miércoles, 27 de diciembre de 2017

El cierzo humano, a veces animal.

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!



…Quería decirle al viento que lo que un día derrumbo con aires arremolinados con carácter destructor y a veces elevándome dejándome inerte. Fue solo una señal. 

El aire llena mis pulmones y a sabiendas que a gran exceso puedo caer, me sirvió para darle el empujón a aquello que un día tuve que dejar marchar. Porque con la puerta abierta, el aire entra y sale,  no solo entra, por lo que el exceso no existe. Es por eso que un día llené mis cajas de aquello en lo que pudiera recurrir desechando aquello que había dejado olvidado en los confines de lo innecesario.

Debo pedir perdón. Por aquello que vino y no supe moldear. Por las risas inexplicables que hacían sonrojar tus mejillas y que de vuelta, se tornaban cierzo aterrador y helado. Pues en mí, había un caos impaciente, deseoso de ser explotado para limar y acomodar todo lo probable. 

Si un día, fui miedo, te pido perdón. 

El amor hacia a los demás nace de entre muchos matices. Es por eso que no comprendía a el cierzo del amor, de tu amor. Que me elevaba sin atisbar los gestos que estos me provocaban el rugir en mi interior o el interrogante ante la duda. Me vi envuelta en la mar que me dejaba anclada en el fondo teniendo salida, ofreciéndome tu mano, no aceptándola pero escuchándote en la lejanía. Fue el del Norte que me sacudió. Enfrió mis extremidades para recordarme el hogar cálido, humano, a veces etéreo para los hechos más simples entre familiares pero que en la compañía de nuestro amigo y compañero él es el que sin ningún tipo de miramientos te lleva hasta dónde debes preguntar. Y me llevó a ti. 

Perdón por no saber comprenderte, por el nerviosismo ante tu calma, por los consejos desechados, por las caricias no valoradas, por los alientos infravalorados, por andar a ciegas aun viéndolo todo. 

El frescor, me llevó a encontrar nuevos círculos dependiendo de mis elecciones. Y de él y de las palabras escuchadas y utilizadas conseguí comprender un poco más. 

Cierzo, 
¿Dónde estás?
Imagen propia
©ElRincóndeKeren 

Solo apareces en las mañanas durante el Rocío. Te posas en mis mejillas, las enfrías, alteras mis manos durante el largo recorrido mañanero y me sigues aun habiendo cerrado el portón. 
Un ambiente cubre mi casa recordándome que debo darme al mundo, que no debo ocultarme, arremetes contra mi cuerpo impidiéndome la quietud, haciéndome así, buscar la calidez en los gestos de mi amigo fiel, en el apoyo incondicional de mi compañero viajero, colocándome dónde debo de estar… 

En el cálido gesto. A veces humano, a veces animal.


©El Rincón de Keren



lunes, 25 de diciembre de 2017

¡FELIZ NAVIDAD!

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!


Me gustaría poder decir que ésta entrada la tenía preparada y pensada pero no es así. Estoy escribiendo sobre la marcha porque muy a pesar de que las fiestas se nos han venido encima y no he avisado de cual sería mi actividad por estas fechas estoy aquí tecleando con una alegría entre morriña por a los que me gustaría ver y la otra alegría, de los con quién estoy. 

Suelo hacer balance de cómo me ha ido el año por estas fechas pero no quiero adelantarme demasiado pues aun no ha llegado noche vieja. Sin embargo me siento con mucho animo de recordar el 2017 con mucho cariño y porque no, con algo de horror también. 

Comencé cumpliendo ya un año en la trayectoria de este blog que tanto me ha aportado. Si dijera que solo me ha traído alegrías no sería cierto. También es verdad que muchos quebraderos de cabeza, enfados con el ordenador y con la compañía eléctrica que buena la hemos tenido ¿Lo recordáis? Aun con todo, el balance es muy positivo y los logros que voy a mencionar aunque haya cosas que no son ni por asomo relacionados con el blog. 

En mi lucha por mantenerme activa, así como también sentirme mejor conmigo misma comencé a caminar y en mi blog de AQUÍ. podéis comprobar mi evolución además de mi propio arte, las fotografías de la ciudad en la vivo y muchas emociones, me han llevado perder peso y mantenerme en un buen nivel de salud y que si lo miramos bien, ¿No es salud lo que queremos todos? No voy a mencionar el peso que he perdido porque creo que los que seguís mi otro blog y mis hazañas por la ciudad algo sabrán.

Ha sido un año en el que más relatos de todo tipo he publicado y del que más orgullosa me siento. Quizás no sea algo significativo si solo digo esto pero lo cierto es que he conseguido salir de una zona de confort que me ha llevado a querer jugar más con las letras y ello me recuerda que hay una historia que me gustaría compartirles más adelante. Todo a su debido tiempo.

He conseguido captar la atención de personas que si yo lo pienso bien, en otras circunstancias no se habrían dado. Y como muchos comentáis en vuestras interfaces, esas personas siempre dan su critica constructiva y la que no tanto. He animado a gente a dar su opinión y hace querer pensar que a liberarse un poco también ellos y ellas, lo cual, me alegra y me enorgullece enormemente. 

Ganar premios quizás sea el motivo u objetivo de muchos, no solo por la visibilidad pero para mi ha significado que algo que tanto tiempo hacia en secreto, estuviera valorado. Lo podré hacer mejor o peor, está claro que no todos tenemos la misma opinión y que de todo se puede mejorar ¿Cierto? 

Me ha ayudado ponerme terca con aquello que quería hacer y que al darle muchas vueltas he visto al iniciarme en el ordenador el buen hacer de unos mentores, colegas o digamosle colegas internautas ¿Porque no? porque sin la interactuación no se podría progresar, creo que en algunos puntos si que he mejorado pero está claro que es un camino en el nunca se acaba de saber todo. jeje!

Me hace sentirme pletórica haber participado en un taller de escritura y que de entre tantos seleccionados mi relato corto apareciera en un libro benéfico, del cual no gano nada pero el simple mero hecho de que contaran con mi relato, me hizo pensar que quizás, tan mal, no escribo. 

Hoy es Navidad , y aunque debería de estar recogiendo la mesa de lo de ayer me he sentado a escribiros porque me apetecía mucho y porque detrás de muchos enfados, melancolía, tristezas hay también mucha alegría. Demasiada. En unos años en los que la Navidad no ha sido del todo buena siempre he gozado de cariño y de llamadas de la familia y conocidos pero siempre de mi compañero. 

Gracias a todos los que echáis un vistazo, os quedáis, leéis y comentáis. Hoy es un día muy bonito para mi. He conseguido metas que creía que nunca lograría y después viene mi cumpleaños ¡Vaya tela! 

Lo dicho, se puede comer turrón, gambas, chocolate pero sobre todo, estar contentos con lo bueno que que conseguimos. Es triste hacer el balance después de un año entero pero peor sería no hacerlo. 

Comed, reíd, Escribid o no hagáis nada en estas fiestas solo disfrutad. Que la bascula simpre tendrá tiempo de medir y si no, ya lo hacemos nosotros mismos con nuestras particulares criticas que aunque parezca una masacre automachacadora, nos ayuda a fijar un rumbo y a saber qué queremos. 

Gracias a todos, 
de corazón 

El Rincón de Keren

( Todos, desde los más nuevos, hasta los más viejos visitantes, ocupáis y conformáis este blog. No sería justo mencionar a unos y otros no. quedáis avisados, HACÉIS MUCHO BIEN)



©El Rincón de Keren

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Relato: Eso, una vida.

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!



El sonido de la cajita me dejaba boquiabierta con su melodía dulce. Aquella bailarina dando vueltas en un soporte me hacía imaginar la vida llena de ilusiones, llena de esperanzas y lo cierto es que mi madre solía inculcarme que la vida podía ser todo lo bella que una quisiera mientras al acomodarme entre sabanas y mantas, accionaba la cajita y esta hacia su magia:

-          ¡Querida…! Querida, te has quedado callada- dice la señora Ada.

Las palabras de Ada, me recuerdan que en esta realidad hay un motivo por el que luchar, pero no logro absorber bien nunca lo que me dice.
Ada es de esa clase de personas que no les encuentra obstáculo a las circunstancias. Es de esas que le encuentran solución a todo y le ve el lado bueno de las cosas mientras otros, se sientan a llorar. Por eso me gustaba visitarla. Desde que murió mi madre solía acudir a ella como si ella pudiera resolver el vacío que había en mi después de la gran partida.

-          Marga… ¿en qué estabas pensando?

-          Nada, solo en lo mucho que me gustaba esa cajita con la bailarina.

Ada tenía un sexto sentido con las cosas y solía acertar en más de cientos de frases en las que yo no veía sentido alguno.

-          ¿Qué es lo que te inspiraba o recordaba esa muñeca? - dice arqueando una ceja Ada

-          Pues… Magia. Mamá solía decirme que la vida te sorprende siempre… solía imaginarme siendo una mujer fuerte, con una vida exitosa y con grandes aspiraciones. Ella lo hacia posible.

-          ¿Qué te lo impide?

 Ante las preguntas de Ada siempre quedaba confundida. Como si necesitara de algo que me hiciera cerciorar el sentido de lo que planteaba, pero era algo que solía provocar en nuestras tertulias mañaneras de café y pastelitos.

-          Quizás si mi madre no se hubiera ido… si no estuviera tan profundamente condicionada por el montón de facturas que se vienen cada mes… o mi trabajo… no sé. No creo que …

-          Crees que no eres útil. Tu madre no hubiera cambiado tu situación. Tu situación la cambias tú con tus acciones y tu decides si quieres seguir dónde estas ahora, o dando vueltas como un trompo sobre ti misma.

Aquello me hizo enfadar. Ella no comprendía que tenía que pagar facturas, que tenia que sobrevivir, que los sueños eran para los grandes soñadores, que mi actual trabajo como limpiadora, no me dejaba tiempo para una vida mejor, sino que más bien me había tocado la cruda y devastadora realidad con la que nos encontramos todos.

-          ....Crees que no hay otras posibilidades. Que tu mundo se ha quedado ahí, y no hay cabida para otras cosas. ¿Quieres que sea totalmente franca Querida? - dijo vehemente

-          Claro…- dije con algo de sorna

-          Tu problema es que te has acomodado. Te has conformado. No es que la vida que llevas no sea la adecuada. Te has rendido. ¿Sabes? Todos estamos marcados por un don. Una habilidad, y todos estamos aquí para ofrecerle algo a esta vida y a nosotros mismos. ¿Para que eres útil tú?

-          Para limpiar. Es lo único que sé hacer…

-          ¿Eso es lo que crees Querida…?

Su templanza, me inquietaba siempre que me aconsejaba. No es que no fuera buena para nada, simplemente era que yo ya no era tan joven. Las acusadoras facturas amenazaban todos los días con algo que me ayudaba a sobrevivir y las múltiples horas a las que me había sometido por unos pocos euros apenas dejaban tiempo para algo más. Tenía que asumir que mi momento, ya pasó.

Cogí los pastelitos que había preparado para Ada y los llevé a la cocina. Los tapé con el film transparente mientras Ada me seguía allá donde iba. Nos dirigimos a la terraza que tenía Ada para encendernos un cigarrillo y seguir la conversación allí. Mientras ella me miraba con paciencia. Con esa mirada de madre que, por algún motivo, hizo que me preguntara por que nunca hablaba de su familia aquella señora.

En la terraza, se podía observar múltiples plantas, todas verdes, muy bien cuidadas. Y en el centro, una palmera que daba sombra a una mesita de exterior blanca con sus cuatro sillas del mismo color las cuales, invitaban a cualquiera a tomarse un té o un café. Evocaban en mí, una sensación vacacional de la que nunca había disfrutado. Ahí, mientras inspirábamos y exhalábamos el humo de los cigarrillos y nos impregnábamos del silencio que envolvía a aquella casita apartada de la ciudad entonces, lo pensé:

-          ¿Sabes? Creo que es una locura, pero … me voy a tomar unas vacaciones. He trabajado como una mula los últimos tres años y sin parar. Me iré unos días.

-          Querida, no es ninguna locura lo que dices. – sonreía – Creo que te puede hacer mucho bien. - Exhala humo

-          Yo también lo creo. – dije con ánimo.

Nos quedamos ensimismadas con el silencio que nos impulsaba a la quietud. Al decir verdad, con ella podía estar largos ratos sin decir nada y ella disfrutaba. Sus ojos se le iluminaban y se notaba que, con eso, ya era feliz.

Dos semanas después, me tomé esas merecidas vacaciones.

 Un día, paseando por el pueblo en el que por aquel entonces vacacionaba vi un cartel en el que se impartían clases de cocina. Pensé en mi madre. En los dulces que siempre llegaban a la mesa después de un gran festín. Me dije que quería aprender hacer los pastelitos que con tanto cariño y gusto preparaba ella. Pregunté adentro y días después comencé mis clases. Por cierto, eran gratuitas.

Imagen Google
Retocada

Durante una semana, elaboramos desde los más sencillos roscos de Navidad, hasta platos de curiosa elaboración y que para nada pensé que yo sería capaz de lograr hacerlo.

Practicaba durante mis vacaciones en el horno que contenía la casa que había alquilado para descansar. De pronto, me vinieron las palabras de Ada: << ¿Para que eres útil tú? >> No le di demasiada importancia, pero lo cierto es que estaba entusiasmada con las clases y las personas con las que coincidía.

En los días previos al final de curso, se comunicó un concurso en el que el ganador conseguiría una placa honorifica y un vale descuento para comprar utensilios para repostería. Aquello me emocionó y durante los siguientes días practiqué hasta altas horas de la noche. Se me daba bien y una vocecilla dentro de mí me decía “Si no ganas, al menos sabrás que lo has intentado”.

Aquella noche recibí una llamada de Ada. Iba a presentarse a una ceremonia en la que una amiga iba a ser honorada por su labor como escritora y quería saber si estaría libre. Le hablé de mis hazañas como cocinilla, como se quemaron algunos postres, como aprendí y mejoré. Le conté lo que había aprendido hacer y por supuesto la invité al concurso. Ella aceptó y me despidió con un “Sé que lo harás muy bien”.


***


El gran día llegó. Ada vino a la hora acordada y una sensación de paz invadió mi ser haciendo que los nervios que afloraban en mi quedaran totalmente sepultados.

La labor consistía en elaborar un dulce, el que más nos gustara, en el tiempo máximo de dos horas en los que debíamos sorprender al jurado con nuestros mejores postres.

El calor era evidente.  Algunos tuvieron que repetir el plato, otros más habilidosos, hacían de sus manos las mas inquietas y delicadas para acabar finalmente y mostrar, después de las dos horas, nuestras creaciones.
El jurado degustó los diez platos. Desde el mejor presentado hasta el menos sugerente a la vista.
Después de media hora debatiendo el jurado, la impaciencia se apoderó de mi.  Ada me miró, me dio un beso en la mejilla y con las palabras: “Simplemente lo has hecho y ya está” me dejó sin algún ávido pensamiento. Como siempre sus intrigantes palabras lograban desviar la atención de lo que realmente importaba y mi mente se sumergió en sus escuetas palabras, las cuales no lograba desencriptar.

Finalmente, por el altavoz dijeron a los tres ganadores:

-          Marga, suba al escenario… ¡Margarita! – chillaron por el altavoz

Yo estaba en mi mundo pensando cuando Ada me dio un codazo. Y otro, hasta que por fin volví a la realidad.

-          ¡Suba por favor Margarita al escenario ante el jurado!

Subí las escaleras junto con otras dos personas pensando que estaba entre los tres primeros. Aquello me halago un poco, pero no lo suficiente:

-          Nos complace anunciar a los ganadores de este primer concurso. - Tragué saliva- En la última posición Lidia Benabarre. - Aplausos del público mientras observo como el jurado delibera y hablan entre ellos. Solo quedábamos yo y otra persona. - Debido a los elaborados platos, pero suculentos y con la añadidura de que se nos ha hecho difícil el veredicto…- Un murmullo se hace entre los presentes- … Hemos querido otorgar el segundo premio a Margarita Lara fuentes quedando en el primer puesto Laura Villaespesa- Aplausos de la multitud y al fondo, Ada me guiña un ojo.

No podría creer que hubiera quedado en segunda posición. Aquello era más de lo que hubiera imaginado. Entonces bajé las escaleras y vi a Ada emocionada:

-          Sabía que estabas hecha de muy buena pasta.

La abracé. Mis ojos se llenaron de lagrimas y entonces comprendí que me había acomodado todos estos años. ¿Por qué no iba a valer yo para algo? Las palabras de Ada resonaron en mi cabeza sin que nos dijéramos nada más cobrando el verdadero sentido de mi vida, de la de cualquiera que se precie a apostar por eso, la vida.


Fin.


©El Rincón de Keren

lunes, 18 de diciembre de 2017

No haciendo nada


¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

Queridos nuevos lectores, 
he querido he querido aventurarme con este texto con el quiero que participe 
en el Concurso de 'El Tintero de Oro', desempeñado y liderado 
por David Rubio y los más de veinte participantes. 

Este es mi relato para el concurso y espero les guste 

¡Feliz lectura!

 Imagen propia
©ElRincondeKeren

La mañana se levanta con los primeros rayos del sol. A sorbidos de café y cortas lecturas impulsadoras y desencadenas frases de ánimo. Las fiestas ya están aquí con el vaivén de un regalo que recorrerá los mundos de los más fantasiosos sin tienen hijos. La familia se reunirá en la mejor de las ocasiones, pero aún no han llegado tan esperadas fechas señaladas y el pensamiento se entretiene en recordar a aquellos que en otros años nos dieron su risa y sermón.

Te levantas todos estos días tan próximos a la alegría familiar por un trabajo que juntara el dinero de un mes para no terciar una sola mirada en ese oscuro despertar que dejas sellado con el beso que marcara toda una mañana de anhelos.

El sol ya ha bañado la ventana con sus caricias de rayitos. Repica la cucharilla, un bostezo y un pestañeo alargan la mano al interruptor del ordenador ordenando que por favor hoy se encienda de una vez y, sino que me deje tomar el café, pero que me deje a golpe de Bach.


***


Llega el fin de semana y tus bolsas me recuerdan a la manzanilla que esta noche me has preparado. Que injusto es querer retenerte el tiempo posible a mi lado. Que injusto es no verse, que injusto es no saber de ti en todo el día…

Nos acurrucamos en el sofá uno al lado del otro. El calor nos evoca sellos de amor, miradas tiernas mientras la televisión hace su ruta por los diferentes canales, no haciéndole caso, llevándonos las manos a la cara del otro. Calor, calor humano. Es la mejor época para ello.

Jugamos con la posibilidad de viajar y un café inicia el intrínseco momento esperado para nuestra propia ilusión. Hacer ruta de allá para acá, tal vez una noche en un hotel no muy apartado sería nuestro mejor regalo para todo un año de sacrificio. ¿A caso no nos hemos esforzado en no vernos?
Ahora domingo, tus ojos se iluminan encendido por un cigarro al que maldijimos hace años y una vez prometimos juntos que dejaríamos los endemoniados palitos que consumen nuestros dineros. Pero exhalas, haciéndome experimentar que quizás en un día que debería ser laborioso quizás ese sea mi regalo. Tenerte en frente, no hablando, no juntando palabras, emborrando las horas de infusión y tu de café para mirarnos y devolvernos aquellos momentos, caricias y miradas que se perdieron en un beso mañanero. Vida.

La televisión pasa por un partido, luego un debate, luego dibujos matinales y por ultimo las películas que rompen con el día de siempre señalado por un calendario.

Te hartas de lo mismo y sales dejándome otro beso, pero esta vez es cercano y tierno, sin prisas.
Bach empuja mis teclas emanando esa paz que no lograba, Beethoven o Mozart y me pierdo entre lo clásico y el silencio de mi mente que ha dejado de pensar en tonterías y escribe, expulsa tinta pero que logra impregnarse de eso que llevaba tiempo atascándome.

Tu llegada anuncia el almuerzo. Ya estuvo preparado antes de que llegaras. No es un placer para mi que te guste la comida, es un sentimiento pletórico que, aunque no cocine esta loca mujer tuya entre moderno y clásico te consiga arrancar una sonrisa para un postre de frutas y cobijo en nuestro hogar. Tú y yo.

Imagen propia
©ElRincondeKeren

Si el viento pudiera hablar nos estaría diciendo lo que la casa fría nos agolpa en los huesos. Juntarnos, arrimarnos, nos dejándonos por un día. La tarde podría verse mermada en este juego de tanto sentimiento en el que el sueño nos invade y la siesta nos invita amablemente a resguardarnos bajo la leonera. Morfeo nos instala y horas después el beso acusador de las mañanas me juega una mala pasada creyendo que volvemos a los días laboriosos pero el sueño es otra de las cuales juega conmigo haciéndome creer que no te veré más, que es martes o quizás miércoles, pero es domingo y nuestros cuerpos algo torpes por el sueño se vuelven a festejar en el calor de nuestros cuerpos quietos y taciturnos envueltos de mudas acciones. ¿Es este el verdadero amor?

Si dijera que una vida se trata de conseguir grandes cosas por las cuales he querido, hemos querido vivir y alguien consigue arrebatarnos nuestro ensañamiento con la vida, diría que eso, no es así del todo. Cada día podría ser el ultimo de en el que el que en medio de una penumbra encuentre un beso, tal vez el último en el que el sonido de una voz conocida suene tan cálido y amiga que te saque la palabra más familiar mamá o papá, pero desde luego en el juego del amor, todos los días estarán llenos de adversidades. Este es un día tranquilo, un día que hemos querido vivir, no por calendario sino por falta de sueño, por ansias de vernos, por momentos imposibles de vivir en una vida ajetreada llena de anhelos y dolores. Hoy es domingo, mañana lunes y la semana se llevará la palabra frase o sonido que podrías haber escuchado mil veces si no existieran los fines de semana. Es mi domingo. Algunos dirán que es el día del señor, otros dirán que es un día mal aprovechado, pero ¿Qué importa si la persona con la que quieres estar noche y día y el resto de tu vida, está ahora contigo? ¿Qué importan las palabras bellas? Puedo verte, puedo oír tu respiración y que estás a gusto conmigo. ¡Estamos vivos!


Las fiestas pueden ser un día en el calendario. Pueden ser el día de más de regocijo en un día en que no se hace absolutamente nada. Este es mi día, en el que el orden de las cosas, es no hacer absolutamente nada. Solo recordarnos que estamos el uno con el otro.



©El Rincón de Keren

viernes, 15 de diciembre de 2017

Una casualidad sin final.


¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!


Los días no parecían tener sentido, su jefe ya le había encargado ir a tres empresas corporativas a las que dar una charla para una nueva cooperación. Charla que debía ser bien comunicada. Por ahora no se hacían envíos internacionales, pasar las notas ya habituales para los encargos y posibles detalles que parecía que era lo único en lo que, por casualidad, nadie fallaba. Ello tenía la explicación de que se les había mencionado tajantemente que se debía obsequiar al comprador por un limite de compras establecidas. Aquello también fue difundido a través de charlas simultaneas que como una telaraña se propagaba.

Había citas concertadas los nuevos cooperantes a lo largo de los próximos seis meses si aquello no era trabajo, que bajara Dios, y los fulminara.
Si todo aquel embrollo no acababa en una buena dicha, las navidades serían los números negros de un inmenso regalo que se prolongaría, al menos tres años. ¿Y a quien le tocaría receptar cooperantes? Sin duda, a ella.

La mañana se dividía entre sesiones de cuatro horas al mas puro estilo informativo y como buena captadora también formativo. El descafeinado se convirtió en cafeinado y ya entrados en la nueva odisea de las nuevas contrataciones se añadía el ya habitual estrés, los innumerables correos de largas hojas en Excel con todo lo que representaría, supuestamente, todo lo de los próximos tres años. Había que ser precavido pero esta nueva situación no hacia más que quitarle horas de sueño y aunque algunos pensaran que ser socia de la empresa con aspiración a un nuevo mando directivo le hacia no pretender querer días de descanso por aquello de estar soltera, lo cierto es que le apetecía un descanso.

Imagen retocada Google

Las calles de Madrid o las de Barcelona si en algo se parecían es que estaban repletas de gente, las compras y descuentos estaban a la vista y eso, la gente lo sabía. Caminando por las calles de Madrid y con el periódico bajo el brazo, el café para llevar conseguía con creces mantenerse caliente en ese corto trayecto. Con la mirada puesta en los escaparates su gran idea llegó de sopetón. Por lo que envió un correo a su coordinador y reunió a los más de veinte empleados que estaban a su cargo para exponerles la idea que llegó a su mente. No es que fuera algo novedoso, pero si que podría ser funcional y ahorraría tiempo en correos innecesarios.
La idea era instalarse en Barcelona, para intentar dirigir desde allí a las nuevas oficinas, informar y formar, para un mejor funcionamiento de un proyecto en el que Barcelona les era un punto potencial.
Se sometió a votación. Se sopesaron todos los posibles contratiempos, pero se llegó a la conclusión de que era la mejor solución.
Parecía que sería más trabajo, pero las tareas más rutinarias estaban casi hechas y lo único obligatorio, debido a su bien atada agenda, era la contratación que no corría de su cuenta. Esa era la idea. Podría descansar y hablar directamente con los cooperantes sin necesidad de mandar a otra persona, además de tomarle menos horas en el despacho o en alguna reunión por Skype.

Tomó un avión y en dos horas estuvo instalada y al día de todo lo que ocurría en la nueva sede.
Sus tardes las pasaba por un pueblecito al que se retiraba para desconectar de la ajetreada vida. Algunos la observaban como la pija que venía a dar de comer a los patos debido a la frecuencia con la que solía pasearse por allí y fue esa frecuencia la que le hacia toparse con un hombre que vivía en una casita de piedra, puerta de madera, con las repisas de las ventanas ataviadas con generosas flores cual más llamativa y rara que había visto en toda su vida.
Para ver la estampa solo tenía que bajar el camino de tierra que se perdía entre un bosque, poco frondoso, por el que a su derecha cruzaba un río y que además había un puente adoquinado que recordaba al de los cuentos como Caperucita Roja o Hansel y Gretel.

Habían establecido las miradas mientras ella desde el puente le veía cortar madera con el hacha. ¿A caso estaban en la edad de piedra? Con lo fácil que es comprar madera cortada y la tenia que desmenuzar el mismo… Lo cierto es que estaban a más de dos horas de la capital y encontrar una tienda era casi imposible.
Ella le miraba desde el puente. En cada tanda apilada de madera, el hombre lo llevaba a un aparto lugar que no lograba ver desde su posición todas las tardes a la misma hora. Ella se recreaba observándolo e imaginando, pero aquello pasó a ser casi como espiar. Por lo que aunque ella quería seguir averiguando cosas de él llegó a la conclusión de que lo que hacía, sin a haber mediado únicamente un “hola” o un “Buenas tardes”, estaba mal.

Decidió volver aquella tarde directamente al hotel y allí después de repasar algunos documentos, aprovechar para dormir una siesta, que falta le hacía.

El despertador sonó con la etiqueta informativa de: “Reunión a las 22:00H”. Cogió todo lo necesario y lo depositó en su bolsa. Acto seguido, se duchó, se acicaló y después de darle un ultimo vistazo a lo que debían revisar esa noche en el móvil, salió en dirección a la puerta que daba al pasillo del hotel, no sin antes coger la tarjeta identificadora de la habitación. Con un simple clic cerró la puerta. Volvió a revisar que lo llevaba todo e introdujo la tarjeta en el bolsillo del bolso al mismo tiempo que se acercaba al ascensor a tan solo unos metros, pero iba tan ensimismada en la reunión que topó como con alguien sin querer. Al enfocar la mirada en su cara y hacer un escaneo rápido de a quien había empujado vio a un hombre con camisa a cuadros, roja y negra, algo musculoso y con buen porte. Ella se disculpó después de ese rápido reconocimiento, sin embargo, algo le decía que ese hombre y ella, ya se habían visto en otra ocasión  pensó que debía concentrarse en la reunión mientras los dos accedían al interior del ascensor:

-         - ¿Nos conocemos? - dijo él inspeccionándola de arriba abajo.

 Ella lo miró de reojo mientras trataba de concentrarse y accionar al mismo tiempo el botón de la primera planta.

-          -Yo creo que no nos conocemos, pero … - volvió echar un ultimo vistazo tratando de hacer memoria – No creo. Lo siento, debe de haberme confundido con otra persona.

-         - Quizás … sea la ocasión perfecta para conocernos – se asoma una sonrisa entre dientes y ella aparta la mirada y la fija en las puertas del ascensor.

-          -Venga, será divertido… -Añade- ya sabe, por eso de la navidad y el espíritu…

-          -Perdone, soy una mujer muy ocupada.

-         - ¿A sí? Déjeme adivinar… ¿Una reunión?

-        -  Sí, ¿Cómo lo ha sabido?

-        -El… espíritu navideño – dice con una sonrisa amplia y perfecta. Ella sonríe- Perdón, no me he presentado. Mi nombre es Alberto, vivo a unas horas de la capital y he venido a ver a mi hermano que ha venido de visita a la ciudad. Se ha negado a quedarse en mi casa. Ya ves, ¿qué tienen de malo mi casa o los pueblos? -Sonríe, pero ella acaba de darse cuenta que este hombre tal vez sea el hombre al que solía saludar todas estas semanas solo que él, ni tan siquiera se había dado cuenta de quién era ella. Trató de averiguar más. Aquello tenía que ser una mera coincidencia.

-          -Yo soy Isabel, mi empresa fundara una nueva sede aquí en Barcelona… y me he alojado aquí … para estar al tanto de todo. Disculpe… ¿de qué pueblo decía que venía?

-      - ¡Ah! ¡Que torpe! Sí, de Caldes de Mont bui, pero pronto me iré de allí- Su expresión cambia, pero de nuevo emplea otra sonrisa. Esta vez forzada. Ella se da cuenta de que es el mismo pueblo al que había estado acudiendo todos estos días. Quería salir de allí como fuere - En serio, deberías quedar conmigo. Como amigos. No quiero nada raro.
-           
-        -  Lo siento, tengo una reunión y no sé a qué hora acabaré. - dice entrecortada

-          -Bueno al menos dame tu número ¿No?

-        -  ¿Se ha creído usted que voy dando mi número al tun tun o al primero que pasa? – Enfureció.

-        -  Hombre no, pero deduzco que le hace falta pasar un buen rato. Quiero decir, una buena conversación, un vino…

-        -  Buenas noches Alberto.

Sale del ascensor indignada en dirección al mostrador para dejar la tarjeta e ir a la sala de reuniones que el hotel había dispuesto para la empresa y al girarse, ve a Alberto desaparecer por la puerta principal del hotel.

El destino había querido ser dichoso con ella y le había traído como regalo a un hombre. Un hombre que, a su parecer, parecía otra cosa desde el puente en el que lo vio semanas atrás. Pudo ser una casualidad o no. Pero una cosa tenía clara a veces las personas no son lo que parecen ni de lejos.



 ©El Rincón de Keren


miércoles, 13 de diciembre de 2017

La Elección


¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

©ElRincóndeKeren

Atravesó el largo pasillo. Se acercó al gran pomo que la puerta albergaba con siluetas esculpidas en ella. Se vio ante la inmensa puerta dispuesta a girar el artilugio con todo el miedo que en ella emergía, incluido el nerviosismo que hacia que sus manos temblorosas desearan con algo de anhelo, la calma. Respiró hondo, exhaló y tras un par de parpadeos, abrió la puerta.

Una luz cegadora iluminó su rostro obligándola a alzar la palma de la mano y usarla como visera para lograr ver algo. Poco a poco la luz se fue atenuando, los objetos tomando forma y la razón comenzando a dar sentido a lo que estaba viendo, pero ni por asomo podría ser algo de este mundo. Un bosque en el que se dejaba entrever un camino adoquinado por una luz lejana como protagonista la atraían como que no quería la cosa hacia un lugar donde se había señalizado con la palabra <<Elección>> mientras levitaba sin poder resistirse a ello.Su mente intentó pronunciar un leve pensamiento, pero esta se negaba. Lo que el cuerpo le pedía en ese momento era asentar tal cumulo de sosiego, mezclado con una pizca de euforia. Sigue levitando mientras socava donde está pero no le da tiempo pues una fuerte presión la deja caer y como no logra controlar el impulso cae de costado contra ese suelo adoquinado que contrae una luminiscencia que la deja sin fuerzas. Parecen pasar varias horas hasta que logra orientarse de nuevo.

Frente a ella hay en cambio tres caminos en los que rezan, revoloteando, unos carteles: “Humildad”, “Ego” y “Reconocimiento”. Ningunas están asignadas a un camino en concreto. Ante aquel desafío en el que la mente intentaba recobrar la cordura a todo lo ocurrido, simplemente eligió uno.
Eligió el del centro. Sin razón aparente. No debía ser comprensible pues en aquel momento lo único que se le antojaba era poder encontrarle sentido a lo que ocurría.



Anduvo por caminos llanos durante horas, pero cuando aquello parecía ser el fin de un largo recorrido se encontró con un terreno rocoso en el que hubiera deseado llevar un mejor equipamiento para sus pies en vez de unas simples zapatillas de deporte. Como podía, atravesaba el lugar. A veces tenia que trepar para conseguir pasar, otras, debía penetrarlo de lado y cuando podía volver a trepar, comprendió que esto quizás era un castigo, pero ¿Por qué? 

Estaba cansada y había caminado mucho, pero el abrupto camino se había convertido ahora en una interminable subida que desde donde se encontraba no lograba ver, por más que quisiera, el final. Fue entonces cuando pensó que, en algún momento, debería bajar.
En efecto, tras varias largas horas maltratada por ese sol de semblante marciano, con la piel castigada, la ropa desquebrajada y con una fatiga que la obligaba a tomar largas bocanadas de aire para conseguir adquirir la respiración normal en ella, al fin llegó a la ansiada bajada. Bajó casi sin poder creerse que después de aquel sobre esfuerzo en aquel extraño mundo le diera tregua. Sin embargo, no  pudo controlar una sacudida más seguida de un estruendo que la alzó por aquel cielo rojizo que se tornó, mediante el viento violento y las nubes, de una paleta multicolor. El cielo cambió varias veces, hasta que finalmente la sacudida la dejó inconsciente.

Todo está negro. Puede sentir como aun tiene los ojos cerrados. Puede sentir como su corazón está descontrolado. Se oye un chapoteo. Debe de estar lloviendo allá dónde se encuentre ahora. Algo que se asemeja a un teléfono antiguo suena, pero aún está demasiado débil, <<¡ Vamos, inténtalo!>> Se dice. Con torpeza se lleva una mano a la cabeza y lentamente abre un ojo hasta que el estruendo la obliga a abrir completamente los ojos y se encuentra encorvada encima de la mesa de trabajo: Las facturas, la lista de la compra, una nota en la que logra leer: “Su hijo debe llevar…”, apuntes del trabajo, el café derramado, la cena de ayer en una mesita y el impertinente rugir del aparato que sigue con insistencia su cantar que al lograr ubicarse e ir en su busca, este cesa.  
De nuevo vuelve a sonar el teléfono y con algo de desatino logra comprender que es su jefe invitándola a que presente su atrayente proyecto. Un proyecto, en el que llevaba embarcada hace más de un año que implicaba trabajar en lo que ella siempre había querido. Ello implicaba poder pagar las facturas a tiempo, poder pagar los indispensables para su hijo y sobre todo, el duro trabajo de años de indecisiones, trabas, esfuerzo, noches en vela y malas decisiones que hicieron que el sueño que acababa de tener probablemente tuviera algo de sentido.



©El Rincón de Keren

sábado, 9 de diciembre de 2017

Reseña: Sobre Mariposas en Leche Condensada. Autor: Diego Esteban Caro

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!



En un mundo dónde cada vez prevalece más lo bonito y menos los problemas, 
Diego Esteban Caro nos muestra el amor y sus facetas. 



Debería hacer la entrada estructurada en las partes que ya conocéis pero esta vez para no despellejar el libro les haré una breve información a cerca de el y mi opinión para que no sea tan larga. 


Reseña:

Stiven es un hombre enamorado, nadie diría que detrás de esa coraza en la que el amor todo lo puede, todo lo debe y amar, es sentir, se oculta un hombre que quizás le ha dado más valor a lo que uno siente que a lo que conlleva una relación. 

Stiven y el Doc, ( escritor y psiquiatra), se conocen en un incidente, que dará comienzo a muchas visitas psiquiátricas en la que se dejará entender lo mucho que ama a su amada, "La innombrable", pero que junto a los pacientes, harán de una lectura, algo divertida al mismo tiempo que conoceremos la parte más odiosa, lamentable y verdaderas situaciones en el amor. El Doc, le hace una propuesta en ese incidente, que lea su libro para entender mejor lo que es el amor, ¿Por qué? eso lo dejo para los más curiosos. 

Opinión:

Este libro que leí en PDF y que no te lleva apenas unas horas en leerlo, me llamó la atención por el titulo. 

Diego Esteban Caro, es un Colombiano que descubrió el gusto por la lectura en estudios superiores y que con Sobre mariposas en leche condensada, nos inserta en una novela que nada tiene que ver con el convencimiento, en libros de auto ayuda para enamorados, pues desde el dialogo escrito y la historia, se entiende claro y simple lo que a veces se nos queda clavado. 

No quisiera catalogarlo como un libro de auto ayuda si no como uno en el que puedes aprender. Aprender a ser mejor pareja en base a como eres con él o ella. 

Como iba diciendo este libro y su curioso título, nada tiene que ver con algo que le de sentido a la lectura pero si atravesaremos buenos sentimientos y alguna risa. 

De este libro saco, que no estamos todos en lo cierto en el amor. Uno puede sentir mariposas, estar ciegamente enamorado, recitar poemas pero sin embargo, puedes no estar haciéndolo bien como pareja. ¿Por no hablar? no sé, a veces presuponemos que la otra persona nos comprende a la perfección pero... ¿Y si no es así?



Nota: 6,5
Autor: Diego Esteban Caro 
Título: Sobre Mariposas en leche condensada 
Año de publicación: Nov. 2017 
Se puede adquirir en Amazon (Versión Kindle gratis) 
Núm. Páginas: 153 páginas



©El Rincón de Keren





jueves, 7 de diciembre de 2017

Regocijo de Amor (final)


¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

Imagen extraída Google

Dulces aquellos ojos tan inocentes en la intromisión , tan ansiosos por lo nuevo. Deberían ser de los más exigentes, jamás encontrados y sin embargo, son apaciguables, con sus ojos etéreos me quedé boquiabierta . Emanaba sensibilidad y entre pestañeo y pestañeo los pensamientos van concordando con el corazón. Él y yo. 

Debería sentirme interrogada pero seguían atentando a mis extremidades ¿Qué quieren sus ojos? nunca lo supe pero, sus luceros imitaban mis movimientos y las pupilas se expandían cuando había cercanía. Aún no era suya y sus estrellitas chivatas ya estaban haciendo de las suyas:

Cuando algo le hacía gracia, adoptaban forma achinada, estos parecían esconderse tras un manto lloroso; Cuando algo le sorprendía conseguía ver el verdadero color de su esencia, con su semblante oscurecido, marrón, tan otoñal, tan acogedor, tan armonioso... Era como volver a casa...

Tenían la mala costumbre de iluminarse cuando su mano alcanzaba la mía y no observaba si no que en realidad... 

Me estaban ELIGIENDO. 




©El Rincón de Keren

viernes, 1 de diciembre de 2017

Regocijo de Amor ( I )


¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!



Imagen extraída Pinterest (retocada)

Mis manos temblorosas se arrecian con las asperezas que por más que lo intento, no puedo contener. El temblor es deliberado. Son tus ojos observadores de mi inquietud, los que logran hacer que no me haga preguntas, porque a mis preguntas un silencio quiebra tu voz y con un abrazo silencias mis aullidos en mi interior. Entonces es todo calma, el temblor ha cesado y solo oigo tu latido que quiere abrazarme, enzarzarse, arremolinarse, con el quejido de mi vibrar por superfluos acontecimientos. Superfluos por que carecen con el color de tu voz. Denota calma, tranquilidad, emanas paz… Me dejo llevar por tus arrolladores brazos ahora amansando mi llanto escandaloso. Aun ruedan lágrimas en mis mejillas, pero el amor es así de caprichoso y ruedan ahora suaves, al contacto de mis labios con los tuyos, me amas…Nos amamos...

 Estamos juntos, pero no soy consciente del poder que a veces ejerces en mí. Una rápida amnesia de aquello que hizo mares de sal en mi rostro es substituido por una mesa pequeña, un manjar, y esas copas que anuncian una noche en la que el frío nos hará encontrarnos, acogernos, abrazarnos de nuevo para prestarnos amor de media noche. No pienso, siento…Mi copa grita un ¡Alegría!


Que noche tan rara. Ha habido mares y debería estar triste, pero en cambio siento la paz y quietud por estar en gloria contigo.No hay ruido excepto el de nuestros corazones palpitando. El torbellino de sensaciones que aflora en mi es evidencia clara del paso de los años que no ha arremetido. Si un día me preguntaran que es el júbilo, diría que el sentir de tus extremidades con las mías, tus besos marcando mi frente, tu sonrojo y tu mirada enternecida y amable. Pero la sonrisa en tu rostro es como ver un espejismo deseosa de verlo más a menudo.Siempre es como la primera vez.

 Quizás he llegado hasta aquí pletórica con la verdadera felicidad, o tal vez no, sin embargo, aplaca cualquier pleito o riña. ¿Quién quiere estar triste? ¿Quién quiere estar enfurecido? Desde luego, yo no.



©El Rincón de Keren