¡Hola, mis seguidores; lectores habituales y nuevos lectores!
Ella, que con el vientre hinchado hacia todas las tareas de
la casa, que con los tobillos abultados subía y bajaba las escaleras, que
cocinaba para ella y sus allegados, ella que había sufrido por si no escuchaba el llanto, que sentía cada patadita en la barriga, que sufrió al dar a luz
casi cómo si la rajaran en dos, ella que había sufrido desvelos por dar de
comer, ella que acariciaba la cara con el rostro lleno de ojeras, que había
gastado de su bolsillo para que llevara ropa lo más buena posible, ella que se
privaba de la comida para que comieran, ella que había tenido que llorar a escondidas por el padre que
nunca quiso saber de ellos. Ella, que había trabajado en dos trabajos para poder
alimentar y que fueran a una escuela, ella que había echado más de ocho horas
diarias para poder tener una cama, para poder tener calefacción, un plato de
comida caliente, la espalda cargada y harta, con ganas de unas vacaciones y
que nunca ha dependido de nadie…
Ella es mi motor, aunque no lo sepa, es mi guía. Aunque no
lo valore, es mi ejemplo para seguir, y aunque no lo quiera creer es en quien
más confío.
Poco después un regordete de mofletes inflados llena la casa
de dibujos y de canciones, de vacaciones en el pueblo, salidas a diferentes lugares, de
merendolas, de risas y lágrimas. Él es quien sostiene mi cordura, quien amansa
mis penas, quien me protege al igual que ella, que son el pilar de mi vida y mi
día a día.
Con ella, he aprendido a ser cariñosa aunque ella no lo sea; con
él, he aprendido a reír por lo más insignificante; con Ella, he aprendido las
labores de la casa, aunque siempre renegara; Con él, he aprendido lo que es
lealtad a falta de amigos; con ella, he aprendido que la familia sana, aunque los
trazos de la vida dibujen lágrimas; con él, he aprendido a relajarme, a ver el
lado positivo de la vida; con ella, las
charlas se hacen interminables y llenas de risas: el tiempo vuela; con el , las
conversaciones se vuelven valiosas, aunque los dolores son recurrentes; y es
que, cada uno de ellos me aporta tanto que no podría elegir a uno solo porque
lo que no tiene uno, lo tiene el otro.
Cuando las lágrimas amenazan con salir, allí están los abrazos
los ánimos, los consejos y, sobre todo, el amor inconmensurable que desprenden
con tan solo una palabra.
Estoy aquí, sintiéndome dichosa pese a que, en todas las
familias, hay una voluta que vuela y se une a la ceniza para arder. Porque nadie
es perfecto, nadie es un salvador, pero yo tengo a mis superhéroes.
A veces, desearía no sentir tanto, pues el corazón no me
cabe de lo mucho que los amo, lo mucho que les valoro, no sabría qué hacer, no
sabría cómo respirar, cómo seguir adelante. No tendría ni la mitad de entereza
de la que ahora se me hincha el pecho; sin sus brazos, y esas letras que cómo hoy, son el
motivo para sentir la lluvia de amor. Porque mi madre y mi hermano son la
fortuna que no me merezco, son la vida que yo no se vivir, son los recuerdos que
no quiero que se vayan, y que, si me faltan, mi mundo se acaba.
FIN.
SI TE PERDISTE LOS MICRORRELATOS DE LA SEMANA PASADA AQUÍ TE LOS DEJO:
Espero que paséis un buen lunes a todos aquellos que habéis visitado mi espacio y habéis leído esta entrada.
©El Rincón de Keren
Estupenda recreación de la maternidad, de la familia y del esfuerzo. A veces el estar lejos nos hace olvidar un poquito de donde venimos y por eso luego los reencuentros son tan especiales. Los verdaderos súper héroes están a nuestro alrededor ;).
ResponderEliminarGenial, por otra parte, tu creatividad y el impulso que tienes a la hora de escribir. Un reto así de 30 relatos no está al alcance de cualquiera.
Un fuerte abrazo, Keren.
Buenas, ¿Cómo estás? me alegra que te haya gustado el relato, que más que un relato es un sentir. Espero que pases una buena semana. Gracias por pasarte por el espacio y haberte animado a comentar. Un saludo!!
EliminarMuy interesante, me gusta, gracias.
ResponderEliminarMuchas gracias Frénika. Por pasarte y ser parte de El Rincón de Keren blog. Saludos!!!
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