos tan chiquititos, algunos. Se me viene a la mente, "¿Dónde estará tu mamá?" Lo curioso es que, todos abandonamos el nido para darnos a nuestra adultez y pienso por un momento en la mía, mi madre.

"Si pudiera llevarmelo a mi casa y darselo a alguien que pueda cuidar de ellos..." pero ninguno confia lo suficiente como para querer tocar mi mano. Algunos incluso los he ahuyentado solo con el ruido de mis pasos en el silencio que ahora hay.

Intento fijar la vista en el horizonte de nuevo. En la piedra que separa el mar del anden peatonal y del carril bici. Localizo un transatlántico que hace su salida quizás hacia Málaga o África o tal vez, Italia. Es hermoso, las luces crean una línea iluminada que no logra que aparte la mirada en ningún momento, pero ante el amago en la oscuridad, se me olvida echar una fotografía y vuelvo a dar otro rodeo allá donde hay una poca de luz.





El cielo pasa de un negro, a un azul marino y ese parece ser el momento en el transcurrir de las horas para echar mano a la bolsa y comenzar a ver con otros ojos, con otra mirada.

Puerto de Amería (Al fondo) Zapillo



Logro captar el cielo y las luminiscencias, aunque emobrronadas, logran archivar, a lo lejos, parte del cable mineral y camino por el que muchos aficionados y veteranos a la pesca se adentran entre las rocas, para dar anzuelo y carnaza al pescado, pero en una noche como la de esta quizás sería mejor ir a por el calmar.

Me entusiasma haber podido captar el cielo muy a sabiendas, que en realidad, estaba mucho más negro de lo que parece. Eran las primeras noticias y signos de luz que se asomaban y aun con todo, costaba distinguir ciertos puntos. La transición de la nueva vida ante mis ojos y creyendo recordar haber maldecido por no haber traido un libro para leer, me recuerdan que hay otras nuevas formas de diversión también. Así cómo lo pensé, acerté.

Como una niña pequeña, por haber logrado, y probado la cámara, en otro escenario, me retiré con el mar de fondo y las ganas de volver a mirar con el sueño instaurado y las piernas cansadas de una caminata a toda prisa de media hora o casi una hora.(Sin parar, desde que salí de la puerta de mi casa) A golpe de agua y poco más que un reconstituyente para acabar pletórica en mi ansiado experimento:

¿Porqué lo aplazaría tanto? 


©️El Rincón de Keren

lunes, 29 de octubre de 2018

Relato: A un mar de ti.


¡Hola, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!



Almería, otoño 2018 (imagen propia) 


Aun recuerdo cuando los tiempos cambiaron y el remolino de la tempestad sacudió nuestra casa. El recuerdo, solo hace de las heridas dolores que un día no encontraron salida. Encerradas en una cavidad dónde el ser estaba comprimido en un solo ,y un único logro para los días posteriores. Seremos tú y yo, el mundo y los recuerdos en un lugar dónde todo comenzó, dónde nuestras almas ansiaban del otro y así comenzaba el amor: 


El amor. Algo tan añejo cómo los días, algo tan recóndito para el que sueña y tan imposible de percibir en los devastadores tiempos duros; El hogar. Lugar al que no concibíamos aun ni con la llegada del otoño, ni con el candil en nuestros corazones, ni la parafernalia a la hora de vernos. Los nervios recuerdan a una chica tímida, pero que sabía lo que quería, ávida del amor ofrecido sin zalamería, con palabras que apostillaban el bloqueo del que la percibía. Él, de ojos inquietos, y tiernos soplos de aire que hacían de los momentos una aventura que contar, un sentimiento por el que luchar. 

Aquella noche, no solo se jugaban nuestros sentimientos al todo por todo, por el amor al que nos presentábamos con ánimo de no caer nunca en el olvido. Los luceros de sus ojos rezumaban la alegría desmesurada que todo lo que quería: Júbilo, nervio, apoyo y muchas conversaciones que nos acercaban cada día un poco más. 

No sería una noche como la de cualquier otra pareja. Si que era cierto, que la algarabía hacia la suya ajenos a lo que nos sucedía. Solo nuestros gestos notaban el tamborileo de nuestros corazones envueltos por el frescor de la noche acurrucados a la mar. Serían nuestros labios los que sentenciarían nuestra noche. 

Me miraste ansioso. Yo te evitaría la mirada por momentos y en un descuido, me robarías el beso más bello y cálido de la noche. No sería porque el cielo nos mirara receloso, no sería porque fuimos fugitivos de una noche en la que nos ocultábamos de la vista del gentío. Sería un beso tan inocente pese al amago de la noche ocultando mi azabache rostro, mi ahogado sofoco en una velada en la que el verano hacía de aquella escena la primera o la última escapada de una pareja mientras las horas discurren entre cielo, estrellas y el abrazo que me arrimaría hacia ti, para apretujarnos en la arena, para en vez de acabar la velada, comenzarla. 

Te deseaba, me ahogaba en palabras sin sentido, balbuceando y callando. Solo tus besos lograban hacer de aquello un silencio lleno de palabras que no hacían falta ser descritas por el sonido de las voces. Nos dejamos caer para admirar la brizna de de puntitos que asomaban en el horizonte dónde un Andaluz y una Catalana juntaban Norte y sur en un choque de manos, una caricia y los arrumacos imprevistos. 

Nunca acabó verdaderamente aquel momento, pues vive en los poros de cada final de verano, en los poros de nuestra piel, respirando a sorbos cada atardecer, cayendo el sol, rindiéndose a cada pareja que hoy sube al cielo por cada beso denunciado, por gritar ¡amor mío! en una noche de ladrones y peregrinos de la embelesada bruma que desprendían los corazones. Allí, frente al oleaje, con los nervios, la incertidumbre y todo un día recorrido, fuimos una pareja que se decidía a vivir juntos por algo poco más que un tiempo. 

No fue entonces cuando darse cuenta que en las duras, el mar esconde un pensamiento y un carrete ausente del desgarbo del día a día, de la rutina y los malas asperezas. "Siempre pasa" Dicen. Y es que, hubo tantos kilómetros entre tú y yo, que cuesta creer que nos encontráramos, que hubiera un don el uno por y para el otro, pues me entiendes a cada lágrima y me derribabas con el alborto que hacia que odiara haber comenzado una discusión. Siempre hay un lugar dónde el mal pensar vuelve a oxigenarse, dónde el caer es subir... Porque si no nos hubiéramos conocido, para encontrarnos, el océano sería nuestro gran impedimento. 

Mi botella siempre rezará: 

"Si no me ves, si no me encuentras, si no me encuentras el camino... recuerda que << Estoy a un mar de ti, en este mismo lugar, a la misma hora>>"

©️El Rincón de Keren





lunes, 22 de octubre de 2018

Libro: Lágrimas Saladas. Reseñando a Luis Caparrós Mirón

¡Hola mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!


Como ya comenté en Instagram, esta lectura me dió muy buenas sensaciones 
Y tenéis una breve reseña en la cuenta de Instagram. 
Hoy, la versión extendida sobre la novela histórica a continuación. 


Sobre el libro: Alejandro y Yamina, son una pareja mixta en la época del señor, unidos entre catolicísmo y el Islamísmo, sus altibajos y sus crecientes ganas por no depender de la iglesia en una época en la que la religión Católica se hace muy presente, Alejandro muy contrariado con aquellas leyes impuestas, la miseria que les rodea pero no menos humildes, en el buen sentido de la palabra que ahonda, decide emprender su camino a Burxana (Almería) con la idea de sacar provecho de la mercadería, ganadaería y todos los medios que le auguren una buena vida, que no rico. Es así cómo Alejandro deja a su familia para emprender un viaje que dará lugar a un nuevo linaje lleno de aventuras, oradores, desgracias, alegrías, júbilo y calamidades varias. 

Es de este modo, como nos presenta Luis Caparrós Mirón su trilogía con esta primera entrega llamada: 

 Lágrimas Saladas

Luis Caparrós Mirón "Lágrimas Saladas"  (Imagen propia)
  Marcado por una época en la que el Señor está muy presente en las vidas de los personajes, a través de la hija de Yamina y Alejandro, Yamina, y siguiendo la tradición de ponerles el mismo nombre que a los padres para rememorar a aquellos grandes, nos relata a través de cartas que ella misma nos lee para conocimiento de una familia y época en la que aun habiendo momentos gloriosos, se deja entre dicho el buen hacer de las gentes, la ayuda al prójimo, la unión familiar, el hincapie por ejercer en aquello que uno ama y se le da bien, con el propósito de hacer prosperar a una numerosa familia en la que no dejarán de relatarnos los amores, los comercios, los acuerdos, proyectos llevados acabo a partir de un pensamiento o un desacuerdo, así mismo, los contratiempos podrán a prueba a cada personaje de cada miembro de unión familian así de los que le preceden y se encuentran.

Con un lenguaje ágil y muy arraigado a los siglos XV y XVI Luis Caparrós nos descubre vocabulario que de otra manera, no serían tan conocidas, si por ejemplo, no se ha visitado Andalucia o se ha consutado historia de la misma. Con pequeñas aclararaciones al final del libro nos amplia conocimiento de palabras sobre religión, atuendos, ganadería y del mismo argot de la história en Burxana. 

Esta primera entrega nos presenta los buenos momentos, la bondad de la gente, la verdadera historia para con el islamismo así como sus costumbres y mediante el relato, el conocimiento de una historia real que se fracciona al ficticismo en ocasiones. ¿Cuánto de lo que nos narran es real o ficticio? Es lo que me pregunto al acabar esta primera aventura y en posesión de la segunda. 

Opinión
No deja de ser una novela ambientada en unos días en los que a las mujeres las tenían por y para la casa pero ,sin embargo, se la dejaba ejercer en aquello que se les diera bien o que amaran. Priman los buenos sentimientos, el sentido de lo correcto y como no todo es un camino de rosas, se me encogió el corazón que los terribles sucesos. 

No creo que sea para perderse entre lineas en busca de una inspiración. Más bien, para hacerte conocedor de una historia poco conocida y que se nos hace constancia de cómo comenzó todo en Andalucia. 

¿Lo recomendaría? Por supuesto. 
¿Porqué? Enseña valores que se han perdido con el tiempo.


Libro: Lágrimas saladas
Autor: Luis Caparrós Mirón
Editorial: Círculo Rojo 
Nº páginas: 335 páginas 
Categoria: Novela Historica 
Año: 2016
 Sobre el Autor:
Maestro de profesión. Actualmente Director en la escuela Maestro Juan de la Cruz en Albox (Almería) habiendo sido también Alcalde de Purchena (Almería), relacionado con la política y habiendo renunciado al cargo de Delegado Provicional de Almería en 2010. Luis Caparrós es conocido por sus letras directas y sencillas. Es ese el carácter que le hace a las letras un ámbito didáctico  para el que le lee. 


©️El Rincón de Keren

 

miércoles, 17 de octubre de 2018

Relato : El Sonido anhelado

¡Hola mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!


Cantaba, cantaba todos los días bajo el agua que corría del grifo de la ducha. Junto con la parafernalia de encender la radio, unas velas aromáticas y su revista mensual. Cantaba por hobbie, por ánimo y porque si no lo hiciera, algo le faltaría en el pecho. No se sabe si bien o mal, pero Raúl, estaba que trinaba. 
Imagen extraída de Google

Cada día, era el mismo ritual de todas las mañanas: Ella encendía la emisora a la que asiduamente no fallaba ningún día, las cantaba todas, desde las de Eros Ramazzoti hasta las de David Bisbal y si le ponían reggeaton pues se bailaba, aun a riesgo de resvalar porque aire, es música y un día sin música era todo lo que ella no quería ni tan siquiera imaginar. 

Raúl, tan comprensivo y paciente, durante casi una decada, al principio era la alegría de la huerta para ella para él, pero con el tiempo Odette cantaba las canciones de los anuncios, canturreaba mientras cocinaba, bailaba de camino a la cama, antes de ir a dormir y todas las mañanas no sólo escuchaba en casa la radio, también en el coche. Pero había algo que le molestaba más que esa rutina asidua. 

Desde el comedor, oía los gallos que, si bien al principio era gracioso, al tomarlo por costumbre, se había vuelto la pesadilla que temía cada amanecer, a cada nota mal entonada, a cada desgarro mal acogido, a los cristales que parecían notar lo que era un mal sonido. Raúl sabía que no era profesional, que no era una cantante en toda regla, pero aquel odioso sonido, mezclado con los cantos del gallo matinal de la casa de tu tío del pueblo Genaro no eran cosa normal. 

"Todos los días la misma cantina" Se decía Raúl mientras resoplaba y se echaba el café para él y luego para ella. Aquello no podía ser solo cosa suya, alguien más debía de pensar que esta chica, ojos tendría, pero oído para la música... Más bien poco, o nada. Al poco, llaman al timbre y es la vecina con los niños de la mano, ya que había  quedado con Odette para salir a caminar.

Entra, intercambian un "Hola" y se sientan los tres. El sonido de fondo, hace que Raúl repiquetee la cucharilla del café con algo más de fuerza de lo habitual, al escuchar un estridente sonido vocal desafinado y desagradable, ello logra la risa de los acompañantes. El marido, Raúl, se percarta de lo sucedido y siente vergüenza:

- ¡Esta chica tiene más energía que todos nosotros juntos! - declara la vecina complacida por esos chirridos que, parecía no haber escuchado.

Ello solo impacientó a un Raúl deseoso de que se marcharan. Taciturno y sin deseo de alegrar la conversación dió un sorbo a su café y no medió palabra: 

- Raulito, estás muy calladito. ¿Te ocurre algo?- intervino la vecina mientras intentaba que la pequeña de sus hijos se estuviera quieta. 

Esta vez, tuvo que responder pero solo alcanzó a decir un "No" seco e inquieto que logró el silencio de la visita. 

Al poco, aparece Odette canturreando con la música de de fondo y ya arreglada y lista para hacer su ruta matutina, como no, después de dejar a los niños en el colegio. Raúl intenta disimular su desacuerdo con la música y le espeta : 

- Te has dejado la radio puesta, amor ... - Logra con gran habilidad
- Uy! sí, ¡es verdad!- Odette cierra la emisión se despide de su pareja y se van

Es entonces cuando reina el silencio en la casa. Que se fuera con sus amigas a caminar o correr era mano de santo. El silencio fue, por unas horas, el mejor sonido de la mañana. Aprovechó para leer , para ver la televisión y se dieron las tres de la tarde y Odette no aparecía. Se fue a trabajar en su media jornada laboral y al volver, el silencio aun era posesión del hogar. Siguió leyendo la novela, se preparó un té calentito y ella aun sin volver. 

Sólo el mensaje le dijo dónde podía estar. Al parecer se iba una semana con unas amigas a la casa del pueblo de tío Genaro. Saltó de alegría. No cabía en sí de tanta paz que encontraría, ni más ni menos que una semana. 

Los primeros días, todo iba según lo previsto: Silencio y más silencio. 

Al tercer día las mañanas le parecían algo extrañas. Así que solía encender la televisión mientras iba haciendo aquellas tareas en las que Odette no iba a poder ocuparse además de los recados y pagos, hacer la compra semanal y preparar los almuerzos.

Al cuarto día, odiaba ese silencio que se le había concedido.

Raúl no entiendía de dónde sacaba la entereza Odette, para no pegarse un tiro con tantas cosas qué hacer. Así que, solo por probar, se le ocurrió encender la radio. La misma que a ella le gustaba. Recordando su contoneo al salir de la ducha, su jovialidad que llenaba la casa con las bellas sonrisas matutinas. Bailó, limpió, y ahora era él, era  el que cantaba mientras se hacía el café por las mañanas y echaba de menos a su mujer. A su amada mujer. Esa que, no cantaba tan bien cómo él quisiera, que no se dejaba nada por hacer, que siempre tenía un guiño acompañado de una canción. Ahora era él el que se metía en la cama con la música y ¡cuánto añoraba a su dulce y querída compañera...!

Después de todo, ella siempre endulzaría las mañanas de algún modo u otro, aunque no sonara del todo bien.  


©️El Rincón de Keren

lunes, 15 de octubre de 2018

Reseña: 99x99 Autor: Miguel Ángel Molina López

¡Hola mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

Este verano he tenido algunas lecturas que quería mostraros.
En esta ocasión tenemos un libro de Miguel Ángel Molina López y que 
me ha sorprendido gratamente y que le he visto adecuada esta frase que escribí hace tiempo.



Imagen propia





Sobre el libro: Miguel Ángel nos presenta un libro de unas cien páginas en la que nos recopila 99 microrrelatos que nos hacen manifiesto de las dietas milagro, maniquíes, cinefilos, chalados, dictadores, perdedores y las más polifaceticas situaciones en las que, o bien nos causarán un efecto soprendente o por el contrario, nos dará momento reflexivo para una lectura que no deja de ofrecernos lugares, diálogos y tinta para el pensamiento inquieto para el que lee en la silla, en el sofá o , como algunos, en la cama. 

 Libro:
99x99 
(Microrrelatos a medida)

99x99 Microrrelatos a medida (Imagen propia)



NO LEAS ESTE LIBRO SI... : 

- ...Eres un soltero/a con visperas de encontrar parejas sin problemas...
-... Eres propenso a no mirar a tu alrededor...
- ...No estás dispuesto a dejar de lado lo "bonito de la vida" y ver lo verdadero...
- ...No soportas las emociones fuertes...
-... No soportas, tampoco, ir a las claras...
-...No vas a dejar volar la imaginación...
-...Si no te vas a sentir identificado/a...(Déjate llevar)
-...No vas a poder soportar lo crudo 
-...No vas a poder deleitarte con lo bueno y jubiloso
- ...Si no vas a tener un día para leer... 
- ...Si no quieres descubrir este número magico y el porqué 


Libro: 99x99 (Microrrelatos a medida)
Categoría: De bolsillo
Autor: Miguel Ángel Molina López
Nº de páginas: 105 páginas 
Editorial: Baile del sol 
Precio: Asequible (Puedes contactar con él para que te llegue dedicado y a casa)




SOBRE EL AUTOR:

"Es lincenciado en Química y se dedica  la enseñaza. Los números , las fórmulas y las  reacciones químicas son las que le dan de comer, pero hace cuatro años descubrió su afición por la escritura  y los microrrelatos , desde entonces no ha parado."
"Algunos de sus textos han aparecido  en revistas literarias y otros en antologías colectivas. 
' antología (La logia del microrrelato) en 2013.' "

Podrás ponerte en contacto con él y leer su tinta en : http://en99palabras.blogspot.com.es

Yo, ya tengo el mío dedicado. ¿Y tú?


©️El Rincón de Keren

  

lunes, 8 de octubre de 2018

Poesía: Nos hallamos

¡Hola mis seguidores, lectores habtituales y nuevos lectores!




Te deseé en los giros de un beso
Te perdí en una palabra cinéfila
Los látigos del ayer
Castigan el hoy
Por una acción mal venida
Por un gesto mal ofrecido

Te rebusqué en las ascuas de un amor de fin de semana
Te hallé inconsciente
Sin saber a que atenerme
Te hallé entre brumas de algodón
Al colchón del amor
No lo niegas por desidia pero lo rechacé

Te vi entre enervado sucesos
El ir y venir de una jornada
Entre café y somnolencia
No te percibí
No te acallé las furias
Pero a tiempo de remediar
Se remedia hasta el alimento que nos damos

Hallé comprensión entre conversaciones veraniegas
Hallaste un corazón inquieto y temeroso
Embestido por el paso del tiempo
La furia que callaba
Era una tempestad piadosa
Por no preocupar
Por no dejar una acción de la que arrepentirse

Si te hubiera hallado años remontados
El cálido abrazo
Sería gélido, sin sabor
Ahora que te hallo
Se del ahora
Se del momento
Te veo
Y te hago comprender
Pero a las tempestades que transcurrirán en los años venideros
A oídos sordos y negando con la cabeza.


©️El Rincón de Keren

viernes, 5 de octubre de 2018

Dos Palabras (II)

¡Hola mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!


Como la vez anterior, otro viernes les traigo el "Dos palabras".
En este caso las palabras son diferentes.
(Clic en el vídeo para conocer las palabras)



Al calor de la lumbre
 La terrible noticia había consternado a la familia. Todos pasaban los días con una conmoción que solo se curaba con el cariño de toda la familia. Pronto el dolor hizo que la contrariedad anidara en la casa. 

El cabeza de familia, prohibió a sus hijas salir por las noches. Si lo hacían, tenían que estar al caer la noche en casa y acompañadas por su hermana mayor. Fuera lo que fuere que quisieran hacer. ¿Pero qué querrían hacer unas chiquillas de tan sólo diez y seis años y otra de cartorce?

Luisa, muy aplicada en los estudios, y la mayor de las tres hermanas, se había autoconvencido de que lo que necesitaba para echar a el dolor de su vida, era estar ocupada. Pasaba todos los días limpiando, estudiando, leyendo, y por las tardes, ayudando a sus hermanas con los estudios. Así lo había mandado su padre, y así se hizo. 

Clara, era la mediana, y su gran parecido con su madre, la convertía en el vuelco al corazón de su padre. Al mismo tiempo, las estrictas normas del padre de familia habían hecho mella en ella. Rebelde con causa: había retorcido los rabos de todos los animales, había puesto barro en la iglesia en vez de agua bendita o faltado a clase todas las tardes soleadas. Sólo quería divertirse, hacer el tonto y acompañada de su hermana menor, la cual la seguía a todas partes, hacían de sus travesuras, los enfados de todos los fines de semana. Su padre, Alfredo, ya no sabía cómo controlar a las niñas. Solo Luisa, con algo de amor y paciencia lograba, a veces, contener esos actos de rebeldía:

- No se qué voy hacer con vosotras. Vuestra madre estaría muy disgustada si os viera cómo actuáis a mis espaldas¡ y deliberadamente!. ¡ Dije que no podíais salir y eso es lo que se acatará! No me dejáis otro remedio que castigaros indefinidamente. - Sentenció. Luisa, que contemplaba a su padre con algo más de calma, intentó apaciguar a su padre con la mirada que su madre le hubiera echado pero eso solo enfadó a Clara:

- ¡Estás equivocado! Madre no querría esto para nosotras. -rechistó y añadió Helena, la menor: - Es cierto padre... 

-Helena, no sigas en su locura a tu hermana Clara, ¡entre las dos, me vais a volver loco!

- Padre, quizás las niñas deberían hacer las tareas de la casa a modo de castigo. Por otro lado, encerrarlas solo alentarían sus ganas de seguir haciendo chiquilladas- Intervino Luisa. 

-...Pero Luisa... en serio crees que merecemos esto... - dijo quejumbrosa Helena. Pero Luisa persuadió a su padre no haciendo caso a las hermanas:

- Quizás deberían pasar las noches conmigo. Ayudando en el arreglo del hogar y con usted supervisando.

Alfredo se giró de espaldas a las tres hijas cuando en ese momento Toni, el primogénito, llegó del trabajo. Toni, al explicarles lo sucedido y el acuerdo de ambos varones, no hubo otra opción que arrimar el hombro todos para acabar de arreglar la casa como restricción a las travesuras de las niñas menores. 

Habían pasado ya dos semanas. El castigo seguía en pie y todos arreglaban puertas, montaban muebles, construyeron una habitación de invitados, dispusieron un cobertizo y arreglaron el desván que tantos recuerdos guardaban. 

Las niñas estaban tan cansadas, que no tenían tiempo de pensar. 

Ya había transcurrido el mes entero y a cada rato Helena preguntaba qué era lo que debía hacer en su torpeza. Su hermana Luisa, muy cariñosa y amable, le explicaba las cosas con con voz apaciguadora. Mientras, Toni encerraba en el corral a las ovejas. Su padre observaba desde la lejanía. Un atisbo de esperanza había, cuando Luisa le miraba con una especie de bondad que se hacía reblandecer el corazón del cabecilla de la casa. 

En los próximos días, como sugirió Luisa, se sentaron al calor del alumbre, para hablar de los recuerdos de su madre en las noches. Pues ella insistió en que las niñas debían poder contar cómo se sentían.

Al principio todo era incómodo, nadie se atrevía a soltar prenda o a hablar de su madre fallecida hacía ya dos años a causa de un constipado. Pero Luisa manejaba muy bien la situación y Clara era la que más intervenía. La primera para recordar momentos de dicha, con la aquiescencia de su padre. Este fingía un estado de calma ,pero el dolor en su pecho por la pérdida sobre pasaba la situación.

Todas las noches se sentaban frente al fuego y Alfredo aguantaba todo lo posible para no llorar o que se le quebrara la voz. Se retiraba a su habitación porque no soportaba ni tan siquiera un pensamiento de su amada. Toni, muy parecido a su padre, también se iba a la cama temprano. Helena, alguna vez le vio soltar alguna lagrimilla a su hermano mayor. No dijo nada. 

Desde aquella regañina, las hermanas tejían las colchas de las habitaciones al calor de la lumbre. Tanto era así, que le llamaron la hora nocturna, avivando el recuerdo de los días en que, su madre en vida, llenaba de cálido cariño y fulgor la sala con una canción o una historia. Con el tiempo, Alfredo y Toni, se unieron al calor sosegador de una buena conversación en familia. Aquello les calmaba el dolor. El pensamiento y lo relatado, para ellas, era la mejor manera de mantenerla presente, porque lo que se olvida, nunca existió y ellas querían que siguiera existiendo en los relatos hogareños de cada noche. 
 
 FIN.

Como lo prometido es deuda, por si tienes curiosidad por ver el anterior reto, que me hago yo misma, Te invito a la entrada: Dos Palabras


GRACIAS POR LEER Y VISIONAR LOS VÍDEOS.  

©️El Rincón de Keren